La protección de la integridad en el derecho civil francés: Notas sobre el desarrollo de la obligación de seguridad

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  1. Introducción

La industrialización a finales del siglo XIX determinó un aumento considerable del número de los accidentes de trabajo. Los pensamientos de la época conducían a plantear el problema en términos de responsabilidad extracontractual[1].

En esa época, por los daños ocasionados al operario, el trabajador solo podía accionar directamente contra el empleador debiendo probar su culpa, en virtud al artículo 1382[2] del Code Napoleón[3]. Si el trabajador no conseguía hallar la culpa en su patrón, el dependiente se quedaba en la absoluta miseria[4]. Con este problema surge la idea de seguridad para el empleado.

Ante estos casos, se comienza a gestar la categoría de una obligación cuya finalidad es la seguridad de las personas, y que dichas obligaciones, además, tienen fuente de naturaleza contractual. Esta tesis fue expuesta a fines del siglo XIX con especial énfasis de los accidentes de trabajo[5] y en el transporte de personas.

  1. Compañía “Maritime Trasatlantique” vs Hamida Ben Mahmoud

Sobre este último caso, la Corte de Casación francesa de fecha 21 de Noviembre de 1911[6], mediante la cual se establece el efecto de una cláusula respecto a un contrato de transporte marítimo.

En este caso, con ocasión de un transporte marítimo entre Túnez y Argelia, que se ejecutó a bordo de un barco de la Compañía “Maritime Trasatlantique”, el Sr. Hamida Ben Mahmoud tenía un boleto para ser transportado de Túnez a Bona (ahora Annaba, ciudad de Argelia). En dicho trayecto, el pasajero fue gravemente herido en el pie por la caída de un tonel de vino, el cual no estaba asegurado correctamente. Como consecuencia de ello, la víctima procede a demandar los daños y perjuicios[7].

La Corte de Casación, establece como verdadero leading case en materia de protección de la integridad de las personas al indicar que en el artículo 1134[8] del Code Napoleón se señala que en la ejecución del contrato de trasporte[9] instaura para el vendedor o el transportista, la obligación de conducir al pasajero sano y salvo a destino[10][11][12].

La problemática del transporte de pasajeros está sobre una distinción entre el transporte de carga de cosas y el propio transporte de personas[13]. Los MAZEAUD señalan al respecto que:

“…Cuando se trata de un transporte de cosas se está frente a mercaderías inertes o, al menos, si se trata de animales, de cosas colocadas en la imposibilidad de moverse; el transportista tiene un derecho de dirección absoluta. Por eso, cualquier accidente ocurrido en el curso de tal transporte debe presumirse que tiene el derecho por origen; es la solución adoptada por los redactores del Código Civil en el artículo 1784[14]: el transportista no puede exonerarse más que probando la fuerza mayor (o la culpa del expedidor). Pero la situación es diferente por completo cuando se trata de un transporte de personas: el viajero, en los trenes y en las estaciones tiene libertad de la mayoría de sus movimientos; la empresa no tiene, sobre su persona, sino un derecho de dirección limitada; no puede <<tratarla como un bulto de mercancías>>…”[15].

Hoy en día, la jurisprudencia se muestra unánime al afirmar que el contrato de transporte obliga al conductor a garantizar la seguridad del pasajero y, que en consecuencia, la responsabilidad contractual del transportista puede ser exigida en casos de accidente[16]. En el mismo sentido, los MAZEAUD sostienen que el contrato de transporte obliga al conductor a garantizar la seguridad del pasajero y la naturaleza de dicha responsabilidad será una responsabilidad contractual del transportista que pueda ser exigida con ocasión de un accidente[17].

  1. Los accidentes laborales y las tesis protectoras

Para el caso de los accidentes laborales, como se apreció preliminarmente, el obrero tenía que demostrar la culpa de su empleador para que los daños causados con ocasión del cumplimiento del contrato fuesen resarcidos mediante la responsabilidad extracontractual. Por su parte, en 1883 frente al desarrollo industrial y los múltiples accidentes en las relaciones laborales, SAUZET propone que, para solucionar este problema, el patrón tenga una carga derivada del contrato de trabajo por el cual, el empleador debe adoptar todas las medidas propias destinadas a salvaguardar la salud y la vida de sus trabajadores[18].

Sin embargo, dicha tesis tuvo un gran éxito en la doctrina, pero fue de una fugaz duración[19]. De otro lado, la tesis propuesta por SAINCTELETTE comentando la sentencia del 28 de febrero de 1866 señala que el patrón debe garantizar que la seguridad los trabajadores, su protección y, según las circunstancias del caso, como consecuencia de eventos fatales, incluso con independencia de la culpa, debe proteger la vida, la salud, y el interés en la seguridad de los trabajadores quienes son los encargados de realizar los trabajos encomendados[20]. Dicha discusión se inició antes de 1898, es así que algunos autores pensaron en situar la problemática de la seguridad del trabajador en el ámbito de la responsabilidad contractual[21].

