Discriminación racial y percepciones sobre la discriminación étnico racial en el Perú y Estados Unidos | Carla Mercado Bazán

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Escrito por Carla Mercado Bazán (*)

1. Introducción

Estados Unidos y el Perú pueden considerarse países totalmente diferentes, pero un aspecto en común los une, siendo no algo positivo: la discriminación por motivos de raza. La historia de la población afroamericana en Estados Unidos es altamente conocida por los abusos, la intolerancia y los movimientos de protesta a causa de ello y, aunque sirvieron para mejorar la situación, el problema sigue vigente. Perú, por su parte, no ha tenido la magnitud de aquellos movimientos, pero la historia es muy similar y persiste hasta nuestros días. Fácilmente se podría afirmar que esto se debe a que es una práctica que hemos normalizado tanto; tal vez porque el ambiente político nos impedía protestar sobre este tema, pero es un tema pendiente en la agenda de ambos Estados. La intención del artículo es realizar una comparación entre la segregación racial hacia la población afroamericana en Estados Unidos con la discriminación en el Perú, también por motivos de raza, usando el tan famoso “choleo”. A lo largo de la historia podremos observar puntos de convergencia que resultan interesantes de analizar y evaluar, y esa es la razón del artículo.

Como señala la Convención Interamericana contra el Racismo, la Discriminación Racial y Formas conexas de Intolerancia, tales actos amedrentan directamente la dignidad de toda persona y la igualdad entre seres humanos, teniendo la obligación los Estados Miembros de la OEA erradicar el racismo, la intolerancia y cualquier forma de discriminación (Tratados Multilaterales Interamericanos, 2022, p. 2). De igual forma, la Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial señala que los Estados Parte “se han comprometido a tomar medidas conjunta o separadamente, en cooperación con la Organización, para […]  promover y estimular el respeto universal y efectivo de los derechos humanos y de las libertades fundamentales de todos, sin distinción por motivos de raza, sexo, idioma o religión” (1965, p. 1). Es decir, los Estados están obligados a que estas actitudes de violencia contra un sector de la población sean erradicadas, utilizando diferentes mecanismos, ya sea de manera conjunta o por separado.

Ahora procederemos a realizar una evaluación de la discriminación sistemática a través de la historia frente a los grupos de personas afroamericanas en Estados Unidos, y frente a las personas de descendencia andina en Perú, demostrando que las barreras que separan ambos países no distan mucho en temas relacionados a la discriminación étnica. Sin embargo, antes de tal análisis, debemos recordar que la  Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial resalta la importancia de considerar que “la Declaración Universal de Derechos Humanos proclama que todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos, y que toda persona tiene todos los derechos y libertades enunciados en la misma, sin distinción alguna, en particular por motivos de raza, color u origen nacional” (ONU, 1965, p. 1).

2. Discriminación de las personas afroamericanas

En principio, en el caso de las personas afroamericanas, el Informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos nos señala que existe una discriminación estructural para este sector de la población en las Américas. Ahora bien, la discriminación estructural “incorpora “datos históricos y sociales” que explican desigualdades de derecho (de jure) o de hecho (de facto), como “resultado de una situación de exclusión social o de ‘sometimiento’ de [grupos vulnerables] por otros, en forma sistemática y debido a complejas prácticas sociales, prejuicios y sistemas de creencias” (Pelletier, citando a Alegre & Perpetella, 2014, p. 3). La Corte IDH también indica que constituyen normas, patrones y reglas, pautas de comportamiento de jure de facto que dan paso a una situación de exclusión contra un grupo de personas de forma generalizada, que son perpetuadas por generaciones. Nunca serán casos esporádicos ni aislados.

Podríamos detectarlo a través de indicadores, tales como la pobreza, el acceso a la salud, al sistema de justicia y a otros servicios básicos. Además, nos indica que se trata de una discriminación racial o sistemática, siendo que, debido al conjunto de reglas, hábitos, patrones, estereotipos y, en general, la historia, se excluye e inferioriza de manera generalizada, y estas actitudes se perpetúan con el tiempo. Es por ello que será discriminación estructural, debido a que no se da en un momento aislado, sino que “emerge de un contexto histórico, socioeconómico y cultural” (CIDH, 2021).

Por ejemplo, un caso de discriminación estructural es el Caso Gonzales Lluy y otros Vs. Ecuador. En este, la Corte IDH señala que “la discriminación contra Talía ha estado asociada a factores como ser mujer, persona con VIH, persona con discapacidad, ser menor de edad, y su estatus socio económico. Estos aspectos la hicieron más vulnerable y agravaron los daños que sufrió” (Corte IDH, 2019, p. 32).

