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Por una necesaria renovación de la Ley del Libro

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“No tienes que quemar libros para destruir una cultura. Sólo consigue que las personas dejen de leerlos.” – Ray Bradbury.

La 35° Feria del Libro Ricardo Palma (que ha tenido lugar entre el 14 y 30 de noviembre en el Parque Salazar de Miraflores) ha iniciado con una campaña de la Cámara Peruana del Libro por relanzar o renovar la “Ley del Libro” (Ley de Democratización del Libro y de Fomento de la Lectura), la cual fue aprobada por Ley N° 28086 y promulgada en octubre de 2003. Ahora la vigencia de varios de sus beneficios tributarios para las editoras, distribuidoras y librerías está en riesgo, pues éstos terminarán a partir de octubre de 2015.

En su momento la Ley del Libro trazó como algunos de sus objetivos crear conciencia pública del valor y función del libro como agente fundamental en el desarrollo integral de la persona, la transmisión del conocimiento, la afirmación de la identidad nacional, la difusión cultural y la promoción y estímulo de la investigación científica y social; democratizar el acceso al libro y fomentar el hábito de la lectura; crear las condiciones esenciales para que en el país se desarrolle una industria editorial del libro que contribuya a satisfacer las necesidades culturales, educativas, científicas, tecnológicas, espirituales o de recreación; y promover la difusión de los libros producidos o editados en el país. Tras casi doce años, estos objetivos se mantienen plenamente vigentes.

Entre las medidas de promoción e incentivos que ayudan a alcanzar los objetivos de la Ley se encuentran importantes beneficios tributarios para el fomento de la actividad editorial. Estos son la exoneración del IGV a la importación o venta en el país de los libros y productos editoriales; el reintegro tributario por sus adquisiciones e importaciones de bienes de capital, materia prima, insumos, servicios de preprensa electrónica y servicios gráficos; y el crédito tributario por reinversión de su renta neta imponible en bienes y servicios para el desarrollo de su actividad empresarial. Los dos primeros tienen un plazo de vigencia de doce años desde la entrada en vigencia de la Ley del Libro, y el último de doce años a partir del 1 de enero siguiente a la vigencia de la ley, por lo que caducarán a partir de octubre de 2015.

Al respecto, la Cámara Peruana del Libro ha manifestado en un comunicado que la Ley del Libro permitió el crecimiento de la industria editorial peruana en un 380 por ciento en la última década, dando lugar a la aparición de nuevas casas editoriales independientes en Lima y en el interior del país. Ello lo atribuye, en gran medida, al impulso que recibió el sector por las políticas de fomento del libro contenidas en la referida ley, y sostiene que sin sus beneficios se incrementarán los costos de importación, lo cual frustrará la marcha de las editoriales, reducirá la oferta de títulos y encarecerá los libros en general, dificultando su llegada al público, en particular aquel de escasos recursos que precisamente requiere un acceso económico al conocimiento que permita su desarrollo.

Considerando el importante rol de la educación como democratizador y catalizador del desarrollo, resulta necesario renovar la vigencia de los beneficios tributarios y medidas de estímulo y promoción de la Ley del Libro por un nuevo periodo. Sólo así se cumplirán los objetivos de la ley, se continuará el fortalecimiento de la creciente industria editorial nacional y se asegurará el desarrollo social y cultural de nuestra sociedad mediante el acceso al conocimiento por medio del libro.

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