Más allá de los aviones: el dinamismo del Derecho Aeronáutico a través de una perspectiva histórica | Martinot Abogados

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Escrito por Yanira Becerra Stock, socia del área aeronáutica de Martinot Abogados e Ignacio Zúñiga Osores, asistente Legal del área aeronáutica de Martinot Abogados.

«There’s a starman waiting in the sky

He’d like to come and meet us

But he thinks he’d blow our minds (…)»

David Bowie- Starman (1972)

El presente artículo tiene como finalidad describir, de manera general, cuál es el campo de estudio del derecho aeronáutico, entender las actividades que regula y su aplicación dentro de nuestra disciplina. Para ello, se realizará un repaso histórico de la génesis del derecho aeronáutico, con énfasis en dos hitos relevantes en su evolución: la Convención de Reglamentación de la Navegación Aérea, más conocida como la Convención de Paris de 1919; y el Convenio sobre la Asociación Civil Internacional, comúnmente denominada la Convención de Chicago de 1944[1].

Debido al alto impacto que tienen las actividades aéreas en la sociedad hiperconectada y la vida de las personas es natural guiarse por una definición intuitiva y simplificada del derecho aeronáutico. Es así como este suele identificarse solo con el campo de estudio del derecho limitado a los aviones, especialmente a los que brindan-a través de aerolíneas comerciales- el servicio de transporte aéreo nacional o internacional a cambio de una contraprestación, lo que cotidianamente se entiende por “aviación comercial[2]. Sin embargo, el derecho aeronáutico, como veremos, es una rama compleja y autónoma que va más allá del estudio y regulación de los aviones y aeropuertos.

El concepto del derecho aeronáutico, al igual que diversos conceptos en nuestra disciplina, no tiene una definición única; más aún cuando se trata de un campo de estudio relativamente joven que, a diferencia de otras ramas del derecho, no ha sido altamente discutida por juristas y académicos a lo largo de los siglos. Es un concepto difícil de definir en el que ni siquiera hay una denominación uniforme del mismo. A lo largo de los años se han presentado denominaciones como “derecho aéreo”, “derecho de la navegación aérea”, “derecho aeronáutico”, “derecho de transporte aéreo” o “derecho de la aviación” (María Jesús Guerrero Lebrón, 2014). Para fines prácticos utilizaremos la denominación de “derecho aeronáutico” a lo largo del presente artículo, al ser la más utilizada dentro de la doctrina peruana y latinoamericana.

El autor argentino Federico Videla define al derecho aeronáutico como “el conjunto de principios y normas de Derecho Público y Privado, de orden interno e internacional, que rigen las instituciones y relaciones jurídicas nacidas de la actividad aeronáutica o modificadas por ella” (Escalada, 1996). Por su lado, los autores del libro Derecho Aéreo y del Espacio lo definen como “el conjunto de normas que regulan las relaciones jurídicas que nacen de la utilización del espacio aéreo, que rigen la aeronave y la navegación área y cuantos aspectos relacionados directa o indirectamente con ella: los sujetos de la navegación (empresas de navegación y pasajeros, expedidores y destinatarios); las infraestructuras (aeropuertos y aeródromos); la aeronave; las actividades auxiliares; el personal de vuelo y tierra; los seguros; los contratos, siendo el principal entre ellos el transporte aéreo; security and safety, medioambiente, protección del pasajero como consumidor, etc” (María Jesús Guerrero Lebrón, 2014).

De esta manera, lo que estudia el Derecho Aeronáutico son las relaciones jurídicas que nacen de la utilización del espacio aéreo, por lo que su aplicación no solo abarca a los aviones como comúnmente puede pensarse, sino a todas las instituciones y relaciones jurídicas que involucren, directa o indirectamente, el uso del espacio aéreo. Ahora bien, como puede evidenciarse, el concepto ha ido evolucionado con el pasar de los años, y seguirá evolucionado debido a que las relaciones jurídicas que surjan por la utilización del espacio aéreos se verán afectadas pon el avance de la tecnología.

Un claro ejemplo de ello se encuentra en la Ley 27261, Ley de Aeronáutica Civil del Perú, la cual define a la aviación civil como el conjunto de actividades vinculadas al empleo de aeronaves civiles. Asimismo, la Regulación Aeronáutica del Perú No. 1 define como aeronave a toda máquina que puede sustentarse en la atmósfera por reacciones del aire que no sean las reacciones de esta contra la superficie de la tierra. Razón por la cual se desprende que el derecho aeronáutico no regula únicamente a los aviones, sino cualquier aparato adecuado que cumpla con el fin de poder circular en el espacio aéreo por sus propios medios.

