Indulto “Humanitario”, pero (Matemáticamente) Inmoral

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Imaginemos por un momento que hemos vuelto a los años noventa y Sendero Luminoso tiene un ofrecimiento para el país: si se les entrega a Alberto Fujimori (vivo o muerto), ellos dejarán inmediatamente la “lucha armada”.

Aunque un análisis aritmético sencillo parecería indicar que entregar a Fujimori a los terroristas es la mejor opción (finalmente, sería “sólo una vida” a cambio de salvar miles), existe una voz interna que nos dice que llevar a cabo tal canje no es “moralmente correcto”. Por otro lado, cuando se habla de los crímenes de Fujimori que llevaron a la muerte de inocentes como “un costo social necesario”, escuchamos esa misma voz denotando la inmoralidad de ese “razonamiento aritmético”.

Esa “voz interior” puede ser explicada en términos matemáticos y proveer una explicación sobre por qué muchos ciudadanos (incluyéndome) consideran que el presunto indulto humanitario otorgado a Fujimori es de una moral cuestionable.

Preferencias Particularísticas y Preferencias Universalísticas

Todo jugador decide entre utilizar una estrategia u otra analizando cuál se ajusta mejor a sus preferencias (que determinan su función de utilidad individual), las cuales pueden ser de dos (2) tipos: (i) preferencias personales; y, (ii) preferencias morales.

Al respecto, Harsanyi[1] señala lo siguiente:

“Las primeras son sus preferencias que gobiernan su comportamiento diario. La mayoría de las preferencias personales de los individuos no serán completamente egoístas. Pero serán “particularísticas” en el sentido de dar un mayor peso a los intereses del individuo, los miembros de su familia y sus amigos que a los intereses de otra gente.

En contraste, sus preferencias morales serán sus preferencias que gobiernan sus juicios de valor morales. A diferencia de sus preferencias personales, sus preferencias morales serán “universalísticas”, en el sentido de dar el mismo peso a los intereses de todos, incluyendo el suyo, dado que, por definición, los juicios de valor morales son juicios basados en consideraciones impersonales e imparciales.

En tal sentido, Harsanyi entiende que todo jugador emplearía:

  • Al adoptar decisiones que no impliquen juicios de valor morales (g., decisiones de la vida diaria): sus preferencias “particularísticas” (i.e., otorgar un mayor peso relativo a la función individual de utilidad propia y las funciones individuales de utilidad de jugadores relacionados):

El jugador entiende que otorgar un mismo peso relativo a todas las funciones de utilidad individuales (incluyendo las de jugadores no relacionados a él) es innecesario, debido a que las decisiones que no implican juicios de valor morales conllevan únicamente una maximización o minimización de la función individual de utilidad propia y las funciones individuales de utilidad de jugadores relacionados, por lo que no afectarían a otros jugadores.

De aquí en adelante, las decisiones que no impliquen juicios de valor morales serán llamadas “decisiones no-morales”.

  • Al adoptar decisiones que impliquen juicios de valor morales (g., decidir si seguir un “código moral socialmente aceptado” y/o una norma legal al interior de éste): sus preferencias “universalísticas” (i.e., otorgar un mismo peso relativo a las funciones individuales de utilidad de todos los jugadores):

El jugador entiende que otorgar un mismo peso relativo a todas las funciones individuales de utilidad (incluyendo las de jugadores no relacionados a él) es necesario, debido a que las decisiones que comprenden la realización de juicios de valor morales podrían implicar una maximización o minimización no sólo de las funciones de utilidad individuales de jugadores relacionados y la propia, sino de las funciones individuales de utilidad de todos los jugadores.

De aquí en adelante, las decisiones que impliquen juicios de valor morales serán llamadas “decisiones morales”.

Por tanto, el jugador entiende que es necesario tomar en cuenta la función de utilidad social (al interior de la cual se encuentran todas las funciones de utilidad individuales tanto de jugadores relacionados a él como no, incluyendo la propia) al adoptar una decisión moral.

Claramente, el otorgamiento de un indulto a una persona que ha sido condenada por múltiples delitos no es una decisión de la vida diaria, sino que implica un juicio de valor moral, por lo que califica como una “decisión moral”.

Por tanto, quien toma la decisión de otorgar tal indulto debe tomar su decisión en base a preferencias “universalísticas”, teniendo en cuenta la función de utilidad social (i.e., el bienestar de la sociedad) y no sólo su propia función de utilidad individual (i.e., su propio bienestar).

Utilitarismo de Reglas y Utilitarismo de Actos

En tal sentido, Harsanyi asume que un jugador que adopta una decisión moral lo hace empleando únicamente preferencias “universalísticas” (i.e. tomando en cuenta la función de utilidad social) bajo una de las siguientes dos (2) perspectivas de utilitarismo:

  • El utilitarismo de reglas (rule utilitarianism), que implica escoger: (a) primero, un “código moralmente correcto” que maximice la función de utilidad social en juegos similares; y, (b) luego, una “acción moralmente correcta” que esté de acuerdo con el “código moralmente correcto”.

Los “códigos moralmente correctos” comprenden derechos y obligaciones que no pueden ser dejados de lado aún en aquellos juegos en que se pudiera maximizar la función de utilidad social de manera inmediata al apartarse de ellos.

Al requerirse la elección de un “código moralmente correcto” de manera previa a la elección de la “acción moralmente correcta”, la “moralidad correcta” de la “acción moralmente correcta” está supeditada a la maximización de la función de utilidad social y al respeto de los derechos y obligaciones comprendidos en el “código moralmente correcto” elegido.

