Si eres practicante presta atención: El renacimiento del «Mobbing» y la responsabilidad civil del «Jefe» de las prácticas pre-profesionales

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Algunas veces hemos escuchado por parte de las personas que pueden ser consideradas como jefes las siguientes expresiones: “¡No sabes nada!, ¿acaso no has aprendido nada en la universidad?, ¿de qué estas hablando?¿esto es un escrito?, ¿acaso eres escaso(a) de cerebro?, ¿de qué universidad eres?, ¡tu ineptitud me tiene harto!, ¡hoy no sales hasta que lo termines!, etc. Independientemente de las anécdotas que puedan evocar dichas frases, la realidad dista de lo que supone una relación jefe-practicante en la relación de prácticas pre-profesionales. El constante trabajo denominado “bajo presión” puede ocasionar frases ofensivas o hirientes por parte del “maestro” hacia el “aprendiz”, provocando un desmedro en la integridad psicofísica del practicante, produciendo un hecho generador de responsabilidad civil. Comencemos el análisis.

La primera pregunta es indicar cómo se produce el daño, claramente con las constantes frases e indicaciones que menoscaben la integridad psicológica del practicante, ¿Cómo se denomina esta situación? Mobbing, éste es entendido como el acoso moral o laboral. Cuando la RAE utiliza el adjetivo calificativo moral en el avance de la 23 edición señala: “…1. m. Práctica ejercida en las relaciones personales, especialmente en el ámbito laboral, consistente en un trato vejatorio y descalificador hacia una persona, con el fin de desestabilizarla psíquicamente…” (El subrayado es nuestro). Por lo tanto, si el jefe de los practicantes señala que el trabajo realizado por el practicante es una “basura” o cuestiona la formación académica del mismo, lo que inmediatamente está generando es un daño psicológico en el receptor de dicha reprimenda. Conviene preguntarnos, ¿Es posible aplicar la responsabilidad por mobbing en el Perú para el supuesto de daños hacia los practicantes? La respuesta es afirmativa.

El mobbing o el acoso moral, ha sido definido en la comunidad europea a través de la Resolución del Parlamento Europeo A5-0283 del 20 de Septiembre de 2001 . Las formas en que se pueden dicho trato se pueden clasificar como: (a) horizontales (entre miembros del mismo equipo de trabajo) y; (b) verticales (diferenciados por niveles de jerarquía). El supuesto que estamos abordando, es aquel que se concentra en la relación maestro-aprendiz(o relación vertical). FRANZONI señala que la persona que realiza “mobbing vertical” produce un incumplimiento contractual . Son comportamientos vejatorios y persecutorios de la parte fuerte de la relación formativa de trabajo. Los supuestos de “mobbing horizontal”, en cambio, son los casos donde los compañeros de trabajo no guardan ninguna relación con la persona que es objeto de dichos tratos, por lo cual el régimen que corresponde exigir al agente dañante es la responsabilidad extracontractual. (En nuestro sistema, para el “mobbing horizontal” el artículo aplicable a dichos supuestos es el del artículo 1969 del Código Civil, porque la persona realiza la acción con el criterio de imputación dolo). En cambio, para el “mobbing vertical” siempre existe una relación contractual entre el trabajador y el empleado, y en el caso narrado, entre el jefe y el aprendiz. Situación similar al del maestro con el aprendiz. El primer punto a dilucidar es el régimen de responsabilidad aplicable para el “mobbing vertical”.

El régimen de responsabilidad debe ser aquel que regule una relación intersubjetiva, la primera de ellas es el convenio de modalidades formativas de trabajo o convenio de prácticas. El convenio se encuentra regulado en el artículo 12 de Ley sobre modalidades formativas laborales: Ley número 28518. Entre las obligaciones que tiene el centro de formación laboral, el artículo 43 señala , en el numeral 2: Dirigir y conducir las actividades de formación, capacitación, perfeccionamiento y especialización del beneficiario en coordinación con la empresa. Esto quiere decir, que el “jefe” de prácticas debe dirigir y orientar al practicante, cosa que en la realidad, parece no ocurrir. Con el proceso productivo de muchos estudios jurídicos, empresas y otros similares, la mayoría de personas que tengan un rango superior al practicante ordenan a éste realizar labores que son especialidades de un abogado. El régimen aplicable es, a todas luces, el de la responsabilidad por inejecución de obligaciones.

