Covid-19: (DES) Aceleración del comercio exterior | Andree Valdivia

El comercio exterior ha sido una de las pocas actividades económicas que no se ha visto legalmente paralizada en virtud de las medidas tomadas para frenar la expansión del COVID-19. ¿Cuál ha sido el impacto la ejecución de dichas medidas en el normal desarrollo de esta actividad?

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Escrito por Andree Valdivia Morón*

Nuestro país no ha sido ajeno al impacto que ha generado el brote del Covid-19 o coronavirus, un virus que ataca el sistema respiratorio de los humanos y, en muchos casos, los lleva a la muerte. Esta pandemia, como así lo ha categorizado el propio Organismo Mundial de Salud (OMS), amenaza potencialmente con reducir el porcentaje de la población mundial y siendo 29 de marzo de 2020, ya existen 18 muertos y 852 casos positivos en nuestro país[1].

Dicho mal no solo atenta contra la vida de los seres humanos, sino que como hemos visto -obligatoriamente desde nuestro hogares- en estos días, este virus ha obligado que se suspenda el normal desarrollo de diversas industrias alrededor del mundo y con ello, podamos dar cuenta la merma que sufre la dinámica y efectividad del comercio exterior pues, a pesar de no haber sido suspendidas las actividades cotidianas vinculadas a esta, no existe -actualmente- un pleno aporte al desarrollo de las industrias en general, y esta vez no se trata de una deficiencia generada por algún tipo de barrera burocrática o arancelaria.

Al respecto, debemos mencionar que a partir de la declaración del Estado de Emergencia Nacional, mediante el Decreto Supremo No. 044-2020-PCM[2] (DS) se han tomado medidas restrictivas para salvaguardar la vida de todos los peruanos. Sin embargo, se precisa en su artículo 4, que las personas vinculadas a determinados servicios podrán seguir circulando por las vías de uso público y laborando, dentro de las cuales podemos apreciar que las personas que trabajan en el rubro de almacenamiento, transporte y distribución de alimentos o productos de primera necesidad deberán seguir ejerciendo su labor.

Esto implica que, en aras del cumplimiento del DS, los puertos, o cualquier agente vinculado a servicios que mantengan el abastecimiento de alimentos y productos de primera necesidad en el marco de la prevención contra el Covid-19, seguirán operando con normalidad con el fin de no afectar la cadena logística en el abastecimiento de alimentos o bienes de primera necesidad.

Ahora bien, como sabemos, la dinámica del comercio exterior versa, entre otras cosas, en el ingreso de mercancías sobre cualquier rubro, pero en este contexto, entendemos bien que se sigue operando en función de recibir alimentos de primera necesidad como también productos que permitan mitigar la propagación del virus.

Sin perjuicio de ello, es pertinente mencionar que ante las restricciones dictadas por el gobierno, observamos que la “dinámica” del comercio exterior ha sido suspendida -por no decir anulada-, debido que ya no se obtienen los mismos efectos propios de las relaciones comerciales generadas en el intercambio de bienes, no se puede perseguir o conseguir el objetivo del comercio exterior, que básicamente es el ingreso o salida de bienes para ser comercializados, pues, como es notorio, el mercado nacional ha sido paralizado completamente debido a la cuarentena obligatoria de estricto cumplimiento que aplicamos todos los peruanos.

En ese sentido, no existe ningún solo operador de comercio que pueda importar, por ejemplo, accesorios de celulares o computadoras con el fin de comercializarlas en el mercado nacional, o exportar determinados bienes debido que existen complicaciones de recepción en puertos extranjeros, dado que el comercio general, ha sido paralizado para evitar la propagación del virus dentro de nuestro territorio nacional.

A pesar de que los operadores de comercio exterior siguen laborando como de costumbre, debido que el Estado garantizó las actividades relacionadas al comercio exterior para el ingreso y salida de cargas y mercancías desde o hacia el territorio peruano[3], considero pertinente mencionar que este virus ha afectado el objeto del comercio exterior, pues si bien es cierto que funciona con normalidad, vale la pena cuestionar si existe algún movimiento real del comercio en nuestro país.

En la práctica, es relevante que se reciba diversas clases de mercancías para comercializarlas en nuestro mercado interno, sin embargo, por medidas que sirven para mitigar el virus, no pueden generarse relaciones comerciales y ello se refleja en la caída de la economía.

Eso es lo que sucede en la actualidad, los negocios están paralizados totalmente y carecen de importancia o relevancia los aportes y/o beneficios que pueda brindar en esencia el comercio exterior.

Lamentamos con gran pesar, que dicho virus ya haya afectado nuestro mercado interno, y ello, se vea reflejado en nuestra economía, y a pesar de ello, nosotros nos encontramos atados de manos, por la cuarentena obligatoria -medida necesaria- dictada por el gobierno.

Por tanto, a mi entender, carece de relevancia que las operaciones de comercio exterior se vengan desarrollando con normalidad, pues no producen ningún efecto sustancial como motor de desarrollo de las industrias en nuestro país.

