El “Mercader de Venecia”: un análisis desde el Derecho | Christian Pareja

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Escrito por Christian Pareja Mujica*

I. Consideraciones generales

La obra “Mercader de Venecia” de William Shakespeare nos muestra indudablemente la fascinante relación entre el Derecho y la Literatura, pues haciendo un cálido análisis podemos encontrar las implicancias que tienen las instituciones jurídicas dentro de esta historia.

El profesor Lorenzo Zolezzi[1] acertadamente considera que constantemente nos encontramos sometidos a muchas normas que regulan nuestra vida, nuestro trabajo y nuestras relaciones personales, en donde la mayoría de veces nos ceñimos a estas normas, pero también tememos el juicio de las personas cuando las infringimos. Por ello, los procesos judiciales que vivimos a través de la literatura nos sirven para apreciar y criticar la cultura jurídica de una sociedad. De esa forma, tenemos la oportunidad de verificar las imperfecciones de la ley y el proceso.

La obra de Shakespeare tiene su inicio en Venecia en el siglo XVI, época de la transición entre la Edad Media y la Edad Moderna. Dentro de los principales rasgos normativos se encuentran la noción sobre la cual las leyes Venecia son entendidas como una garantía de la prosperidad comercial de la ciudad y por lo tanto muy valoradas por el Tribunal de Justicia de aquella época, ya que se encontraba muy presente la necesidad de obtener capital y incrementar el lucro dentro de las relaciones sociales.  De modo que, la obra sitúa un punto muy importante en relación a los bienes económicos, pues en ese entonces la ley era entendida como garantía de una propiedad del derecho a disponer, obligarse y exigir el cumplimiento prestaciones recíprocas de valoración económica.

Teniendo en cuenta ello, nos propondremos a analizar las principales instituciones jurídicas desarrolladas en la obra como son: el derecho las obligaciones y el cumplimiento de las prestaciones recíprocas, la cláusula penal y los criterios de razonabilidad y proporcionalidad que guían el derecho, expresados en los personajes de Shylock, Antonio, Porcia, Basanio y el Dux.

II. La cláusula penal

Para realizar un análisis jurídico de la obra conviene centrarnos en los momentos que dan origen a la materialización de las instituciones jurídicas en la historia. Una primera aproximación la encontramos en Shylock, como uno de las personas más importantes de la obra, representado en el personaje de un judío usurero acostumbrado a cobrar intereses por los préstamos que producía. Esté interesante personaje produce en los lectores una combinación de sentimientos, ya que posee una gran diferencia con Antonio; debido a que, él simboliza a un mercader generoso cuyo único deseo es el de ayudar a sus amigos.

Esta diferencia propicia el inicio de la historia cuando Shylock y Basanio emplean negociaciones para otorgar un préstamo bajo la penalidad de pagar una libra de carne por el préstamo de tres mil ducados. Para materializar el contrato ambos se dirigen a un escribano donde se estipula que, ante el incumplimiento de devolver la suma pactada, se establecería la penalidad de cobrar una libra de carne, de la cual Antonio sería el fiador.

Por lo tanto, la cláusula penal representa un negocio accesorio respecto a un diverso contrato, por lo que este negocio gozará de un objeto propio y de una propia y típica función, ella normalmente ligada al contrato constitutivo de la obligación que representa el pacto accesorio.[2] De modo que, lo establecido por Shylock se manifiesta en la existencia de esta cláusula de obligación. La cual es comprendida en nuestro ordenamiento jurídico como la facultad de una de las partes que ante cualquier incumplimiento uno de los contratantes queda obligado a pagar una penalidad. Por lo que, el deudor deberá pagar el íntegro de la penalidad establecida.[3]

La cláusula penal tiene como finalidad desincentivar el incumplimiento por parte del deudor, además, busca determinar de manera precisa y sin dilaciones la cuantía que asumirá el deudor ante un eventual incumplimiento. Por ello, los contratantes pueden fijar convencional y anticipadamente – a la fecha del vencimiento de la obligación – el monto de daños y perjuicios que corresponden al acreedor en caso que el deudor incumpla tal obligación, lo cual se conoce como la denominación de la cláusula penal. [4]

