¿La banalización del takanakuy es una conducta delictiva? | Juan Carlos Torres

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Por: Juan Carlos Torres Márquez [1]

El pasado 02 de enero de 2019, el gobernador Elmer Cáceres Llica retó al presidente de la República, Martín Vizcarra, al denominado takanakuy [2]. Así lo hizo saber mediante un enlace publicado el mismo día, en su cuenta de Facebook.

Al respecto, sus declaraciones fueron las siguientes:

«Son sentimientos muy fuertes al tener el honor de poder compartir con pueblos que tienen cultura, gracias Cayarani por tanto cariño. Felicitar a mi esposa amada por su labor y identificación con lo nuestro. Lo mejor que tienen los pueblos son su cultura y tradiciones, a defender lo nuestro. Y Cayarani es Arequipa!!! Y a bailar Waylia!!!

Y le reto al Sr. Vizcarra a un takanakuy!!!».

Debido a que se ha mencionado al takanakuy, expliquemos en qué consiste el mismo.

La palabra ‘takanakuy’ proviene de dos vocablos: de un lado, tenemos ‘taka’ que significa ‘trompada’ o ‘puñete’ [3], término proveniente a su vez del verbo ‘takay’, que es ‘dar golpes’, ‘golpear con el puño’ [4] y; de otro lado, tenemos ‘nakuy’, cuya traducción es ‘hacerse mutuamente algo’. Entonces, ‘takanakuy’, etimológicamente, significa ‘darse puñadas o puñetes mutuamente’, ‘trompearse’ [5].

El takanakuy es una ancestral y tradicional pelea deportiva ritualizada, que se realiza anualmente, durante las fiestas navideñas. En dicho foro público, dos o más parejas de campesinos chumbivilcanos pelean a puño limpio y a patadas motivados por deporte, por apoderamiento de ganado ajeno, por pleito de tierras y por honor [6].

En este evento pugilístico, un varón chumbivilcano, que sea considerado por su propia comunidad como “cobarde” y “poco hombre”, es decir carente de honra u honor, puede recuperar su honor luchando en cada una de las peleas [7].

Sin embargo, es preciso mencionar que el gobernador Elmer Cáceres Llica al haber retado al primer mandatario ha incurrido en varios errores y agravios. En primer lugar, aquella autoridad regional arequipeña ha desinformado a la opinión pública acerca del origen del takanakuy; puesto que, el takanakuy es originario del distrito Santo Tomás, provincia Chumbivilcas, región Cusco, más no del distrito Cayarani, provincia Condesuyos, región Arequipa.

Lo más grave de todo es el apoderamiento, sustracción y copia de una fiesta patronal ajena, esto es perteneciente a las comunidades campesinas chumbivilcanas.

A ello hay que agregar la blasfemia proferida hacia un símbolo sagrado para la colectividad chumbivilcana.

No obstante, ninguna de estas conductas, por muy dañinas que hayan sido hacia la dignidad chumbivilcana, son típicas, es decir, no se encuentran descritas en el Código Penal de 1991. Asimismo, no se afecta algún bien jurídico específico, conforme a lo establecido en el artículo IV del Título Preliminar del Código Penal de 1991.

Artículo IV.- Principio de Lesividad. –

La pena necesariamente, precisa de la lesión o puesta en peligro de bienes jurídicos tutelados por la ley”.

Es más, incluso en el supuesto de que las declaraciones de la autoridad regional, por muy inapropiadas y torpes que hayan sido, configuren algún injusto penal, se requiere la existencia del dolo, es decir del elemento subjetivo del tipo penal. Por tanto, al no existir delito alguno carece de sentido exigir alguna sanción penal.

Encima de todo, el takanakuy carece de algún reconocimiento formal como patrimonio cultural inmaterial del Perú; a diferencia de la waylía que sí cuenta con un reconocimiento jurídico.

Al respecto, la waylía es el género musical que acompaña al takanakuy. Es por tal motivo que a esta festividad se le denomina como ‘takanakuy–waylía’ [8].