Dichas operaciones, al seguir efectuándose por los importadores o exportadores, -pese a que la inmovilización social ha sido dictada no solo en Perú, sino que es una medida que se aplica alrededor del mundo con el objetivo de evitar la propagación de este virus-, en buena cuenta, no sirven para enviar o recepcionar mercancía con el objetivo de ser consumida (a no ser que se trate de bienes de primera necesidad) debido que no hay forma de concretizar el objeto de una importación para el consumo o una exportación porque, en realidad, esas mercancías no pueden ser utilizadas o consumidas en territorio nacional o en otro territorio.

El gobierno, por intentar darle fluidez al comercio exterior en este contexto, está generando sobrecostos de almacenaje y movimiento comercial en los puertos, situación que probablemente importadores no puedan soportar para efectos de supervivencia de la empresa (dado que si se puede recepcionar mercancía). Sin embargo, como hemos venido mencionando, no se puede efectuar, en esencia una importación para el consumo debido. Sobre esto, es necesario entender que, en palabras de Lay Lozano, “para consumo” implica que la mercancía se pueda movilizar libremente y permanecer indefinidamente en el territorio aduanero[4], situación que no viene ocurriendo en nuestro mercado interno.

Sin lugar a duda, el virus ha ocasionado cuantiosas pérdidas, tanto en lo humano como en lo económico, inclusive podríamos concluir que económicamente hemos perdido, debido que ninguna clase de comercio está funcionando, salvo el alimenticio, y solo dependerá que las acciones y aptitudes que demostremos como sociedad para revivir en dicho rubro.

Es así que cualquier medida que facilite el movimiento y/o transporte de mercancías entre los diferentes países del mundo no tiene mayor impacto o mayor efecto, y no va a generar, en buena cuenta, mayor beneficio a los importadores, salvo que se traten de importaciones de bienes de primera necesidad o mercancía del sector salud que permita combatir el Covid-19, es decir, los avances administrativos y logísticos que se han tenido al amparo del Acuerdo de Facilitación de Comercio[5] (AFC) carecen de total relevancia y efecto pues, ha surgido un nuevo enemigo que ha secuestrado cualquier tipo de eficiencia sobre el comercio exterior y a pesar de mantenerse en perfecto funcionamiento, no tiene el mismo beneficio e impacto social y económico.

La reducción del costo comercial y la simplicidad en el transporte de las mercancías, que son beneficios del AFC, no tienen relevancia para este contexto, debido que en la actualidad, nos toca obedecer las medidas dictadas por el gobierno para evitar la propagación del virus. Sin embargo, como hemos notado, este virus ya imposibilitó el desarrollo de varias industrias, y ha erradicado cualquier beneficio que otorga los acuerdos y tratados.

Este nuevo enemigo ha demostrado que con su propagación, es capaz de paralizar mercados completos (véase el caso de Italia y España), sin algún margen de acción para impulsar sus industrias, dado que necesitan cumplir medidas para combatir el Convid-19, y medidas que constan básicamente en el aislamiento social obligatorio, con lo cual, es evidente que difícilmente se genere algún tipo de relación comercial básica.

A pesar de que el comercio exterior no tiene los mismos efectos y existan cuantiosos perjuicios económicos, consecuencia directa de la propagación del Covid-19, es primordial acatar las medidas dictadas por el gobierno para salvaguardar nuestras vidas, debido que, solo al superar a este gran enemigo, podremos tener una oportunidad real de recuperarnos económicamente y observar nuevamente los beneficios del AFC.


*Egresado de la facultad de derecho de la PUCP con afinidad en temas de aduanas y comercio exterior.

[1] El Comercio. Consulta: 29 de marzo de 2020 https://elcomercio.pe/lima/sucesos/coronavirus-peru-en-vivo-16-muertos-y-671-casos-de-covid-19-en-el-pais-hoy-domingo-29-de-marzo-noticia/?ref=ecr

[2] Presidencia de Consejo de Ministros

2020 Decreto Supremo No. 044-2020-PCM. Lima, 15 de marzo. Consulta: 25 de marzo de 2020.

https://busquedas.elperuano.pe/normaslegales/decreto-supremo-que-declara-estado-de-emergencia-nacional-po-decreto-supremo-n-044-2020-pcm-1864948-2/

[3] Ministerio de Comercio Exterior y Turismo. Consulta realizada el 28 de marzo de 2020.

https://www.gob.pe/institucion/mincetur/noticias/111525-covid-19-el-comercio-exterior-no-se-detiene

[4] Lay Lozano, Jorge. Derecho Aduanero Tributación y Regímenes. Grijley. Año 2014. Pp.181

[5] Organismo Mundial del Comercio. Facilitación del Comercio. Consulta: 27 de marzo de 2020. https://www.wto.org/spanish/tratop_s/tradfa_s/tradfa_s.htm

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