Consideraciones en torno a la implementación del Acuerdo de Facilitación del Comercio en Argentina

811
0
Compartir

El Acuerdo sobre Facilitación del Comercio fue aprobado en la Novena Conferencia Ministerial de la OMC celebrada en Bali en el año 2013, y rige a partir del 22 de febrero de 2017, desde cuando contó con la ratificación de los dos tercios de los países miembros de la OMC. La Argentina presentó el instrumento de ratificación ante el Organismos multilateral el 22 de enero de 2.018. La ley 27.373, que lo aprobó internamente, se publicó en el Boletín Oficial el 28 de julio de 2.017. El convenio que vio la luz es el fruto de negociaciones que llevaron más de quince años, lo que torna más valorables sus alcances, y transforma en imperioso que los compromisos se traduzcan en realidades concretas, palpables y mensurables.

En la medida en que existe consenso en que deviene indispensable morigerar los costos de internación de mercaderías, los países miembros de la OMC han convenido mecanismos para conjugar la seguridad y la agilidad de las transacciones.

Es claro que ello implica compromisos y actos concretos de las Administraciones Aduaneras, pero desde luego, también de los particulares y operadores que componen las cadenas logísticas que protagonizan el comercio internacional de bienes.

La vocación de facilitar no se debe desentender de los peligros crecientes que acechan a nuestra comunidad global. Ahora bien, se impone de manera gradual y progresiva la interpretación que admite lo inexorable: no se puede controlar todo y a todos; y esa quimera, como tal, además, genera sobrecostos de toda índole que impiden el desarrollo armónico del comercio. La experiencia indica que la mayor burocratización y presencia de funcionarios estatales de diversos estamentos, las demoras que ello implica, y las complicaciones que genera, no  han sido aptas para evitar o morigerar los delitos más graves.

A lo que debe adicionarse el despliegue imparable del e-commerce, que acrecienta de modo inesperado poco tiempo atras el tráfico entre territorios aduaneros, con la activa intervención de particulares antes ajenos a la operatoria de comercio internacional.

Desde luego se mantiene la necesidad de que las operaciones deban ser custodiadas de la manera que corresponda, por distintos Organismos del Estado, más allá del servicio aduanero: agencias sanitarias, de seguridad interior y exterior, de alimentos, y otras.

Cómo se debe responder entonces: pues parece que la tendencia indica que deben privilegiarse los controles inteligentes y preferentemente unificados, la prevención focalizada y administrada de los riesgos, y la atención especializada de los operadores que por su trayectoria, transparencia, y apertura, no merecen que las Administraciones aduaneras dediquen esfuerzos que convendría emplear en la atención de otros menesteres.

En lo atinente específicamente a la situación en la República Argentina con respecto al Acuerdo de Facilitación, se estima satisfactoria, en orden al grado de cumplimiento, y manifiestamente en cuanto se observa la decisión y actos específicos de adecuación de cuestiones relevantes contempladas en el Convenio. Parece vislumbrarse y resulta explícito en la vocación de la gestión de gobierno, que los resultados pendientes, que no parecen tantos, deberían verse plasmados en los plazos comprometidos. Más allá de apreciaciones subjetivas, el sitio de la OMC precisa que el grado de implementación de los compromisos asumidos es de 97,5%. Dentro del cual, 94,5% son compromisos que están comprendidos en la categoría A, esto es, normativa vigente.

Ya en la Comunicación argentina de fecha 23 de mayo de 2.016 se informa que la República incluirá todas las disposiciones de la Sección I del Acuerdo dentro de los compromisos categoría A desde su entrada en vigor, a excepción de los contemplados en los párrafos 2.1 y 3.4 del artículo 1 ( revela que los compromisos establecidos en el Acuerdo

Hasta aquí, los datos, incontrastables.

En orden a la situación verificable, la Argentina, en sus comunicaciones más recientes ha informado, como cuestiones pendientes, las siguientes:

Artículo 3.9 (a)(ii) (resolución anticipada sobre el origen dela mercadería): compromiso para el 22 de enero de 2.023.

Artículo 10.2.1 (aceptación de copias electrónicas o impresas): compromiso para el 1º de enero de 2.022.

Artículo 10.4 (ventanilla única): compromiso para el 22 de enero de 2.023.

Ahora bien, más allá de lo expuesto, no se nos escapa que además existen “deberes” pendientes, que hasta donde se sabe, se encuentran en vías de cumplimiento, tales como la conformación definitiva y orgánica del Comité Nacional de Facilitación del Comercio, cuyo proyecto de decreto de creación se encontraría en etapa avanzada de análisis para su emisión.

