La reanudación de la Liga peruana de fútbol profesional: derecho y fútbol. «Este partido lo jugamos todos»

El fútbol empieza como una democracia y acaba como una dictadura, porque al principio todos opinan, pero al final sólo uno decide. Lo hace el jugador ante el balón, el entrenador frente a la alineación y el presidente en el momento de las grandes decisiones, aunque en este último caso se supone que con un grado de mayor consenso. Hendrik Johannes Cruijff, Más conocido como Johan Cruyff, Ex jugador holandés (1947-2016).

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Escrito por Vicente Villalobos Villalobos* y Luis Sánchez Estrada**

1. Introducción

El último viernes el Poder Ejecutivo, previa coordinación con la Federación Peruana de Fútbol (FPF) y con el Instituto Peruano de Deporte (IPD), aprobó la reanudación de la liga profesional de fútbol peruano[1] –más conocido como Liga 1– tras la implementación de protocolos más rigurosos a raíz de lo sucedido el pasado viernes 07 del presente mes, fecha en la cual un grupo de «hinchas» del Club Universitario de Deportes celebraron el aniversario 96 de esta histórica institución del fútbol peruano[2], quebrantando todas las restricciones impuestas en el marco del Estado de Emergencia Nacional declarada por el brote del nuevo coronavirus COVID-19. Esta decisión ha traído mucha desconfianza en distintos sectores sociales y autoridades que cuestionan la pertinencia de la reanudación de esta actividad deportiva, por el temor que vuelvan a repetirse estos actos cometidos por personas que tergiversan el sentido altruista del fútbol y lo llevan a extremos que perjudican no solo a la sociedad, sino principalmente a los colores que proclaman defender.

Por ello, empezamos esta breve publicación citando la metáfora empleada por Johan Cruyff, gran futbolista holandés que brilló en el fútbol mundial a lado de nuestro compatriota Hugo «El Cholo» Sotil en el Barça de los años 70.[3]Metáfora que hoy resuena con tanta vigencia y que nos permite entender el contexto coyuntural que vivimos, si es que hacemos un parangón entre las decisiones políticas del gobierno de turno y algo aparentemente tan inicuo como lo es el fútbol. En efecto, en la política como en el fútbol, hay siempre quien toma las decisiones más ventajosas para la colectividad; así, en el hinchaje como en el fútbol, hay quienes toman las decisiones más perjudiciales para esa misma colectividad.

2. El fútbol como fenómeno social y cultural

Bien se ha dicho que, de entre todos los deportes, el fútbol es el que genera más emociones, el que es capaz de unir a toda una Nación o a fragmentarla entre varios grupos fanáticos de un club de fútbol, cuya pasión es el vínculo adherente y forjador de su propia identidad. Este deporte alberga en su seno la representación de dos bandos persecutores de un mismo fin, pero a la vez contrapuestos, pues, tal cual en un conflicto intersubjetivo de intereses, la ventaja de uno supone el detrimento de la situación del otro. De allí que el novelista español Francisco Umbral expresara que «el deporte es una estilización de la guerra.»[4] Simulación o ensayo de un conflicto que en ciertas ocasiones supera los límites trazados en el terreno de juego,  reflejándose en batallas extradeportivas y –a diferencia de lo que ocurre en el gramado– verídicas entre grupos de hinchas pertenecientes a clubes antagónicos. Es así que el fútbol se convierte en un fenómeno social: fenómeno del latín phaenomenon y éste del griego φαινόμενον o phainómenon, que significa «aquello que se muestra»; social del latín socialis que significa «perteneciente a la comunidad de personas». Es decir, el fútbol es algo que aparece, se muestra o impacta en la sociedad a través de distintos medios de difusión y en razón de causas difícilmente identificables. Un fenómeno social es, en suma, algo que importa a la colectividad o, en términos jurídicos, algo que es de interés público.

