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Discusiones en torno a la funcionalidad de la cláusula expresa:¿La formalidad como límite a la autonomía privada?| Jorge Alarcón

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Escrito por Jorge Giampieer Alarcón Paucar (*)

  1. Sobre la funcionalidad de la resolución como supuesto de ineficacia del contrato

Un contrato, como acto o negocio jurídico bilateral-sin entrar a detallar la discusión respecto a la utilización de uno u otro término[1]– es, desde su génesis, uno de los temas más estudiados y donde más opiniones divergentes se han expuesto.

En un contexto idílico, el contrato es celebrado para cumplir todos los objetivos que se proponen las partes, feneciendo en el instante donde ha satisfecho todas las prestaciones queridas por los sujetos que le dieron vida; sin embargo, debemos dar cuenta que esta expectativa sobre la función del contrato es golpeada por la desventurada realidad.

Bien podría decirse, que el cabal cumplimiento de los contratos es una excepción a la regla del quebrantamiento obligatorio, es decir, al escenario donde entran a tallar los mecanismos a emplear para desligarse de una relación contractual, donde nos topamos -talvez- con la más importante: La resolución.

Este supuesto de ineficacia funcional, surge como una opción para el contratante devoto del acuerdo que, habiendo sido eficaz y constante a la hora de cumplir las prestaciones acordadas con su contraparte, ve frustrada la oportunidad de percibir los efectos positivos o negativos que aguardo.

Cabe resaltar que la ineficacia funcional no puede ser confundida con la invalidez del contrato, puesto que, en este último, adolece de una particularidad que impide observar al contrato como un acto jurídico formado de acuerdo a las disposiciones del ordenamiento jurídico, más conocida como ineficacia estructural.

  1. Causa y efecto de la resolución

Acercándonos al meollo del asunto, el hecho causal de la resolución, en contraposición de rescisión, también especie de la ineficacia funcional, homologada con la anulabilidad del contrato por encontrar su razón de origen desde la celebración del contrato, se produce por un suceso que presenta las siguientes aristas:

El hecho generador es posterior a la celebración del acuerdo, porque si el mismo tuvo presencia desde el preciso momento donde concurren el consentimiento de los interesados en contratar, se abriría la posibilidad de ejercer una figura como la rescisión o anulabilidad, pero no de una resolución.

  1. Afecta el aspecto extrínseco del contrato; es decir, el móvil que genera la resolución sólo altera el normal desenvolvimiento de los efectos que se pretendían generar con la celebración del acuerdo, pero no los elementos de su composición, el mismo que se mantiene intacto hasta la sentencia que ordena su terminación.
  2. Lleva consigo una significación que desequilibra el interés contractual, lo que puede ser entendido como una pérdida o disminución en la intención del contratante para seguir regido por los lineamientos contractuales. Esta característica es necesaria para la acción de resolver el contrato, porque un acontecimiento que no varía el aspecto sustancial del pacto no sería suficiente para resolverlo.

Asimismo, respecto a los efectos que se generan por resolver el contrato, las partes deben restituirse las prestaciones que sí cumplieron desde la celebración del contrato, atravesando la vigencia del mismo, salvo impedimentos basados en la naturaleza del mismo[2], en este último caso, los efectos venideros de la resolución serán ex nunc, una excepción a la retroactividad[3].

En línea a lo anterior, el resarcimiento por los daños que se generen por la fractura de la relación contractual, acogido por la figura de la responsabilidad civil contractual, es un efecto natural de la resolución, sólo en el supuesto de resolución por incumplimiento de alguna de las partes contractuales, puesto que siempre se cumplirán los elementos de la responsabilidad civil como son:

<< 1) La antijuridicidad; entendida como la conducta contraria a ley o al ordenamiento jurídico; 2) El factor de atribución; que es el título por el cual se asume responsabilidad, pudiendo ser este subjetivo (por dolo o culpa) u objetivo (por realizar actividades o, ser titular de determinadas situaciones jurídicas previstas en el ordenamiento jurídico), considerándose inclusive dentro de esta sub clasificación al abuso del derecho y la equidad; 3) El nexo causal o relación de causalidad adecuada entre el hecho y el daño producido; y 4) El daño, que es consecuencia de la lesión al interés protegido y puede ser patrimonial (daño emergente o lucro cesante) o extrapatrimonial (daño moral y daño a la persona) >>[4]

  1. ¿La cláusula expresa como supuesto idóneo de resolución?

Posterior a la introducción general sobre la resolución contractual, debemos mencionar, como cuestión previa al tema de fondo, los tipos de resolución existentes en nuestro sistema jurídico nacional.

Persistentemente, la resolución por incumplimiento, por causa mayor o caso fortuito o por consenso, son las clases de resolución más recurrentes en la realidad jurídica. No entraremos a desmenuzar cada detalle de esta cuestión que puede ser materia de otra investigación, pero es importante mencionar que, dentro de la resolución por incumplimiento, podemos encontrar el pilar sustancial de nuestro trabajo, la cláusula expresa de resolución, cobijada por el artículo 1430 del Código Civil vigente[5].

