Aproximaciones al estudio sobre la Criminología Empresarial y su vinculación con los Criminal Compliance Programs | Hilmer Carranza

Como herramienta en construcción, los Criminal Compliance Programs requieren de análisis y delimitaciones puntuales. Si bien, juristas y legisladores están inmersos en la ruta de su configuración acorde con el sistema jurídico, la aportación del experto en Criminología puede resultar muy oportuna. (Vidaurri, 2019, p.86)

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*Escrito por Hilmer Carranza 

I. Perspectivas actuales y futuras

En el contexto actual, es sabido que el Criminal Compliance Program consiste en desplegar al interior de determinada organización un amplio espectro de medidas que contribuyan a mitigar eficazmente la probabilidad de que los miembros inmersos en dicha organización cometan delitos. Cumpliendo con ello, tres funciones que caracterizan todo Criminal Compliance Program son los siguientes: Función de Prevención, Detección, y, Represión.

En tal sentido, la vinculación entre los Criminal Compliance Programs y la Criminología empresarial, resulta ser viable, pues, los Criminólogos ostentan de la experiencia en modelar programas, acciones y estrategias que busquen prevenir el delito, lo cual perfectamente puede ser implementada al interior de una empresa, ello con la finalidad de prevenir el fenómeno de la criminalidad en dicho sector. Siendo necesario requerir la elaboración de nuevas teorías del delito, consecuencias jurídicas del delito y normas procesales idóneas y eficaces que coadyuven a implementar un verdadero Derecho Penal y Procesal Penal de las Personas Jurídicas sin perder de vista también el enfoque Criminológico y el ámbito de actuación de los Compliance Programs.

Advirtiendo, sin embargo, que, dada la complejidad del fenómeno, es necesario superar obstáculos metodológicos, epistemológicos, financieros y políticos.

A. Especialización de la Criminología: Criminología Empresarial

La Criminología en sentido estricto, tiene como principal función la de proporcionar conocimientos seguros y contrastados sobre el crimen, la persona del delincuente, la víctima y los diversos mecanismos de control social. Por ende, se la identifica como una actividad científica, cuyos análisis no se basan en la intuición o el subjetivismo, sino que, por el contrario, a la hora de estudiar el fenómeno criminal lo hace con técnicas adecuadas, básicamente, empíricas, siguiendo una metodología interdisciplinaria (…). (Vidaurri, 2019, p. 73)

En la misma línea de ideas, Von Liszt (citado en Cid & Larrauri, 2001; Valer, 2018) enfatiza que la importancia de la criminología como disciplina empírica, radica en que esta proporciona el conocimiento sobre la realidad del delito, en base a la cual se elaboran los programas de política criminal, por lo que su estudio sigue siendo trascendental para comprender el fenómeno delictual, las causas que lo originan, y de esta manera, diseñar políticas criminales más eficaces. (Carranza, 2020, p. 6)

Notándose entonces que la “Criminología es una disciplina que tiende a la especialización, ello con la finalidad de brindar propuestas específicas sobre un aspecto problemático en particular (…)” (Vidaurri, 2019, p. 74).

Valer, advierte que en el devenir de la ciencia criminológica se han desarrollado teorías sobre la génesis de la delincuencia; siendo trascendental en el plano de la criminalidad económica los aportes de la Escuela de Chicago (teniendo como máximo exponente a: Edwin H. Sutherland), al ser pionera en el estudio de la delincuencia de las clases sociales altas que ostentan poder político y económico. (Carranza, 2020, p. 6)

Por consiguiente y frente a esta situación cualquier Estado de Derecho tiene la obligación moral de desplegar los recursos necesarios para combatir y prevenir esta clase de crímenes, que ponen en riesgo la estructura democrática del país. Uno de esos recursos es precisamente la ciencia de la criminología (…). Pues “los delitos de cuello blanco son conductas sumamente gravosas para la sociedad, por lo que su estudio desde la óptica criminológica es más que necesario para hacerle frente, debido a que ello conllevaría a diseñar políticas criminales eficaces” (Valer citado en Carranza, 2020, p. 7).