La Comisión resalta la importancia de analizar tal tipo de discriminación desde una visión interseccional. Como señala, “la discriminación por motivos de raza está estrechamente ligada a otros factores, incluidos el origen étnico, el país de origen, la religión o las creencias, la identidad y la expresión de género, la orientación sexual, la salud, la edad, la discapacidad y la clase, entre otros” (CIDH, 2018, p. 37). Por todo ello, ningún factor será independiente de otro cuando nos encontremos ante un caso de discriminación, sino que se tendrá que observar el trasfondo y otras vulneraciones que podrían afectar a la víctima.

Por su cuenta, será necesario analizar el contexto histórico y las prácticas generalizadas, ahora entre la población afroamericana y seguido de la población andina; los ejemplos concretos ayudan a esto. En el documental “I am not your negro”, escrito por James Baldwin, se muestra un personaje importante para la historia de los afroamericanos. Dorothy Counts, una de las primeras estudiantes negras en ir a una escuela para blancos. Tal suceso fue un hito para la cultura afroamericana y para los avances y movimientos que surgieron posteriormente en cuestión de derechos.

El caso de Rosa Parks también es interesante, ya que delimitó un hecho histórico en la cultura afro. Cuando la ley estadounidense segregaba los espacios públicos para blancos y negros, Parks tomó el autobús y se sentó en “su lugar”, pero al haber algunos ciudadanos blancos de pie, el conductor le pidió ceder su asiento, a lo que ella se negó. Finalmente, fue arrestada, enjuiciada y condenada por transgredir la orden municipal; sin embargo, después de muchas protestas, en noviembre de 1956, el Tribunal Supremo de los Estados Unidos declaró inconstitucional la segregación racial en los autobuses (Unicef, p. 1).

Casos más recientes tenemos como el de George Floyd, víctima del abuso policial. O el caso de Trayvon Martin, un menor que fue asesinado por una patrulla ciudadana, debido a leyes como “Stand your ground”, la cual fue instaurada en el Estado de Florida en el año 2005. Sobre el caso Trayvon y la ley “Stand your ground”, tal consiste en una ley de autodefensa que permite a un ciudadano usar la fuerza si considera que se encuentra en peligro. Martin Tyron fue asesinado por una patrulla ciudadana solo por verse “sospechoso”, por llevar una capucha y, por supuesto, por su color de piel. Es por ello que se debe consolidar, reforzar y sistematizar la acción contra la discriminación racial; además de exhortar a los Estados a cumplir sus obligaciones para tomar acción.

Con respecto al caso Floyd, los mecanismos de monitoreo de la CIDH señalan que las problemáticas del abuso policial son, en primer lugar, el prejuicio racial en la vigilancia policial, el uso excesivo de la fuerza e impunidad. Además, se han establecido perfiles raciales de afroamericanos, el famoso “racial profiling«. Igualmente, existe una militarización de la fuerza policía, teniendo en posesión equipamiento tipo militar y tácticas especiales (CID, 2018, p. 49).

3. Discriminación en el Perú por motivos de raza / etnia

Por otra parte, refiriéndonos ahora al contexto peruano, ¿cómo se manifiesta la discriminación en el Perú? Ocurre algo muy parecido que en los Estados Unidos, donde la mayoría de la población considera que existe el racismo, pero no se considera racista. Una Encuesta Nacional del Ministerio de Cultura señaló que “más de la mitad de peruanos/as se ha sentido algo discriminado, discriminado o muy discriminado”, estando en primer lugar, con un 20%, por el color de piel (Ministerio de Cultura, 2018, p. 8).

Pero, analizando más a fondo esta situación, ¿cuál ha sido y es la herramienta para segregar en el Perú? El «choleo”. El cholear hasta puede significar una práctica de poder, donde “o choleas, o te cholean”. Pero, ¿qué significa ser cholo? “Ser cholo tiene que ver con tu piel, con tu historia, con tu origen, pero también con el papel que asumes, la actitud que tienes frente a los demás, el lugar que quieres ocupar en el juego y el lugar que los demás te dan” (Avilés, 2017, p. 73). Avilés define el choleo como una práctica cotidiana, como algo presente en cada calle, en cada avenida y, precisamente, como ocurre en la ciudad, es también una forma en cómo nos relacionamos.

Y esta caracterización se encuentra muy asociada con la “suciedad”, como sucede también en el caso de las personas afroamericanas. Algo que tienen en común los “cholos” y los “negroes”: el estigma de suciedad, de pobreza y de falta de educación, de extraños, de ciudadanos de segunda, de “iguales pero separados”. Marco Avilés cita a Guillermo Nuget señalando que “la suciedad es un rasgo distintivo del viejo discurso oligárquico” (Avilés, 2017, p. 21), que incluso puede verse reflejado en el famoso personaje de la Paisana Jacinta.

