Acerca de los fondos de inversión y sus principales implicancias en el Impuesto a la Renta

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Para las personas naturales o jurídicas, domiciliadas o no en el país, que cuentan con un capital disponible, los fondos de inversión podrían ser una buena alternativa, a fin de maximizar beneficios. No obstante ello, antes de aventurarse a realizar una inversión en este tipo de vehículos, es recomendable conocer el funcionamiento, así como las principales implicancias fiscales de los mismos, de modo tal que se pueda proyectar cuál será la rentabilidad neta de impuestos que se obtendría como partícipe al término de la inversión.

En líneas generales, un fondo de inversión es un patrimonio autónomo integrado por los aportes de personas naturales y jurídicas para su inversión, por cuenta y riesgo de los partícipes, y que es administrado -generalmente- por una sociedad anónima administradora de fondos de inversión (“SAFI”). El patrimonio del fondo está dividido en cuotas, las cuales se representan en certificados de participación. Estos certificados son transferibles, pueden adoptar la forma de títulos o anotaciones en cuenta, y pueden ser colocados por oferta pública o privada.

Los recursos de un fondo de inversión pueden ser invertidos, a través de la SAFI, en valores mobiliarios de toda clase; depósitos de ahorro y a plazo e instrumentos en moneda nacional o extranjera en entidades del sistema financiero nacional, instrumentos derivados, aportes de capital para la constitución de empresas, operaciones de adquisición de derechos sobre acreencias y carteras de crédito, operaciones inmobiliarias respecto de inmuebles ubicados en el país, entre otros.

Respecto al tratamiento tributario, resulta importe destacar que los fondos de inversión son considerados “vehículos neutros” para fines del Impuesto a la Renta, lo cual implica que fiscalmente no sean tratados como una persona jurídica distinta de las personas que participan en los mismos.

Por ello, los contribuyentes de las utilidades, rentas o ganancias capital provenientes de los fondos de inversión son los partícipes o inversionistas, esto es, los titulares de los respectivos certificados de participación, sean personas naturales o personas jurídicas, domiciliadas o no.

Cabe señalar que la SAFI es la entidad encargada de efectuar la atribución de los resultados obtenidos por el fondo de inversión, sean estos positivos (renta neta) o negativos (pérdida neta). Asimismo, ésta se encarga de la atribución de los créditos por el Impuesto a la Renta pagado en el exterior como consecuencia de la obtención de rentas de fuente extranjera.

En el caso de personas naturales domiciliadas o no domiciliadas o en el caso de personas jurídicas no domiciliadas, la atribución se realizará en la fecha en que se realice el rescate total o parcial del certificado de participación.

Por el contrario, en el caso de personas jurídicas domiciliadas, la atribución debe ser realizada con ocasión del rescate total o parcial del certificado de participación o al cierre del ejercicio, lo que ocurra primero.

Ahora bien, es preciso indicar que la Ley del Impuesto a la Renta ha catalogado a los fondos de inversión en dos tipos: (i) fondo de inversión empresarial y (ii) fondo de inversión no empresarial. En términos sencillos, un fondo de inversión empresarial es el que ejecuta directamente una actividad inmobiliaria o realiza una actividad generadora de rentas de tercera categoría, mientras que un fondo de inversión no empresarial es uno que simplemente otorga préstamos a una empresa o adquiere acciones de ésta.

Es importante definir en qué tipo de fondo se está invirtiendo, pues a las rentas netas atribuidas a los partícipes se les aplicarán tasas del Impuesto a la Renta distintas para cada caso.

Así, las rentas netas provenientes de un fondo de Inversión empresarial se encontrarán sujetas a una tasa del Impuesto a la Renta de 28%[1] para las de personas naturales y jurídicas domiciliadas, excepto aquellas que se encuentran en el régimen especial del Impuesto a la Renta. Para las personas naturales y jurídicas no domiciliadas, la tasa del Impuesto a la Renta será de 30%.

En cambio, las rentas netas derivadas de un fondo de inversión no empresarial se encontrarán sujetas a tasas del Impuesto a Renta diferenciadas, dependiendo de su origen.

En ese sentido, si el fondo de inversión ha realizado operaciones de préstamos, la tasa del Impuesto a la Renta aplicable será del 6.25% sobre la renta neta para personas naturales domiciliadas y 28% para personas jurídicas domiciliadas, excepto aquellas que se encuentran en el régimen especial del Impuesto a la Renta. Para las personas naturales y jurídicas no domiciliadas, la tasa del Impuesto a la Renta aplicable sobre la renta neta podrá variar de 4.99% a 30%, dependiendo del cumplimiento o no de una serie de requisitos establecidos por la Ley del Impuesto a la Renta.

Por su parte, si el fondo de inversión ha recibido dividendos, la tasa del Impuesto a la Renta aplicable será de 6.8%[2] para las personas naturales domiciliadas o no y para las personas jurídicas no domiciliadas.

Asimismo, si el fondo de inversión realiza la venta de valores mobiliarios, la ganancia de capital originada (precio de venta menos costo tributario) se encontrará gravada, para las personas naturales domiciliadas, con una tasa del 6.25% sobre la renta neta – si la ganancia de capital es realizada en el país – o, 30% – si la ganancia es realizada fuera del país – y para las personas jurídicas domiciliadas con una tasa de 30% indistintamente. Para las personas naturales o jurídicas no domiciliadas, la ganancia de capital se encontrará gravada con una tasa de 30%, salvo que los valores mobiliarios se encuentren inscritos en la Bolsa de Valores de Lima, en cuyo caso la tasa efectiva será de 5%.

La SAFI será la encarga de asegurar el pago del Impuesto a la Renta con las tasas indicadas en los párrafos precedentes en su calidad de agente de retención. Es importa destacar que la obligación de retener para la SAFI sólo alcanza a las rentas de fuente peruana que sean atribuidas por ésta, mas no a las rentas de fuente extranjera que pueda generar el fondo de inversión.

Finalmente, cabe resaltar que pueden existir ocasiones en que la SAFI no aplique retenciones por concepto del Impuesto a la Renta en atención a la naturaleza de los ingresos obtenidos por el fondos de inversión (inafectos o exonerados) o por alguna condición especial del partícipe (p.e. una Administradora de Fondo de Pensiones o una Compañía de Seguros).


Fuente de la imagen: www.pulzo.com

[1] A partir de 2015 se ha establecido una reducción progresiva en la tasa del Impuesto a la Renta empresarial de la siguiente manera: 28% en 2015 y 2016, 27% en 2017 y 2018, y por último 26% desde 2019 en adelante.

[2] A partir del 2015 se ha establecido un aumento gradual en la tasa del Impuesto a la Renta sobre los dividendos de la siguiente manera: 6.8% en 2015 y 2016, 8% en 2017 y 2018, y por último 9.3% desde 2019 en adelante.

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