No obstante, es dable puntualizar que es permanente la interacción en este aspecto; y de hecho existe, por ejemplo, en el ámbito de la Secretaría de Comercio del Ministerio de la Producción de la Nación, la “Dirección de Facilitación del Comercio Exterior”.

Creemos que existen algunos temas en los que es dable esperar que se mejore, tales como el que tiene que ver con la emisión de resoluciones ante consultas de clasificación arancelaria, que suelen ser decididas en tiempos que no parecen razonables ni son compatibles con los tiempos del comercio. Probablemente, con mayor dotación de recursos humanos y materiales, y un foco específico, se pueda también progresar en la temática.

Del mismo modo, es deseable que se avance en esquemas que serían de mutua conveniencia para los operadores y la Administración, tales como la emisión de opiniones o decisiones vinculantes, en plazos breves, en materia de valoración, cuestión ésta que da lugar a no pocos dolores de cabeza, y muchas veces, revisiones llevadas a cabo años después de concluidas las operaciones, lo que no es deseable, desde luego, para nadie. Y yendo más allá, revisando las IX Jornadas Internacionales de Derecho Aduanero de la Asociación Argentina de Estudios Fiscales, del añ 2.016, ya se recomendaba: “Avanzar en la implementación de sistemas informáticos en materias operativas y de procedimientos legales, en consonancia con la política que informa la gestión electrónica de la Administración Federal de Ingresos Públicos. Ello contribuirá a la agilización de trámites, seguridad y trazabilidad de operaciones y presentaciones, acortamiento de plazos, transparencia y accesibilidad a la información de manera sencilla por parte de los interesados, maximizando los recursos que podrían destinarse a la resolución de las cuestiones planteadas. … Profundizar el mejoramiento de los sistemas de gestión vigentes, Ventanilla Única, SITA –pendiente de desarrollo, permitirá presentar recursos informáticamente-, SICNEA –Sistema de Comunicación y Notificación Electrónica Aduanera, que minimiza de modo sustantiva la utilización de comunicaciones y notificaciones en papel-..)

Asimismo, en lo atinente al compromiso vinculado con la VUCE (Ventanilla Única del Comercio Exterior), es dable señalar que el mecanismo existe, y requiere aún de mejoras sustanciales de los que son concientes las Autoridades, y en ello se está trabajando a pleno, con intervención del sector privado, en pos de un resultado satisfactorio.

En el ámbito de la Dirección General de Aduanas, también se está trabajando de manera intensa y efectiva en materias vinculadas con el Acuerdo; de no menor importancia. De hecho, en tal ámbito se ha creado recientemente la Dirección de Reingeniería de Procesos Aduaneros, que se encuentra abocada a generar los mejores mecanismos para la operatoria y actividad que se vincula con la actividad que nos ocupa.

Y en tal sentido, recientemente se emitió la normativa que dispone la modalidad de carga en el sistema informático de la Administración de Aduanas, de la documentación vinculada con:

Transmisión anticipada de la información relativa a los medios de transporte.

Generación del Manifiesto General de la Carga (MGC).

Transmisión de la información anticipada de las mercaderías y consignatarios de las mismas amparadas por documentos de transporte hijos/nietos.

Recupero y generación de los Manifiestos de Carga de Importación (MANI SIM).

Recupero y generación de los Manifiestos de Desconsolidación SIM.

Todo lo cual, más allá de evitar la actual proliferación innecesaria de papeles, una vez que se avance con el cronograma de implementación respectivo, que se prevé que concluiría en nombre de 2.018, generará ostensibles y cuantificables menores costos, posibilitará mejoras en el control, permitirá la reducción de las operaciones a las que se asigna “canal rojo” (revisión documental y verificación de la carga), entre otros, todo lo cual se encuentra en línea con los compromisos asumidos y los objetivos propuestos en el Acuerdo que nos ocupa.

Es deseable que este camino se recorra en todos los demás aspectos operativos y legales, en la medida de las posibilidades, y conforme lo permitan las normas de fondo.

En suma, si bien queda un largo camino por recorrer, y se deben superar resistencias casi atávicas, no sólo del sector público, se interpreta que la Argentina está recorriendo ahora la senda consensuada globalmente, y que, más allá de los datos duros, las señales de mejora y la dirección emprendida se observan contestes con los fines perseguidos por la normativa global.


Imagen obtenida de: https://bit.ly/2PYMlsj

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here