No obstante, Nieto, sostiene que:

«La más fructífera, y prometedora, es la aproximación a la delincuencia económica que se conoce como delito corporativo (corporate crime), que sitúa el foco de la investigación en el hecho de que el delito se comete en el interior de una empresa o colectivo y se realiza a su favor» (2018, p. 41)

En tal sentido, la utilidad de la criminología a la hora de desarrollar políticas públicas para la prevención de la criminalidad empresarial debiera ser tan importante como la que se tiene en el diseño de prevención de la delincuencia juvenil. De hecho, la explicación que se propone desde el punto de vista del delito corporativo, en el que los acentos se ponen en el grupo, resulta esencial para entender la introducción de la responsabilidad penal de las personas jurídicas y la importancia cada vez mayor de los programas de cumplimiento normativo (…). Los modelos de prevención y detención constituyen la forma en que se contrarrestan los factores criminógenos que aparecen en el interior del grupo. La importancia de los códigos éticos y la formación en valores dentro de la entidad deben constituir un contrapeso a las técnicas de neutralización, fomentando una cultura de la legalidad (…). (Nieto, 2018, p. 45)

En dicho orden de ideas, es lógico que las empresas requieren para su funcionamiento de una multiplicidad de personas expertas en diferentes materias, entre otras: contables, económicas, jurídicas, administrativas, del desarrollo organizacional, a las que se suma la Criminología, en tanto auténtica disciplina poseedora del conocimiento y las técnicas más adecuadas para la prevención y control de la criminalidad. (Vidaurri, 2019, p. 75)

Así, la Criminología Empresarial, según Vidaurri, es definida como:

«La vertiente especializada de la Criminología que tiene a la empresa como objeto de estudio e intervención, con la finalidad de definir e instrumentar estrategias preventivas y acciones puntuales respecto de conductas delictivas o desleales que afecten o pongan en riesgo los intereses patrimoniales, científicos y tecnológicos de aquélla» (2019, p. 76)

Por su parte, Prieto (2016) sostiene que la Criminología Corporativa es la especialización que tiene como propósito gestionar la seguridad integral de las organizaciones y sus integrantes a través de la identificación, medición, control y prevención de los eventos delictivos o nocivos que tiene lugar en el contexto socio-laboral. Su objetivo es brindar seguridad a las personas, preservar los bienes, gestionar los riesgos y aumentar la rentabilidad disminuyendo los costos por efectos nocivos de la criminalidad o las amenazas internas y externas. Mediante el entendimiento del comportamiento humano, el análisis de infraestructura y entorno, los procesos, reglas y costumbres y todos aquellos factores que pueden propiciar un comportamiento antisocial o, por el contrario, prevenirlo. (p. 1)

Tal conceptualización constituye el marco de actuación del Criminólogo en el sector empresarial, estableciendo el objeto, finalidades y funciones perseguidas” (Vidaurri, 2019, p. 76).

En consecuencia, el criminólogo que aplica sus conocimientos en el ámbito empresarial pondrá atención en el individuo y su proceder delictivo contra o desde la empresa, así como que tan grave es la conducta cometida, las probables consecuencias y afectaciones que la misma conlleva, las sanciones que amerita su actuación; procediendo a verificar las áreas de oportunidad y las posibilidades de eliminar los riesgos de victimización y la vulnerabilidad de la empresa, impulsando medidas de corrección y prevención; y, finalmente, evaluar qué medidas de control deben ser activadas o utilizadas ante el problema detectado. (Vidaurri, 2019, p. 77)

B. Criminal Compliance Programs y su vinculación con la Criminología empresarial

El Criminal Compliance o Modelo de prevención de delitos, consiste en impulsar dentro de una organización un amplio conjunto de medidas que tiendan a disminuir eficazmente la probabilidad de que algún miembro de dicha entidad pueda cometer delitos aprovechándose de dicha estructura jurídica. Tratándose, por ende, de una herramienta organizativa que cumple tres funciones principales: Prevención de delitos (función preventiva), Detección (función de detección), y, Eficaz sanción y/o denuncia a las autoridades correspondientes para que si lo estiman oportuno inicien una investigación penal (función represiva). (Aránguez, 2020, p. 1)

Por su parte, García (2014) citado en Zafffaroni y Dias (2019, pp.65-66) señala que el Criminal Compliance es una especie del Compliance Program, que pretende que las personas jurídicas prevengan la comisión de delitos por sus socios, agentes y representantes, evitando sanciones que la perjudicarían. De este modo, reafirmarían la fidelidad a las normas por parte de la corporación.

Asimismo, Ontiveros (2018) citado en Vidaurri (2019, pp. 78-79) señala que el Criminal Compliance es el Programa de prevención del delito, diseñado e implementado al interior de una organización, cuya finalidad es excluir de responsabilidad penal al ente colectivo. Se configura por una diversidad de directrices, protocolos, manuales, directivas y estándares de cumplimiento de la legalidad que, derivados de un profundo diagnóstico de riesgos, generan las condiciones para que la actuación de la organización sea considerada acorde al ordenamiento jurídico.

