Blockchain y el problema de la confianza en el entorno digital: confidencialidad, contratos inteligentes e intermediarios estales | Claudia Legua Zuñiga

Existe incertidumbre respecto al futuro del mundo, pero una cosa es segura: el impulso producido por la nueva ola de transformación digital será permanente, independientemente de la situación del COVID-19. A pesar de que los efectos de esta mudanza digital son mayormente provechosos a nivel económico, también traen consigo nuevos retos para los sectores privado y público ¿Cuáles son los nuevos retos de la transformación digital? ¿En qué consiste el Blockchain? Claudia Legua Zuñiga, estudiante de la Facultad de Derecho de la PUCP, practicante pre-profesional del área de Competencia, Telecomunicaciones, Propiedad Intelectual, Entretenimiento, Deporte y Medios del estudio Hernández & Cia., y asociada extraordinaria de IUS ET VERITAS, analiza estas cuestiones en el siguiente artículo.

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Elaborado por Claudia Legua Zuñiga (*)

Introducción:

Vivimos en la Sociedad de la Información, el periodo posindustrial donde la información adquiere un rol esencial. El impacto de las Tecnologías de Información y Comunicación (TIC) ha definido un nuevo orden mundial, pues ha influido en los ámbitos económico (procesos de producción descentralizados), político (más participación pública) y social (redes sociales)[1].

En ese contexto, la Transformación Digital ha sido inevitable: un traslado de la vida presencial a la digital. Dicho proceso involucra el uso de información (contenido) y tecnología (la cual permite ingresar ese contenido al espacio virtual, mediante aplicaciones y páginas web). Así, el uso intensivo de información ha permitido a los negocios ir adaptándose a las más refinadas necesidades de los consumidores, clientes y mercado en general; creándose una economía digital.  Por ejemplo, la tecnología ha permitido la interconectividad móvil en tiempo real, lo cual ha determinado el fenómeno de la globalización y el aumento radical de la provisión de servicios a nivel internacional.

La transformación digital, en lo económico, ha tenido como efecto colateral que las personas reduzcan el nivel de su interacción con otros. Para obtener bienes y servicios, una computadora o celular son suficientes. Las interacciones a nivel presencial se han reservado para circunstancias necesarias. Ello, sumado al mayor abanico de servicios ofrecidos en el mercado, que incluye a las actividades más domésticas, como hacer las compras para la semana. Esto permite que las personas tengan un más eficiente manejo del tiempo, generando un excedente que usualmente es invertido en el trabajo[2]. Así, este nuevo modelo económico ha generado que las personas se recluyan en su propio espacio.

Esta tendencia a la digitalización y la consecuente menor socialización se ha visto magnificada por la imposición de una cuarentena a nivel mundial a raíz COVID-19: se obliga a guardar distancia social para evitar posibles contagios. Ello produce que los negocios que aún no habían culminado (o siquiera empezado) su mudanza al entorno digital, se vean obligados a ello, en aras de asegurar la sostenibilidad de su negocio.

Existe incertidumbre respecto al futuro del mundo, pero una cosa es segura: el impulso producido por esta nueva ola de transformación digital será permanente, independientemente del COVID-19. A pesar de que los efectos de esta mudanza digital son mayormente provechosos a nivel económico, también traen consigo nuevos retos para los sectores privado y público.

Los Nuevos Retos de la Transformación Digital

El principal efecto de la reducción de las interacciones sociales es que las nuevas relaciones tienen menos confianza entre ellas. Por confianza (trust), entendemos a una “seguridad sin recurso”: cuando una persona depende de otra y se sitúa en un escenario que puede implicar un daño para ella, en circunstancias donde no tiene recurso disponible en caso dicho daño suceda[3].

Este problema existe tanto en ámbitos presenciales como virtuales. En este último, se manifiesta a través del problema de “doble pago” en finanzas, la falta de enforcement de derechos relativos a bienes económicamente públicos, entre otros. Se ha intentado reducir este riesgo inherente mediante la intervención de un tercero intermediario que dote de confianza a la transacción; por ejemplo, un juez, árbitro o instituciones estatales. Sin embargo, pareciera que la confianza nunca logra ser absoluta.

