Entre el 02 y el 05 de marzo se llevó a cabo la Convención Internacional de la Prospectors & Developers Association of Canadá (PDAC- 2014) el evento minero más grande particularmente en materia de nuevos proyectos y exploraciones mineras en el mundo. IUS 360 entrevistó a Marcial García, Socio de Impuestos de EY, con relación a este evento en el que participó conformando la delegación peruana.
1. ¿Cuál es en su opinión la importancia de este evento?
El PDAC es el congreso de exploración minera más grande del mundo, que este año congregó a más de 30 mil ejecutivos, inversionistas y funcionarios gubernamentales procedentes de 126 países, en medio de un ambiente de incertidumbre ante la fuerte caída de las cotizaciones de los metales y de la inversión a lo largo y ancho del planeta. Es en realidad el mayor encuentro mundial en materia de nuevos proyectos mineros en exploración, en el que compañías, principalmente “juniors”, de todo el mundo someten al escrutinio de sus pares, inversionistas y analistas especializados sus programas de exploración y proyectos de desarrollo. Durante 4 días se ofrecen exposiciones, conferencias, encuentros y ruedas de negocios. El PDAC es también un importante espacio de atracción de inversiones internacionales para la minería mundial, que permite a los asistentes de todo el mundo hacer contactos e informarse de las últimas novedades e innovaciones del sector. A ello hay que agregar que participan fabricantes de equipos y proveedores de la minería, con el objeto de promocionar y vender toda clase de bienes y servicios para la exploración y la actividad minera en general.
2. Por primera vez en sus 81 años de existencia, el PDAC-2014 tuvo como país anfitrión al Perú. ¿En qué consistió su participación? ¿Cuál fue el mensaje que se brindó a los inversionistas?
El Perú fue el primer país auspiciador, categoría creada por primera vez en esta edición del PDAC, contando incluso con un “Peru Day”, el pasado martes 4 de marzo, y un stand propio, con el objeto de promocionarse como país atractivo para las inversiones. Pero no solo eso, la delegación peruana fue la tercera más numerosa de las que asistieron al evento después de Estados Unidos y Australia, con de más 500 personas. La integraron altas autoridades elegidas, encabezadas por la Vice-presidenta de la República, Marisol Espinoza, presidentes regionales, alcaldes, dirigentes comunales, empresarios y a los principales expertos y profesionales del sector. También participaron activamente la embajadora de Canadá en el Perú, Patricia Fortier, y su homólogo peruano en Canadá, el embajador Bellina. Es muy positivo que los sectores público y privado hayan trabajado juntos con la intención por mejorar el perfil del Perú para el desarrollo de la minería frente a un entorno internacional adverso.
3. En el 2009 el Perú ocupó el tercer lugar (después de Canadá y Australia) en el ranking global de exploración minera de Metals Economic Group y ahora ocupa el sétimo lugar. Además de la caída de los precios de los metales, ¿a qué se debe este descenso? ¿Cuáles son, desde su experiencia, las principales preocupaciones de una empresa minera que busca realizar operaciones de exploración en nuestro país?
Efectivamente, en medio de este panorama, la mala noticia fue que en el ranking mundial de inversión en exploración, que año tras año elabora y presenta en el PDAC el Metals Economic Group, en el 2013 el Perú haya retrocedido una posición respecto del año anterior, alcanzando el sétimo lugar, siendo superado por Canadá, Australia, Estados Unidos, México, Chile y China en ese orden. Este resultado sigue siendo bueno para algunos pues se arguye que la cantidad que atrajo nuestro país aún representa un 5% de la inversión mundial. Pero para contextualizar la caída del Perú debe considerarse que en el 2009 ocupaba el tercer puesto (solo por debajo de Canadá y Australia) y que en el 2013 la inversión en exploración minera en el mundo disminuyó en un 29%, su menor nivel desde el 2008.
Todo indica que los conflictos sociales, la actividad anti-minera, la consulta previa, la inseguridad y la suspensión forzada de proyectos -como Conga o Tía María- nos están pasando la factura. Los permisos y las autorizaciones, principalmente para la exploración, que están tomando más tiempo del debido han sido otra piedra en el camino. Para complicar las cosas todavía más, toda esta esta situación se está desarrollando en momentos en que existen innegables tensiones con la empresa canadiense Bear Creek, que ha anunciado su intención de iniciar un proceso de arbitraje internacional contra el Estado peruano ante el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI) en Washington para exigirle una indemnización que podría bordear los US$ 1,200 millones, en respuesta a la cancelación del permiso para operar el Proyecto Santa Ana ubicado en zona de frontera en Puno.
4. ¿En qué medida ha impactado la caída de los precios de los metales a las mineras junior?
La caída de las cotizaciones de los metales se está viendo reflejada en una acentuada desaceleración de la exploración a nivel mundial. Este comportamiento responde a que la aversión al riesgo de los inversionistas tiende a aumentar cuando los precios retroceden en los mercados internacionales, lo cual los lleva a refugiarse en activos menos especulativos. Todo esto afecta a las mineras, sobre todo, a las denominadas “junior” que se dedican a buscar yacimientos, explorarlos y ubicar reservas que luego venden a empresas más grandes, pues dependen de las condiciones del mercado y del apetito por el riesgo para emitir acciones y financiar sus proyectos.
En el contexto actual, un número cada vez mayor de mineras exploradoras junior han paralizado sus actividades por falta de financiamiento. Se han visto golpeadas fuertemente por la caída de los precios de los minerales que se registra desde hace más de un año y por las proyecciones que se tienen sobre su evolución en el corto y mediano plazo. Actualmente, las junior que han logrado sobrevivir se están concentrando en sus mejores proyectos o fusionándose para reducir costos y poder mantenerse a flote. Sin embargo, muchas han suspendido o recortado sus actividades, han despedido personal o simplemente dejado de existir.