Sin embargo, conviene preguntarnos, ¿la cláusula penal fijada entre en el contrato es válida a luz del ordenamiento jurídico peruano?, para dar respuesta a esta pregunta analizaremos los elementos que rigen su correcta aplicación.[5]

En primer lugar, la declaración de voluntad refiere a que el acreedor y el deudor deben expresar su conformidad como elemento primordial para establecer la aceptación de la cláusula penal, por lo cual, es fundamental que ambas partes tengan pleno conocimiento de la penalidad y las implicancias que esta contiene a efectos de su incumplimiento, y la posibilidad jurídica en la que ambas partes se encuentran para poder cumplirla.

Ahora bien, la penalidad interpuesta por Shylock en la obra es jurídicamente y físicamente imposible de cumplir. Tomando que en cuenta que si bien existe una declaración de voluntad de ambas partes esta deviene es imposible, ya que se habría estipulado que ante el incumplimiento del contrato la penalidad sería tomar una libra de carne del cuerpo de Antonio en su calidad de fiador, pero sin derramar una gota de sangre.

De esa forma, en actos posteriores, podemos ver en la historia como Porcia se apega a la literalidad del objeto del contrato y la cláusula penal para cuestionar la validez de lo establecido, manifestando que si acepta cortar la libra de carne no deberá derramar ni una gota de sangre. Eventualmente, realizando un examen jurídico podemos sostener que lo establecido por Shylock no cumpliría con el primer elemento de la institución de la cláusula penal.

En segundo lugar, se encuentra la capacidad la cual establece como condición los requisitos de goce y ejercicio que deberán ejercer ambas partes para efectos de suscribir una cláusula penal válida en el marco de nuestro ordenamiento jurídico. En ese punto, podemos apreciar que el elemento de la capacidad para la celebración del contrato entre Shylock y Basanio si se encontraría presente, sin embargo, conviene hacer énfasis en que Basanio al tener la capacidad de celebrar el contrato, también tuvo que observar los límites y las implicancias que causarían su incumplimiento y cuestionar la medida adoptada por Shylock a efectos que la penalidad sea válidamente amparada por los Tribunales de Venecia.

En tercer lugar, el elemento de la licitud como un componente presente en la aplicación de la cláusula jurídica, ya que la premisa principal de esta institución comprende que cualquier penalidad pactada entre ambas partes deba estar sujeta a lo establecido en el ordenamiento jurídico y no debe lesionar de ninguna forma los derechos fundamentales.[6]

Por lo que, haciendo un análisis de la obra, conviene advertir que la cláusula penal que encierra la obligación de pagar con una libra de carne por el incumplimiento del monto acordado estaría vulnerando directamente el derecho fundamental a la vida y la dignidad del ser humano. Cabe mencionar que dentro del contexto de la historia y las leyes de Venecia tal proposición vulneraría sustancialmente lo contenido en su sistema legal, toda vez que se encontraría prohibido atentar contra la vida de un ciudadano veneciano.

En ese sentido, si Shylock ejecutaba la penalidad y derramaba una sangre entonces pagaría con sus bienes de acuerdo a las leyes de Venecia, de modo que, la cláusula penal contenida en el contrato no cumpliría con el requisito de licitud.

Por último, la formalidad es un elemento muy importante para considerar si la aplicación de la cláusula penal responde a lo exigido en nuestro ordenamiento jurídico. El Código Civil reconoce en nuestro ordenamiento un requisito ad solemnitatem, por lo que, la cláusula penal debe ser establecida por escrito bajo y sanción de nulidad.[7] Si bien como lo establece el artículo 1344 dicha cláusula puede ser establecida conjuntamente con la obligación o en un momento posterior esta debe cumplir con esta formalidad. Por ello, en la obra se presenta:

Shylock Venid a casa de un escribano, donde firmaréis un recibo prometiendo que, si para tal día no habéis pagado, entregaréis en cambio una libra justa de vuestra carne, cortada por mí del sitio de vuestro cuerpo que mejor me pareciere.