Las siguientes situaciones son manifestaciones de este problema en el mundo digital:

Riesgo de Seguridad de Archivos Confidenciales: Como consecuencia de una tendencia de reducir costos y de la economía digital, muchas empresas han optado por implementar el trabajo a distancia. Para ciertas labores (como el trabajo legal), ello implica el copiado de información confidencial en computadoras personales o de terceros de los trabajadores. Ello involucra un riesgo inevitable de modificación o generación de copias indebidas de información ya que, como la empresa no tiene control directo sobre el dispositivo de trabajo, no tiene manera de impedirlo.

Problema de Confianza en Contratos: La reducción de interacciones sociales genera un desincentivo: las partes contractuales tienen menos confianza entre ellas. Ello se debe a que se duda del enforcement del acuerdo. Como el contacto presencial es menos frecuente, es más factible eludir el cumplimiento de la obligación para las partes: se puede ignorar los mandatos de los terceros encargados de asegurar la ejecución del acuerdo (p.e. ejecución judicial), alegar la existencia de problemas técnicos, señalar que no cuenta con el soporte adecuado para ejecutar la prestación, etc.

Falta de Adaptación del Estado al Nuevo Modelo: La tecnología, como veremos más adelante, ha implementado nuevos modelos de confianza. No obstante, el estado no ha logrado adaptar su rol en las transacciones de privados. La transformación digital está dejando de ser una alternativa para configurarse como la única vía para asegurar efectivamente el ejercicio de derechos de los administrados. Sin embargo, la evolución digital no tiene la misma velocidad en el ámbito público en comparación con los privados; por lo que su papel actual no corresponde al estado moderno de la tecnología.

Para estos problemas, existe una posible solución: Blockchain.

Concepto de Blockchain:

En pocas palabras, Blockchain es una base de datos compuesta por una cadena de “bloques” de datos. Esta es almacenada en una red compuesta de varias computadoras conectadas, llamadas nodos, donde cada una cuenta con una copia de la Blockchain.

Este instrumento fue creado en el 2009, como plataforma de soporte de Bitcoin (la cryptomoneda más famosa y utilizada actualmente). Con ello, buscaba arreglar el problema de confianza de las transacciones en línea, ya que un porcentaje de fraude era inevitable. Siendo así, Satoshi Nakamoto encontró una solución al implementar como base un registro irreversible, el cual permita tener control de todas las transacciones realizadas: un registro que permita a sus participantes tener una sola historia respecto del orden de las cosas[4].

Blockchain es un tipo de tecnología de Distributed Ledger Technology (DLT), y cuenta con las siguientes características:

Descentralizada: Como una copia de la Blockchain es almacenada en varios nodos (red), los datos no están centralizados en un lugar y no hay un punto único de vulnerabilidad.

Conectada: Para crear un nuevo bloque y añadir información a la Blockchain, se necesita la aprobación y el consenso de todos los nodos que forman la red.

Pública: Cualquier persona con acceso a internet puede acceder a una Blockchain o convertirse en un nodo, por lo que la base de datos realmente no le pertenece a nadie.

Encriptada: Se asegura el contenido de la Blockchain a través de claves públicas (para el interior de la red) y privadas (para el ordenador individual).

Asimismo, la seguridad impenetrable del registro se compone de tres factores:

Hash: Es la identificación personal única e irrepetible de cada bloque, como una huella digital. Cambia con cada movimiento de la información. Un bloque contiene su propio hash y el del bloque anterior. Si se detecta un hash distinto al registrado, se invalida la transacción y no se incorpora el nuevo bloque a la cadena.

Distribución de la Red: Como la Blockchain se distribuye en una red de nodos, no hay un tercero intermediario centralizado. La distribución también es importante al momento de añadir información ya que se necesita la aprobación de toda la red para ello. Entonces, se realiza una comparación masiva del registro y solo habrá aprobación cuando los registros coincidan.

