¿Desamparados?: una mirada a la libertad de religión y su ejercicio en épocas de Estado de Emergencia | Sebastian Leyva

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 *Elaborado por Sebastian Leyva, comisionado de IUS 360°

Introducción

En el mes de marzo de este año, se decretó el Estado de Emergencia en todo el Perú con la finalidad de evitar la propagación de la COVID- 19, lo cual implicaba la suspensión del ejercicio de derechos constitucionales relativos a la libertad y seguridad personales, la inviolabilidad del domicilio, e igualmente de la libertad de reunión y tránsito[1]. Con ello, también se suspendía el ejercicio de otros derechos fundamentales que, si bien no estaban literalmente mencionados, se pueden desprender de aquellos.

Este es el caso de la libertad de religión, que, como detallaremos más adelante, en cierta parte, implica la libertad de reunirse en centros sagrados o el tránsito de sus miembros predicando su doctrina comúnmente. Esta suspensión, en un país como el Perú, donde su población está muy ligada a la religión, origina un impacto en la vida de las personas y nuevas maneras en cómo ellas han de encontrar para ejercer su libertad de religión.

Ante ello, en el siguiente artículo pretendo describir el contenido de la libertad de religión y cómo esta se ha visto limitada por el Estado de Emergencia, y, con ello, mostrar la manera en la que se desarrolla ante esta circunstancia.

La libertad de religión como derecho fundamental 

La libertad de religión es el derecho fundamental que está amparada por la Constitución, junto a la libertad de conciencia, en su artículo 2 inciso 3.  Si bien la libertad de conciencia y religión se encuentran tipificadas en un mismo inciso, no significa que estén referidas al mismo contenido.

Según jurisprudencia del Tribunal Constitucional, se afirma que “la libertad de conciencia está vinculada a la libertad de ideas; mientras que la libertad de religión, a la libertad de creencias” [2]. Así, la libertad de conciencia está referida a todas aquellas ideas, ya sean políticas, sociales, o entre otras, que toda persona desarrolle en su ámbito interno, mientras que la libertad religiosa solo se refiere a aquellas en relación a creencias divinas o espirituales que se tenga.

Tomando el concepto de Susana Mosquera, se entiende que “la libertad de religión comporta el derecho fundamental de todo individuo de formar parte de una determinada confesión religiosa, de creer en el dogma y la doctrina propuesta por dicha confesión, de manifestar pública y privadamente las consecuentes convicciones religiosas y de practicar el culto” (2005: 158)[3].

Con ello, se va a desarrollar este concepto y las implicancias de esta libertad. En primer lugar, la libertad de religión da la potestad a cada persona a ser parte de una entidad religiosa. Según el artículo 5 de la ley N°29635 o Ley de libertad de religión “se entienden como entidades religiosas a las iglesias, confesiones o comunidades religiosas integradas por personas naturales que profesan, practican, enseñan y difunden una determinada fe. Estas entidades cuentan con credo, escrituras sagradas, doctrina moral, culto, organización y ministerio propios” [4]. Por ello, para afirmar que ejercemos el derecho a la libertad religiosa en nuestro ordenamiento jurídico, la entidad a la que pertenecemos tendría que cumplir con la definición dada.

Sin embargo, así como contamos con la libertad de unirnos a una entidad religiosa, también tenemos plena libertad de decidir no adherimos a ninguna y, menos, seguir la doctrina que se dicte. Es así como se afirma que la libertad de religión también se refiere a la opción de cada persona de no elegir ninguna, o de no creer en la existencia de un ser divino[5]. Por ello, los agnósticos y ateos también encuentran un amparo de la Constitución que protege sus ideas y  el no ser obligados a creer en divinidades o seguir una doctrina en específico, por lo que la decisión de adherirse a una religión queda a nivel personal.