Una definición prima facie de esta figura es la de ser concebida como el término acordado por las partes como un ingrediente potestativo del contrato que abre la posibilidad de resolver de pleno derecho, o ipso iure, cuando se configure un incumplimiento de la o las prestaciones que constan en este apartado contractual, lo cual depende del asentamiento contractual de las partes. La cualificación de la naturaleza de esta cláusula es la de un elemento accidental del contrato[6].

Desde nuestra posición, la cláusula expresa de resolución es el instrumento idóneo para proteger derechos contractuales por brindar celeridad al proceso de resolución, evitando la vía judicial o arbitral que asienten un procedimiento o debate argumental bajo un tribunal que demore meses o años en resolver este conflicto, bastaría una comunicación para resolver el contrato, según lo resuelto en la casación 534-2013 por la Sala Civil Permanente de la Corte Suprema de Lima Norte[7].

  1. Hacia la perfección de la formalidad en la cláusula expresa de resolución

La constante dirección que ha seguido la doctrina sobre los requisitos a cumplir en la estipulación de esta cláusula ha sido rígida, sobre todo en lo que respecta al contenido, siguiendo lo exigido por la ley.

Sobre lo anterior, Hugo Forno, aunando en una posición expuesta anteriormente, sostiene que:

La cláusula debe contener referencias específicas a las obligaciones cuya infracción producirá la resolución: si ella comprende todas las obligaciones impuestas por el contrato a cargo de una de las partes, genéricamente indicadas, se entiende como cláusula de estilo, y se tiene por no puesta.[8]

La especificidad que debe contener la cláusula expresa, denominada resolución unilateral también- es la polémica más desarrollada sobre este fondo. La exigencia de una redacción conveniente en todos sus extremos es la apertura que provoca el ejercicio de la acción resolutoria, puesto que, si la misma no se ha cumplido según la exigencia abstracta de los principales precedentes y la recomendación de juristas reconocidos, no es posible resolver de pleno derecho un contrato por esta vía.

En la misma dirección que lo anterior, en el expediente N° 783-95, la Sala Civil Suprema resolvió: <<el artículo 1430 del Código Civil puede convenirse expresamente que el contrato se resuelva cuando una de las partes no cumpla determinada prestación a su cargo, establecida con toda precisión (…)>>, y así, son tantas las sentencias que han afirmado este razonamiento durante décadas.

  1. En contra de la superposición de formalidad sobre la voluntad privada

En este apartado, debemos mostrar ciertos reparos con el sentido que se ha seguido legislativamente, siguiendo por los principales postulados doctrinales y la jurisprudencia relevante.

Si bien es importante que las partes sean específicas a la hora de decidir los términos que van afectar su ámbito subjetivo patrimonial o social por la celebración de un contrato, no debemos olvidar que son ellas mismas las que finalmente deciden y se sujetan a lo que acordaron, es una exteriorización de su autonomía de voluntad privada, la cual debe ser respetada por el ordenamiento jurídico siempre que no afecte el orden público o las buenas costumbres.

Legislativamente, la redacción del primer párrafo artículo 1430 del Código Civil puede sustentarse en una disyunción de seguridad jurídica como un aspecto abstracto que debe acompañar a toda situación jurídica, pero la misma, conforma una restricción a la iniciativa de las partes para convenir que cualquier incumplimiento sobresaliente del contrato inaugure el empleo de esta cláusula.

El carácter específico de cada vocablo que conforma una cláusula expresa de resolución vendría a ser lo ejemplar al momento de determinar qué incumplimientos serán los que generen la resolución de pleno derecho, el mismo que quedará perfeccionado con la remisión de una comunicación por parte del contratante que se ha comportado de buena para disolver el contrato de manera unilateral.

No obstante, sobre lo anterior, nuestra idea sigue el curso del respeto a la integridad contractual. Si se ha seguido un normal desarrollo en la negociación del acuerdo, con ambas partes conscientes de cada termino contractual y dispuestas a soportar los efectos de su manifestación de voluntad, no consideramos idóneo que se resuelva un conflicto sobre una resolución por cláusula expresa de manera equivocada-desde nuestra postura- alegando la no formalidad o falta de “perfección” en la redacción del elemento accidental del contrato que vendría a ser la cláusula expresa.

Consideramos que queda solo en el ámbito de las partes disponer que incumplimientos de prestaciones decidirán la resolución del contrato, pudiendo ser una, dos o cualquiera de ellas, lo cual no puede ser considerado un abuso del derecho por parte del contratante que se ha comportado correctamente durante todo el contrato, al contrario, es totalmente sustentable en la anuencia de las partes.

Por supuesto, no pretendemos otorgarle un ámbito ilimitado a la autonomía de voluntad privada, la misma que debe estar siempre inspeccionada por el ordenamiento jurídico, sólo mostramos nuestra inquietud y sus posibles efectos en caso de una reforma del artículo 1430.

