Indecopi, Burocracia y Economía de Mercado

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No es casual que Indecopi tenga a su cargo determinados temas relacionados a la competencia y el mercado. Se trata de temas de alto impacto transversal, cuyo buen funcionamiento es un factor dinamizador y multiplicador del crecimiento económico, lo que depende en gran parte de la labor reguladora y fiscalizadora del Estado que, especialmente en estos casos, requiere ser tanto especializada como expeditiva.

Uno de esos roles clave es la eliminación de “barreras burocráticas”, es decir, aquellas exigencias, requisitos, prohibiciones y cobros de la administración pública que, de manera ilegal o irrazonable impiden u obstaculizan el acceso o la permanencia de los agentes económicos en el mercado, convirtiéndose en un innecesario lastre para el crecimiento.

Algo parecido ocurre con el sistema de protección al consumidor.  Bien manejado, éste tiene la potencialidad de inyectarle gran dinamismo a la economía, asegurando que los consumidores tengan la mejor información posible para tomar buenas decisiones de consumo y que los proveedores cumplan lo que ofrecen.  De ese modo, proliferan los buenos proveedores, que brindan información transparente y ofrecen mejores productos y servicios a mejores precios, mientras disminuyen los malos proveedores, que hacen lo contrario.

Igualmente clave es la persecución eficiente y sanción ejemplar de prácticas monopólicas y anticompetitivas, por ejemplo carteles y abusos de posición dominante.  Una economía donde la competencia está libre de distorsiones y permite una participación más activa de todos (no sólo de los más poderosos) crece mucho más, en términos absolutos, que una economía mercantilista, tipo “ley de la selva” y, además, crece de manera más justa e inclusiva.

Similar efecto multiplicador tiene la protección de la Propiedad Intelectual.  En la era digital y de la economía de la información, este tema es fundamental.  Una adecuada protección de marcas, patentes y derechos de autor incentiva la innovación tecnológica y cultural, fomentando las inversiones y la investigación científica, así como las transferencias, licenciamientos y todo tipo  de contratación de intangibles.  Asimismo, la protección y promoción de la innovación cultural nos puede ayudar a multiplicar geométricamente la rentabilidad de industrias creativas que ya han demostrado su potencial en nuestro medio, como la gastronomía, la moda, la música, el cine, la literatura, la artesanía, los videojuegos y los aplicativos de software.

Pero todo ello requiere, como ya dijimos, que la correspondiente legislación sea aplicada de forma técnica y con especial celeridad.  Y si bien Indecopi, en términos generales, cumple con ser una institución solvente en sus temas, lamentablemente no se puede decir lo mismo de su eficiencia con el manejo de los tiempos.  Sólo dos ejemplos: no es razonable que admitir y notificar una denuncia de consumidor, en un proceso “sumarísimo”, pueda tomar seis meses (no hablamos siquiera de resolver!) o que la decisión sobre una barrera burocrática o un cartel pueda demorar varios años.  Si la aplicación de la ley en estos temas no se hace de manera más rápida y eficiente, las mencionadas ventajas económicas no se producen y, entonces, la existencia misma de la Institución empieza a perder sentido. La buena noticia es que hay por delante una  gran oportunidad de mejora. Un mejor manejo de recursos puede traer beneficios exponenciales.


FUENTE DE IMAGEN: https://www.indecopi.gob.pe

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