¿Y las otras promesas? (1): La lejana “revolución social“

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La elección del Presidente Kuczynski fue posible gracias a millones de votos que buscaban evitar el regreso del fujimorismo al poder. Por ello, un ofrecimiento clave durante la campaña (y después) fue no liberar al expresidente Alberto Fujimori, quien cumplía una condena de 25 años. Dicha promesa electoral fue quebrada con el cuestionado indulto humanitario del 24 de diciembre último, y la polarización ocasionada está aún lejos de resolverse.

Al inicio de 2018, el momento de reconfiguración de fuerzas políticas y de instalación de un nuevo gabinete “de reconciliación” también dirige nuestra atención a las otras grandes promesas que hiciera el partido Peruanos por el Kambio (PPK) con miras al Bicentenario de 2021. Recordemos que el plan de PPK tenía como uno de sus grandes objetivos lograr un salto cualitativo en el bienestar social, y ello suponía nada menos que una “revolución social”, según palabras del mismo Kuczynski. Este ambicioso compromiso—contar en 2021 con servicios de salud y educación de calidad para todos, menor pobreza y mejores programas sociales, y acceso universal a los servicios básicos de agua y saneamiento en áreas urbanas—se reafirmó como gran pendiente en 2017.

¿Qué se ha hecho al respecto en los principales sectores sociales? Para efectos de un balance resumido, consideremos los temas clave de educación, salud, programas sociales, y agua y saneamiento. En conjunto, los obstáculos han sido más evidentes que los avances para la población. Mientras los programas sociales han seguido ampliándose gradualmente, educación y salud han visto conflictividad y pocos cambios significativos, y las inversiones en agua y saneamiento han continuado pero en un contexto de pérdidas a causa del Niño Costero de 2017.

Las tensiones relacionadas con condiciones laborales y presupuestos han sido determinantes de los magros avances registrados en educación y salud, y los problemas en educación estuvieron entre los principales desafíos políticos del año. Las propuestas iniciales de PPK en este tema fueron numerosas, desde planteamientos muy específicos como refaccionar más de 25 mil colegios que no cuentan con servicios básicos y aumentar el sueldo de los maestros a 2 mil soles, hasta temas de reforma más amplios como establecer la supervisión pública de la gestión y la calidad educativa de manera inmediata. ¿Qué se ha hecho? En cuanto a recuperar la infraestructura escolar, no se encuentran datos ni declaraciones oficiales sobre el avance real pero los desastres relacionados con el Niño Costero incluso podrían haber aumentado la magnitud del problema. El presupuesto del sector ha seguido aumentando (8% para 2018) pero no al ritmo necesario para llegar a 6% del PBI en 2021, y en cuanto a los sueldos, no se cumplió oportunamente con los aumentos ofrecidos. Ello derivó en la mayor huelga docente de las últimas décadas y paralizó muchas actividades del sector; una solución definitiva sigue pendiente. La supervisión de la gestión y calidad educativa, por su parte, tampoco ha seguido un avance constante, en vista de la actitud sumamente crítica del ministro Vexler al papel de la Sunedu, y el estancamiento o debilitamiento de las “supuestas reformas“ (en palabras del ministro) en marcha en la evaluación del desempeño docente y en otros procesos esenciales.

En salud, el gran objetivo relevante en el plan de gobierno de PPK fue hacer más eficiente y diversificado el acceso universal a los servicios de calidad. Dos temas clave ahí son la consolidación del Seguro Integral de Salud y el aseguramiento universal (hacia una cobertura de 95% de la población con servicios públicos), y un medio principal para lograr los cambios propuestos era el aumento progresivo del presupuesto, en 0.5% del PBI. Frente a la fragmentación de la cobertura de seguros de salud, en septiembre de 2017 el ministro D’Alessio seguía viéndolo como tarea por empezar y aún no reportaba avances: “es necesario trabajar con todos los sistemas para lograr mejorar la cobertura“. En cuanto al presupuesto del sector, sí hay aumentos significativos (20% para 2018), pero el tema de los salarios siguió postergándose y se hará efectivo recién en 2018, lo cual también generó huelgas y retrasos importantes en 2017.

En cuanto a la lucha contra la pobreza (que afectaba al 20.7% de peruanos en 2016) y los programas sociales focalizados, el gran objetivo del actual gobierno es reducirla a 15% de la población para 2021. El objetivo más pertinente para estos temas era “consolidar un sistema de inclusión social eficiente para la reducción de la pobreza y la desigualdad“, lo cual se alcanzaría mediante programas sociales más efectivos, articulando a distintos sectores, y el fortalecimiento de intervenciones para el desarrollo infantil, entre otros aspectos. Desde 2016, todo indica que el MIDIS ha continuado sin mayores contratiempos con los programas que estaban en marcha en la gestión anterior (como Qali Warma, Juntos y Pensión 65), y gradualmente ha ampliado la cobertura y evaluación del impacto de varios de ellos. El principal cambio cualitativo ha sido la ampliación de los programas sociales hacia las áreas urbanas, como parte de una estrategia de lucha contra la pobreza y vulnerabilidad en zonas urbanas (donde está la mitad de la población pobre), después de años de énfasis exclusivo en las áreas rurales.

Finalmente, en cuanto a agua y saneamiento, el actual Plan Nacional de Saneamiento 2017-2021 confirma los compromisos de campaña: alcanzar 100% de cobertura de servicios de agua en zonas urbanas (de 95% en 2016), y 85% en zonas rurales (de 71%), mientras que para alcantarillado las metas son 100 y 70%, respectivamente, partiendo de 88 y 25%, respectivamente, en 2016. El ministro Bruce anunció a fines de 2017 que hasta 2021 se invertirá casi 50 mil millones de soles para buscar cumplir dichas metas. Cabe recordar sin embargo, que el Plan Integral de la Reconstrucción con Cambios (2017) estima que el Niño Costero demandará invertir más de 2 mil millones de soles solo en recuperar infraestructura de saneamiento en 12 regiones. Queda pendiente saber si el plan nacional y los anuncios ministeriales han sido ajustados a estas pérdidas por los desastres, y si las metas siguen siendo viables.

Sería injusto decir que no hubo progreso alguno de 2016 a la fecha en los sectores sociales. Sin embargo, tras un tercio del mandato de Kuczynski marcado por crisis políticas y desastres, no se vislumbra aún el inicio de algún cambio realmente “revolucionario“ hacia el Bicentenario.


Imagen obtenida de: https://goo.gl/2Ayjke 

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