Con esta aplicación de la Corte de Casación, la obligación de seguridad se emancipa de los contratos de transporte y sufre una exponencial expansión a todo tipo de relaciones contractuales de las más variadas[22], como por ejemplo, las obligaciones relacionadas con el transporte aéreo[23] y las vinculadas al transporte por ferrocarril.

De acuerdo a STARCK, la finalidad de la obligación de seguridad es proteger la vida y la integridad corporal de un contratante. Así mismo, la obligación de seguridad no es lo mismo que la obligación principal de un contrato[24]. En lo que se refiere a la extensión de la obligación de seguridad, de la obligación de transporte se ha presentado su aplicación a otros contratos[25]. En lo que respecta a las aplicaciones que han tenido las obligaciones de seguridad, podemos señalar a los contratos de hotelería, a los comercios como restaurantes, cafeterías, saunas, o establecimientos temperados, contrato de transporte, actividades de espectáculos, a los contratos de los profesionales liberales, etc.

De otra parte, la obligación de seguridad tiene como presupuesto que con frecuencia se producen algunos accidentes personales en el curso, o con ocasión del cumplimiento del contrato[26]. LE TOURNEAU señala que:

“…la seguridad podría estar ligada a la eficiencia, porque esta se entiende incluida en el respeto a la seguridad del co-contratante. A priori la invención de la obligación de seguridad podría parecer satisfactoria, en la medida que pone en acento sobre el primat del hombre, quien en una civilización humanista, está en el centro del Derecho. La obligación de seguridad se justifica por la desigualdad que, a menudo, reina entre el profesional, <<amo de su técnica>>, y un profano, en todos los dominios, cuando el contrato por su propia naturaleza, expone al cliente a un cierto riesgo…”[27].

Cabe resaltar la perspectiva de LE TOURNEAU quien sostiene que la obligación de seguridad siempre debe ser una obligación de resultado. Sobre el tema en concreto agrega que:

“…La obligación de seguridad no tiene sentido sino en la medida que sea resultado, tal y como fue considerada en sus orígenes (para el transporte de pasajeros). La jurisprudencia está orientada hacia un retorno a esta posición…”[28].

En tal sentido, dichas obligaciones también se expandieron al ámbito de las obligaciones de los profesionales. En temas de responsabilidad profesional, el deudor está obligado a preservar la seguridad de toda persona relaciona con él, de manera u otra, con ocasión del ejercicio de su oficio y no solamente con la seguridad de sus clientes contractuales. Es inexacto, apunta LE TOURNEAU señalar que se trata de una obligación accesoria a un contrato principal que expone al acreedor a un cierto riesgo[29].

  1. La prohibición del libre albedrio de las reglas de responsabilidad y la regla “non-cumul

En lo que respecta a su evolución, BORGHETTI sostiene que las obligaciones de seguridad tuvieron que ser descubiertas porque no se podía aplicar la regla del “non-cumul”, la cual impedía que el artículo 1382º del Code sea aplicado a los casos de las relaciones contractuales. Sobre el particular agrega:

“…Es esta, pues, la razón por la cual han sido “descubiertas” dentro de los contratos las obligaciones de seguridad cuya función no es otra –la mayoría de las veces– que la de imponer el respeto entre las partes del deber general de prudencia y de diligencia que el artículo 1382 del Code no ha dictado para estos casos concretos…”[30].

A propósito de la regla del “non cumul”[31], los MAZEAUD señalan que por estar delimitado el ámbito de la responsabilidad contractual parece muy sencillo concretar el ámbito de la responsabilidad extracontractual[32]. Por “acumulación” de responsabilidad contractual y extracontractual, se entiende que a ésta última se le puede aplicar las reglas de los contratos y viceversa; es decir, que a la regla de los contratos se le pueda aplicar las normas de la responsabilidad delictual[33]. Al respecto sostienen que:

“….Nadie le permite al contratante, cuando haya sido víctima de un daño causado por el otro contratante, invocar una y otra; porque obtendría por ese medio, una doble reparación de ese perjuicio…”[34].

Esta regla queda asentada en la sentencia de la Cámara Civil de fecha 6 de abril de 1927 en la cual se establece:

“…Que solamente en materia de delito o cuasidelito cualquiera culpa obliga a su autor a reparar el daño proveniente de un hecho suyo; que los artículos 1382 y siguientes del Código Civil carecen de aplicación cuando se trata de una culpa cometida en el incumplimiento de una obligación resultante de un contrato…”[35].