En cuanto a la waylía, mediante la Resolución Directoral Nacional N° 116/INC, de fecha 11 de febrero de 2004, fue declarada jurídicamente como patrimonio cultural inmaterial [9].

Es por todo ello que, recomendamos que el takanakuy sea reconocido formalmente como patrimonio cultural inmaterial del Perú, porque de esa manera se facilitará la posterior iniciación de demandas judiciales, como algún patrocinio de interés difuso, lo cual permita tutelar a una ordalía ancestral andina, como el takanakuy, frente a cualquier banalización.


Notas:

[1] Abogado egresado de la Facultad de Derecho de la PUCP. Ha trabajado en la Procuraduría Ad Hoc “Casos Fujimori – Montesinos” (2000-2006). Asimismo, participó en el proyecto “Archivamiento de denuncias en el Ministerio Público de los delitos peculado y colusión en los distritos fiscales de Lima, Ancash, Junín y Ayacucho”, a cargo de la Defensoría del Pueblo, Programa de Ética Pública, Prevención de la Corrupción y Políticas Públicas de la Defensoría del Pueblo, con el apoyo AMBERO de la Agencia Alemana de Cooperación Técnica (GIZ PERÚ) (marzo 2014 – 29/05/2014). También trabajó en el Tribunal Nacional de Resolución de Controversias Hídricas (TNRCH) de la Autoridad Nacional del Agua (2015 – 2016). Ha escrito y brindado conferencias sobre temas de Derecho Constitucional, Derechos Humanos, Lucha Anticorrupción, Derecho Comparado y Antropología Jurídica. Entre sus publicaciones se encuentran: los artículos “El derecho de insurgencia un arma de índole constitucional” y “La amnesia histórica genocida”; el ensayo “Presentación del Derecho Islámico con especial énfasis en temas de Derecho Civil no patrimonial” y; la tesis de grado de licenciatura, con mención sobresaliente “Tradición y Derecho en Chumbivilcas: el takanakuy como mecanismo de resolución de conflictos”.
[2] https://larepublica.pe/politica/2020/01/02/arequipa-gobernador-caceres-llica-reta-a-un-takanakuy-al-presidente-martin-vizcarra-lrsd/
[3]        GUARDIA MAYORGA, César A.
1967    Diccionario Kechwa – Castellano, Castellano – Kechwa. Lima: Editora Los Andes, p. 125.
[4] Ibídem.
[5] Idem.
[6]        TORRES MÁRQUEZ, Juan Carlos.
2013    Tradición y Derecho en Chumbivilcas: El Takanakuy como mecanismo de resolución de conflictos. Tesis de licenciatura en Derecho. Lima: Pontificia Universidad Católica del Perú, Facultad de Derecho, p. 112.
[7]        TORRES MÁRQUEZ, Juan Carlos. Opus citum, p. 180.
[8] La waylía (o “huaylía”) es un género musical, una especie de villancico andino, el cual rememora la venida al mundo del Niño Jesús.
Si bien se dice “la waylía”, los santotominos suelen decir “el waylía”, porque para ellos se trata de un baile cuyo género es masculino.
Pero también se les dice “las waylías” a las cantoras de villancicos, que pueden ser mujeres jóvenes y adultas. Éstas representan a las pastoras, quienes en las fiestas navideñas cantan esa especie de villancicos, al ritmo del acordeón y de ciertos instrumentos de cuerda: la guitarra, la bandurria, el charango y/o la mandolina (Nota del autor).
[9]        INSTITUTO NACIONAL DE CULTURA
2004    Resolución Directoral Nacional 116/INC. Declara Patrimonio Cultural de la Nación a la Huaylía, danza de la provincia de Antabamba, Región de Apurímac, la misma que conmemorando la fiesta navideña representa la tradición religiosa resultante de la fusión de la cultura española y quechua en la cual se puede apreciar el fervor andino unido al esplendor, agilidad, gallardía, fuerza y cadencia de los diferentes pasos de hasta 23 estilos de cientos de pastores de los pueblos de la mencionada provincia. 11 de febrero.

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