Tenemos que entender que Lima es una ciudad de inmigrantes –como dicen, migrar es humano-, pero también es una ciudad de posguerra. Lo que propone Avilés en su libro “No soy tu cholo” resulta interesante, ya que los problemas de odio, irritabilidad, segregación y discriminación a la clase andina pueden provenir de las secuelas del Conflicto Armado Interno (2017, p. 32). Puede que todo el problema consista en que venimos arrastrando los males, los temores y los sesgos del pasado; y es por eso que podríamos hablar de una discriminación estructural en el Perú: el choleo no emana de la nada, sino que viene acompañado de los estigmas sociopolíticos del pasado, del imaginario que tenemos de la mujer andina y del centralismo de Lima.

El simbolismo en Lima también es muy importante de analizar. Por ejemplo, tenemos el “Muro de la Vergüenza”, el cual divide la exclusiva urbanización Las Casuarinas de los “pueblos jóvenes”. Y se podría decir que todo Lima es una ciudad amurallada, teniendo calles públicas enrejadas y urbanizaciones exclusivas con vigilancia privada. En palabras de Avilés, “si eres cholo, como yo, te preguntan a quién buscas y exigen que dejes tu DNI como garantía. Si eres blanca, como A., te extienden la alfombra roja” (2017, p. 39). Esta situación es muy parecida a lo que sucedía con los afroamericanos en épocas pasadas, donde cada quién tenía su lugar o, como decían las leyes, “separados pero iguales”.

4. Conclusiones

A partir de todo ello, podemos concluir que tenemos muchos retos por cumplir, como Estados y como ciudadanos; pero, además, podemos darnos cuenta de grados de similitud entre las formas de segregación en diferentes países –en este caso- entre Perú y Estados Unidos. Los Estados, según el derecho internacional y el derecho internacional humanitario, poseen metas, valores y principios que rigen todo el sistema internacional, por lo que no solo importa criticar al “hermano” o “al de afuera”, sino todo el sistema acostumbrado al colonialismo y con una gran experiencia en la esclavitud. Esperamos fehacientemente que dicha comparación haya ayudado a abrir la mente y los espacios de discusión sobre el tema, principalmente para que los ataques contra los derechos fundamentales involucrados no queden impunes.


(*) Sobre la autora: Estudiante del noveno ciclo de la Facultad de Derecho de la PUCP. Miembro ordinario de la asociación civil IUS ET VERITAS. Directora de la Comisión de Desarrollo Social SIEMBRA.


Bibliografía:

Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). (2018, noviembre). Violencia policial contra afrodescendientes en Estados Unidos. OEA – CIDH. http://www.oas.org/es/cidh/informes/pdfs/ViolenciaPolicialAfrosEEUU.pdf

Corte Interamericana de Derechos Humanos (Ed.). (1965). Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial. Naciones Unidas.

Corte IDH. (2019). Cuadernillo de Jurisprudencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos N°14: Igualdad y no discriminación [Libro electrónico]. https://www.corteidh.or.cr/sitios/libros/todos/docs/cuadernillo14.pdf

Marco Avilés. (2017). No soy tu cholo. Lima: Peguin Random House Grupo Editorial.

Ministerio de Cultura. (2018). Percepciones y Actitudes sobre Diversidad Cultural y Discriminación Étnico-Racial. https://centroderecursos.cultura.pe/sites/default/files/rb/pdf/primeros-resultados-encuestra-discriminacion.pdf

OEA. (2022). Convención Interamericana Contra El Racismo, La Discriminación Racial Y Formas Conexas De Intolerancia. Tratados Multilaterales Interamericanos

Pelletier, P. (2014). La «discriminación estructural» en la evolución jurisprudencial de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. CORTE IDH. https://biblioteca.corteidh.or.cr/tablas/r34025.pdf

Pighi, P. (2015). El polémico muro que separa a ricos y pobres en Lima. BBC Mundo. Recuperado 28 de marzo de 2022, de https://www.bbc.com/mundo/noticias/2015/10/151019_peru_muro_barrio_pobre_rico_lima_amv

UNICEF. (2022). Rosa Parks: Un asiento reservado a los derechos humanos | UNICEF. Unicef, para cada infancia. Recuperado 25 de marzo de 2022, de https://www.unicef.es/educa/blog/rosa-parks-asiento-reservado-derechos-humanos

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