Por último, la tesis del cúmulo fue rechazada en la sentencia del “Lamoricière” y todas las sentencias que han seguido a esa, puesto que para permitirles a los herederos de una víctima en un contrato de transporte invocar las reglas contenidas en el artículo 1384 primer párrafo es necesario que renuncien a la estipulación a favor del tercero incluida en el contrato de transporte y que, por ende, no se les habría concedido sino una acción contractual[36].

En esa misma línea, VINEY sostiene que la regla del non-cumul explica la independencia de los dos tipos de responsabilidad. Tanto las materias contractual y extracontractual tienen áreas de acción y protegen intereses distintos. Al respecto señala que:

“…El acogimiento por parte de la jurisprudencia francesa de la regla del “no cúmulo” de las responsabilidades contractual y extracontractual se caracteriza por numerosas tomas de posición hostiles a la aplicación del régimen extracontractual en los casos en donde las condiciones de la responsabilidad contractual se encuentran reunidas….”[37].

En virtud de lo precedentemente explicado, conviene realizar una acotación: el hecho que se prohíba la aplicación reglas diferentes a las establecidas en una situación, como la estipulación de un contrato, no significa que se aplique las normas de la responsabilidad aquiliana.

La figura de las obligaciones de seguridad no supone que se apliquen las normas de la tutela extracontractual a las obligaciones que emanan de un contrato. El propio desarrollo jurisprudencial es el que determina la imposición de obligaciones de seguridad que suponen la protección de la vida, integridad física y la protección de la salud. En consecuencia, la regla del non-cumul, no significa el rechazo a dicha teoría. Por el contrario, sirve para determinar la extensión de la propia responsabilidad contractual, dependiendo del caso concreto.

  1. Conclusiones

En vía conclusiva se puede afirmar que la categoría del deber de seguridad cumple dos funciones: (i) La primera de ellas es la de proteger la integridad física de la persona del acreedor y de forma residual tutelar sus patrimonio para casos excepcionales; y, (ii) La categoría de la obligación de seguridad tiene la naturaleza de una obligación accesoria que complementa una obligación principal.


[1] STARCK, Boris. Droit Civile. Obligations. Tome 2. Contrat et quasi-contrat. Régime general. 2da  edition. Paris: Librairies Techniques, 1986, p.354.

[2] Artículo 1382º del Code Napoleón de 1804.- Cualquier hecho de la persona que cause a otra un daño, obligará a aquella por cuya culpa se causó, a repararlo.

[3] STARCK, Boris. Droit Civile. Obligations. Op. Cit., p.354.

[4] STARCK, Boris. Droit Civile. Obligations. Op. Cit., p.354.

[5] SALEILLES, Raymond. Les accidents de travail et la responsabilité civile: (essai d’une théorie objective de la responsabilité délictuelle).París: Librairie Nouvelle de Droit et de Jurisprudence Arthur Rousseau, Éditeur, 1897, p.13. Quien sostiene que: “…La culpa delictual debe absorber y desaparecer la culpa contractual, si se ocasiona un daño a una de las partes contractuales y si dichas consecuencias perjudiciales se produjeron  con ocasión de la ejecución del contrato…”.

[6] VINEY, Geneviève. Tratado de Derecho Civil. Introducción a la responsabilidad civil. Op. Cit., p.389-p.390

[7] VIALARD, Antoine. “L’obligation de sécurité du transporteur maritime de passagers”. En: AAVV. L’obligation de sécurité. Actes du Colloque franco-Algérien, Université Montesquieu Bordeaux IV, Université d’Oran Es-Sénia, 22 mai 2002, Bajo la dirección de Bernard Saintourens y Dalila Zennaki. Burdeos: Presses Universitaires de Bordeaux, 2003,p.129.

[8] Artículo 1134º del Code Napoleón de 1804.- Los acuerdos legalmente formados tendrán fuerza legal entre quienes los hayan efectuado.

Podrán ser revocados por mutuo consentimiento, o por las causas que autoriza la ley.

Deberán ser ejecutados de buena fe.

[9] BRUN, Philippe. “Responsabilidad Civil Extracontractual”. Traducción del francés por Cynthia Téllez Gutiérrez y Eduardo Cárdenas Miranda. Lima: Instituto Pacífico S.A.C., 2015, p.142.

[10]  FEOLA, Maria. Le obbligazioni di sécurité. Turin: G. Giappichelli Editore, 2012, p.51.

