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La Alianza del Pacífico se está erigiendo no solo como el bloque comercial más importante  a nivel latinoamericano sino a nivel mundial. Esta afirmación no es exagerada. Dicha integración ha suscitado un interés especial básicamente por dos situaciones:

(i) la frustración de la suscripción del Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP)[1], el proceso de negociación plurilateral más ambicioso y amplio para la región Asia – Pacífico pero que sufrió el revés del retiro de los Estados Unidos de Norteamérica (EUA) de dicho Acuerdo, no permitiendo su implementación en los doce países miembros; y

(ii) la re-negociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) entre México, Canadá y los EUA.

El contexto antes descrito pone los reflectores en la Alianza del Pacífico ya que los países del Asia Pacífico, que no lograron implementar el TPP, están buscando no solo ser Estados observadores de este bloque sino ser Estados asociados a los beneficios y/u oportunidades que brindaría dicho espacio. Por otro lado, México, al no tener certeza que las negociaciones en el TLCAN lleguen a buen puerto, la vocación política de impulsar con más ahínco la implementación de la Alianza del Pacífico es una buena estrategia para no desatender la inversión extranjera y mantener el acceso y competitividad de sus industrias.

Más allá del contexto político, hay dos puntos cruciales que gatillan la importancia del fenómeno  de este Acuerdo desde el punto de vista del derecho internacional económico. Primero, su estructura dinámica y pragmática que busca evitar, a toda costa, que las arduas horas de trabajo de los negociadores queden en letra muerta. Y segundo, y vinculado con el punto anterior, su enfoque en las restricciones regulatorias, estando a la vanguardia en la convergencia regulatoria, orientada industria por industria, dependiendo de la necesidad de los países miembros.

  • ALIANZA DEL PACÍFICO ES UNA «PLATAFORMA VIVA».

Los Acuerdos de Libre Comercio, si bien son necesarios, no son suficientes. No son el remedio mágico para alcanzar el pleno desarrollo y la eliminación total de barreras comerciales. La negociación y suscripción de los Acuerdos son el primer capítulo de la historia. Lo más importante viene después: éstos necesitan ser implementados, y por qué no, revisados constantemente. Si el comercio internacional es dinámico: ¿Por qué los Acuerdos también no lo son?.

Para que los Acuerdos sean dinámicos necesitan de una institucionalidad, la cual sea simple pero a la vez que garantice el cumplimiento de las obligaciones negociadas. Y no solo eso. Debe permitir que sus instancias sigan generando compromisos entre los países y que su «motor» integrador siga funcionando.

Alianza del Pacífico es un magnífico ejemplo de un bloque comercial con institucionalidad dinámica, donde precisamente sus instancias, en cooperación al más alto nivel entre sector público y privado,  están llevando la vanguardia en materia de inversiones, comercio, y sobretodo a nivel regulatorio.

En primera instancia, las Cumbres Presidenciales, compuestas por los Jefes de estado de cada país, se reúnen periódicamente para revisar los avances e identificar nuevos objetivos comunes. A la fecha, más de diez Cumbres alcanzadas dan fe de la periodicidad y constancia de la máxima instancia.

En instancias menores, el Consejo de Ministros y el Grupo de Alto Nivel (GAN), éste último compuesto por los Viceministros de Comercio Exterior y Relaciones Exteriores de cada uno de los países, los cuáles se encargan de supervisar los avances y cooperación de los grupos técnicos. Pero lo más resaltante es la activa participación del sector privado a través del Consejo Empresarial de la Alianza del Pacífico (CEAP), el cual mediante, el Comité de Expertos, coordina y articula iniciativas para la mejora del Acuerdo.

¿Cuál es el resultado de esta institucionalidad innovadora y cooperativa? La profundización de compromisos en temas no comerciales o tradicionales. Esto se puede reflejar en la XII Cumbre Presidencial, celebrada a fines de junio del 2017,  en donde se suscribió la Declaración de Cali y la Declaración XI Sesión CEAP, documentos que detallan los nuevos compromisos y logros en:

  • Medio Ambiente: Medición, reporte y verificación de emisiones de CO2, en respaldo del Acuerdo de París.
  • Género: Incorporación de la perspectiva de género, resaltando el rol de la mujer, tanto en programas de cooperación como en plataformas virtuales («Comunidad de Mujeres Empresarias AP»).
  • Facilitación de Comercio: Alcanzar la plena interoperabilidad de las Ventanillas Únicas de Comercio Exterior, el intercambio electrónico de certificados fitosanitarios entre las autoridades sanitarias de los países miembros, y la ejecución del plan de acción para reconocimiento mutuo de Operadores Económicos Autorizados e intercambio de información y cooperación entre instituciones aduaneras para combatir, entre otros, el comercio ilícito. Se resaltó el impulso para homologar los certificados de origen digital, el trabajo para reducir los tiempos de despacho de mercancías, y la interoperabilidad de datos de la declaración aduanera.
  • Educación: Consolidación de la Plataforma de Movilidad Estudiantil (1,440 becas otorgadas a la fecha); buscando simplificar el reconocimiento de títulos y marcos nacionales de cualificaciones.
  • Mejora Regulatoria: la conclusión de la negociación del Anexo sobre Suplementos Alimenticios para eliminar los obstáculos técnicos al comercio.
  • Innovación y Emprendimiento: Creación de la Red de Agencias de Innovación (innovAP); implementación del Fondo de Capital Emprendedor con el BID-FOMIN para pequeñas y medianas empresas; mapeo de iniciativas Startup y diseño de índice comparativo de las capacidades de innovación de países miembros.
  • Propiedad Intelectual: Implementación y promoción del Acuerdo sobre Procedimiento Acelerado de Patentes e identificar nuevas áreas de cooperación en derechos de autor y propiedad industrial.