El derecho no es ajeno a ello, y con amplias razones no debe serlo. El derecho como ciencia social, es decir, como creación cultural, y este como objetivación espiritual, busca regular las conductas del ser humano en sociedad, de imponer reglas previsoras, disuasivas, prohibitivas e imperativas que tiendan a armonizar la coexistencia entre los miembros de un grupo social o de una comunidad mediante la compatibilidad de intereses que suelen ser tan diversos y, por ende, contrapuestos, pero que necesariamente deben ser articulados. Por ello, el conspicuo jurista Mario Alzamora Valdez expresó que «el derecho pertenece al mundo de la cultura, y puede ser comprendido sólo mediante conceptos culturales»[5], por lo que si esto es así, es una consecuencia lógica que «el derecho se da en la vida social del hombre y para ser tal –para existir como derecho–, exige la organización real de la sociedad»[6].

El fútbol, también como expresión del ingenio humano, es de esas creaciones que con el transcurso del tiempo se reafirman, reinventan y trascienden a otros ámbitos de la vida, que van desde la provocación de las más íntimas pasiones hasta la movilización de las masas; y todo ello por este deporte llamado fútbol. No cabe la menor duda, entonces, que el fútbol en su expresión sociocultural debe ser objeto de estudio y aplicación por parte del derecho en razón de su función organizadora de la sociedad.

3. Responsabilidad de los principales «jugadores» en este contexto

Si a todo derecho le corresponde un deber, diremos que cualquier actividad supone, en contrapartida, el cumplimiento de obligaciones cuya inobservancia acarrea distintos tipos de responsabilidades. En ese sentido, la habilitación por parte del Poder Ejecutivo para la reanudación de la Liga 1, conlleva, a su vez, un conjunto de situaciones jurídicas pasivas de desventaja en una serie de actores que tienen gran cuota de participación en este ámbito, por lo que el destino de la liga de fútbol profesional dominical dependerá sobremanera del ejercicio adecuado de los roles que específicamente les han sido asignados. Dicho en términos futbolísticos: son las figuras del fútbol peruano que decidirán el destino del presente campeonato.

3.1. Del Ministerio del Interior y de la Policía Nacional del Perú

Las «barras bravas» implican mucho más que tener un lugar de privilegio o de identificación de un club en especial, encabezar ese grupo de violentos «hinchas» les da poder en una estructura organizacional informal que llega a vincularse a la comisión de delitos pluriofensivos, apoyados como fuerza de impacto masivo con la toma de políticas deportivas, ya sean motivadas por estos mismos (intereses fraudulentos) o también producto de una extorsión o acto hostil, que en ambos casos, terminan siendo contrarios a la legalidad.

Partamos de lo que creemos es la previsibilidad de estos fenómenos; el trato disparejo de uso de fuerza por parte de los cuerpos policiales en casos como uso de armas letales contra comunidades campesinas (caso Lote 95[7]) o las reiteradas denuncias por abusos de autoridad suscitadas con mayor volumen en esta pandemia según los informe de la Defensoría del Pueblo; todo ello revela que estas autoridades (prevalentemente servidores[8]) no hacen uso del poder coactivo que se les ha encomendado en los momentos idóneos; por tanto la deficiencia tanto logística y de calidad del cuerpo policial es la principal causa de desprotección, teniendo en cuenta previos actos protocolares de seguridad a fin de garantizar el resguardo de los concurrentes y prevenir estas situaciones.

Estos fenómenos trascienden a un nivel mundial; Juan Manuel Lugones, director de la Agencia de Prevención de la Violencia en el Deporte de Argentina (Aprevide) señaló que:

Las barras bravas son mafias dentro del fútbol y hay que combatirlas como tales. En los últimos años sumaron una nueva actividad delictiva: la venta de drogas. Quien comanda la barra brava se queda con el territorio para cometer delitos y con la posibilidad de negociar con la mala política.[9]

Es de rápido entender, que en la regulación de otros países existen organismos especializadas en función a estas problemáticas acompañadas de normas sancionadoras (carácter legislativo), mucho más coherentes e integradas a la calidad de instituciones de orden público (carácter funcional), esta última aplicada en nuestro país por el Ministerio del Interior y la Policía Nacional del Perú. Por tanto, son estas autoridades públicas las competentes, en primer orden, para velar por la seguridad y orden público en el marco de la liga peruana de fútbol profesional.

