Tres razones para una Facultad de Derecho del siglo XXI en el Perú

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A fines del siglo XX se produjeron en el mundo cambios trascendentales en la actitud y percepción de la población mundial que produjeron, a su vez, cambios en la educación superior y las carreras profesionales, incluyendo al Derecho. ¿Cómo entender estos cambios y cuál es su efecto en la carrera o profesión de Derecho y en la proyección de Facultades de Derecho como la de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP)?

Son dos las causas principales que originan los cambios trascendentales antes mencionados:

  • El desarrollo en uso y popularidad de las nuevas tecnologías de la información y comunicación (TICs), incluyendo la evolución de productos de hardware y software en computadoras personales (PC) y teléfonos móviles o celulares.
  • Una nueva liberación de la economía mundial ocurrida tras la crisis y transformación de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, el año 1989, simbolizada con la caída del muro de Berlín.

Estas causas produjeron muchos cambios en la vida de las personas de fines del siglo XX,  las mismas que se agudizaron a inicios del siglo XXI. Las PCs y los celulares independizaron a las persona al extremo que poblaciones originarias de los Andes y la Amazonía se sintieron más conectados al quehacer mundial sin moverse de sus territorios. Igualmente, la nueva liberación de la economía trajo consigo nuevas actividades económicas, la extensión mundial del comercio, nuevas inversiones y nuevos ricos y pobres, así como nuevas formas de acumulación de capital a través de empresas e instituciones transnacionales.

Estos cambios han tenido también su efecto en los ciudadanos del Perú. De un lado, los ciudadanos habrían mejorado su economía personal a través de mayores ingresos económicos o más recursos accesibles para la compra de vehículos importados, para sus servicios de alimentación, salud, educación y recreación, y para el desarrollo de su individualidad. De otro lado, sin embargo, los ciudadanos desarrollarían una cultura de consumo que afectaría nuestro medio ambiente, agudizarían una mayor desigualdad entre quienes tienen mayores ingresos y quienes no, así como se desarrollarían nuevas formas de corrupción en la economía y nuevas formas de conflictos sociales violentos.

Este contexto ha repercutido en la carrera de derecho y, en particular, en las Facultades de Derecho como la de la PUCP. Tres razones identifican estos efectos:

  1. Los estudiantes de Derecho son hoy sujetos originarios del uso de las tecnologías de la información y comunicación, incluso digitalizada. Si aún no lo son, pronto serán “nativos digitales” con una capacidad particular de acceder a toda información y de aprender y compartir las normas, la jurisprudencia y los conceptos y definiciones del Derecho.
  2. Las expectativas por grandes ganancias de capital incentivadas por la sociedad de consumo y el disfrute de bienes y servicios han orientado el desarrollo de nuevas formas o técnicas de corrupción que afectan al Derecho como sistema y profesión. Los casos derivados de la operación Lava Jato de Brasil son una muestra de estas novedades de corrupción a nivel transnacional con efectos en la ética y la profesión del Derecho.
  3. La demanda por mejores abogados de parte de la sociedad y, en particular, de los jóvenes, ha llevado a poblar hoy masivamente a las Facultades de Derecho de prestigio como la de la PUCP. Sorprende que en nuestra Facultad se haya recibido el semestre 2017-1 a 250 nuevos estudiantes, pero sorprende más que en un año y medio la Facultad de Derecho tenga que recibir a 500 nuevos estudiantes de Derecho, por semestre, hoy matriculados en Estudios Generales Letras (EEGGLL).

¿Qué hacer frente a estos tres hechos o razones que se presentan como retos de la carrera de Derecho y de la calidad de la enseñanza de Facultades de Derecho como la de la PUCP en el Perú? Al respecto, es indispensable previamente evaluar si el incremento de estudiantes de Derecho es una situación estructural o coyuntural. Mientras, es también indispensable definir la preparación de nuevas aulas para los numerosos estudiantes de Derecho “nativos digitales”, así como convocar a nuevos docentes del Derecho para atender a estos estudiantes y también para repensar los programas de enseñanza, las estrategias para el desarrollo de proyectos de investigación y responsabilidad social en los mismos estudiantes, entre otras medidas urgentes.

En suma, estas razones y cuestiones que repercuten en los ciudadanos, los estudiantes y profesionales de Derecho, nos llevan a repensar la carrera y su profesión al lado de las Facultades de Derecho en el presente siglo XXI.  En este contexto es difícil pensar que las Facultades de Derecho, como la de la PUCP,  continúen bajo una organización central-gremial; es urgente descentralizar funciones y apelar a las áreas especializadas de los docentes. Esto supone, la invitación hacía un nuevo compromiso de diálogo entre docentes, estudiantes, personal administrativo y autoridades, pensando también  en el Derecho y la Justicia del siglo XXI.


FUENTE DE IMAGEN: http://descubre.pucp.edu.pe

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