[11] MONATERI, Pier Giuseppe. Cumulo di responsabilità Contrattuale e Extracontrattuale (Analisi comparata di un problema). Padova : Casa Editrice Antonio Milani-CEDAM,1989, p.77-p.78

[12] Sentencia de la Cour de Cassation del 21 de Noviembre de 1911. En: Dalloz Recueil Périodique et critique de jurisprudente, de législation et de doctrine. París: Dalloz, 1913, Tomo 1, p.253 y ss. Las notas de la sentencia corresponden a Loius Sarrut.

[13] MAZEAUD, Henri y MAZEAUD, León. Tratado Teórico y práctico de la Responsabilidad Civil Delictual y Contractual. Tomo 1. Volumen 1. Traducción de la quinta edición por Luis Alcalá Zamora y Castillo. Buenos Aires: Ediciones Jurídicas Europa-América, 1957, p.221.

[14] Artículo 1784 º del Code Napoleón de 1804.- Son responsables de la pérdida y de las averías de las cosas que les han sido confiadas a menos que prueben que se han perdido y averiado por caso fortuito o fuerza mayor.

[15] MAZEAUD, Henri y MAZEAUD, León. Tratado Teórico y práctico de la Responsabilidad Civil Delictual y Contractual. Op. Cit., p.221- p.222.

[16] MAZEAUD, Henri y MAZEAUD, León. Tratado Teórico y práctico de la Responsabilidad Civil Delictual y Contractual. Op. Cit., p.218-p.219.

[17] MAZEAUD, Henri y MAZEAUD, León. Tratado Teórico y práctico de la Responsabilidad Civil Delictual y Contractual. Op. Cit., p.219.

[18]SAUZET, Marc. “De la responsabilité des patrons vis-a-vis des ouvriers dans les accidents industriels”. En: Revue critique de législation et de jurisprudence, París: Libraire Cotillon, 1883, p.615.

[19] MAZEAUD, Henri y MAZEAUD, León. Tratado Teórico y práctico de la Responsabilidad Civil Delictual y Contractual. Op. Cit., p.225.

[20] SAINCTELETTE, Charles-Xavier. Responsabilité et garantie: Accidents de transport et de travail, Bruselas: Bruylant-Christophe & Comp. Editeurs, 1884, p.118.

[21] MAZEAUD, Henri y MAZEAUD, León. Tratado Teórico y práctico de la Responsabilidad Civil Delictual y Contractual. Op. Cit., p.224-p.225.

[22] MAZEAUD, Henri y MAZEAUD, León. Tratado Teórico y práctico de la Responsabilidad Civil Delictual y Contractual. Op. Cit., p.224.

[23] FEOLA, Maria. Le obbligazioni di sécurité. Op.Cit., p.161.

[24] STARCK, Boris. Droit Civile. Obligations. Op.Cit.,p.354.

[25] STARCK, Boris. Droit Civile. Obligations. Op.Cit.,p.358.

[26] MAZEAUD, Henri y MAZEAUD, León. Tratado Teórico y práctico de la Responsabilidad Civil Delictual y Contractual. Op Cit., p.213.

[27] LE TOURNEAU, Philippe. La Responsabilidad Civil Profesional. Segunda Edición. Traducción de Javier Tamayo Jaramillo.  Bogotá: Legis Editores S.A., 2014, p.188.

[28] LE TOURNEAU, Philippe. La Responsabilidad Civil Profesional. Op. Cit., p.188-p.189.

[29] LE TOURNEAU, Philippe. La Responsabilidad Civil Profesional. Op. Cit., p. p.189.

[30] BORGHETTI, Jean-Sébastien, «El carácter general de las obligaciones de seguridad en los contratos», traducción de José L. Gabriel Rivera. En: Revista Jurídica Thomson & Reuters, Lima, Año I, No. 29,  p.33., p.33.

[31] FEOLA, Maria. Le obbligazioni di sécurité. Op.Cit., p.149.

[32] MAZEAUD, Henri y MAZEAUD, León. Tratado Teórico y práctico de la Responsabilidad Civil Delictual y Contractual. Op Cit., p.251.

[33] MAZEAUD, Henri y MAZEAUD, León. Tratado Teórico y práctico de la Responsabilidad Civil Delictual y Contractual. Op Cit., p.251.-p.252.

[34] MAZEAUD, Henri y MAZEAUD, León. Tratado Teórico y práctico de la Responsabilidad Civil Delictual y Contractual. Op Cit., p.252.

[35] MAZEAUD, Henri y MAZEAUD, León. Tratado Teórico y práctico de la Responsabilidad Civil Delictual y Contractual. Op Cit., p.271.

[36] MAZEAUD, Henri y MAZEAUD, León. Tratado Teórico y práctico de la Responsabilidad Civil Delictual y Contractual. Op Cit., p.274.

[37] VINEY, Geneviève. Tratado de Derecho Civil. Introducción a la responsabilidad civil. Op. Cit., p.474.

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