SMART CITIES POST PANDEMIA: UN ANÁLISIS URBANO PARA SU IMPLEMENTACIÓN Y APUNTES PARA SU REGULACIÓN

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Escrito por Claudia Aragón y Gonzalo Rivera*

Fernando Savater[1] dijo que “la solidaridad convierte a la muchedumbre en sociedad”. Los tiempos que vivimos hoy resultan desafiantes y estamos de acuerdo en que el mundo no será el mismo cuando acabe la crisis generada por la pandemia del Covid-19. Necesitamos dialogar para evitar la propagación de este virus y del pánico que genera. Pensemos en cómo podemos mejorar nuestras vidas a nivel colectivo, pensemos en cómo mejorar nuestras ciudades, en mejorar como sociedad.

A través de una mirada histórica del urbanismo se puede apreciar la estrecha relación que guardan las enfermedades infecciosas y la intervención en las ciudades, priorizando mecanismos para evitar la propagación de los agentes patógenos. La evolución de las ciudades, y con ella las diferentes regulaciones para los servicios públicos y dinámicas sociales, es resultado de la necesidad de mediar en la salud pública. Entonces, con total seguridad, podemos decir que adaptarnos a las nuevas exigencias para crear entornos más habitables en función de nuestras necesidades ha guiado la construcción o reconstrucción de nuestras urbes.

Hoy en día prevalece un especial interés en la afectación producida por el Covid-19 en distintos ámbitos pues hemos visto alterados nuestros estilos de vida de forma significativa. Por ello, tengamos presente que este es un coronavirus de una familia de virus del mismo nombre, con los que comparten características similares que han tenido brotes más frecuentes durante las últimas décadas[2]. Si bien la pandemia actual ha alcanzado proporciones globales, esto no debe llevarnos a contemplarla como un hecho aislado. De hecho, existe evidencia vinculada a las actividades humanas contemporáneas que nos obliga a pensar en una mayor aparición de las mismas.

Por su parte, la Organización Mundial de las Naciones Unidas estima que cerca de 4000 millones de personas vive en ciudades actualmente y se prevé que ese número aumente hasta unos 5000 millones para 2030[3]. A pesar de que Las ciudades del mundo ocupan solo el 3% de la tierra, representan entre el 60% y el 80% del consumo de energía y el 75% de las emisiones de carbono, por lo que la acelerada urbanización está ejerciendo presión sobre distintos recursos.

Ello significa que grandes y complejos grupos humanos tienden a conformar ciudades desordenadas de manera inevitable lo que supone nuevos tipos de problemas en ciudades y megaciudades. Entre estos destacan i) problemas técnicos y materiales: tráfico, gestión de residuos, contaminación del aire, afectación a la salud y deterioro de infraestructuras, y ii) problemas sociales y organizacionales: stakeholders, altos niveles de interdependencia y complejidad de gobernabilidad. (Chourabi et al. 2012). Por tanto cabe preguntarse qué cambios sufrirán nuestras metrópolis para enfrentar ésta y futuras pandemias.

Entendiendo las Ciudades

Para empezar, necesitamos entender mejor el funcionamiento de las ciudades. Dentro de las urbes existe interacción de diversos elementos que estructuran a las metrópolis y mega ciudades. Así mismo, estos logran satisfacer las necesidades de sus habitantes, así como, incrementar el estilo de vida (Munizaga, 2000). Dichos elementos pueden agruparse en cuatro componentes estructurales de las ciudades. En primer lugar, el equipamiento es el elemento urbano definido como el conjunto de espacios en los cuales se desarrollan servicios básicos como la educación, salud, cultura, recreación y seguridad. (Ministerio de vivienda, construcción y saneamiento, 2011).