Proof-of-Work: Luego de que hay consenso sobre qué bloque añadir, se genera una competencia en la que los nodos intentan resolver un problema matemático (casi imposible). El nodo que logre llegar a la respuesta primero podrá añadir el bloque y obtener una remuneración[5]. Así, se ralentiza el copiado de información para que sea considerablemente trabajoso[6].

De este modo, Blockchain es una herramienta muy adaptable. Sus usos pueden variar desde beneficiar a las industrias creativas a partir de la creación de un pasaporte creativo que recopile información sobre el artista y sus obras[7], hasta rastreo de la cadena de comercio de productos comestibles[8].

En suma, Blockchain es un recurso con un potencial enorme. Con ello, al ser un registro seguro, accesible e invariable constituye una respuesta efectiva contra el problema de la confianza (modelo trustless). Es decir, la confianza ya no proviene de las partes o de un tercero, sino del propio registro a través del cual se realizan las transacciones[9]. Por este motivo, adquiere una particular relevancia en los tiempos de la economía digital.

Las Soluciones de Blockchain

Teletrabajo y Confidencialidad de Archivos:

Frente al riesgo de manipulación de archivos confidenciales, se podría arreglar el problema almacenando dicha información en una Blockchain, de manera que (i) el hash advertiría a los nodos acerca de una modificación en la información almacenada en el bloque, de manera que se puede rechazar cualquier modificación que se quiera introducir; volviendo inmodificable al registro y (ii) se requiere un consenso para manipular y se mantiene un registro de todas las interacciones (copias y reproducciones) realizadas con la información almacenada, de manera que se puede prevenir cualquier leak o afectaciones similares.

Problema de Confianza en Contratos:

Para el resolver el problema específico de los contratos, existen los Smart Contracts. En un sentido técnico, los Smart Contracts son programas de computadora autoejecutables, programados en una Blockchain. Estos funcionan de manera autónoma y transparente, y son inmodificables. Por ejemplo, si se quiere realizar una recaudación de fondos a favor de una empresa, estos serán recaudados por el propio Smart Contract y, de llegar a la meta, el dinero será automáticamente transferido a la empresa. En caso no sea así, será devuelto inmediatamente a los contribuyentes.

Esto permite que las partes puedan calcular mejor sus riesgos, especialmente en aquellas situaciones donde su enforcement corra peligro[10], como en la actualidad. Entonces, no es necesario las partes tengan confianza entre ellas o en un tercero ejecutor. Depositan su confianza en el propio acuerdo y su automatización. El aporte de los Smart Contracts consiste en que son una alternativa confiable para realizar acuerdos de una manera remota.

Falta de Adaptación del Estado como Intermediario:

Como mencionamos anteriormente, Blockchain es una herramienta que crea un sistema trustless, el cual no depende de terceros para instaurar confianza. Siendo así, el estado, en su función actual (intermediario), se vuelve prescindible. No obstante, se debe adquirir un nuevo enfoque de manera que sea el propio estado el que (i) facilite el acceso a esta nueva herramienta y (ii) normalice el uso de esta herramienta dentro de sus propias actividades. Alrededor del mundo, Blockchain se ha utilizado de diversas maneras en la administración pública, como las siguientes:

Dubai – Política Pública Estatal: El gobierno ha implementado la Dubai Blockchain Strategy, que es una colaboración entre la Oficina Smart y la Fundación del Futuro de Dubai. Esta estrategia evalúa las últimas innovaciones tecnológicas y persigue ser el primer gobierno completamente basado en Blockchain, implementando su uso en todos los sectores. En el nivel actual, logran ahorrar 5.5. billones de dírham (moneda local) anualmente, únicamente con el procesamiento de información.