Evidentemente, el practicante no podrá realizar todas las tareas asignadas porque todavía no está capacitado para ello. Como consecuencia de lo anterior, la ira descargada contra el aprendiz se vuelve un asunto cotidiano con el que el practicante tiene que lidiar todos los días. El daño se va a generando con el transcurso del tiempo con el aumento de reprimendas injustificadas (que muchas veces se transmiten en calificativos excesivos) que ocasionan un desmedro en la integridad psicofísica de la persona. Con esto hemos verificado el daño a la salud que se ocasiona. La causalidad, se debe evaluar en función de la causalidad adecuada, por un defecto normativo, puesto que no se debe analizar el 1321 como un supuesto de causalidad próxima sino como un mecanismo de extensión del resarcimiento. En ese sentido, TRIMARCHI señala que el artículo (comentando un artículo del Codice civile italiano de 1942) se trata de una fórmula metafórica a la cual no se pude tomar al pie de la letra . Otra razón, por las cuales no se debe leer literalmente el artículo, según TRIMARCHI, es que existen consecuencias que no son resarcibles, y que temporalmente no van a aparecer sino con el transcurso del tiempo. Las expresiones inmediata y directa hacen referencia al Code Francés .

En este sentido, se puede entender que pueda existir una fórmula de proximidad pero no una regla de causalidad. Siendo ello así, se puede aplicar cualquier teoría causal al artículo bajo comentario. Por lo que existe una causa entre el daño psicológico que padece en el practicante y las frases que reiteradamente utiliza el maestro de prácticas. Queda ahora imputar la responsabilidad utilizando el dolo, puesto que las reprimendas no las realizan sin querer, sino por el contrario, el jefe por su afán de querer lucrar con el esfuerzo ajeno, intencionalmente arremete verbalmente contra el practicante. De acuerdo con el artículo 1321 del Código Civil Peruano, la extensión del incumplimiento por los daños sufridos se extenderán hasta los daños imprevisibles e indirectos. Conviene hacer recordar al “maestro” que el practicante merece un trato justo y ponderado con su condición; y que las labores que se encomiendan deben ser las adecuadas para su nivel hasta que se le enseñe cómo debe realizar las nuevas labores.

Por el contrario, si se trata de hacerse el “rudo” con los practicantes, sólo ocasionará daños que se extenderán hasta los daños imprevisibles como al daño a la salud que tendrá que costear el “empleador”. Sobre el mismo podría inclusive, solicitarse la responsabilidad del patrón por los hechos de los terceros de los cuales se vale para ejecutar la prestación puesto que cuando se firma el convenio de práctica, la empresa tiene el deber de suministrar correctamente el aprendizaje. Si los terceros de los que se vale, son los “jefes” (entendidos como los “maestros de prácticas”) tendrá que responder de acuerdo al artículo 1325 del Código Civil. En consecuencia, el “Empleador” también podrá responder por los hechos de los terceros de los cuales se vale para enseñar las prácticas en la empresa.

¿Cómo evitar el renacimiento del mobbing? Simplificando la labor de los practicantes. No estamos diciendo que tengan que no hacer nada. Por el contrario, el maestro de prácticas debe facilitar modelos y dar correctas indicaciones al practicante para tener una comunicación más fluida y que permita realizar sus labores progresivamente hasta alcanzar el conocimiento que se necesita. Como su propio nombre lo indica: el maestro de prácticas es la persona que se encuentra en una situación de transmitir su conocimiento adquirido por la experiencia; pero dicha forma de enseñanza no debe ocasionar un daño en la integridad psicofísica del practicante. Así mismo, el practicante no está exento de una responsabilidad disciplinaria por algún error que comenta; sin embargo, debe ser medida en función de la labor encomendada y qué tanto haya sido instruido por el “jefe”. Por el contrario, si no se realizan estas funciones esenciales, podríamos estar ante el renacimiento del mobbing entendido como menosprecio de las capacidades laborales de los practicantes y un trato vejatorio hacia los mismos que por sí mismo genera responsabilidad civil.

¿Inicia la muerte del trato injustificado por parte de los jefes?

Eduardo Buendía De Los Santos. Abogado por la Pontificia Universidad Católica del Perú. Adjunto de docencia de los cursos Obligaciones, Responsabilidad Civil y Acto jurídico por la PUCP.

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Magíster en Derecho Civil por la Escuela de Posgrado de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Abogado por la Pontificia Universidad Católica del Perú. Cuenta con estudios de Diplomado en Derecho Civil por la Escuela de Posgrado de la PUCP. Becario por la Escuela de Posgrado PUCP. Profesor Adjunto de los cursos de Responsabilidad Civil y de Derechos de las Obligaciones del Curso que lleva a su cargo el profesor Dr. Gastón Fernández Cruz en la PUCP. Abogado Asociado del Estudio Fernández & Vargas Abogados. Miembro del área de prevención y solución de controversias en materia Corporativa, Arbitral y Contrataciones con el Estado.