Coronavirus y Riesgo de Desastre | Antonio Peña Jumpa

Con 117 detectados a la fecha como reflejo de su alto nivel de contagio, ¿podemos considerar al COVID-19 como riesgo de desastre en el Perú? ¿Cómo evaluar la resiliencia individual y colectiva de nuestra población en este contexto? ¿Qué limitaciones encuentra? Antonio Peña Jumpa, Profesor Principal de la PUCP, comparte sus reflexiones al respecto.

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El Coronavirus (Covid-19) ya está en el mundo. En el Perú se ha confirmado 117 casos de personas contagiadas al día 17 de marzo de 2020 (Reporte del Ministerio de Salud, en prensa). Fue una amenaza cuando semanas atrás primero China y luego Italia presentaron su expansión masiva. Hoy su contagio constituye un peligro de enfermedad grave o muerte en un 20% de la población mundial. ¿Cómo afrontarlo?

Teniendo en cuenta la fuerza expansiva del Coronavirus y su reconocimiento actual como pandemia según la Organización Mundial de la Salud (OMS), su tratamiento desde la salud pública es de emergencia sanitaria. Sin embargo, conviene tener en cuenta también otras alternativas de tratamiento para afrontar su complejidad. Una de estas alternativas lo constituye la gestión del riesgo de desastre.

El Coronavirus como pandemia es un caso de desastre cuando su situación de peligro se multiplica con la vulnerabilidad de una población, y supera la resiliencia y capacidad de respuesta de la misma población. Bajo esta situación se producen cientos o miles de muertos, heridos y daños materiales. Su fórmula en términos sencillos es la siguiente:

Una situación de desastre se produce, de acuerdo a dicha fórmula, cuando el Coronavirus como enfermedad peligrosa se expande en la población multiplicándose con la vulnerabilidad en servicios de salud y recursos de esa población, y desbordando la resiliencia o capacidad de respuesta individual y colectiva de la misma población afectada.

Aplicado dicho concepto a países como el Perú, resulta evidente el riesgo de desastre. En primer lugar, el Coronavirus tiene el riesgo de desastre en el Perú porque el peligro y la vulnerabilidad de la población existen:

  • El Coronavirus como peligro de enfermedad ya está presente en decenas de personas, expandiéndose en todas la regiones del Perú.
  • La vulnerabilidad es evidente por la falta o insuficiencia de hospitales y personal profesional o técnico para atender la enfermedad en cada región del país. Pero además se suman factores vulnerables de tipo estructural, como la pobreza y las carencias de agua y desagüe en un gran sector de la población.

En segundo lugar, el Coronavirus se confirma como riesgo de desastre en el Perú porque la resiliencia de su población multiplicado por la capacidad de respuesta individual y colectiva de la misma población tiene muchas limitaciones:

  • La resiliencia del individuo y el colectivo de la población es desbordado por el pánico, el trauma y el instinto de sobrevivencia, sin adaptarse a la situación adversa ni respetar la necesidad de personas con mayor amenaza del peligro.
  • La capacidad de respuesta, individual o colectiva y en forma organizada, no existe o se encuentra disminuida, particularmente en la población urbana. Las actitudes comunitarias han sido desplazadas por el individualismo y el consumismo.

Bajo este inicial diagnóstico, el riesgo de desastre por la expansión del Coronavirus en países como el Perú es evidente. Para controlar o gestionar este riesgo de desastre, cabe tener en cuenta lo siguiente:

  1. El punto central de la gestión del riesgo por la expansión de Coronavirus como desastre se encuentra en la resiliencia y la capacidad de respuesta de la población de un país.

  1. La resiliencia de la población puede recuperarse con la acción comunicativa de los expertos, profesionales o técnicos. La información veraz, clara y sencilla ayuda a que el individuo o su colectivo analice dicha información con tranquilidad, racionalmente, y confronte el pánico o el trauma.
  2. La capacidad de respuesta se fortalece con la organización social de la población. Sin organización no hay respuesta individual o colectiva adecuada. Aunque el gobierno central o regional ordene medidas necesarias (como una norma legal que prohíba el saludo de contacto para evitar el contagio), solo si la población está organizada y convencida de su validez la hará cumplir inmediatamente o en el corto plazo, sin necesidad de la fuerza pública.

Si la resiliencia y la capacitad de respuesta se acrecienta en un país como el Perú, el peligro de expansión de la enfermedad del Coronavirus no tendrá el efecto de un desastre. Por más que la vulnerabilidad del servicio de salud y de recursos en la población sea alta, el riesgo de desastre disminuye si su resiliencia y capacidad de respuesta son mayores.

En suma, el riesgo de un desastre tras la expansión del Coronavirus existe; es ya un hecho en países como el Perú. Pero también tenemos la posibilidad de control o gestión de este riesgo. Para ello, la recuperación de la resiliencia y capacidad de respuesta organizada de la población son necesarias y urgentes.

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