A pesar de todo lo mencionado, en la actualidad, es complicado sostener esta postura frente a todo lo expuesto por los principales expertos de Derecho en nuestro país, aunado a ello, la jurisprudencia parece llevar el mismo sentido, no obstante, consideramos que una formalidad, por muy arraigada que se encuentre en la práctica- a pesar de no contar con sustento literal en la norma- debe analizarse en el caso concreto, al igual que su utilidad o su ponderación frente a la autonomía privada de los contratantes.

Entonces, concluimos que no es posible resolver un contrato por cláusula expresa cuando esta no cumple con lo exigido por la ley, doctrina y jurisprudencia.

Los contratantes deben ser muy cautelosos, incluso perfeccionistas, al momento de redactar un contenido de tal naturaleza, huyendo así de tantas probables adversidades al momento de encuadrarse en un conflicto concerniente a la discusión de la viabilidad de una resolución unilateral sustentada en el artículo 1430 del Código Civil, pero, cabe preguntarse, ¿Estamos en la dirección correcta al superponer las formas en la redacción de la cláusula expresa sobre la determinación general de incumplimiento consentida por las partes para agregar este elemento al contrato?

  1. Conclusiones
  1. La cláusula expresa es el mecanismo que mejor se adecua a la realidad para resolver un contrato por incumplimiento de una manera acelerada y menos onerosa para las partes de todo contrato, lo cual tiene un efecto favorable frente a la sobrecarga judicial que existe hoy.
  2. La ausencia de una redacción “óptima” de la cláusula expresa deviene en una producción innecesaria de efectos negativos para resolver un contrato, puesto que, las razones esgrimidas por la doctrina y jurisprudencia que poseen gran fuerza sobre nuestro sistema, lo que limita de cierta manera la manifestación o declaración de las partes al momento de negociar, celebrar y ejecutar el contrato.
  3. El artículo 1430 del Código Civil debe ser modificado a efectos de colaborar con la libre determinación contractual de los contratantes al momento de estipular esta cláusula, conviniendo que todo incumplimiento de prestaciones que impacte de manera relevante en la relación contractual inicial, pueda ser suficiente para resolver unilateralmente el contrato.
  4. Dejar de lado el término de “cláusula de estilo”, figura que surge para estudiar los “defectos” que tiene una cláusula expresa de resolución “mal redactada”, en favor de una simplificación jurídica sobre la resolución por cláusula expresa.

(*) Estudiante de Derecho de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Miembro principal del taller “Grupo de Estudios Sociedades” de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Practicante pre-profesional del área legal del Colegio Tecnólogo Médico del Perú.

Imagen obtenida de https://bit.ly/3iLRUco


BIBLIOGRAFÍA:

[1] “Para el Derecho Peruano, las expresiones acto jurídico y negocio jurídico son sinónimas, en el sentido de que son la manifestación de voluntad destinada a producir ciertos efectos jurídicos”. (Torres Vásquez, Aníbal. Acto Jurídico. Quinta edición. Lima: Pacífico Editores SAC, 2015, pp. 85-86)

[2] Morales Hervias, Rómulo. <<Las patologías y los remedios del contrato>> (Tesis de Doctorado). Pontífice Universidad Católica del Perú. Lima, pp. 200-201. En: http://tesis.pucp.edu.pe/repositorio/bitstream/handle/20.500.12404/4682/MORALES_HERVIAS_ROMULO_PATOLOGIAS_CONTRATO.pdf?sequence=1&isAllowed=y [Consulta: 02 de enero del 2021]

[3] Forno Flórez, Hugo. <<E principio de la retroactividad de la resolución contractual>>. En THEMIS, núm. 30 (1994), pp. 193

[4] Casación 3470-2015. Sala Civil Transitoria de la Corte Suprema de Justicia de lima norte.

[5] “Artículo 1430.- Puede convenirse expresamente que el contrato se resuelva cuando una de las partes no cumple determinada prestación a su cargo, establecida con toda precisión.

La resolución se produce de pleno derecho cuando la parte interesada comunica a la otra que quiere valerse de la cláusula resolutoria”.

[6] De la Puente y Lavalle, Manuel y Barboza Beraún, Eduardo. “Cláusula resolutoria expresa y condición resolutoria”. En: Incumplimiento contractual y tutela del acreedor, Colección Derecho Patrimonial, Lima: Editorial Jurídica Grijley, 2007

[7] << (…) se tiene que los demandantes no han solicitado la resolución judicial prevista en el artículo 1428º del Código Civil, sino la regulada en el artículo 1430º del mismo Código, la que, como ya se ha señalado, cumplida la formalidad de la comunicación, opera automáticamente (…)>>. Fundamento 14 de la Casación N° 534-2013.

[8] Sacco, Rodolfo. <<La resolución por incumplimiento>>. En: Estudios sobre el contrato en general por los setenta años del Código Civil italiano, (trad. Leysser León), Lima: ARA Editores, 2015

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