Antonio: Me agrada el trato: le firmaré, y diré que por fin he encontrado un judío generoso[8]

Por lo cual, si se cumple con el elemento de formalidad del contrato toda vez que Antonio acepta firmar dicho contrato con esa cláusula penal establecida por Shylock. Finalmente, podemos concluir en la importancia de las relaciones jurídicas expuestas a lo largo de la obra y como algunas si encuentran una aplicación en nuestra jurídico peruano mientras otras resultan incompatibles.

III. Las garantías mínimas del debido proceso

El derecho a la tutela jurisdiccional comprende el deber de otorgar tutela jurídica a cada persona, pero en contrapartida con otorgar tutela a una persona se exige que la jurisdicción cumpla con satisfacer las garantías mínimas del debido proceso para que ambas partes encuentren satisfacción en ejercitar sus pretensiones.[9] En ese sentido, dentro de las garantías mínimas se encuentra el respeto al principio de imparcialidad del juez, el cual comprende que el juez y los órganos jurisdiccionales no pueden ser parte o tener interés alguno dentro del proceso.

Dentro de la obra el “Mercader de Venecia” podemos deducir que se vulnera esta garantía procesal en la medida que dentro de la historia Porcia intercepta la carta que el Dux habría enviado para solicitar un jurisconsulto que lo ayude con su decisión ante el eventual conflicto. Por lo que, ella haciéndose pasar por uno tiene un papel muy importante en la decisión, demostrando así un interés con una parte en el proceso. Realizando un análisis jurídico es válido concluir que durante el juicio no se habría respetado esa garantía mínima del debido proceso.

Una manifestación de correcta tutela jurisdiccional efectiva es la que guía la decisión de una juez debidamente motivada en una sentencia, como muestra tangible de administración de justicia. Sin embargo, a lo largo de la historia no existe una sentencia, ya que no se ve materializada la decisión del Tribunal de Justicia de Venecia en una resolución con calidad de cosa juzgada.

Por el contrario, durante la historia podemos apreciar como Antonio en un extremo de la decisión alude que como castigo Shylock debía convertirse al cristianismo. Lo cual jurídicamente no puede ser posible dado que en la motivación de una sentencia una parte interesada no puede dictar términos sobre la decisión de un tribunal.

Finalmente, una aproximación constitucional del proceso determina la necesidad de que este sea visto como un conjunto de derechos fundamentales, en ese sentido, la singularidad de estos derechos integra un macro conjunto del Derecho a la Tutela Jurisdiccional Efectiva, dentro de la cual se desprende el derecho de defensa. Este expresa la obligación de toda persona a ser informada de la existencia de un proceso en el que se discute acerca de sus intereses para que pueda intervenir en el mismo con la finalidad de alegar y probar.[10]

En esa línea, podemos apreciar que durante la obra no se menciona que Shylock cuenta con un abogado que pueda asesorarlo y/o aconsejarlo sobre las actuaciones procesales dirigidas por el Tribunal de Justicia de Venecia. De forma que, su derecho a contar con una defensa como garantía mínima de un debido proceso se vio afectada, lo que posteriormente causó una afectación a la proporcionalidad y racionalidad a la decisión tomada, ya que recordemos que en un extremo Antonio mencionó que a pesar de entregar la mitad de sus bienes y constituir una escritura pública hacia sus herederos, este debía de convertirse al cristianismo.[11]

IV. Comentarios finales:

Asumir el desafío de analizar una obra desde una perspectiva jurídica te brinda la oportunidad de encontrar diversos conflictos suscitados a lo largo de la historia. Por ejemplo, dentro de el “Mercader de Venecia” podemos revelar un conflicto entre el Derecho y la Justicia expuesto por Shylock, ya que como postulan algunas concepciones doctrinarias el Derecho desde una perspectiva funcionalista contribuye a la búsqueda de la justicia, de la mano de todas sus instituciones que lo comprenden.

Sin embargo, en algunos escenarios, el derecho conlleva a un resultado no necesariamente justo como sucede en la historia, de modo que, la existencia de un contrato celebrado por ambas partes no necesariamente refleja el sentido de justicia. Puede entenderse que la justicia se encontraría esta aplicación y materialización del contrato, sin embargo, su contenido – el cual parte del origen del rencor de Shylock hacia Antonio– no necesariamente refleja el espíritu de la justicia. Por ello, esta distinguida obra nos demuestra la necesidad de recurrir a la moral y la filosofía como un auxilio del Derecho cuando estamos ante una decisión manifiestamente injusta.