3.2. De los clubes de fútbol y sus hinchas: responsabilidad social y jurídica

Nos aventuramos a decir que aquí radica el escollo del fútbol peruano, el foco central sobre el que gira entorno los conflictos que padece este fenómeno social y los daños colaterales que ello supone a distintos bienes jurídicos por su inadecuada práctica. Son los clubes de fútbol y sus hinchas quienes tienen una especial responsabilidad ante estas circunstancias, pues son los actores principales y responsables de la continuación del torneo local y, en última instancia, del desarrollo progresivo del fútbol peruano.

Dejamos atrás esa vieja concepción en la que el club de fútbol era únicamente una persona jurídica con fines de lucro, que buscaba solo la percepción de utilidades gracias a los eventos deportivos planificados; el fenómeno futbolístico ha rebasado esos esquemas, ya que contemporáneamente el hincha y el club conforman una dualidad inseparable, una relación de mutualidad y reciprocidad, y un vínculo muy estrecho que trasciende los ámbito del derecho del consumidor; y es que cómo justificamos que gran cantidad de hinchas está dispuesto a dar parte de su patrimonio para el reflote de la economía de esa personería llamada club de fútbol: en suma, un club de fútbol es más que una ficción del derecho.

Ahora bien, surge la incógnita referida a cómo explicamos la responsabilidad social que tienen los clubes de fútbol. Para ello citaremos una apreciación de Andrés Recasens Salvo respecto de este fenómeno en el fútbol chileno, quien de un estudio antropológico observó lo siguiente:

Identidad y pertenencia para la cual se construyeron una historia fundante, de la cual devinieron los mitos que los legitimaban, también un lenguaje y una dramatización. Fue en el estadio donde los vi sentirse plenos dando rienda suelta a sus sentimientos, a sus lealtades, a sus pasiones. Fue ahí donde los vi constituir una identidad cultural que comparten como hermandad; es ahí donde sienten que el grupo los «abraza» cálidamente [10].

Es la identidad la que forja en ellos ese sentimiento de pertenencia no hacia el aparato institucional del club o a los jugadores contratados del momento que visten los eternos colores de la indumentaria, es a la ontología que subyace en ese escudo símbolo del equipo de fútbol. No hay, pues, algo capaz de claudicar o destruir esa identidad cultural, siendo este un derecho humano de carácter social reconocido en el acápite 19 del artículo 2 de la Constitución Política de 1993. Sobre la identidad cultural el supremo intérprete de la Constitución se ha pronunciado en estos términos:

La dignidad humana -como premisa antropológica-, el derecho fundamental a la identidad étnica y cultural y los bienes culturales materiales, constituyen la dimensión principal del contenido cultural de nuestra Constitución, es decir, el conjunto de rasgos distintivos espirituales y materiales, intelectuales y afectivos que caracterizan a una sociedad o a un grupo social; el cual abarca, además de las artes y las letras, los modos de vida, las maneras de vivir juntos, los sistemas de valores, las tradiciones y creencias[11].

Pero cuando estos rasgos distintivos que conforman la identidad cultura de un grupo social se extralimita hasta llegar al fanatismo radical, es cuando las principales fuentes de dicha identidad deben tomar acción pues son los que se encuentran en una mejor posición para incidir en ese núcleo espiritual y espiritual irreductible por cualquier otro medio. Es así que los clubes de fútbol tienen una responsabilidad social para con sus hinchas, y ambos una responsabilidad jurídica que puede ser de carácter administrativo, civil o penal, dependiendo de la naturaleza de los daños irrogados.

