Extremos no apelados como cosa juzgada | María Isabel Pacheco

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Escrito por María Isabel Pacheco Conopuma (*)

  1. Introducción

El pronunciamiento de oficio del juez ad quem sobre los extremos no apelados por las partes ha generado polémica, especialmente si se trata sobre aquellos extremos de la sentencia del juez ad quo que adolecen de sanción de nulidad. A lo largo del presente artículo, se desarrollará el porqué, inclusive en dichos supuestos, se trata de extremos firmes y consentidos por las partes que no son objeto de revisión. Con dicho fin, se desarrollará el concepto de apelación en el sistema procesal peruano y su efecto devolutivo. Luego, se responderá a la pregunta de si el juez ad quem puede o no revisar de oficio extremos no apelados por las partes. Para finalizar, se evaluará si los extremos con sanción de nulidad también tienen carácter de cosa juzgada.

  1. La apelación en el sistema procesal peruano

El recurso de apelación se encuentra regulado en el Capítulo III del Título XII del Código Procesal Civil. Este recurso es un medio impugnatorio por el cual una o ambas partes muestran su disconformidad con lo resuelto por un juez y desean que un órgano jerárquicamente superior revise esta resolución. (Ariano, 2015, p. 100). Para ello, el o los apelantes deberán cumplir con los requisitos de procedencia, indicando el error de hecho o derecho incurrido en la resolución y el pedido de revocación o anulación.

Así, este recurso se caracteriza principalmente porque sólo está concebido para afectar autos o sentencias y para ser interpuesto contra una resolución o parte de ella. Lo cual, admite que en una resolución haya más de una decisión judicial y que las partes pueden apelar sobre la parte específica y no necesariamente sobre su integridad (Monroy, 1992, p. 25). La consecuencia necesaria de que no se apele la integridad de la sentencia es que nos preguntemos qué sucede con los extremos no apelados y que por tanto, han sido aceptados por las partes. Veamos.

  1. ¿El juez ad quem puede revisar de oficio extremos no apelados?

La competencia del juez superior se encuentra prevista en el artículo 370° del Código Procesal Civil[1]. La restricción que formula la ley es clara, el juez ad quem no podrá modificar la resolución emitida por el juez ad quo en perjuicio del apelante, salvo que la otra parte también haya apelado o adherido o sea un menor de edad.

La restricción del juez superior se explica mediante el carácter devolutivo de la apelación. Por el cual, el juez ad quo le “traslada” competencia al juez ad quem sobre el conocimiento de un determinado asunto (Ariano, 2016, p. 269). De esta manera, los extremos no apelados no podrán ser revisados por el juez superior porque han quedado consentidos por las partes. El efecto devolutivo no consiste en realizar un nuevo juicio de los puntos controvertidos del proceso. Por el contrario, consiste en una revisión de los extremos apelados por el recurso y el juez sólo podrá pronunciarse sobre este punto.

Entonces, ¿qué sucede con los extremos no apelados? Si el recurso de apelación evita que el extremo apelado adquiera la calidad de “cosa juzgada”, previsto en el artículo 123 del CPC[2], los extremos no apelados quedarán como extremos firmes de la sentencia al ser consentidos por las partes. Por lo tanto, el juez ad quem no puede resolver dichos extremos porque excede sus competencias y viola la garantía de la cosa juzgada prevista también en el inciso 2 artículo 139 de la Constitución Política del Perú[3].

  1. ¿Los extremos con sanción de nulidad también tienen carácter de cosa juzgada?

En efecto, los extremos no apelados tendrán calidad de cosa juzgada. Sin embargo, cabe preguntarnos si este efecto se aplica incluso en los extremos con sanción de nulidad o si es que, por el contrario, en estos casos sí debería el juez resolver de oficio. Con dicho objetivo, se abordará un caso específico: la sanción de nulidad por falta de motivación, regulado en el artículo 50 del CPC[4].

La sanción de nulidad es una garantía facultativa de las partes. El artículo 172 del CPC establece que “existe convalidación tácita cuando el facultado para plantear la nulidad no formula su pedido en la primera oportunidad que tuviera para hacerlo”. En este caso, la primera oportunidad que tienen las partes para poder formular su pedido de nulidad por falta de motivación será en la apelación de la sentencia. Entonces, como las partes no han formulado dicho recurso de apelación, la consecuencia necesaria será que ese extremo de la demanda adquiera calidad de cosa juzgada al no proceder contra ella otro medio impugnatorio.

El artículo 382 CPC[5], nos puede confundir con su redacción. Dicho artículo, establece que la nulidad está integrada en el recurso de apelación para vicios referidos a la formalidad de la resolución impugnada. Se refiere a “un pedido recursal anulatorio implícito, conjuntamente al pedido recursal revocatorio” (Cavani, 2018, p. 125). Sin embargo, este vicio debió ser apelado en su momento. De lo contrario, no sería parte del recurso de apelación. Si se defendiera la postura de aceptar la nulidad de oficio de cualquier extremo de la resolución impugnada y no solo los apelados, estaríamos aceptando una revisión completa de la resolución judicial.

