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Responsabilidad civil por negligencia médica veterinaria en los animales de compañía | Beatriz Franciskovic

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Escrito por Beatriz Franciskovic Ingunza (*)

En los últimos años la tenencia y cuidado responsable con los animales de compañía viene en aumento. La relación y lazos de afecto y cariño que se tiene a un can o felino resulta tan beneficiosa para el cuidador como para el animal. Últimamente muchas personas adquieren o adoptan a un animal de compañía pasando estos a formar parte integrante de sus familias. El ser humano demuestra la amistad, aprecio y apego que tiene hacia ellos mediante fotos, imágenes colgadas en redes sociales, canciones que les dedican y hasta conversaciones de horas sobre su crianza, alimentación adecuada y, sobre las actitudes, reacciones o anécdotas que ellos tienen con uno, y uno con ellos. Muchos reconocen que les ha cambiado la vida y demuestran todo el cariño que se les tiene. Son seres que solo brindan beneficios de ternura y cariño.

El ser humano prefiere pasar más tiempo con ellos, les dedican mucha más atención, preocupándose por su alimentación, salud y recreación. Los llevan de paseo o comparten momentos en cafés, restaurantes o se los llevan de viaje, se preocupan que no se queden solos en casa o hasta tienen algún paseador que se encargue de ellos.

Sin duda, la tenencia responsable y la responsabilidad por estos animales nos demuestra que el ser humano mantiene una relación de estima y compañía por ellos. Es así que, la gran mayoría de personas, salvo las excepciones, se preocupan que el animal crezca debidamente, acuden al médico veterinario para que lo desparasite, le aplique sus vacunas respectivas y sus refuerzos anuales, desean prevenir algunas enfermedades, solicitan que los evalué o trate y de ser el caso, le realicen una intervención quirúrgica o solo, recurren al médico veterinario para su baño mensual, lo acicalen y apliquen sus anti pulgas. Muchas personas están pendientes de la salud del animal evitando que no se enferme ni sufran ningún accidente, temen que estos se pierdan o peor aún que fallezcan, a pesar de que estos, muchas veces solo reclamen de su humano (y hasta exijan¡¡) atención, cariño, comida o paseos, siempre el ser humano está ahí dispuesto a brindarle todo lo que ellos, con su lenguaje corporal, quieren manifestar.

Tener un animal de compañía significa o debería significar una gran responsabilidad y un compromiso de por vida hasta los últimos días de vida del animal. Estos dependen del ser humano, sin el cuidado responsable y debida protección de sus dueños, estos quedarían en desamparo, abandono y maltrato animal.

Sin embargo, ¿Qué sucede sí al acudir a la consulta veterinaria, sea atención médica, intervención quirúrgica y, u otras atenciones, el médico veterinario no actúa de manera responsable o diligente, no proporcionó un buen diagnóstico, no le brindó la atención adecuada o fue por un simple baño y corte de pelo, y el animal de compañía sufre un daño, la salud del animal empeora, o peor aún el animal muere?

Antes de dar respuesta a la pregunta planteada, es necesario precisar que el médico veterinario tiene como paciente al can o felino, pero, entre el dueño o cuidador y el veterinario existe una relación de naturaleza contractual por la que el médico se compromete a realizar una obligación de hacer de medios o de mera actividad, es decir, su obligación consiste en actuar diligentemente, darle un buen diagnóstico, proporcionarle los medicamentos necesarios y el tratamiento debido, caso contrario puede demandarlo por indemnización derivada de una relación contractual por daño (patrimonial y daño moral) causado por la pérdida, deterioro o menoscabo del animal de compañía y, por lo todo lo que ello signifique al dueño del animal (desazón, pena, angustia, dolor, sufrimiento por la ruptura de los lazos de afecto con el can o felino)

La regulación del profesional de salud médico veterinario.

Al respecto, resulta importante conocer que el 31 de marzo del año 2021 se publicó la Ley 31151 Ley de Trabajo del Profesional de Salud Médico Veterinario, la misma que derogó la Ley 13679 del año 1961 que disponía quienes podrían ejercer la medicina veterinaria.