En segundo lugar, el sistema vial es el componente que permite crear conexiones a nivel distrital, regional, nacional e internacional. Cabe resaltar que en este campo se toma en cuenta el transporte pasivo, bicicletas, scooters y otros que trae beneficios como disminución de la desigualdad, mejora el estilo de vida al reducir el tiempo de viaje de un punto a otro y reduce la emisión de gases de carbono. En tercer lugar, se encuentran los espacios verdes. Estos entran en la categoría de equipamiento de recreación. Tienen como objetivo establecer nuevos puntos de encuentro de una comunidad y mejoran la calidad del aire. Por último, encontramos el uso de suelo urbano. Esta categoría se encarga de la planificación de una ciudad proyectada hacia el futuro y designa el uso de los terrenos, tomando en cuenta el sistema vial ya existente, el equipamiento según las necesidades, las zonas residenciales, zonas comerciales y zonas industriales.

Posteriormente se realiza la habilitación urbana: dotación de servicios básicos, como agua, desagüe, alcantarillado y electricidad. Estos procesos aseguran que finalmente la construcción en las zonas potenciales cuenten con una correcta integración y desarrollo con el resto de la ciudad. Para poder poner en práctica los elementos estructurales de la ciudad, es indispensable hacer un estudio previo del entorno para poder reconocer las aptitudes y deficiencias del mismo. La evolución de la ciudades es inevitable y está relacionada con la historia de las diferentes culturas, las organizaciones sociales, las ideologías políticas, las costumbres, las necesidades y gustos, y también según sus posibilidades y grados de conocimiento y de avance tecnológico (Rossi, 1982).

Proyección hacia el futuro: Smart Cities

No es fácil alcanzar una definición conceptual de lo que debe entenderse por Smart city o ciudad inteligente. Pero se entiende de aquella que se vale de la innovación tecnológica para ofrecer un entorno más habitable a las personas (Dameri y Rosenthal, 2014). Al respecto, Understanding Smart Cities: An Integrative Framework nos describe los 8 componentes clave que se describen brevemente a continuación:

1) Administración y organización: Referido al fortalecimiento del vínculo entre gobiernos digitalizados (pues lideran las iniciativas) y la comunidad por medio del uso intensivo de TICs para brindar mejores servicios al ciudadano.

2) Tecnología: Base de aplicación a sistemas informáticos inteligentes aplicados a componentes críticos de infraestructura y servicios. Se busca obtener Sistemas de Tecnología integrada con todos los puntos de las ciudades en tiempo real para mejorar el proceso de toma de decisiones con información actualizada y sistematizada a través de analítica avanzada. Al igual que genere oportunidades puede incrementar la desigualdad a través la división digital.

3) Gobierno: Entendido como el conjunto de normas y prácticas que habilitan la actividad gubernamental para la entrega de bienes y servicios. Una smart city permite compartir la información con los ciudadanos y la necesidad de fomentar la participación de estos en las iniciativas. Se busca integrar tecnologías, personas, políticas, prácticas, recursos, normas e información que interactúan para dar soporte a las actividades de gobierno de la ciudad. Ello requiere de comunicación eficiente e intercambio de información de forma transparente.

4) Contexto político: Está comprendido por las presiones internas, necesidades o aspiraciones de sus habitantes, o presiones externas, lineamientos de carácter nacional e internacional. Resulta fundamental para poder regular un uso ético de la tecnología y la información compartida. Además, crea la condiciones adecuadas para el desarrollo urbano planeado.

5) Personas y comunidades: La integración de las tecnologías fomenta la mayor comunicación, educación y la participación urbana. Además, el intercambio de información permite saber cuales son las necesidades específicas de los ciudadanos. Para mejorar los servicios que se les ofrece, es clave contemplar al ciudadano en su dimensión individual como colectiva.

6) Economía: Es el principal conductor de una smart city pues cualquier iniciativa tiene un costo presupuestario. Una definición operativa dinamiza la competitividad del mercado, productividad y flexibilidad. Así se pretende desarrollar capacidades de tecnología de la información.

7) Infraestructura material: La disponibilidad y calidad de los servicios que se ofrezcan depende de la infraestructura de las TICs y depende de canales de fibra óptica, wi-fi, wireless hotspots, y servicios dirigidos de sistemas de información.

