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Ser o no ser, he ahí el dilema

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Se veía venir, así como se ve venir la respuesta de la PUCP, es decir no aceptar las recomendaciones del Vaticano. Nótese, sin embargo, que en su comunicado la Iglesia ha sido bastante sibilina para no señalar, claramente, que pasaría si la Universidad no acepta su pedido. Dudo mucho que pase lo que muchos dicen, o sea, que la Universidad pierda sus títulos de Pontificia y Católica y etc., etc., y si así fuera quien perdería más sería la Iglesia y no la Universidad. La PUCP ha alcanzado el sitial que ocupa no por ser Pontificia y Católica sino por ser una Universidad con los mejores estudiantes y profesores del país.

El problema que surge, sin embargo, es qué pasará con la orientación de la Universidad de ahora en adelante. ¿Debería seguir siendo una Universidad laica inspirada en los valores de la iglesia? O, ¿Debería convertirse en una universidad  solamente laica, dejando de lado cualquier compromiso o relación con la iglesia? Mi posición es que la Universidad no debe cambiar, un ápice, su orientación laica  inspirada en los valores de la iglesia por la sencilla razón de que esa orientación es la que, precisamente, le ha permitido cultivar los principios que la han convertido en la gran institución que es, es decir, la tolerancia, el pluralismo y la ética cristiana. Una universidad para ser laica no necesita abjurar de cualquier credo, de la misma forma que una universidad para ser cristiana no necesita abjurar, como desean algunos extremistas, del debate libre de ideas y el pluralismo ideológico.

Yo me forme en la PUCP y actualmente enseño en sus aulas y en todos estos años no he sentido ni he visto la más mínima influencia de la Iglesia en las materias que me impartieron mis profesores ni en las que yo mismo imparto en mis cursos. Eso no quiere decir, obviamente, que la iglesia no haya estado presente en la PUCP, lo estuvo a través del Centro de Asesoría Pastoral Universitaria, a través de su departamento de teología y a través de la generosa amistad de curas y sacerdotes que supieron, cuando fue necesario, orientarme (así como a  muchos compañeros míos) en las dudas que abrigaba sobre la fe, la importancia de la religión y el papel que ambas tienen en nuestras vidas. ¿Es posible convivir entonces con la  fe y el laicismo al mismo tiempo? Sí, sí lo es, y en sus más de 90 años la PUCP lo ha demostrado, siendo por ello, como lo es hoy, una gran universidad y uno de los pocos espacios donde todavía se puede pensar, con libertad y entusiasmo, el Perú y su futuro.

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