Por tanto, el utilitarismo de reglas entiende que la maximización de la función de utilidad social mediante una “acción moralmente correcta” debe llevarse a cabo respetando los derechos y obligaciones contenidos en el “código moralmente correcto”. En una sociedad bajo utilitarismo de reglas, derechos tales como la vida, la propiedad y la libertad de expresión no podrían ser dejados de lado aún en los casos en que al hacerlo la función de utilidad social pudiera maximizarse en un juego específico, ya que la acción considerada “moralmente correcta” debe respetar el “código moralmente correcto”.

Por ejemplo, en un sistema de utilitarismo de reglas, no sería posible “entregar a Fujimori a los senderistas”, dado que, aunque a primera vista se maximiza la función de utilidad social (se salvan miles a cambio de una sola vida), se tiene que respetar el derecho a la vida contenido en el “código moralmente correcto”.

  • El utilitarismo de actos (act utilitarianism), que implica escoger una acción que se considera como una “acción moralmente correcta” en tanto maximiza la función de utilidad social en un juego específico.

Al no implicar la elección de un “código moralmente correcto” de manera previa a la elección de la “acción moralmente correcta”, la “moralidad correcta” de la “acción moralmente correcta” está únicamente supeditada a la maximización de la función de utilidad social y no está supeditada al respeto de derecho u obligación alguno.

Por tanto, el utilitarismo de actos entiende que la maximización de la función de utilidad social mediante una “acción moralmente correcta” puede llevarse a cabo sin considerar la existencia de derechos y obligaciones. En una sociedad bajo utilitarismo de actos, derechos tales como la vida, la propiedad y la libertad de expresión podrían ser dejados de lado en un juego específico en tanto una acción considerada “moralmente correcta” maximice la función de utilidad social, lo cual implicaría la inexistencia de seguridad jurídica en su interior.

Por ejemplo, en un sistema de utilitarismo de actos, sí sería posible “entregar a Fujimori a los senderistas”, dado que no hay un “código moralmente correcto” que contenga el derecho a la vida – la “moralidad” de la acción depende únicamente de comparar cuánta gente se beneficia y cuánta gente se perjudica.

No obstante, a nuestro entender, existiría una tercera perspectiva de utilitarismo que denominaremos “utilitarismo de actos particularísticos” (particularistic act utilitarianism) utilizada por los jugadores que emplean preferencias “particularísticas” (i.e., no toman en cuenta la función de utilidad social) al adoptar una decisión moral. En tal sentido, el “utilitarismo de actos particularísticos” implica escoger una acción que maximiza la función de utilidad individual del jugador que la escoge, y eventualmente las de otros jugadores relacionados, sin tomar en cuenta: (i) si maximiza o minimiza la función de utilidad social; y, (ii) la existencia de derechos u obligaciones.

Por tanto, la acción adoptada bajo utilitarismo de actos particularísticos no puede ser considerada como una “acción moralmente correcta”, dado que no está basada en preferencias “universalísticas” ni busca la maximización de la función de utilidad social.

El Indulto “Humanitario”

Como ya mencionamos, la decisión de otorgar o no un indulto es una “decisión moral”.

En Perú, contamos con un sistema legal comprendido por diversas normas legales de rangos distintos que conforman el “código moralmente correcto”. Por tanto, los jugadores deberían tomar sus decisiones bajo utilitarismo de reglas, por lo que la “moralidad correcta” de cualquier acción está supeditada a: (i) la maximización de la función de utilidad social, y (ii) el respeto de los derechos y obligaciones comprendidos en el “código moralmente correcto” elegido.

La pregunta, entonces, es la siguiente: ¿el gobierno de PPK tomó la decisión de otorgar el indulto “humanitario” a Fujimori bajo utilitarismo de reglas (teniendo el bienestar social y el cumplimiento de las normas legales en mente) o bajo utilitarismo de actos particularísticos (teniendo sólo su bienestar en mente)?

En teoría de juegos, existe una sub-rama de la racionalidad denominada “interactive epistemology”, que explica cómo cada pieza de información (denominada “evento”) nunca es interpretada por sí sola, sino que su interpretación depende de los eventos a su alrededor. La coincidencia de fechas entre el proceso de vacancia y el otorgamiento del indulto generó que buena parte de la ciudadanía interprete los sucesos como un potencial canje. Los estadísticos tendrán que probar si una coincidencia así (coincidencia no sólo en los hechos, sino también en los intereses del bando liderado por Kenji Fujimori y PPK) es realmente probable.

Un evento adicional es el hecho que PPK haya explicado el otorgamiento del indulto en términos de “reconciliación”. El indulto siempre ha sido un elemento de polarización entre el fujimorismo y el anti-fujimorismo, por lo que su presentación como un elemento de construcción de unidad no pareciera tener asidero.

Nuestra interpretación es que el discurso de “reconciliación” habría sido utilizado con la finalidad de dar la apariencia de que el indulto fue realizado bajo “utilitarismo de reglas”, cuando en realidad se otorgó bajo “utilitarismo de actos particularísticos”. La presunta “reconciliación” habría sido argumentada con la finalidad de dar a entender que se tuvo la maximización de la función de utilidad social en mente.

Si hubiera sido así, el indulto podrá haber sido “humanitario” (si es que realmente lo fue), pero es matemáticamente inmoral.


Imagen obtenida de: goo.gl/qvWRtN

[1] HARSANYI, John C., “Game and Decision Theoretic Models in Ethics”, en “Handbook of Game Theory with economic applications” editado por Robert J. Aumann y Sergiu Hart, Volumen 1, North Holland, 1992, Estados Unidos, página 675.

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