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Los desafíos de las reformas tributarias chinas

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Fernando Loayza Jordán[1]

Desde finales de los años 70, y de la mano con la apertura económica, la legislación y administración tributarias chinas han pasado por profundas reformas. La principal meta de estas reformas fue la simplificación de un sistema cuya complejidad era fútil y en gran parte herencia de instituciones pasadas. A modo de ejemplo, el land tax chino, un impuesto sobre los predios agrícolas, fue implementado hace más de 2000 años y recién fue derogado el año 2006. Muchas disposiciones engorrosas tenían cientos de años sin modificarse. Un historiador ha sostenido que la complejidad de la regulación del land tax chino en el siglo XV se puede comparar a la complejidad del sistema de impuesto a la renta estadounidense en la actualidad[2].

Al igual que el land tax, muchos tributos fueron derogados en los últimos años, en especial en las grandes reformas de los años 90. También se eliminaron muchos regímenes especiales o beneficios tributarios particulares que ya no eran compatibles con el desarrollo de la economía china. Un caso significativo fue la promulgación de la nueva ley de impuesto a la renta empresarial, que entró en vigor el 2008. Esta ley eliminó el tratamiento especial a las empresas constituidas en China o con accionariado estatal chino, estableciendo un único régimen para las empresas, sin importar el origen del capital, los accionistas, o la clase de accionariado.

Otras reformas se encuentran en camino, como la unificación de los impuestos al consumo en un régimen único que grave tanto bienes como servicios o la introducción de impuestos ambientales e impuestos al carbón. Las reformas chinas en materia tributaria avanzan con una enorme rapidez, pero enfrentan numerosos desafíos. A continuación, intentaremos señalar brevemente algunos de ellos.

  1. El incremento de la demanda por mejores servicios y programas estatales. La ciudadanía china es cada vez más exigente y el gobierno debe asegurarse que las reformas no reduzcan los ingresos fiscales.

 

  1. La relación entre la administración central y las administraciones locales. Muchas de las administraciones locales, en especial en las regiones más pobres, tienen dificultades para obtener suficientes ingresos fiscales. Esto tiene que ver no sólo con problemas en la distribución de los tributos entre los acreedores tributarios, sino también con dificultades en la recaudación y gestión de administraciones locales con un nivel técnico insuficiente.

 

  1. Los graves problemas medioambientales. China está recibiendo el impacto directo de la contaminación y hay consenso sobre la necesidad de emplear mecanismos tributarios para enfrentar sus efectos perniciosos. No obstante, muchos sectores temen que tales reformas desincentiven la inversión y las regiones menos desarrolladas mantienen al crecimiento económico como su prioridad en detrimento del cuidado del medio ambiente.

 

  1. Está pendiente consolidar los sistemas de monitoreo y fiscalización en una administración tributaria más moderna. Si bien se han implementado muchas nuevas tecnologías que facilitan la labor de la administración tributaria, falta implementar sistemas de información integrados y otorgarle nuevas facultades a las administraciones tributarias que le permitan enfrentarse a transacciones comerciales cada vez más elaboradas.

 

  1. Hay escasez de profesionales especialistas en materia tributaria. Dadas las complejas operaciones económicas que debe enfrentar la administración tributaria china, se necesitan más especialistas en el manejo de controversias tributarias, en particular, especialistas de derecho tributario internacional e instrumentos financieros sofisticados.

 

  1. China no tiene un sistema tributario que redistribuya de forma efectiva. De hecho, el coeficiente de Gini antes y después de tributos se mantiene casi inalterado. Los contribuyentes con ingresos más altos tienen muchas formas de eludir tributos y los impuestos sobre el trabajo implican una pesada carga tributaria sobre los asalariados ordinarios. La falta de redistribución se debe tanto a la carencia de información que permita establecer impuestos más subjetivos, como a razones políticas (grupos de poder que se resisten a reformas en ese sentido).

 

Por último, cabe destacar la importancia que el gobierno chino le está otorgando a combatir la evasión y elusión tributaria. China está muy involucrada en el proyecto BEPS y participa activamente en programas de reforma tributaria en organismos internacionales, así como en la cooperación internacional en temas tributarios. El gobierno tiene muy claro que reducir la evasión y elusión tributaria es necesario para conseguir una asignación de recursos más efectiva, promover actividades económicas más eficientes y aumentar la equidad en las cargas tributarias.


Fuente de imagen: ladeblaw.com

[1] Este artículo es una adaptación de XU, Yan. Key Questions Regarding Chinese Tax Law. En: Tax notes international, December 22, 2014, p.1111-1113. La profesora Xu es PhD por la Universidad de Hong Kong, docente de la Faculty of Law of the Chinese University of Hong Kong y visiting Fulbright scholar en la Columbia University School of Law. Le agradecemos por su gentil autorización para la presente adaptación y por sus comentarios sobre la misma.

[2] HUANG, Ray. Taxation and Governmental Finance in Sixteenth Century Ming China (Cambridge University Press, London, 1974).

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