En segundo lugar, la libertad de religión se exterioriza al trascender el ámbito interno y, con ello, es manifestada, principalmente, a través de nuestras normas de comportamiento, vestimenta o trato social con otros y cuando ejercemos la libertad de culto. Por un lado, con mencionar normas hago referencia a actuar según los patrones que cada grupo religioso tenga, como el usar una determinada vestimenta o accesorio que haga alusión con la entidad religiosa a la que se pertenece. Por otro lado, según Marco Huaco, la esencia de la libertad de culto, y la que la diferencia de otras libertades, implica poner en práctica la libertad religiosa en actividades en las que se espera un encuentro con su ser divino(2004:276)[6].

Por último, también es necesario afirmar que, como cualquier otro derecho fundamental, la libertad religiosa no es absoluta, por lo que tiene que ser ejercida de manera proporcional en armonía con otros derechos. Por ello, el Estado tiene la potestad de poder restringirla para garantizar la no afectación a otros derechos fundamentales. Así, el tribunal constitucional menciona que el ejercicio de la libertad de religión encuentra sus límites cuando se “[…] prohíbe la injerencia de terceros en la propia formación de las creencias y en sus manifestaciones. También constituye un límite la necesidad de que su ejercicio se realice en armonía con el orden público la moral y salud pública”[7].

El ejercicio de la libertad de religión durante el Estado de Emergencia   

Entonces, habiendo desarrollado la libertad de religión, sabiendo que estamos en un Estado de Emergencia, y conociendo las implicancias y límites de la libertad de religión, es adecuado que cultos públicos y reuniones religiosas, que implican la aglomeración de personas, algunas en espacios cerrados, y el contacto entre ellas hayan sido suspendidas. Esto, pues justamente se quiere evitar que haya contagios masivos con estas reuniones y, con ello, salvaguardar la salud pública.

Así, los diversos grupos de religiones en el Perú se vieron en la necesidad de buscar nuevas alternativas para continuar con sus actividades en el ejercicio de su libertad religiosa. En ese sentido, ni bien se declaró el Estado de Emergencia, la Presidencia de la Conferencia Episcopal Peruana (CEP) se pronunció mediante un comunicado en donde pedía, a la población, el acatar las medidas sanitarias dictaminadas a fin de proteger la salud de la ciudadanía, lo cual implicaba el dejar de reunirse o asistir a misas de manera presencial, y tomar las plataformas virtuales como vía ante las nuevas circunstancias.

Con ello, se daba un reto para los encargados de transmitir las reuniones. Así, usando diversas plataformas virtuales daban las tradicionales misas a sus seguidores en donde las peticiones de cada uno, ahora, pasaban a redactarse en comentarios. Asimismo, la acción de predicar la doctrina de cada religión también ha encontrado en las plataformas virtuales un medio para continuar con esta labor, lo cual, en ciertos casos, le ha permitido tener una mayor llegada.

Otro ejemplo sería la región de Cusco, lugar caracterizado por la forma en cómo celebra sus festividades religiosas. Así, el tradicional Corpus Christi  fue suspendido  justamente porque conglomera a gran cantidad de personas, ya sean de la misma ciudad o quienes arriban de fuera de ella .Ante ello, la Municipalidad Provincial del Cusco y la Empresa Municipal de Festejos del Cusco (Emufec S.A.), encargados de las festividades, organizaron un programa de eventos virtuales que se transmitió vía redes sociales y medios de comunicación locales que mostraban aspecto típicos de este evento y otros como la tradicional procesión del Corpus Christi (Andina 2020)[8].

Por su parte la comunidad islámica en el Perú también se refiere a que han tenido que suspender sus matrimonios, misas, etc. Si bien ellos ya contaban con la experiencia de poder predicar su doctrina desde el tiempos anteriores de manera virtual, afirman que esta vez ha sido un reto igual para ellos, pero a pesar de ello han continuado (Punto Seguido 2020)[9].