Nótese, sin embargo, que estos “programas de cuidado penal tienen altos costos de implementación, lo que en la práctica impide que pequeñas y medianas empresas mayormente de capital local los desarrollen, convirtiéndose en un privilegio de las grandes corporaciones y, en especial, de las transnacionales” (Zafffaroni y Dias, 2019, p. 66). Refiriendo con ello la selectividad que realiza el Criminal Compliance.

Ahora bien, en lo concerniente a la vinculación de los Criminal Compliance Programs con la Criminología, Vidaurri, manifiesta que:

Si en algo son expertos los criminólogos es, justamente, en el diseño de programas, acciones y estrategias de prevención del delito. Al punto, no resulta extraño o ajeno vincular el Criminal Compliance Program con el quehacer criminológico. Con el establecimiento de aquel programa antes citado, se busca excluir de responsabilidad penal a la empresa, lo cual ubica a este instrumento en una conveniente perspectiva ex ante, esto es, adelantándose a los eventos delictivos que pudieran ocasionar trastornos o afectaciones relevantes para la organización empresarial. Por sus objetivos, contenido y alcances se sostiene, en definitiva, que es una herramienta indispensable en la empresa (…). (2019, p. 80)

Por tal razón, entre la Criminología y el Criminal Compliance Program existen amplias posibilidades de interacción. La fortaleza conceptual, teórica y de la experiencia práctica propia de la disciplina criminológica constituyen elementos insustituibles en el diseño e implementación de acciones estratégicas de índole preventiva del delito y la conducta antisocial (…). (Vidaurri, 2019, p. 86).

II. Conclusiones

La Criminología Empresarial como especialización de la Criminología tiene como objeto de análisis y estudio a la empresa, con el fin de establecer medidas y estrategias que prevengan conductas delictivas y por ende pongan en inminente riesgo, intereses de índole patrimonial, científico y tecnológico de la organización empresarial. Recalcando que los saberes de la Criminología son de utilidad práctica para el correcto desenvolvimiento y continuidad de la empresa, estableciéndose con ello, el objeto, finalidades y funciones perseguidas por el Criminólogo en el ámbito empresarial.

El Criminal Compliance Program consiste en desplegar al interior de determinada organización un amplio espectro de medidas que contribuyan a mitigar eficazmente la probabilidad de que los miembros inmersos en dicha organización cometan delitos. Cumpliendo con ello, tres funciones que caracterizan todo Criminal Compliance Program, a saber: Función de Prevención, Detección, y, Represión. No obstante, es de entender también que no todas las empresas ostentan de capital suficiente para implementar determinado Criminal Compliance Program al interior de ella, por ende, se concluye que existe selectividad en su incorporación.

Finalmente, respecto a la vinculación entre los Criminal Compliance Programs y la Criminología, ello si resulta ser viable, pues, los Criminólogos ostentan de la experiencia en modelar programas, acciones y estrategias que busquen prevenir el delito, lo cual perfectamente puede ser implementada al interior de una empresa, ello con la finalidad de prevenir el fenómeno de la criminalidad empresarial. Recuérdese que con el Criminal Compliance Program se busca mitigar eficazmente la probabilidad de comisión de delitos al interior de la empresa. En consecuencia, no cabe duda que los saberes de la Criminología prontamente conquistarán el diseño e implementación de los Criminal Compliance Programs desde dicho enfoque.

*Sobre el autor: Egresado de la Escuela Académico Profesional de Derecho en la Universidad Señor de Sipán.

Imagen obtenida de https://bit.ly/3sLOAlw


Referencias 

Aránguez, C. (2020). Taller de Compliance Práctico Online (Segunda edición). Granada, España: División Operativa de Criminalística (DOCRIM).

Carranza, H. (2020). La Corrupción en el Perú y sus efectos en los Derechos Humanos: Un enfoque criminológico de la delincuencia económica. Lima, Perú: Derecho Penal Genial.

Nieto, A. (2018). Introducción al Derecho Penal Económico y de la Empresa. Madrid, España: DYKINSON.

Prieto, J. (2016). ¿Qué es la Criminología Corporativa? México: Criminología Dinámica.            Disponible en  www.criminologiadinamica.com/2016/07/29/criminologiacorporativa/

Vidaurri, M. (2019). Criminología Empresarial y Compliance. México: Revista Perfiles de las Ciencias Sociales. Disponible en http://revistas.ujat.mx/index.php/perfiles

Zaffaroni, E. y Dias, I. (2019). La nueva crítica criminológica: Criminología en tiempos de totalitarismo financiero empresarial. Buenos Aires, Argentina y Salvador de Bahía, Brasil: Asociación Latinoamericana de Derecho Penal y Criminología (ALPEC).

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