8) Entorno natural: Las ciudades inteligentes tienen como objetivo hacer una ciudad más sostenible y cuidar el medioambiente. Debido a que los proyectos estatales están justificados en datos exactos, se puede planear las ciudades de manera más eficiente.

Un ejemplo exitoso de la aplicación de iniciativa de smart cities es el caso la ciudad de León, Guanajato en México. El problema que enfrentaban algunas zonas de la ciudad era no contar con una conexión estable de electricidad, causando cortes eléctricos de manera regular. Para poder solucionar esto, se implementó la instalación de sensores con la función de recopilar datos del uso de la energía. El objetivo era optimizar el uso de la electricidad a lo largo de la ciudad. El resultado permitió una mejor distribución de la energía, lo cual disminuyó los cortes eléctricos. A futuro, se planea que los sensores puedan recolectar más datos de gestión ambiental, movilidad y telegestión que promuevan el desarrollo de más proyectos públicos y mejoren la calidad del estilo de vida de los ciudadanos (Rendón, 2020). Un sistema de procesamiento de información como este en el abastecimiento del agua resulta crucial, durante una emergencia sanitaria, si buscamos garantizar un acceso más contínuo para mejorar las prácticas de higiene.

Smart Cities y nuevas propuestas Urbanas

El cambio de las dinámicas sociales por la pandemia moldeará nuestras ciudades priorizando prácticas de distanciamiento físico y conectividad digital. Algunas de las reflexiones extraídas de Catalysts of Urban Change Post Coronavirus sobre los cambios urbanos serán profundizadas a continuación. Para empezar, muchos han tenido la posibilidad de poder trabajar o estudiar de forma remota. Ello supone la necesidad de equipar las viviendas con espacios de trabajo y a la vez cuestiona la necesidad las empresas para alquilar una oficina. Posiblemente esto traiga modelos de centros de reunión para tiempos de colaboración esencial y rutinas de trabajo desde el hogar. Esto podría implicar inestabilidad en el mercado de oficinas lo que puede significar una oportunidad para enfrentar problemas previos como el continuo declive de las calles principales.

En segundo lugar, los desplazamientos se han vuelto más reducidos. Durante el confinamiento la gente ha limitado bastante su movilidad, por lo que los sistemas viales cambiarán a corto y largo plazo, y se incrementará el uso de transportes pasivos (León, 2020). En efecto, en Lima y otras ciudades se manifestaron iniciativas para fomentar el uso de la bicicleta[4]. Esto busca integrar la ciudad y minimizar los largos desplazamientos de las personas entre los distritos para evitar el contacto masivo entre ellas y reducir la posibilidad de contagio. Así, podríamos imaginar una app que informe a los usuarios donde pueden estacionar sus bicicletas, así como las rutas establecidas y demás. No obstante ello se enmarca dentro de lo que Ortiz de Zevallos señala: la vida girará más entorno a los vecindarios, que deberán contar con servicios esenciales.

El urbanista sostiene que “necesitaremos una ciudad que sea policéntrica, de manera que uno tenga cerca de su casa los servicios esenciales, como la educación, la salud, las compras, y no necesite moverse demasiado”. Por tanto, propone un nuevo modelo organizado en seis polos descentralizados: en Lima norte, Lima sur, Lima noreste, Lima este, Lima consolidada y Callao. Cada uno deberá bastarse solo para atender las demandas de sus vecinos de salud, educación, alimentación, recreación y también, en la medida de lo posible, empleo (La República, 2020). En la misma línea, Mariana Alegre manifiesta que “necesitamos un retorno a lo local. El barrio ha de ser llevado al extremo más granular que permita satisfacer necesidades y oportunidades en la cercanía”. Podríamos tomar como ejemplo «la ville due quart d’ heure»[5] y pasar de “Quédate en tu casa” a “Quédate en tu barrio”, como sostienen diversos urbanistas peruanos.