Sin embargo, a pesar de todos los ejemplos dados es necesario resaltar que no todas las personas han podido acceder a estas reuniones virtuales, debido a que tienen una falta de los equipos adecuados como un celular o internet eficiente. Un ejemplo de ello es la localidad de Manchay, en el distrito de Pachacamac, en donde la parroquia «El Espíritu Santo» tiene una poca conexión de sus fieles a sus las misas virtuales, ya que sus habitantes no poseen las herramientas necesarias para estar en sus celebraciones eucarísticas” (Punto Seguido 2020)[10].

Ahora, habiendo visto la situación del ejercicio de la libertad de religión en estas épocas de Estado de emergencia, voy a resaltar el hecho de que, actualmente, existe una controversia en torno a la posible reapertura de las iglesias, además de que la Conferencia Episcopal del Perú (CEP) ya presentó un protocolo de seguridad para que los fieles puedan acceder a ellas. Sin embargo, a pesar de no ser tema central de este artículo, personalmente, pienso que aún no se podría pedir la dicha reapertura, ya que las iglesias no son entes lucrativos que sea merecedoras de abrir para contribuir a la reactivación económica del país. Por el momento, la libertad de religión debería continuar suspendida pues, como hemos mencionado, tiene límites para garantizar, en este caso, la salud pública.

Conclusiones

Si bien el Estado tiene la obligación de garantizar que cada persona ejerza su libertad religiosa de manera plena, también tiene la potestad de restringirla siempre que se busque garantizar otro derecho fundamental. Por ello, durante el Estado de Emergencia, al haberse suspendido la libertad de reunión, se ha limitado una de las manifestaciones de la libertad religiosa, con el fin salvaguardar la salud pública. No obstante, ello es acorde a lo desarrollado por el Tribunal Constitucional, por lo que se trata de un límite constitucionalmente válido.

Finalmente, ante aquella restricción, se ha podido observar cómo el sector religioso ha tratado de adaptarse a las circunstancias actuales para seguir impartiendo su doctrina y el culto a sus deidades a través del uso de plataformas virtuales, principalmente, aunque no todas las personas pueden acceder por no contar con el equipo adecuado para ello.

*Sobre el autor: estudiante de Derecho de la PUCP y miembro de la asociación civil IUS ET VERITAS.

Imagen obtenida de: https://bit.ly/3axgUQi


Referencias bibliográficas

[1] Artículo 137 inciso 1 de la Constitución Política del Perú

[2] Sentencia N° 0895-2001-AA/TC.

[3] Mosquera, Susana(2005).El derecho de libertad de conciencia y de religión en el ordenamiento jurídico peruano. Piura: Universidad de Piura, pág 158

[4] Ley N° 29635. Diario El Peruano, Lima, Perú https://busquedas.elperuano.pe/normaslegales/aprueban-el-reglamento-de-la-ley-no-29635-ley-de-libertad-r-decreto-supremo-n-006-2016-jus-1406040-3/

[5] Castillo, Manuel. La libertad de religión: un derecho fundamental. Colombia: Universidad del Atlántico. https://core.ac.uk/download/pdf/229958814.pdf

[6] Huaco, Marco (2004).La libertad religiosa como principio y como derecho en el ordenamiento jurídico peruano: análisis comparado y perspectivas. Lima: UNMSM ,pág 256

[7] Sentencia N.º 0256-2003-HC/TC

[8] Andina (2020). Cusco se reinventa y celebra su mes jubilar de manera virtual. Cusco: Andina https://andina.pe/agencia/noticia-conoce-actividades-virtuales-para-celebrar-fiestas-del-cusco-junio-799560.aspx

[9] Cabrera, Juan Diego (2020). La reinvención de la mezquita en tiempos de covid-19. Lima: Punto Seguido.https://puntoseguido.upc.edu.pe/la-reinvencion-de-la-mezquita-en-tiempos-de-covid/

[10] Amaya, Luis Ángel (2020). Cuando la fe es más poderosa que el bolsillo. Lima:  Punto Seguido https://puntoseguido.upc.edu.pe/cuando-la-fe-es-mas-poderosa-que-el-bolsillo/

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