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 Lejos ya de los dislates que significó el debate de la titulada «Ley para prevenir y sancionar el acoso sexual en espacios públicos», esta fue aprobada después de pocos días del Día Internacional de la Mujer. Esta aprobación por el Congreso de la República se consideró poco menos que un triunfo por organizaciones de todo tipo, algunas de las cuales solamente se «cuelgan» del pantallazo.

Debo de señalar – desde el inicio – que no comparto en lo absoluto la existencia de esta norma.

Si bien, aún no conozco el tenor del dispositivo legal porque falta la promulgación por el Ejecutivo, hago saber a quien le interese mis observaciones de fondo:

  • Solamente la destinataria – en este caso, la mujer – puede decir si se siente acosada por alguna conducta de algún «macho cabrío» que suelta su líbido al más vulgar antojo. Esto nos lleva al terreno de lo subjetivo y el Derecho Penal debe de estar apartado, en la medida de lo posible, de esa coyuntura. Tengamos siempre en mente que el Derecho Penal debe traducir seguridad jurídica y no lo contrario.
  • Van a existir, a no dudarlo, graves problemas probatorios. Me pregunto ¿cómo se prueba un delito como estos? Hay hasta tres opciones: una filmación (vale decir, poner cámaras por todos lados o andar con el aparato a la mano, lo que implicaría más psicosis y estado de inseguridad); las testimoniales (lo cual es muy díficil sobre todo por la cobardía de la mayoría de las personas de cara a involucrarse en «líos ajenos»); y, finalmente, – lo más posible – la declaración de la agraviada (esto nos deja en el uno contra uno que, como bien se sabe, en probanza penal no es suficiente para una condena).

  • No soluciona absolutamente nada. Yo respeto a mi madre, a mi esposa, a mis hermanas o a cualquier mujer que conozca por el solo hecho de ser humano y no porque una ley me lo diga (salvo a mi mamá que, para todo hombre, siempre está por encima de las demás).

Por favor, por caridad, dejemos de gastar tiempo – y recursos – en producir leyes adefesieras. El respeto no se forja por decreto ni por sangre en el cadalso; se construye con la toma de conciencia de un hecho incontrovertible: la mujer es igual que el hombre.

Una pregunta más a propósito del asunto ¿por qué mejor no hacemos algo con la salud mental de la población? Hay que tener en cuenta que el degenerado que acosa es un violador o abusador sexual en potencia. Este país lo que menos necesita es más violencia y el Derecho Penal lo es. No defiendo la pasividad para este tipo de situaciones, simplemente trabajar en aspectos anteriores a la sanción (prevenir).

Finalizo con solo una idea; dejemos el feminismo y el machismo de lado, porque ningún extremo es conveniente. En todo caso, hablemos de humanidad. Feliz Día Internacional de la Mujer.


Fuente de la imagen: redaccion.lamula.pe

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