La vigente ley establece principios del ejercicio profesional del médico veterinario, entre estos se precisa (principio de actuación médica) que la actuación médica de los veterinarios en el diagnóstico, prescripción y tratamiento es exclusivamente sobre los animales. Además, los médicos veterinarios aplican sus conocimientos médicos para la prevención de riesgos sobre la salud humana, animal y ambiental. Expresamente se señala que el médico veterinario es un profesional de las ciencias médicas y la salud al servicio del ser humano, cuyo ámbito de ejercicio profesional se desarrolla en las áreas de salud pública, salud animal, producción animal sustentable y salud ambiental [1].

Entre las funciones del médico veterinario en las áreas de salud animal y ambiental: se precisa, entre otras que debe (b) dirigir o participar en la prevención, diagnóstico, resolución de problemas de salud, reproducción y bienestar animal, en individuos animales o en toda unidad o centro de producción, manejo, conservación o aprovechamiento de animales en cautiverio o libertad, [2] y (e) Realizar actividades cuyo objetivo sea la salud y bienestar de animales de compañía, animales silvestres, animales para investigación y docencia, animales de trabajo y competencia, animales de producción de especies terrestres y acuáticas sean domésticas, silvestres o exóticas, en cautiverio o en libertad.

Las obligaciones que tiene el médico veterinario: éste debe a) Apoyar con la vigilancia, prevención, control y erradicación de enfermedades de los animales que afecten la salud humana, animal y del ambiente. b) Contribuir y mejorar la salud y el bienestar de los animales. e) Cumplir con los dispositivos legales nacionales vigentes del Colegio Médico Veterinario del Perú, el Código Deontológico y demás normas que rigen el ejercicio de la medicina veterinaria, debe encontrarse debidamente colegiado y habilitado para el ejercicio de la profesión. Los certificados y documentos técnicos propios de la profesión que no cuenten con el nombre completo, firma y número de colegiatura del profesional que lo acredite carecen de valor.

Según el Código Deontológico del Colegio Médico Veterinario del Perú (CMVP) “La deontología veterinaria es el conjunto de principios y reglas éticas que deben inspirar y guiar la conducta profesional del Médico Veterinario en el Perú”

Son deberes de los médicos veterinarios: Una vez colegiado el médico veterinario adquiere con la sociedad a la que sirve un deber profesional fundamental del que debe ser siempre consciente y plenamente responsable.  Entre los deberes primordiales del médico veterinario está la de la promover y proteger la salud y el bienestar del animal. Responder todas las llamadas que reciba para atender a un animal enfermo o aplicarle tratamiento preventivo, teniendo en cuenta las reglas deontológicas, excepto cuando: haya recibido injurias graves del recurrente o solicitante, que el solicitante sea un cliente moroso o conozca que existe una intervención en curso de otro Colega. En situaciones de urgencia debe brindar auxilio a los animales, salvo que ello signifique un peligro para su persona o exista otra causa justificada. Tiene el deber de solicitar al cliente su consentimiento, antes de realizar acciones clínicas que puedan suponer riesgo para el animal, debiendo previamente suministrarle toda la información necesaria al propietario. En situaciones de urgencia, cuando corra peligro la vida del animal, y sea imposible obtener el consentimiento del cliente, podrá y deberá brindar los cuidados técnicos-científicos y los que le dicte su conciencia profesional. Informar al propietario del animal de manera apropiada, el diagnóstico, pronóstico y opciones de tratamiento para su animal. Explicar claramente la posología y administración de los fármacos que prescriba, así como el resto de las medidas terapéuticas y finalmente la duración del tratamiento y/o de sus servicios y el costo aproximado de sus honorarios profesionales. No debe exagerar la gravedad del diagnóstico y pronóstico, ni realizar excesos en cuanto al número de visitas, consultas o procedimientos clínicos. Debe solicitar la autorización del cliente, por escrito, antes de acceder a realizar la eutanasia y/o necropsia del animal.  Todo acto médico veterinario debe quedar registrado en la respectiva historia clínica del paciente, así como debe conservar en archivo los protocolos clínicos y los elementos materiales de diagnóstico, un mínimo de un año desde la última anotación en la historia clínica del paciente. A solicitud del cliente, el médico veterinario está obligado a facilitar a otro médico veterinario habilitado profesionalmente, los datos necesarios para completar el diagnóstico, así como el examen de las pruebas practicadas al paciente. Cuando el paciente sufra enfermedad incurable y terminal, especialmente cuando se afecte seriamente la calidad de vida del animal, deberá aconsejar al cliente una eutanasia activa; si el cliente se negara, debe limitarse a calmar los dolores del paciente, evitando iniciar o continuar acciones terapéuticas sino existe esperanza razonable de utilidad para el animal, resultando inútiles u obstinadas o que le causen sufrimientos adicionales. Cuando el médico veterinario acepte atender a un animal, se compromete a asegurarle sus servicios de manera continua, pero podrá suspenderlos si se convence que no existe hacia él la necesaria confianza, entonces debe advertir ello al cliente y transmitirle la información clínica oportuna. El médico veterinario evitará una demora injustificada cuando deba asistir al paciente, nunca lo perjudicará intencionalmente ni lo atenderá con negligencia.