*Sobre el autor: Estudiante del último ciclo de la Facultad de Derecho de la Pontificia Universidad Católica del Perú, Asociado del Grupo de Investigación Proceso, Derecho & Justicia PRODEJUS-PUCP. Afiliado de la Asociación Iberoamericana de Derecho Privado y Conciliador Extrajudicial especializado en Derecho de Familia. Ex director y presidente de la Asociación Civil Derecho y Sociedad (2019).

Imagen obtenida de https://bit.ly/3mGv88L


[1]  Zolezzi, L. A. (2021). Los procesos judiciales en la literatura. Portal Jurídico Interdisciplinario Pólemos. Recuperado de: www.polemos.pe.

[2] Fernández Cruz, G. (2017). La Cláusula Penal. Lima-Perú: ARA Editores, pp. 47-49.

[3] Artículo 1341.- El pacto por el que se acuerda que, en caso de incumplimiento, uno de los contratantes queda obligado al pago de una penalidad, tiene el efecto de limitar el resarcimiento a esta prestación y a que se devuelva la contraprestación, si la hubiere; salvo que se haya estipulado la indemnización del daño ulterior. En este último caso, el deudor deberá pagar el íntegro de la penalidad, pero ésta se computa como parte de los daños y perjuicios si fueran mayores.

[4] Cfr. Obligaciones con la cláusula penal de Osterling. F: 302-323; Castillo Freyre. M y Osterling, F. (2016). La funcionalidad de la cláusula penal. Ius et Praxis, revista de la facultad de derecho. N°47.

[5] En este punto debemos tener en cuenta que la cláusula penal al ser una institución contractual que puede ser accesoria, subsidiaria y condicional al acto jurídico su conformación está sujeta a los elementos estructurales que conforman el mismo.

[6] Vidal Ramos, R. (2014). El «Mercader de Venecia” y las obligaciones con cláusula penal. Advocatus, (030), p. 355

[7] Ibid., p. 357

[8] Shakespeare, William. El Mercader de Venecia. Trad. Marcelino Menéndez y Pelayo. Colombia: Editorial Panamericana editorial.

[9] Monroy, J. (2017). Teoría General del Proceso. cuarta edición. Lima-Perú, Communitas. pp. 454-455

[10] Priori, G. (2019). El proceso y la tutela de los derechos. Lima-Perú: Fondo editorial de la Pontificia Universidad Católica del Perú, pp. 82-96.

[11] Esta medida expuesta en la obra era considerada muy fuerte en ese momento, ya que lo más valioso que tenía una persona era su religión, por lo que convertirse al cristianismo constituye una medida muy fuerte, toda vez que si Shylock ejecutaba dicha medida perdería su calidad de prestamista lo que atentaría directamente contra su calidad de vida y su derecho a la identidad.

Bibliografía

  • Obligaciones con la cláusula penal de Osterling. F: 302-323
  • Castillo Freyre. M y Osterling, F. (2016). La funcionalidad de la cláusula penal. Ius et Praxis, revista de la facultad de derecho. N°47.
  • Fernández Cruz, G. (2017). La Cláusula Penal. Lima-Perú: ARA Editores, pp. 47-49.
  • Monroy, J. (2017). Teoría General del Proceso. cuarta edición. Lima-Perú, Communitas. pp. 454-455
  • Priori, G. (2019). El proceso y la tutela de los derechos. Lima-Perú: Fondo editorial de la Pontificia Universidad Católica del Perú, pp. 82-96.
  • Shakespeare, William. El Mercader de Venecia. Trad. Marcelino Menéndez y Pelayo. Colombia: Editorial Panamericana
  • Vidal Ramos, R. (2014). El «Mercader de Venecia” y las obligaciones con cláusula penal. Advocatus, (030), p. 355
  • Zolezzi, L. A. (2021). Los procesos judiciales en la literatura. Portal Jurídico Interdisciplinario Pólemos. Recuperado de: www.polemos.pe.

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