Los temas involucrados en la Alianza del Pacífico no quedan allí, van desde salud, cultura, hasta turismo e integración financiera (homologación de tratamiento tributario). Toda una red de políticas conjuntas para el bloque comercial que está en la vorágine de su desarrollo.

  • MEJORA REGULATORIA POR SECTORES ESTRATÉGICOS.

La institucionalidad dinámica de la Alianza del Pacífico permite la cooperación entre el sector privado y público para la búsqueda de mejores prácticas regulatorias.

Originado por el GAN e impulsado por el CEAP, el 3 de julio de 2015, los países miembros firmaron el Primer Protocolo Modificatorio del Protocolo Adicional al Acuerdo Marco de la Alianza del Pacífico, el cual incorpora, entre otras modificaciones: (i) el anexo 7.11 relacionado a la eliminación de obstáculos técnicos al comercio para productos cosméticos, y (ii) el nuevo capítulo 15 bis de mejora regulatoria.

Detrás de estas inclusiones está la tendencia a atacar las barreras comerciales innecesarias, es decir, medidas desproporcionadas y/o sin sustento técnico o científico, minimizando el grado de divergencia regulatoria tanto a nivel material como formal.[2] Esta tendencia denominada «convergencia regulatoria», pero también conocida como coherencia o cooperación regulatoria, no busca armonizar o crear un ordenamiento común entre los países signatarios, sino utilizar buenas prácticas internacionales en el proceso de planificación, elaboración, promulgación, implementación y revisión ex ante y ex post de las medidas gubernamentales.[3]

La diversidad regulatoria, si bien no necesariamente es ineficiente, puede ser costosa al generar externalidades adicionales derivadas de la asimetría de información. La complejidad para  alcanzar una armonización total de reglas de juego es real ¿Por qué no buscar puentes de reconocimiento mutuo de procesos y cooperación intra o inter gubernamental?

En el caso del anexo adicional en el capítulo de obstáculos técnicos al comercio, relacionado a los productos cosméticos, se acordó una serie de disposiciones que simplificarán el intercambio comercial del mercado cosmético en la Alianza del Pacífico. Cabe mencionar que esta industria representa el 67% de las exportaciones y el 47% de las importaciones de la región en el 2014.[4]

Dentro de estas disposiciones se encuentran la armonización de la definición de lo que es un producto cosmético  en base lo establecido en la normativa europea; la eliminación de todas las autorizaciones previas a la comercialización; el establecimiento de un sistema de vigilancia de mercado en sustitución del esquema de notificación automática; armonización de etiquetado con requisitos mínimos; reconocimiento de listados de ingredientes en base a la legislación norteamericana y la Unión Europea, entre otros. Este Anexo entrará en vigor al momento de su aprobación interna en los 4 países miembros.

Esta iniciativa no es aislada. Ya finalizó la negociación sobre eliminación de obstáculos técnicos de Suplementos Alimenticios. Asimismo, una propuesta de parte de la industria de aseo doméstico ha sido enviada a la GAN para iniciar negociaciones y contar con un Anexo similar. Finalmente, el subgrupo técnico de cooperación regulatoria está trabajando en productos farmacéuticos, enfocado en etiquetado, bio-equivalencias, información para prescribir e informar al paciente; y establecer cláusulas de confidencialidad para el intercambio de información entre autoridades competentes de los países de la Alianza del Pacífico.

En relación al nuevo capítulo 15 bis sobre mejora regulatoria, es una herramienta general, que permitirá procesos de coordinación, revisión y transparencia, en base a prácticas internacionales. Para ello, procurarán designar una institución que vele por los procesos antes mencionados,  identificando el alcance de las «medidas cubiertas», es decir, los países deberán designar qué medidas y sectores deben ser objeto de los efectos de este capítulo.

  • CONCLUSIONES Y DESAFÍOS.

La Alianza del Pacífico está logrando ser más que un Acuerdo, es un bloque con una institucionalidad marcada que permite una constante evolución en las políticas públicas y comerciales de la región, teniendo un acercamiento interesante con el sector privado y tocando asuntos «hot», sin desatender la agenda tradicional en una integración comercial.  La convergencia regulatoria viene para quedarse,  teniendo en cuenta la fragmentación normativa que existe a nivel del derecho internacional económico.

Los desafíos en mi opinión sobre estos puntos son los siguientes: (i) el aumento de estados miembros o estados asociados, lo cual puede frenar el dinamismo de sus compromisos; (ii) la convergencia regulatoria puede ser incompleta si no existe un entendimiento común de cómo aplicar las normas y; (iii) teniendo en cuenta lo anterior, falta de fortalecimiento del mecanismo de solución de diferencias, donde, porque no, debería ser modificado en el mediano plazo para incluir, en ciertos casos, al sector privado como parte denunciante, tal como sucede en el Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina.


IMAGEN: goo.gl/NcSQEG

[1] Iniciativa desarrollada por doce economías miembros del Foro de Cooperación Económica Asia – Pacífico (APEC): Australia, Brunéi Darussalam, Canadá, Chile, Estados Unidos de América, Japón, Malasia, México, Nueva Zelandia, Perú, Singapur y Vietnam.

[2] Polanco, Rodrigo: «Convergencia regulatoria en la Alianza del Pacífico»; Revista de Direito Internacional 13, 1, 2016.

[3] Mumford, Peter: » Regulatory coherence: blending trade and regulatory policy», 2014.

[4]  Fuentes: Euromonitor, UN Comtrade y Cámara de Comercio de Lima.

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