Alianza Lima: ¿En qué consiste la defensa posesoria extrajudicial y la acción reivindicatoria?

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En la madrugada de hoy, la congregación evangélica “Aposento Alto” tomó la posesión de la explanada del estadio “Alejandro Villanueva” (Matute). Dicho acto fue repelido inmediatamente por simpatizantes del club blanquiazul, a través de la violencia, logrando con ella su expulsión.

Ante los hechos acontecidos, Sandro Balbín, representante legal de la congregación, sostuvo ante un medio local [1] lo siguiente:

“Tenemos toda la documentación en regla. Somos propietarios. Hemos presentado cartas al ministro del Interior, al Director General de la Policía, al comisario, al alcalde de La Victoria, que hoy estamos tomando posesión de nuestra propiedad”

Asimismo, añade que son propietarios de los lotes de la explanada del estadio desde el 2016 y, a su vez, que sus títulos se encuentran correctamente inscritos en Registros Públicos. Por lo tanto, el abogado destacó que el ejercicio de la autotutela para irrumpir en el predio era completamente legítima.

Sin embargo, ¿hasta qué punto tales argumentos son válidos? ¿El derecho de propiedad justifica  la toma extrajudicial de las manos de sus poseedores? En las siguientes lineas tal cuestión buscará ser resuelta a medida que se expondrán los principales dispositivos normativos aplicables a los casos en los que el propietario de un bien pretende recobrar posesión del mismo u obtenerla si es que nunca la ha tenido.

Existen distintas formas por las que un propietario puede recobrar la posesión del bien del que es titular. Por un lado, puede accionar las herramientas de la defensa posesoria; y, por otro, los mecanismos de recuperación propios del derecho de propiedad.

1. Defensa posesoria

La defensa posesoria es un instituto que no es de uso exclusivo del propietario. Tal como su nombre lo refiere, es pasible de ser empleado por cualquier poseedor, independientemente de su legitimidad.

Ahora bien, la defensa posesoria puede hacerse valer vía judicial o extrajudicial, que es la que argumenta la congregación evangélica que es legítima en este caso.

La defensa posesoria vía judicial se expresa en los denominados interdictos. Estos pueden ser de recobrar o de retener; el primero sirve para recuperar el bien cuando se ha sido desposeído o privado del mismo, mientras que el segundo sirve para que se deje de perturbar la posesión.

Como es evidente no puede ser empleado ningún interdicto en este caso pues su uso legítimo presupone que la congregación haya poseído en algún momento, situación que parece no haber sucedido. De hecho, por lo general el uso de cualquier medio de defensa posesoria tiene como requisito la posesión, por lo que, en principio, también debería descartarse la defensa posesoria extrajudicial como remedio aplicable al caso.

Sin embargo, la defensa posesoria extrajudicial que está plasmada en el artículo 920° del Código Civil no solo plantea los supuestos por los que el poseedor puede recuperar por mano propia el bien del que fue desposeído, sino que, extrañamente, le ofrece un remedio extrajudicial al propietario.

En efecto, el artículo 920° expresa lo siguiente:

«El poseedor puede repeler la fuerza que se emplee contra él o el bien y recobrarlo, si fuere desposeído. La acción se realiza dentro de los quince (15) días siguientes a que tome conocimiento de la desposesión. En cualquier caso, debe abstenerse de las vías de hecho no justificadas por las circunstancias.

El propietario de un inmueble que no tenga edificación o esta se encuentre en dicho proceso, puede invocar también la defensa señalada en el párrafo anterior en caso de que su inmueble fuera ocupado por un poseedor precario. En ningún caso procede la defensa posesoria si el poseedor precario ha usufructuado el bien como propietario por lo menos diez (10) años […]»

Al respecto debe decirse que si bien este segundo párrafo reconoce un supuesto de autotutela no es propiamente una defensa posesoria, pues no tutela la posesión, sino la propiedad.

Asimismo, debe resaltarse que para la configuración de este supuesto es necesario que el bien inmueble no tenga edificación o se encuentre en proceso de edificar. Este parece ser el caso de algunos de los lotes exigidos por la congregación religiosa, pues el estacionamiento es uno de ellos. En ese sentido, parece que la aplicación de la norma tiene asidero; no obstante, la norma se refiere a que este remedio procede contra el precario que ocupe el inmueble, en tiempo futuro, por lo que también podría considerarse que no se configura el supuesto de hecho de la norma. En ese sentido, la aplicación de la misma dependerá del criterio interpretativo empleado.

2. Mecanismos de tutela propios del derecho de propiedad

Ahora bien, existe un mecanismo de recuperación propio del titular del derecho de propiedad. Este mecanismo incluso ha sido planteado legislativamente como una facultad del propietario además de la de usar, disfrutar y disponer. Hablamos de la reivindicación.

Este medio de tutela es incita a la propiedad y perdura tanto como la propiedad misma. Para su ejercicio se requiere demostrar en vía judicial la propiedad sobre el bien, sea mueble e inmueble, y que el demandado esté en incapacidad fáctica y jurídica de demostrar que le asiste legítimo derecho a poseer el bien.

En este particular caso hay quienes defienden el legítimo derecho a poseer de los poseedores de los referidos bienes inmuebles en la medida que habría operado la Prescripción Adquisitiva, confiriendo propiedad al poseedor del bien inmueble si es que ha poseído durante el plazo de ley, de forma continua, pacífica, pública y como propietario. En ese caso, ante una eventual demanda de reivindicación, la empresa demandada deberá formular una reconvención solicitando que se le declare propietario del bien.

Asimismo, en caso se declare fundada esta pretensión, congruéntemente deberá desestimarse la pretensión de reivindicación, pues por ser una facultad incita al derecho mismo de propiedad, desaparece con esta.

Sin perjuicio de las hipótesis anteriormente esbozadas, la acción reivindicatoria es una herramienta atractiva para este caso concreto, pues no requiere de posesión previa del bien, que no se tuvo, y su condición fundamental es la propiedad del bien que se pretende reivindicar, que a efectos de este escrito se ha presumido.

Conclusiones

En síntesis, el argumento esgrimido por la congregación religiosa no es válido, pues, incluso asumiendo su propiedad sobre el inmueble, este hecho por sí mismo no le otorga derecho para recobrar la posesión del bien.

Sin embargo, debe reconocerse que hasta cierto punto puede considerarse configurado el supuesto de tutela extrajudicial del propietario hallado en el artículo 920° del Código Civil, existiendo una discusión respecto de si es necesario que el precario halla ocupado el bien inmueble antes o después del inicio del derecho de propiedad del nuevo titular.

Finalmente, el mecanismo idóneo para este caso es la acción reivindicatoria, pues el requisito fundamental del mismo es la propiedad del bien que se pretende recuperar.


Imagen obtenida de: https://bit.ly/2O4t1sk

[1]https://elcomercio.pe/lima/abogado-iglesia-evangelica-matute-tomando-posesion-nuestra-propiedad-noticia-nndc-555832

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