3.3. Del Instituto Peruano de Deporte y de la Federación Peruana de Fútbol

La decisión del Instituto Peruano de Deporte de eventualmente suspender todos los partidos restantes del Torneo Apertura de la Liga 1, acarrearía –contrariamente a lo que se cree– consecuencias negativas al sistema deportivo; pero esto no quiere decir que tal decisión sea errada, pues la defensa de valores jurídicos consagrados en la Constitución a manera de derechos fundamentales como lo son la salud, la vida, la seguridad pública e integridad de los ciudadanos son un deber del Estado. No obstante, a pesar de ello, somos de la idea de impulsar la reanudación de las actividades de la Liga 1 por indicativos que se trataran de ampliar en el siguiente capítulo.

Políticas deportivas aplicables a estas situaciones hay muchas, una de ellas puede ser encontrada en la regulación Española con sus federaciones de Peñas, así como la Asociación de Federaciones Españolas de Peñas de Fútbol, también llamada AFICIONES UNIDAS (AFEPE) [12] donde existe un control directo y productivo para la Federación de Fútbol Español lo que le permite obtener un vínculo más cercano y un mayor pronóstico económico.

Por su parte, en la legislación mexicana[13] hayamos otras políticas de integración directamente vinculadas a programas de  desarrollo urbano, educativo y cultural de las zonas que tienen cierta identificación deportiva, es decir, la federación deportiva y los clubes distintivos promueven el desarrollo sociocultural de sus seguidores y aficionados, creando mutualidad de beneficios donde la participación del hincha se vuelve un motor más de la industria económica del órgano deportivo y donde puede tener una cuota razonable y legitima de participación o poder, contribuyendo al bienestar general de su comunidad.

Teniendo todo este marco comparado, nos preguntamos la razón por las cuales tanto el IPD como la FPF no han implementado políticas adecuadas para generar un ambiente deportivo armonioso en la que el hincha sea parte de esta gran industria deportiva del fútbol. Es ampliamente difundido que estas instituciones en las últimas décadas no han sido ajenas a casos de corrupción, lo cual no hacen más que dañar transversalmente el sistema deportivo peruano.

4. Consecuencias negativas de suspenderse definitivamente la Liga 1

Algunas desventajas de una eventual suspensión del torneo local serían los cambios en los contratos deportivos de los jugadores por posibles situaciones de incumplimiento, entendiendo su naturaleza como contratos atípicos laborales sujetos a lineamientos y normas de derecho internacional, como aquellos emitidos por ligas internacionales tales como la Union of European Football Associations (UEFA), la Fedération Internationale de Football Association(FIFA) o la International Football Association Board (IFAB), que deberían ser aplicadas a la idiosincrasia legislativa y –por qué no– constitucional de nuestro país.

Pero el principal problema serían los incomes que sostienen la industria del fútbol; en este caso principalmente derechos audiovisuales. Evidencia de lo que se plantea es la rápida respuesta en los medios de comunicación y redes sociales por parte del canal y empresa trasmisora sobre el cumplimiento de sus prestaciones; entre otros aspectos de valoración importantes como la observancia de todos los protocolos sanitarios que aseveran haberse cumplido. Así pues, la empresa patrocinadora Movistar, cuando se dispuso la suspensión de la fecha 7 de la Liga 1, recalcó que:

(…) el canal ha venido cumpliendo con todas sus obligaciones relacionadas al pago de los derechos de transmisión, con el objetivo de que los equipos no caigan en la bancarrota y la pelota vuelva a rodar en el país con la reanudación del fútbol peruano[14].

Para tener algún alcance de pérdida económica previsible, podemos estimarlo de un estudio comparativo en base a la fuente del ex Responsable de Área de la Liga Española, Pipe Gómez (actual CEO de la consultora deportiva GO&GO), quien estimó un monto de € 24 000 000. 00 (24 millones de euros) dispersos en el conjunto de derechos de transmisión de las últimas actividades de la Liga Española de Fútbol.