Por otro lado, siendo el médico veterinario un profesional de la salud también se encuentra regulado por la Ley General de Salud (Ley N° 26842) la misma que estable “Los profesionales, técnicos y auxiliares a que se refiere este capítulo, son responsables por los daños y perjuicios que ocasionen al paciente por el ejercicio negligente, imprudente e imperito de sus actividades.” [3] Sin duda, la expresión responsabilidad médica veterinaria[4] se refiere al compromiso que asume el profesional de la salud por sus actos médicos. En este caso, la responsabilidad profesional del médico, con excepción de la disciplinaria, tipificada por el Colegio Médico, no está regulada por leyes especiales. Esto significa que la responsabilidad civil se regula por el Código Civil [5]

Regresando a la pregunta planteada: Qué sucede sí el médico veterinario actúa de manera negligente, no cumple de manera adecuada con sus obligaciones, existe pruebas que existió falta de cuidado, atención o falta de diligencia. No actuó con la responsabilidad esperada. Actuó de manera imprudente, no tuvo en cuenta aquellos cuidados que todo profesional debe asumir. Es decir, “el resultado dañoso no querido, obedece a su imprudencia, torpeza, o en general a su falta de diligencia ordinaria (culpa leve) o en caso de negligencia grave (culpa inexcusable)” [6]. Según el Código Civil se presume que el incumplimiento de la obligación obedece a culpa leve (artículo 1329), sin embargo, sí de trata de culpa inexcusable estás deben ser probadas (artículo 1330) por el dueño o cuidador del animal.

En estos supuestos el dueño del animal, como ya se precisó líneas arriba, puede recurrir a la vía civil solicitando una indemnización por los daños y perjuicios sufridos en el animal derivados de una relación contractual entre él y el médico veterinario. Debe fundamentar sus alegaciones y adjuntar las pruebas, en caso de tratarse de culpa leve esta se presume y será el juez el que tendrá en cuenta el momento de resolver. En caso de tratarse de un culpa grave o inexcusable debe acreditar en qué ha consistido esta.


(*) Sobre la autora: Magíster en Derecho Civil. árbitra y conciliadora adscrita a la Cámara de Comercio de Lima, especialista en temas de protección animal. Docente de la Universidad Científica del Sur.


Referencias:

[1] Artículo 3 de la Ley 31151 Ley de Trabajo del Profesional de Salud Médico Veterinario

[2] Artículo 5 inciso b de la Ley 31151 Ley de Trabajo del Profesional de Salud Médico Veterinario

[3] Artículo 36 de la Ley 31151 Ley de Trabajo del Profesional de Salud Médico Veterinario

[4] Agregado nuestro

[5] Varsi, E; (2004)” La responsabilidad médica y la teoría de los daños” en Revista Actualidad Jurídica de El Peruano. P. 4

[6] Osterling y Castillo (2009) Responsabilidad Extracontractual. Tomo II. Fondo Editorial de la Pucp. p. 825

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