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¿Qué es investigar?

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La investigación académica cumple un sentido que, según se vea, se hace más importante a medida que vamos evolucionando en la producción y generación del conocimiento. Su propósito esencial radica en cuestionar la realidad a partir de una duda metódica, aquella que guía el sentido de la investigación y la enrumba de manera ordenada y coherente. Esa duda metódica, cuyo primer antecedente se halla en la obra de Descartes, nos plantea la opción no sólo de generar un nuevo conocimiento sino de rebatir el que ya tenemos.

En mis clases suelo decirles a mis alumnos que investigar se asemeja a un diálogo, según el cual existen dos posibilidades: la primera, querer participar de ese diálogo, y la segunda, asistir como mudos espectadores al mismo. Si nuestra opción es la primera, entonces, debemos saber de qué va ese dialogo, si no es así debemos prestar, entonces, mucha atención para enterarnos de qué trata. Una vez que sabemos en qué consiste ese dialogo se nos presentan, nuevamente, dos alternativas: la primera, repetir lo que nuestros contertulios dicen (digamos que están hablando sobre la guerra en Irak y afirman que EEUU tuvo una actitud imperialista en ella), y la segunda, querer aportar algo nuevo (digamos, sostener que la guerra en Irak aún no acaba y que el imperialismo de EEUU debe ser matizado con el integrismo islámico).

Así, pues, no hay manera de participar en un dialogo si no conocemos de qué trata (conocimiento previo) y si no estamos en condiciones de decir algo nuevo (originalidad). Repetir simplemente lo que otros dicen (describir) no aportará nada significativo a la creación de un nuevo conocimiento y, decir algo que los demás no entienden o que no guarda relación con el dialogo (coherencia) no permitirá, a su vez, que este avance de manera productiva.

Si investigar es dialogar, entonces, supone al mismo tiempo tolerar. Aceptar que no tenemos la verdad absoluta y que los demás, al igual que nosotros, también tienen algo importante qué decir que puede enriquecer nuestras propias opiniones y perspectivas. Esta forma de percibir la investigación, como un acto de comprensión, originalidad y tolerancia, es lo que le da su nota distintiva y lo que hace posible, dentro de una comunidad académica, el intercambio crítico. Lamentablemente en nuestro medio muchas veces olvidamos que investigar es dialogar, y lo confundimos con una conversación de sordos –donde todos hablan pero nadie escucha-. Para que la investigación académica mejore debe mejorar, por tanto, nuestra actitud hacia ella, haciéndola más rica y plural, pero a su vez, tolerando las opiniones ajenas, asumiéndolas no como un ataque directo, sino como una oportunidad para prolongar un dialogo que se enriquece por y a partir de nuestro espíritu crítico.

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