Bajo el escenario peruano, estos mismos derechos representan más del 75% de rentas adjudicadas a los órganos del fútbol y profesionales que integran el Sistema Deportivo Nacional (SISDENA), a lo que podemos adicionar contratos de sponsoring y patrocinio en sus diferentes modalidades; precisando que no deben confundirse con los contratos de sponsor que pueda tener cada deportista[15], pues estos últimos están individualizados en cada uno de ellos. Esta es la razón de haber sido de los primeros sectores que se reanudaron como puntos claves de impulso económico nacional, visto en el Decreto Supremo 094-2020-PCM que autoriza la fase de actividades deportivas federadas.

Por último, –y no menos importante– se afectan ingresos relacionados a ventas de entradas, contratos de espacio, merchandising y lo que mencionamos sobre las actividades de negociación de deportistas; muestra de esta disparidad en categorías de recursos o rentas, es la prioridad de discusión sobre transmisiones digitales (o reservas), por encima de la concurrencia física de los aficionados a las instalaciones donde se realizaran los encuentros[16].

Convenimos con esta decisión de reanudación, a pesar de los riesgos manifiestos que pueda suponer, pero creemos que ha sido necesaria y oportuna en atención a una de las mayores industrias del sistema deportivo, así como al conjunto de personas que viven de sus frutos (técnicos, jugadores profesionales y empresas), y, en última instancia, quienes disfrutamos de cada partido de fútbol.

5. Falta de desarrollo del derecho deportivo en el Perú

El derecho del deporte ha venido teniendo una paulatina regulación; tenemos antecedentes como nuestra Carta Magna de 1979 y la Ley del Deporte de 1985, que empezaron un reconocimiento jurídico y constitucional producto de prácticas y vínculos deportivos que acontecían diariamente, donde el Estado se fue convirtiendo en el gestor de políticas deportivas representadas en pilares socioculturales y en atención a las necesidades de la sociedad peruana.

Posterior a esto llegamos a nuestra actual Constitución Política del Perú (1993) que reconoce que el ser humano tiene derecho a su integridad psíquica y física, a su libre desarrollo y bienestar (artículo 2 inciso 1) junto con la explicita obligación de promoción estatal (artículo 14), así como otros apartados de interpretación sistemática, lo que genera un impacto jurídico producto de la relaciones periódicas que tienen lugar en la industria deportiva. Ello ha promovido esfuerzos para delimitar reglas que dan nacimiento a una novísima especialidad que es el derecho deportivo, la cual se nutre de pilares administrativos, civiles, empresariales, laborales y penales. No obstante, la falta de densidad y desarrollo normativo, terminan siendo fuente de divergencia en su casuística.

Tampoco existe una regulación del contrato deportivo, por ende, subsumida en la clasificación de los contratos atípicos, las cuales pueden tener, inclusive, duraciones determinadas (por partidos, rango de fechas, temporadas); horarios de jornada laboral distintas sujetas a otros plazos de renovación; condiciones a estados físicos mínimos; o también figuras jurídicas de traspase de jugadores en vigencia de sus contratos; de lo cual se desprende la necesidad de tener enfoques más claros adecuados en la legislación peruana.

El constante desarrollo de una legislación deportiva es vital, debido a que como afirma el Profesor Puello Herrera, «la composición del derecho del deporte se encuentra íntimamente unido a derechos fundamentales de máximo valor normativo como son los derechos al trabajo, la educación, la igualdad, integridad personal, la libertad de asociación, consumidor, salud y seguridad social»[17]. Asimismo, el doctor Varsi Rospigliosi nos dice que:

(…) el deporte es una forma de vida, una conducta, un quehacer cotidiano de la persona mediante el que se desenvuelve en sociedad, consigo mismo y con los demás. Esta forma de vida genera toda una industria a su alrededor, que la hace más llamativa por sus ingresos y por la diversidad de medios que utiliza para captar espectadores, lo cual es reconocido, abordado y normado por el derecho[18].