Suecia – Registro de Propiedad y Testamentos: Debido al valor de los bienes registrados, la seguridad y transparencia de las transferencias de propiedad son de gran importancia. Si bien el acuerdo de partes es lento, la implementación de Blockchain ataca el problema de confianza y de velocidad. Así, en el 2016, se inicia un proyecto para implementar un registro basado en Blockchain y Smart Contracts, el cual permite un procesamiento de información automático entre todos los participantes privados y públicos.

Suiza – Registro de Identidad: En Zug, se tiene un documento de identidad llamado uPort. Este documento es utilizado para verificar la identidad de las personas en los servicios virtuales del gobierno y para que el titular comparta datos personales con terceros. Cabe resaltar que uPort únicamente revela información específica ya que le da al ciudadano un control de facto de sus datos personales al momento de compartirlos. Funciona a través de una aplicación con soporte en Ethereum (una Blockchain libre), que da una cryptodirección única que conecta al servicio con la identificación del ciudadano ubicada en su billetera Smart en su Smartphone[11].

Conclusión

Existen varios factores que conducen a la reducción de interacciones sociales, principalmente el avance de la economía digital. Ello se ha visto realzado por la coyuntura del COVID-19. Dicha situación genera un problema de confianza, el cual se manifiesta en distintas situaciones. Frente a estas, Blockchain se postula como una posible solución tecnológica eficiente, que logra atender dichas necesidades brindando una base de datos o registro inmodificable, público, adaptable y seguro.


Imagen obtenida de https://bit.ly/2X9DRD2

Claudia Legua Zuñiga. Estudiante  de  la  Facultad  de  Derecho  de  la  Pontificia  Universidad  Católica  del  Perú.  Practicante  Pre-Profesional  del  área  de  Competencia,  Telecomunicaciones,  Propiedad  Intelectual,  Entretenimiento, Deportes y Medios en el Estudio Hernández & Cía. Asociada Extraordinaria de la Asociación IUS ET VERITAS.

[1] NATH, Hiranya. The information Society.

[2] https://medium.com/matter/the-shut-in-economy-ec3ec1294816

[3]  HURWITZ, Justin. “Trust and online interaction” en University of Pennsylvania Law Review. Vol. 161, número 6. Pennsylvania: University of Pennsylvania. 2013.

[4] NAKAMOTO, Satoshi. “Bitcoin: A Peer-to-Peer Electronic Cash System”. 2008. <https://bitcoin.org/bitcoin.pdf>

[5] EVANS, Tonya. “Uso de Obras en la Era Digital ¿Qué Sí, Qué No? Ponencia presentada en “XXI Jornadas de Trabajo y Consejo de Administración de Asociación interamericana de la propiedad intelectual 2019”. Lima: 28 de octubre de 2019.

[6] CAVERO, Enrique y Claudia LEGUA. “Un Rinconcito en el Archivo de Tu Corazón: Tecnología Blockchain y Privatización de Activos Digitales” en Revista de Actualidad Mercantil. Número 6. Lima: Equipo de Derecho Mercantil. 2019. < http://revistas.pucp.edu.pe/index.php/actualidadmercantil/article/view/21708/21258 >

[7] MYCELIA. Creative Passport. < http://myceliaformusic.org/creative-passport/>

[8]HEIFER INTERNATIONAL. Blockchain Initiatives <https://www.heifer.org/campaign/2019/blockchain-initiatives.html#blockchainprojects>

[9] IBAÑEZ, Javier. “Blockchain como Infraestructura de Identidad Nacional” en Blockchain: Primeras Cuestiones en el Ordenamiento Español. Madrid: Dykinson S.L. 2018.

[10] WOEBBEKING, Maren. “The Impact of Smart Contracts on Traditional Concepts of Contract Law” en Journal of Intellectual Property, Information Technology and E-Commerce Law. Colonia: DIPP. Digital Peer Publishing. 2019.

[11] ALLESSIE, David, Maciej SOBOLEWSKI y Lorenzino VACCARI. “Blockchain for Digital Government: An Assessment of Pioneering Implementations in Public Services”. Sevilla: Unión Europea. 2019.

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