Por ejemplo, hace 100 años realizar un vuelo transatlántico parecía una hazaña sobrehumana, mientras que hoy en día se puede realizar en aproximadamente 12 horas. Los usos y costumbres que el hombre le dé al espacio aéreo van a cambiar y se van a modificar nuestras concepciones sobre el mismo.  Es por ello, que sea cual sea la definición o concepción que un Estado le dé al derecho aeronáutico, esta debe fundamentarse en una serie de principios fundamentales las cuales son en esta área de estudios, de manera enunciativa mas no limitativa, su carácter internacional, dinamismo, tecnicismo y autonomía.

Sin ahondar demasiado en los principios señalados en el párrafo precedente, es relevante entender que el derecho aeronáutico es por naturaleza internacional, por lo que sus fuentes principales son y serán los tratados internacionales. En ese sentido, la intención de la mayoría de los estudiosos del tema y de los diversos tratados internaciones y organismos internacionales siempre ha sido buscar una uniformidad legislativa de todos los Estados, o en la medida de la posible, una semejanza en la comprensión de las instituciones y soluciones jurídicas que puedan presentarse ante el uso del espacio aéreo. Esto debido a que es una expresión del derecho cuyo ámbito de aplicación es internacional, donde pueden concurrir diversas jurisdicciones, ya que el espacio aéreo es uno, solo que se encuentra dividido en Estados quienes ejercen soberanía; por lo que el hecho de que existan legislaciones opuestas entre Estados puede generar trabas a la circulación aérea de cualquier naturaleza, siendo ello claramente opuesto con los fines del derecho aeronáutico y naturaleza misma de las actividades aeronáuticas y el uso del espacio aéreo.

Como claramente expone Griselda Capaldo[3] el hombre tardó alrededor de 2,200 años en poder realizar exitosamente el primer vuelo mecánico (Capaldo, 2009), por lo que podría pensarse que el derecho aeronáutico surge con el invento de los hermanos Wright en 1903. Sin embargo, mucho antes de esta hazaña hubo antecedentes históricos de regulaciones sobre el espacio aéreo.

Se pueden comentar los casos de las regulaciones en ciudades europeas como París y Milán en 1784, cuando se ordenó la prohibición de las ascensiones en globos aerostáticos sin autorización. Además de la obligación francesa materializada en la Ordenanza de 1819 donde se reafirmó la prohibición antes mencionada, y se obligó al uso de paracaídas en los demás prototipos aerostatos  (Folchi, 2011). Otro ejemplo se encuentra en la regulación aérea de la Convención de la Haya de 1899, donde se prohibió a los Estados firmantes disparar proyectiles o explosivos cualesquiera desde arriba de los globos aéreas o por medios análogos (Montes, 1900).

Sin perjuicio de los antecedentes históricos de regulaciones dadas al espacio aéreo, el derecho aeronáutico, tal cual como lo entendemos hoy en día con sus características fundamentes y su campo de estudio, surge con la Convención de Paris de 1919. Firmada el 13 de octubre de 1919, esta Convención significó el primer tratado internacional que regulo principios generales e internacionales bajo los cuales debían regirse los Estados para la navegación aérea internacional, lo que sirvió para que los Estados contratantes adecuen en sus propias legislaciones aquellas directrices, a fin de tener legislaciones análogas que permitieran dar una respuesta a los problemas que en aquel momento la disciplina aeronáutica identificaba (Escalada, 1996).

A través de sus nueve capítulos y ocho anexos, la Convención de Paris desarrolló principios que hasta el día de hoy siguen siendo aplicables en las regulaciones aeronáuticas, tales como la soberanía del espacio aéreo, la libre circulación aérea, la nacionalidad de las aeronaves, entre otros. Uno de los elementos más llamativos fue el desarrollado en su capítulo VIII, donde se creó una comisión internacional permanente la cual estaba bajo la autoridad de la Sociedad de las Naciones[4] que se denominó “Comisión Internacional de la Navegación Aérea” (CINA) y que tenía como función más relevante recibir las propuestas de cualquier Estado contratante o hacer propuestas y corregir las disposiciones de la Convención.

Otro aspecto importante de la Convención de Paris de 1919 fue que sirvió como la primera gran norma internacional que regularía el espacio aéreo, generando la internacionalización del derecho aeronáutico y siendo la promotora de posteriores tratados internacionales que se dieron en materia de regulación del espacio aéreo. Esta se dio tras la finalización de la Primera Guerra Mundial, por lo que la principal preocupación de los Estados contratantes fue evitar el uso de las aeronaves como armas bélicas, pero tuvo un fin mayor en aras de la construcción del derecho aeronáutico.

El Convenio de Paris perdió su vigencia con la suscripción del Convenio de Chicago en 1944. Firmado el 7 de diciembre de 1944, el Convenio de Chicago es el tratado internacional más importante en materia de aviación civil internacional. Si bien el Convenio de Paris tuvo como centro de preocupación el uso de las aeronaves como armas bélicas en conflictos entre Estados, este último buscó liberar la circulación aérea entre los Estados contratantes.