Siendo esto así, la relevancia del deporte y, específicamente del fútbol, en la dignidad de la persona humana, exige el imperioso desarrollo del derecho deportivo en nuestro país, cuyo inicio, concluimos, debe darse en las aulas de las facultades de derecho de las instituciones universitarias privadas y estatales.

6. Conclusiones

Hemos abordado la problemática subyacente en el fenómeno futbolístico como expresión cultural y, por ello mismo, manifestación del ejercicio al derecho fundamental a la identidad cultural y al libre desarrollo de la personalidad. Asimismo, pusimos énfasis en la importancia que el derecho tiene sobre este campo en constante expansión debido a la industrialización del fútbol a nivel internacional que, como consecuencia de la globalización, repercute en el sistema deportivo nacional.

Por ello, estamos plenamente convencidos que sobre los distintos actores señalados en el cuerpo de la presente publicación, recaen responsabilidades de diversa índole, pero con un mismo fin: el desarrollo óptimo del fútbol peruano; finalidad que desde una óptica antropológica y sociológica debe ser coadyuvada con el desarrollo del derecho deportivo como una rama jurídica especializada en esta materia.

Por último, saludamos la reanudación de la liga profesional de fútbol peruano, más conocido como Liga 1, pero también somos conscientes que ello supone un mayor grado de responsabilidad de la sociedad y las instituciones públicas y privadas competentes, máxime si lo que se pretende es reactivar la economía en distintos sectores en medio de la crisis sanitaria que azota el mundo. Por tanto, la pelota está en nuestra cancha, nos corresponde ahora adoptar una estrategia tendiente con los fines constitucionalmente justificados, y es que «este partido lo jugamos todos»[19].

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Sobre los autores:

* Vicente Villalobos Villalobos

Bachiller de la facultad de derecho de la Universidad de San Martín de Porres. Asistente de cátedra de los cursos de teoría general del contrato y contratos atípicos de la misma casa de estudios. Ex practicante pre profesional de la Zona Registral N° IX-Sede Lima.

** Luis Anthony Sánchez Estrada

Bachiller de la facultad de derecho de la Universidad de San Martín de Porres. Ex asistente legal de la Dirección Nacional de Deporte y Afiliados (IPD). Socio junior del Estudio Jurídico Casan.


Imagen de portada obtenida de

[1] Redacción. «¡Vuelve el fútbol peruano! Esta es la programación oficial de la sétima fecha de la Liga 1» En RPP Noticias[En línea]:https://rpp.pe/futbol/descentralizado/liga-1-esta-es-la-programacion-oficial-de-la-setima-fecha-del-futbol-peruano-universitario-de-deportes-alianza-lima-sporting-cristal-noticia-1286622?ref=rpp [Consultado el 17 de agosto del 2020].

[2] Redacción EC. «Hinchas de Universitario se aglomeran a las afueras del Estadio Nacional.» En El Comercio[En línea]:https://elcomercio.pe/videos/deportes/hinchas-de-universitario-se-aglomeran-en-las-afueras-del-estadio-nacional-fuente-america-tv-noticia/ [Consultado el 17 de agosto del 2020].

[3] Cisneros, Renato. «El ‘Cholo’ Sotil, Cruyff y el Barça» En BBVA[En línea]: https://www.bbva.com/es/hugo-boss-el-cholo-sotil-cruyff-y-el-barza/

[4] Umbral, Francisco. (1935-2007). Recuperado de: https://www.frasesparalahistoria.com/paremia/el-deporte-es-una-estilizacion-de-la-guerra.

[5] Alzamora Valdez, Mario. Introducción a la ciencia del derecho. Lima: EDDILI, 1987, p. 39.