5. ¿La competitividad en el sector minero se ha visto afectada por el nuevo esquema tributario minero vigente desde el 2011 en el Perú?
Ante todo, es importante precisar algunos aspectos sobre los cuales se percibe cierta confusión. En primer lugar, hay que dejar en claro que la carga fiscal minera no es fija sino que varía en función del margen operativo de cada empresa. Recordemos que el nuevo esquema tributario minero pretende afectar con una mayor carga a las empresas más rentables y con una menor carga a las menos rentables, para corregir la regresividad del sistema anterior. Sin embargo, en la práctica, el régimen común sólo se transforma en progresivo cuando se alcanza un nivel de rentabilidad superior al 40%. Esto responde al fuerte efecto de la regalía mínima equivalente al 1% de las ventas, el mismo que sólo desaparece cuando se empieza a aplicar la escala de entre 1%-12% de la utilidad operativa.
Para tener una idea de lo que ello significa, recientemente revisamos una muestra de mineras líderes que cotizan sus acciones en la Bolsa de Valores de Lima y observamos que entre el tercer trimestre del 2011 y el 2013 su utilidad operativa registró una caída de 47%, pasando de un 43% a un 22% en promedio, que se explica por la intensa baja en el precio de los metales. Aun así, su carga fiscal efectiva (medida en proporción a la utilidad operativa) se mantuvo en alrededor del 42%.Ese porcentaje tenderá a subir conforme las cotizaciones en los mercados internacionales mejoren y como reflejo, las ganancias de las empresas se recuperen, aunque incluso en ese supuesto la carga fiscal no llegaría a superar el límite máximo de 50% del “rango de competitividad”, que debe respetarse, pase lo que pase, para preservar el atractivo del país como destino de inversiones mineras.
6. ¿Desde el punto de vista tributario qué medidas podría tomar el Estado para promover la exploración minera sin cambiar el sistema vigente?
El Gobierno ha prometido poner en marcha una serie de medidas para impulsar la exploración, principalmente, acelerando los permisos y previniendo conflictos sociales. Eso es positivo. Sin embargo, el problema es que otros países mineros también aplican reformas en su esfuerzo por atraer capital de riesgo y algunos de ellos con mayor agresividad que el nuestro usando incentivos fiscales, incluyendo un puñado con los que competimos directamente por las mismas inversiones.
Australia es un ejemplo perfecto. Su nuevo Primer Ministro, el conservador Tony Abbot, fue elegido recientemente de forma aplastante prometiendo reiniciar el “boom” minero y reavivar el apetito por el riesgo y la inversión. Para lograrlo pretende suprimir impuestos mineros y otorgar incentivos a la exploración mediante un mecanismo que permita que los gastos de exploración sean un crédito tributario para los accionistas de compañías que realizan dichos gastos, siempre que estas últimas no hayan generado ingresos contra los cuales puedan aplicarlos como deducción. La propuesta apunta a que esos gastos, en la práctica, sean trasladables de un contribuyente a otro que esté en condiciones de descontarlos del impuesto a su cargo, con ciertos límites. Esta medida está dirigida a apoyar a pequeñas o medianas empresas dedicadas exclusivamente a la exploración en proyectos “greenfield” que son aquellos que se realizan lejos de yacimientos conocidos y que por tanto son más riesgosos.
Un método de crédito similar (denominado METC por sus siglas en inglés; “Mineral Exploration Tax Credit”) ha funcionado en Canadá con mucho éxito desde hace varios años y ha sido clave para consolidar su sitial como potencia minera mundial. No es casualidad que Canadá y Australia ocupen una vez más los dos primeros lugares en la lista de los países más atractivos para la exploración minera del Metals Economic Group. Es relevante señalar que a nivel regional, Chile volvió a sacarnos ventaja en el 2013 en ese mismo ranking, por el énfasis puesto en el desarrollo de la exploración, por ejemplo, mediante un programa que tiene por objeto financiar a través de fondos de inversión (p.ej. Fondo de Exploración Minera Fénix) proyectos de prospección y/o exploración minera a lo largo de todo el territorio chileno con un subsidio del gobierno.
Esta clase de incentivos podrían ser implementados en nuestro país sin necesidad de hacer ajustes drásticos al marco tributario vigente. El tema, ciertamente, es uno sensible que merece ser debatido ya que lo peor que le podría pasar al Perú es desaprovechar la oportunidad de seguir avanzando en el camino hacia el desarrollo y la superación de la pobreza.
7. Finalmente, durante el PDAC-2014 el Ministerio de Comercio Exterior y Turismo informó que el Perú ha mostrado un nuevo enfoque para fomentar las inversiones mineras, posicionándose como un país pionero en las relaciones Estado-comunidad-empresa. ¿Considera que es ese el panorama de este sector actualmente o será que aún queda mucho por hacer?
Se percibe voluntad por hacer mejor las cosas, pero eso no es suficiente. Se necesita dar un golpe de timón para destrabar las inversiones, sobre todo ahora que la percepción de las mineras está siendo dominada por la cautela por culpa de las bajas cotizaciones de los principales metales, para asegurar el ingreso de nuevos proyectos en años venideros cuando los precios se recuperen. En parte, ello pasa por acortar los trámites, resolver los conflictos sociales y por dar más incentivos para la inversión minera, por ejemplo, admitiendo la doble deducción de los gastos que se incurran en exploración como lo hacen otros países. Alfinal los beneficios serán mayores que los costos, dada la ventaja de tener mayor inversión y, consecuentemente, en el futuro una mayor recaudación de impuestos.
