¡Minería al rescate! | Jorge Bárcenas Chocano

Jorge Bárcenas Chocano, abogado del estudio Benites, Vargas y Ugaz, realiza un análisis sobre cómo el retorno de la minería puede convertirse en un factor clave para la reactivación de nuestra economía, afectada a causa de la expansión del COVID-19, y cómo esta debe volver teniendo en cuenta su actual operancia dentro del marco del estado de emergencia.

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Elaborado por Jorge Bárcenas Chocano(*)

Una vez más, el sector que ha sido tantas veces rechazado, criticado y poco valorado, vuelve a ser una alternativa para reactivar, en algo no poco significativo, nuestra economía. Estamos actualmente en un contexto en el que la preocupación por conservar la salud prevalece por sobre todas las cosas, incluidos los aspectos económicos. Prueba de ello, es que tenemos ya más de cuatro semanas con las fuerzas económicas paralizadas y permitiendo solo operar a actividades calificadas como esenciales. El Gobierno, por su parte, viene realizando todos los esfuerzos para contener la crisis sanitaria; sin embargo, es momento de tomar decisiones y reactivar los sectores económicos que puedan operar sin significar un riesgo para las acciones de contención que viene tomando el Estado, una de ellas es sin duda la minería. Recordemos que esta industria es de las que operan en aislamiento por naturaleza, en zonas alejadas y bajo altos estándares de salud y seguridad, lo cual permite detectar rápidamente cualquier brote de COVID-19 y ejecutar las acciones que resulten necesarias, minimizando potenciales contagios.

La minería debe volver al rescate de nuestra economía. La pregunta ahora es ¿Cómo debe volver a la cancha este sector económico? A la fecha, el sector tiene permitido, como actividad esencial, seguir operando pero no al 100%, solo para mantener, con el mínimo de personal,  sus actividades críticas y no dejar en el abandono instalaciones que pueden resultar sumamente riesgosas en términos ambientales sin un monitoreo y mantenimiento constantes. El retorno de la minería no deberá ser como siempre, incluso considerando ya los rigurosos y consolidados controles de salud y seguridad con los que opera. Algunas opciones que se deberán barajar son los controles previos al ingreso a los campamentos, reforzar la automatización de sus procesos, monitoreos constantes, apoyo en la movilización de los trabajadores, pruebas masivas, filtrar trabajadores de riesgo, medidas de distanciamiento en comedores y dormitorios y protocolos también para los contratistas mineros, ya que sin ellos gran parte de las operaciones no se pueden reanudar, entre otros. A la fecha, ya las grandes mineras internacionales (con presencia en nuestro país) vienen trabajando e implementando estas medidas en sus operaciones.

Considerar el retorno de este sector es una decisión que se debe tomar cuanto antes y sobre la que no debe quedar duda. Somos un país minero y se trata de una pieza clave para nuestra economía. En líneas generales, la minería significa el 10% de nuestro PBI, es el líder en la inversión nacional, sostiene a 5 millones de peruanos y se encuentra ubicada en 17 de las 25 regionales del país. Considero que no cabe duda sobre su importancia y su aporte a la economía nacional. La minería ya nos ha salvado en otras oportunidades y debemos darle la oportunidad de que vuelva a hacerlo, incluso en el contexto actual con el precio de los minerales venido a menos y que no se recuperará fácilmente mientras China y Europa no vuelvan a la normalidad. No permitamos que esta situación, sumada a la paralización económica, haga quebrar a algunas compañías mineras que no podrán sostenerse en este escenario por mucho tiempo, generando pasivos ambientales mineros, concepto con el que esperábamos no tener que lidiar nuevamente después de tantos años de minería moderna y responsable.

Ahora bien, además de un plan de reactivación que incluya el retorno de la minería, es necesario que el Estado tome consciencia de las necesidades de esta industria y realmente proceda con el tan esperado destrabe de proyectos – de esto se viene hablando desde hace años, pero en la práctica no lo vemos – los funcionarios deben facilitar la obtención de permisos y con ello apoyar la inversión. Con esto no me refiero a pasar por alto las regulaciones existentes, me refiero a que realmente el Estado apoye a la inversión y no signifique una traba para que los proyectos se materialicen.  Las compañías mineras no necesitan una suspensión de plazos, como la decretada, estando ya en la semana 6 de cuarentena, necesitan que el aparato estatal empiece a trabajar y se les otorguen los permisos que han quedado en suspenso hasta el día de hoy. Necesita también que las reglas se aclaren, que se dicten las resoluciones que correspondan y que el Estado no siga actuando vía comunicados. Esta nueva modalidad de actuación debe regularizarse, ya que viene generando mucha incertidumbre en el sector y en otros sectores que se ven afectados por lo mismo y ciertamente la incertidumbre no es algo que se necesita en tiempos de pandemia.


Imagen obtenida de https://bit.ly/2yNMqLf

(*)Jorge Bárcenas Chocano. Abogado en el área de Derecho del Medio Ambiente y Recursos Naturales,Minería, Enería, Regulatorio y Administrativo en el estudio Benites, Vargaz & Ugaz Abogados.

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