[6] Ibid., p.54.

[7] Sociedad L.R. «Lote 95: Reportan la muerte de 3 indígenas.» En La República [En línea]: https://larepublica.pe/sociedad/2020/08/09/lote-95-reportan-3-indigenas-muertos-tras-enfrentamiento-con-la-policia-en-loreto-confirma-orpio-a/ [Consultado el 17 de agosto del 2020].

[8] Decreto Legislativo 1267

Artículo II.- Naturaleza

La Policía Nacional del Perú es un órgano de carácter civil al servicio de la ciudadanía, que depende del Ministerio del Interior; con competencia administrativa y operativa para el ejercicio de la función policial en todo el territorio nacional, en el marco de lo previsto en el artículo 166 de la Constitución Política del Perú.

[9] Marchena, Domingo. «Las barras bravas, mafiosos del fútbol.» En La Vanguardia[En línea]: https://www.lavanguardia.com/deportes/futbol/20181207/453402047046/final-copa-libertadores-madrid-river-boca-barras-bravas.html[Consultado el 18 de agosto del 2020].

[10] Recasens Salvo, Andrés. Diagnóstico antropológico de las barras bravas. Santiago de Chile: Facultad de ciencias sociales de la Universidad de Chile, segunda edición, 1999, p. 7.

[11] STC 0042-2004-AI/TC, F.J. 1-5.

[12] Aficiones Unidas. «AFEPE | Diario de Aficiones Unidas.»  En Diario de Aficiones Unidas[En línea]: https://diariodeaficionesunidas.es/afepe/ [Consultado el 17 de agosto del 2020].

[13] Ley General de Cultura Física y Deporte, México, Última Reforma DOF 11-12-2019

[14] Deportes L.R. «Movistar se pronuncia sobre la suspensión de la fecha 7 de la Liga 1.»En La Republica[En línea]: https://larepublica.pe/deportes/2020/08/08/liga-1-peru-movistar-se-pronuncia-en-redes-sociales-sobre-suspension-futbol-peruano/[Consultado el 17 de agosto del 2020].

[15] A mayor abundamiento, véase: Echevérry Velásquez, Sandra Liliana. El contrato de patrocinio deportivo, Madrid: Editorial Reus S.A., primera edición, volumen 1, 2015. Disponible en: https://www.editorialreus.es/static/pdf/primeraspaginas_9788429018349_elcontratodepatrociniodeportivo.pdf

[16] Redacción Gestión. «Liga 1: Gobierno permitirá el fútbol profesional sin público.» En Gestión[En línea]: https://gestion.pe/tendencias/liga-1-liga-1-gobierno-permitira-el-futbol-profesional-sin-publico-nczd-noticia/ [Consultado el 17 de agosto del 2020].

[17] Martínez Amparo, Richard. «Naturaleza jurídica del contrato deportivo y su falta de regulación en República Dominicana.» En El Nuevo Diario[En línea]: https://elnuevodiario.com.do/naturaleza-juridica-del-contrato-deportivo-y-su-falta-de-regulacion-en-republica-dominicana/ [Consultado el 17 de agosto del 2020]

[18] Varsi Rospigliosi, Enrique. Derecho deportivo en el Perú. Lima: Fondo editorial, Universidad de Lima, primera edición, 2008, p. 51.

[19] Frase esbozada por el Presidente de la República, Martín Vizcarra, el 30 de marzo del presente año, cuando nuestro país recién iniciaba el enfrentamiento que no admite derrota contra la pandemia del nuevo coronavirus COVID-19. Redacción El Peruano. Poder Ejecutivo anuncia hoy nuevas medidas para la segunda etapa de la emergencia sanitaria en el país. En El Peruano[En línea]: https://elperuano.pe/noticia-este-partido-jugamos-todos-93651.aspx [Consultado el 17 de agosto del 2020].

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