Resulta importante pensar que para maximizar la eficacia de ésta propuesta podemos digitalizar los servicios. Como beneficio, esto permitiría que las ciudades se descentralicen y lograr que cada barrio cuente con el equipamiento adecuado. Este es un beneficio a corto plazo y se ve en la reciente implementación de mercados itinerantes («Mercados itinerantes “De la chacra a la olla” atendieron a 180,000 familias», 2020). Si pensamos en una plataforma digital para el abastecimiento a las diferentes familias podría ser más eficiente y entablar vínculos más directos entre productores y consumidores.

En tercer lugar se resalta las actividades de ocio. Luego del confinamiento, las personas van a querer disfrutar más de los parques y espacios públicos, en consecuencia necesitarán contar con ellos más cerca. Las ciudades deberían comenzar a enfocarse más en áreas descentralizadas, de menor densidad y fuera de la ciudad en aras de brindar una mejor conectividad, más empleos, más cultura. Para evitar la saturación de estos espacios podríamos establecer mecanismos de comunicación entre los ciudadanos y la administración para ofrecer información en tiempo real o programar el uso de estos servicios.

En cuarto lugar, durante esta crisis el sentido de comunidad se ha fortalecido, por lo cual es posible que la gente colabore con las comunidades más vulnerables y exista un fortalecimiento de estas. Las soluciones a este escenario se prevén a largo plazo con la implementación de políticas; pero a corto plazo, se ha podido recolectar los datos de familias necesitadas a través de la pagina peru19.pe que tiene como objetivo ayudar a familias en situación de pobreza (Díaz, 2020). Resulta imperativo pensar en los diferentes grupos en situación de vulnerabilidad para brindar canales de comunicación sobre sus necesidades para incorporar las respuestas gubernamentales así como facilitar el involucramiento de la sociedad civil. Esto debe centrarse en cuestiones de habitabilidad y déficit de viviendas en nuestro país[6].

Finalmente, gracias a la colaboración digital, se ha podido plantear nuevas soluciones a varios problemas. Vemos diseñadores, ingenieros y científicos trabajando en nuevos prototipos para unidades de atención médica y soluciones respiratorias. Todo esto es realizado a través de plataformas online disponibles. No hay transporte físico por trenes, aviones o automóviles, lo que resulta beneficioso para el medio ambiente también. A nivel colectivo nos aseguraremos de que nuestras ciudades logren un equilibrio muy necesario entre abordar los problemas mundiales con las aspiraciones de las comunidades locales.

Una mirada desde el Derecho

Ante lo descrito anteriormente, pensemos en cuál será el rol del Derecho en un tema de tanta complejidad como la implementación de iniciativas de Smart Cities, qué desafíos encuentra y cómo puede encontrar las mejores estrategias para garantizar la satisfacción plena de los derechos y servicios que se ofrecen en una ciudad. Glyn Morgan[7], ante el panorama actual, planteó seis diferentes escenarios sociopolíticos que él considera que los Estados adoptarán frente a la pandemia originada por el nuevo Coronavirus ante la posibilidad de encontrar una completamente efectiva vacuna o un completamente efectivo antiviral.

Primero, si encontramos uno retornaremos a la sociedad normal, es decir, al funcionamiento de como era antes de la pandemia. Segundo, en caso de encontrar algo que medianamente combata el virus estaríamos frente a The Winter Lockdown Society, es decir, un retorno a la normalidad con medidas restrictivas de forma estacional. Pero en los escenario más trágicos, en los que no encontramos una vacuna o antiviral, tenemos que aprender a vivir con este virus; y si pensamos en el futuro, con nuevos virus que podrían alcanzar proporciones epidémicas o pandémicas.