Al respecto, Apolín sostiene que la cosa juzgada es un elemento esencial de la función jurisdiccional y su fundamento es la seguridad jurídica, no la justicia de la decisión judicial. En caso contrario, no se estaría cumpliendo con el fin de la función jurisdiccional que es resolver las controversias mediante una sentencia (Apolín, 2016, p. 275). Siendo así, los extremos no apelados con sanción de nulidad por falta de motivación no podrán ser resueltos de oficio por el juez ad quem, no solo porque excede la competencia trasladada por el juez ad quo, sino porque se violaría la garantía de la cosa juzgada por una garantía facultativa que ha sido aceptada por las partes. Impidiendo así que se cumpla con el fin de la función jurisdiccional.

Finalmente, cabe mencionar que, conforme a lo expuesto en la Casación N° 198-2014 CAJAMARCA de fecha 10 de mayo de 2016, se incurre en una motivación sustancialmente incongruente cuando se modifica el debate procesal. En este caso, si el juez se pronuncia sobre la falta de motivación de un extremo de la demanda no apelado, se incurriría en este supuesto. Por tanto, se pondría en estado de indefensión a las partes al haber una falta de coherencia entre lo pedido y lo resuelto por el juez ad quem.

  1. Conclusión

El juez ad quem no puede resolver extremos no apelados porque excede la competencia brindada por el juez ad quo a raíz del recurso de apelación. En caso se pronuncie respecto de estos extremos se violaría la garantía constitucional de la cosa juzgada y, por tanto, no se cumpliría con el fin de la función jurisdiccional. Inclusive, en los casos en los que se trate de extremos con sanción de nulidad, como es el caso de la falta de debida motivación de las resoluciones judiciales, se deberá priorizar la garantía de la cosa juzgada.

Bibliografía

Apolín Meza, D. L. (2015). La Cosa Juzgada Implícita y el Derecho de Defensa. IUS ET VERITAS, 24(51), 274-285. Recuperado a partir de: http://revistas.pucp.edu.pe/index.php/iusetveritas/article/view/15663

Ariano, E. (2015). Apelación. En Impugnaciones Procesales (1.a ed., p. 100). Lima, Perú: Instituto Pacífico S.A.

Ariano, E. (2016). Competencia del juez superior. En Código Procesal Civil Comentado (1.a ed., p. 269). Lima, Perú: Gaceta Jurídica S.A.

Cavani, R. I. (2018). Teoría Impugnatoria: Recursos y revisión de la cosa juzgada en el proceso civil (1.a ed.). Lima, Perú: Gaceta Jurídica S.A.

Constitución Política del Perú de 1993. Diario Oficial “El Peruano”. Lima, Perú, 29 de diciembre de 1993.

Monroy Gálvez, J. (1992). Los medios impugnatorios en el Código Procesal Civil. IUS ET VERITAS, 3(5), 21-31. Recuperado a partir de:  http://revistas.pucp.edu.pe/index.php/iusetveritas/article/view/15354

Resolución Ministerial 010-93-JUS. Diario Oficial “El Peruano”, Lima, Perú, 8 de enero de 1993.


Imagen obtenida de https://bit.ly/3jlH6SF

(*) María Isabel Pacheco Conopuma. Estudiante del décimo ciclo de la PUCP. Miembro ordinario de la Asociación Civil IUS ET VERITAS y directora de la comisión de Cursos.

[1] Artículo 370.- Competencia del juez superior

El juez superior no puede modificar la resolución impugnada en perjuicio del apelante, salvo que la otra parte también haya apelado o se haya adherido o sea un menor de edad. Sin embargo, puede integrar la resolución apelada en la parte decisoria, si la fundamentación aparece en la parte considerativa. Cuando la apelación es de un auto, la competencia del superior sólo alcanza a éste y a su tramitación” (el subrayado es nuestro).

[2] Artículo 123.- Cosa Juzgada

Una resolución adquiere la autoridad de cosa juzgada cuando:

  1. No proceden contra ella otros medios impugnatorios que los ya resueltos;
  2. Las partes renuncian expresamente a interponer medios impugnatorios o dejan transcurrir los plazos sin formularlos (…)”.

[3]Artículo 139.- Principios de la Administración de Justicia

Son principios y derechos de la función jurisdiccional:

[…]

2.[…] Tampoco puede dejar sin efecto resoluciones que han pasado en autoridad de cosa juzgada”.

[4]Artículo 50.- Son deberes de los Jueces en el proceso:

  1. Fundamentar los autos y las sentencias, bajo sanción de nulidad, respetando los principios de jerarquía de las normas y el de congruencia (…)” (resaltado y subrayado es nuestro).

[5]Artículo 382.- Apelación y nulidad

El recurso de apelación contiene intrínsecamente el de nulidad, sólo en los casos que los vicios estén referidos a la formalidad de la resolución impugnada”.

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