Esto se evidencia en el preámbulo del Convenio de Chicago, el cual expone que la aviación civil internacional puede contribuir a crear y preservar la amistad entre los Estados, por lo que obliga a los Estados contratantes a garantizar que la aviación civil internacional pueda desarrollarse de manera segura y ordenada; de modo que se garantice una competencia comercial igualitaria entre los operadores de actividades aeronáuticas, debido a que un abuso en la aviación civil internacional podía amenazar la seguridad general.

De los puntos más relevantes del Convenio de Chicago, resalta que este permitió uniformizar principios y reglas del uso del espacio aéreo internacional a fin de que se garantice una competencia libre de los operadores de actividades de transporte aéreo internacional. Estos principios y reglas, a pesar de haber pasado por evidentes modificaciones y correcciones dadas con el pasar de los años, se mantienen vigentes hoy en día.

Si la Convención de Paris de 1919 creó a la CINA, el Convenio de Chicago de 1944 creó un organismo denominado “Organización de Aviación Civil Internacional” (OACI), el cual tiene como su función principal desarrollar principios y técnicas de navegación aérea internacional y fomentar el desenvolvimiento del transporte aéreo internacional; además de velar por la correcta aplicación de los principios regulados por la Convención de Chicago.

En conclusión, si bien es cierto que el transporte aéreo internacional de pasajeros tiene un rol principal dentro de las actividades que surgen del uso del espacio aéreo, este no es el único objeto de estudio del derecho aeronáutico, ya que involucra muchas más instituciones jurídicas. Sin embargo, los aviones han tomado un rol preponderante dentro de las actividades aeronáuticas y su explotación comercial ha sido la más desarrollada por lo que ha llegado a ser la más conocida entre nosotros. Nadie puede negar la importancia que tiene en nuestra vida la posibilidad de poder adquirir un servicio el cual nos permite trasladarnos grandes distancias de manera rápida y segura.

Vemos así que el derecho aeronáutico es una rama del derecho más amplia y compleja, que regula a las instituciones y relaciones jurídicas que surjan a consecuencia del uso del espacio aéreo, razón por la cual requiere tener un carácter internacional y que es, en si misma dinámica, ya que debe responder a la aceleración inusitada de los avances tecnológicos y los cambios bruscos en la vida diaria que se está formando a consecuencia del COVID-19 y la nueva normalidad.


Bibliografía

Capaldo, G. (2009). La enseñanza del Derecho Aeronáutico. Buenos Aires.

Escalada, F. V. (1996). Manual de Derecho Aeronautico. Buenos Aires: Zavalia.

Folchi, M. O. (2011). Tratado de Derecho Aronáutico y Política de la Aeronáuticia Civil . Buenos Aires : Astrea .

María Jesús Guerrero Lebrón, M. J. (2014). Derecho Aéreo y del Espacio . Madrid : Marcial Pons .

Montes, B. (1900). Tratados aprobados en la Conferencia Internacioanl de La Haya . Paris : Librería Española de Garnier Hermanos .

[1] Es importante mencionar que el Perú formo parte y suscribió ambas Convenciones.

[2] De acuerdo con la Ley 27261, Ley de Aeronáutica Civil del Perú se entiende como aviación comercial al transporte aéreo, transporte aéreo especial y trabajo aéreo.  Se considera servicio de transporte aéreo a la serie de actos destinados a trasladar por vía aérea a personas o cosas, de un punto de partida a otro de destino a cambio de una contraprestación, salvo las condiciones particulares del transporte aéreo especial y el trabajo aéreo. Asimismo, se considera servicio de transporte aéreo especial al empleo de una aeronave para el traslado de personas o cosas con fines específicos, bajo diferentes formas y modalidades, a cambio de una contraprestación. Finalmente, el concepto de trabajo aéreo alude al empleo de una aeronave directamente como herramienta de trabajo para una o más labores específicas a cambio de una contraprestación. Como puede evidenciarse, el término aviación comercial, va más allá de la concepción que comúnmente se da al servicio de transporte aéreos que brindan aquellas aerolíneas comerciales, el servicio y actividad aeronáutica más conocido y usado por los particulares.

[3] Consumar exitosamente el primer vuelo mecánico fue tarea que demando al hombre unos 2,200 años, con los primeros intentos hechos por Arquitas de Tarento hacia el 360 a.c; los logros medievales de Leonardo Da Vinci, Fray Terci Lana, Antononio Fuente de la Peña y el jesuita Bartholomeu Lourenzo de Guzmao; las pruebas empíricas de Otto Lilienthal, M. Tatin y Ferdinadn Ferber (sin olvidar que Cleent Ader- allá por 1888- acuño los vocablos aviación, aviador y avión en la necesidad de crear palabras nuevas para un desarrollo técnico nuevo); hasta llegar a la conocida historia de los hermanos Wright en 1903.

[4] Fue el organismo internacional creado tras finalizar la Primera Guerra Mundial con el fin de garantizar la paz mundial y las relaciones internacionales, el cual fue el antecedente histórico de lo que hoy conocemos como la Organización de las Naciones Unidas.

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