Breve reflexión sobre la excepción de conclusión del proceso por transacción

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Conforme al artículo 453 del Código Procesal Civil esta excepción tiene como presupuesto la existencia de un proceso anterior a aquél en el que se propone la excepción, proceso donde se ha discutido entre los mismos sujetos la misma pretensión sustentada en la misma causa de pedir, y que dicho proceso haya concluido mediante transacción.

La Corte Suprema estableció en varias ejecutorias que la excepción de transacción solamente podía sustentarse en la transacción judicial. Así se puede citar la siguiente sentencia casatoria, que en la parte pertinente expresó: “La excepción de transacción se presenta como un mecanismo procesal de defensa que se configura cuando se pretende variar los efectos de un proceso ya resuelto, mediante un acuerdo transaccional, definitivamente, en otro (…) Para la configuración de esta excepción –de conclusión del proceso por transacción- se requiere de la concurrencia de tres presupuestos, los cuales son: a) la identidad de las partes; b) la identidad de la pretensión; y, c) la identidad del interés para obrar; (…) no será fundada la excepción de transacción que no reúna los requisitos de identidad que establece la ley(…)” [1]

Como puede verse, siguiendo el criterio normativo de Código Procesal Civil (Arts. 452º y 453º), la ejecutoria exige para la procedencia de la excepción de conclusión del proceso por transacción el presupuesto de dos procesos idénticos con la concurrencia de una triple identidad entre ellos.

El Pleno Casatorio del 22 de enero de 2008 (Casación N° 1465-2007- Cajamarca), estableció que “solamente se admite la excepción de transacción judicial excluyéndose cualquier otra excepción que se sustente en la transacción (…) y que, en todo caso, la transacción extrajudicial debe ser opuesta como una defensa de fondo según las reglas del Código Civil”. Sobre este punto tengo una posición distinta. Coincido en que sobre la base de la legislación vigente la transacción extrajudicial no puede dar lugar a una excepción, en razón de que sólo se pueden deducir como excepciones y tramitarse como tales aquellas que están previstas en el artículo 446º del CPC, pues este contiene una relación taxativa, un número cerrado de excepciones proponibles.

Sin embargo ello no puede llevarnos a la conclusión de que la defensa sustentada en la existencia de una transacción extrajudicial deba ser alegada necesariamente en la contestación a la demanda, y sobre todo, que deba ser resuelta por el Juez en la sentencia al pronunciarse sobre el fondo del asunto. Soy un convencido que la transacción extrajudicial – y la conciliación extrajudicial – constituyen un supuesto de falta de interés para obrar en el demandante y, por lo tanto, coloca al proceso ante la ausencia de un presupuesto procesal y la consecuente improcedencia de la demanda. Veamos porqué.

La transacción extrajudicial es un contrato por el que las partes mediante concesiones recíprocas deciden sobre un asunto patrimonial dudoso, evitando el pleito que podría promoverse. Esta transacción extrajudicial no constituye formalmente cosa juzgada, pero tiene para las partes el valor de tal. Así lo estipula el artículo 1302 del Código Civil. Por lo tanto, ya sea que mediante las concesiones recíprocas se extingan obligaciones o que simplemente se regule la forma de su cumplimiento, lo cierto es que las partes han tomado esa decisión con carácter inmutable e irrevisable.

En tal sentido, la existencia de una transacción extrajudicial entre las partes, cuyo objeto sea el mismo que el del proceso que se inicia con posterioridad, significa que en dicho proceso el demandante no tiene interés para obrar. En efecto, el interés para obrar no es otra cosa que el resultado de una evaluación de utilidad para determinar si el proceso es la herramienta sin la cual el actor se ve irremediablemente perjudicado. Así, si como consecuencia de esta evaluación de utilidad se determina que el demandante tiene otra forma o medio de tutela estaremos ante una falta de interés para obrar en el medio; y si el actor como consecuencia del proceso no sufrirá modificación en su esfera jurídica, estaremos ante una falta de interés para obrar en el resultado.

En este orden de ideas, ante la existencia de una transacción extrajudicial celebrada entre las partes, que tiene para estas la autoridad de cosa juzgada, si como consecuencia de dicha transacción quedaron extinguidas las obligaciones entre las partes, no existirá interés para obrar en el resultado, porque irremediablemente, aún con el proceso, la situación jurídica no se modificará pues está fijada definitivamente para las partes por lo términos del acuerdo transaccional. Si como consecuencia de la transacción no se extinguieron las obligaciones sino simplemente se reguló la forma de su cumplimiento, en el proceso en que se demande este cumplimiento el demandante incurrirá en falta de interés para obrar en el medio, pues se cuenta con otro mecanismo de tutela del derecho reclamado, como lo es el proceso ejecutivo previsto en el artículo 1312 del Código Civil para la ejecución de la transacción.



[1] Casación Nº 2734-20. Apurímac. Sala Civil Transitoria de la Corte Suprema.

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