«Día del Abogado» : Retos y desafíos en el ejercicio de la profesión

247
0
Compartir

Hoy, 2 de abril, se celebra el día del abogado. Las razones nos remontan a 1952, cuando el Colegio de Abogados de Lima conmemoró el nacimiento del “jurista, político, militar y diplomático peruano Francisco García-Calderón Landa, quien llegó a ser presidente del Perú durante un breve periodo (marzo a noviembre de 1881) y es considerado el Patrono de la Abogacía Nacional” (La Ley, 2020). No obstante, este día  nos debe invitar a cuestionarnos acerca de las deficiencias de nuestro sistema de justicia y los retos que conlleva el ejercicio de la profesión.

Un caso relevante que conmovió a toda la sociedad peruana fue la difusión de los CNM audios, los cuales involucran desde casos de intercambio de favores hasta la búsqueda de impunidad de presuntos violadores sexuales, generando cierto rechazo por los abogados alegando cierta desconfianza. Aunado a ello, Pásara (2011) afirma que “por lo menos desde la percepción del cliente, el rendimiento del abogado corresponde al nivel socioeconómico de quien lo contrata” (p.54). Esto denota los diversos intereses económicos y de poder de ciertos abogados que reemplazan los fines altruistas y de búsqueda de la justicia al momento de ejercer la profesión.

Asimismo, en las facultades de derecho, existe un notable crecimiento de la demanda de estudiantes, pero que no se compensa con la mejora de la calidad de enseñanza que se imparte. En razón de ello, Pásara (2011) expone que la profesión atraviesa por un proceso de estratificación, donde un pequeño porcentaje de los abogados exclusivamente asesoran y defienden a un sector privilegiado de nuestra sociedad mientras que el resto con una deficiente calidad de preparación y competencias profesionales se dedica a ofrecer sus servicios a un sector económico desfavorecido, esto es con bajos recursos económicos, dependiendo de su capacidad de pago (p. 43).

Una tercera problemática que gira en torno a nuestro sistema de justicia es la constante perpetuación de estereotipos de género por parte de jueces y fiscales al momento de expedir sentencias y resoluciones. Teniendo en cuenta que la violencia de género es una problemática estructural global que ha exigido un reconocimiento legal punitivo en diferentes ordenamientos jurídicos, el Perú no dista de ser la excepción. En el año 2019, el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables presentó un total de 166 casos en su reporte estadístico de casos con características de feminicidio, siendo el mayor número de casos registrados hasta la actualidad. No obstante, la cuestión reside al momento de subsumir el hecho punible en la normativa que el marco legal ofrece y verificar la responsabilidad penal, lo cual generalmente visibiliza estereotipos de género que revictimizan a la víctima ocasionando daños graves contra su dignidad y libre desarrollo personal. Ante esto, Bodelón (2014) menciona que  «cuando un Estado legitima así un estereotipo de género, provee un marco legal para facilitar la perpetuación de la discriminación en el tiempo y a través de diferentes sectores de la vida y la experiencia social” (p.11). Así, lo que se implanta como características y comportamientos propios de hombres y mujeres se obtiene por construcciones sociales en torno al género a través de instituciones de poder, lo que resulta perjudicial, ya que se internaliza desde la infancia y se reproduce en distintos espacios como el político, social, legal, etc.

En base a todo lo mencionado anteriormente es posible advertir que uno de los factores más relevantes que se presentan en la búsqueda por entender el comportamiento de los abogados/as del caso CNM surge a partir de la formación que estos reciben en las facultades de derecho. Tal como afirma Del Mastro (2018): “Lo que nos indigna afuera hay que aprender a verlo adentro”. Esto refiere a la normalizada situación de desigualdad que se presentan en las facultades donde, en primer lugar, el trato brindado hacia los/as estudiantes aún se sostiene verticalmente; de esta manera, la imagen del profesional del derecho detenta mucho poder. Asimismo, si le sumamos a esta premisa las brechas de género existentes, debido a que “las facultades de Derecho y la profesión jurídica fueron construidas por hombres y para hombres” (Blanco, 2019, p.2), es posible advertir que la desigualdad es producto de la forma en como somos socializados y educados. Agregado a ello, el aumento del número de casos de hostigamiento, acoso y chantaje sexual en las facultades, lo cual prueba las consecuencias de la jerarquía de poder existente y el exceso de imposición del mecanismo de reconocimiento.

Sin perjuicio de lo antes mencionado, es relevante reconocer las diferentes tendencias que surgen para hacerle frente a las diversas problemáticas que giran en torno al funcionamiento de justicia. Primero, la gran labor de diferentes jueces, fiscales y entidades autónomas como IDL reporteros que demuestran su malestar vocacional y actúan en pro de la lucha contra la corrupción. Asimismo, los jueces que mediante control difuso y de convencionalidad inaplican leyes que nacen de situaciones desequilibradas y de desigualdad. Finalmente, en el aspecto de la equidad de género, como expone Molero (2017):

La creciente internacionalización de los estudios de abogados y la consecuente adopción de políticas de equidad y diversidad; iniciativas que apuntan a promover el desarrollo y liderazgo de mujeres en la profesión legal como la del Vance Center – Women in the Profession Program presente en 18 países a nivel regional y que en el Perú cuenta en menos de un año con más de 300 abogadas (p.47)

Esto permite reconocer que se están realizando cambios desde las facultades de derecho con la finalidad de mitigar o erradicar los sesgos inconscientes de género que se normalizan y perpetúan en los diferentes espacios sociales, ello mediante la exigencia de igualdad en las reglas de juego.

En conclusión, hoy es un día para reflexionar sobre las deficiencias de nuestro sistema de justicia y darnos cuenta que aún necesitamos mucho trabajo para garantizar el respeto y goce de los derechos fundamentales de las personas. Por esto, es nuestro trabajo como estudiantes de Derecho reconocer y visibilizar todas estas problemáticas, además de apostar por un cambio desde las aulas mediante soluciones planteadas desde diferentes disciplinas, puesto que el Derecho no es un ente neutral, sino ideológico que se crea a partir de la convivencia de todos/as.

Imagen obtenida de https://bit.ly/3fGGF5p


BIBLIOGRAFÍA

BLANCO, C. (2019). Meritocracia en un mundo machista”. RPP Noticias. Lima, 12 de febrero.

BODELÓN, E. (2014). Violencia institucional y violencia de género. España: Universidad Autónoma de Barcelona

MOLERO, M. (2017). WIP y las brechas”. G de Gestión. Lima, 2017, pp.47

PÁSARA, L. (2011). Abogados, justicia y poder: una aproximación empírica”. Ecuador Debate. Quito,2011, pp. 43 – 58

SIN PAUTA. (2018). “Una mirada desde el derecho y la ética a los audios CNM – PUCP». Lima. https://www.youtube.com/watch?v=1huRUHNl6e8

La Ley. (2 de abril de 2020). ¿Por qué el 2 de abril se celebra el día del abogado?. Lima: https://laley.pe/art/7611/por-que-el-2-de-abril-se-celebra-el-dia-del-abogado

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here