Ahora bien, describiremos brevemente cada uno de estos escenarios. i) The Hygienic Society: a través de normas sociales, autorregulación y uso de apps de control libremente descargadas se busca evitar el contagio[8]. ii) The Techno Surveillance State: a través de una forma autoritaria tecnocrática que incluye pasaportes digitales y apps controladas centralmente se busca controlar la propagación. iii) The Hippocratic State: se imponen leyes necesarias para minimizar el contagio y muertes de las personas, incluso en detrimento de la economía. Finalmente iv) The Darwinian State: el Estado impone leyes necesarias para mantener la economía a flote incluso a expensas de la vida de los más vulnerables.

Aunque estos escenarios simplifican muchas de las diferentes realidades, si nos permiten apreciar el panorama que adoptarán muchas de las políticas públicas en los Estados, y con ellas las regulaciones de cada caso. Entonces, cómo debería ser el rol estatal en una Smart City en un contexto (post)pandémico. La respuesta es tan compleja como la pregunta, por lo que es necesario entender qué desafíos, e incluso amenazas, supone una Smart City desde el derecho. Lo que sí resulta claro es que es imprescindible buscar un diálogo con el derecho, sobre todo en función del ámbito tecnológico que se ha desarrollado exponencialmente en los últimos años. Esto permitirá que veamos en las smart cities algo más que una forma autoritaria de tecnocracia, pues no solo permiten ejercer mecanismos de control sino también la satisfacción de derechos. Además, cada iniciativa responderá a una política diferente pues no todos las estrategias que incorporen uso de TICs supondrán un control gubernamental.

Al respecto, podemos apreciar los mecanismos que adoptaron los gobiernos de países de Asia del Este, Japón, Corea del Sur, Taiwán y China, en aras de controlar el brote infeccioso. Dichas medidas tienden a implementar activamente tecnología para recopilar datos sobre el progreso del virus y los esfuerzos para contenerlo, incluido el seguimiento de las personas infectadas y sus contactos, que sumado al apoyo colectivo reforzaron la eficacia para aplanar la curva (Huang 2020). Aplicar tecnología de este modo ha demostrado ser una herramienta importante para controlar la pandemia debido a que el tiempo resulta crucial ante el brote de una enfermedad infecciosa. Este aprendizaje es el resultado de brotes pasado como el SARS en 2003[9] y el MERS en 2015 en ésta región de Asia.

Privacidad y seguridad

No obstante, el mencionado autor plantea cuestiones políticas preocupantes sobre la soberanía y la privacidad de los datos que son más polémicas en las democracias occidentales que en las sociedades más colectivistas del este de Asia. En general, la implantación y desarrollo de estas iniciativas requiere tratar grandes cantidades de datos que fluyen entre los sectores público y privado y que facilitan el conocimiento y predicción de situaciones que permiten una ciudad más habitable (Piñar, 2017). Así resulta imperativo contar con un régimen de protección de datos personales siendo conscientes de que el respeto por dicha protección es imprescindible para un desarrollo lícito de las ciudades.

Por ejemplo, el Reglamento General de Protección de Datos de la Unión Europea[10], en su artículo 5º recoge precisamente los principios relativos al tratamiento: Licitud, lealtad, transparencia; limitación de finalidad; minimización de datos; exactitud; limitación del plazo de conservación; integridad y confidencialidad; responsabilidad proactiva; y licitud del tratamiento. Asimismo, el artículo 25 pone especial énfasis en dos principios de especial importancia en el desarrollo de las Smart cities: privacidad desde el diseño y privacidad por defecto.

Aunque las aplicaciones de la Big Data[11] han resultado muy beneficiosas para el desarrollo de las ciudades y sus habitantes, su uso también supone cuestionamientos éticos y legales que requieren de especial protección. Informar a los usuarios de que están siendo tratados con fines big data permite el ejercicio de otros derechos como acceso, cancelación, oposición e incluso derecho al olvido o portabilidad de datos.

Infraestructura

La satisfacción de los servicios y derechos en una iniciativa digital requerirá del adecuado funcionamiento de los sistemas de las TICs. En efecto, si se busca implementar un sistema de rastreo a los ciudadanos durante una pandemia se requiere de i) La adopción de las tecnologías necesarias (ya sea que se les aliente o las obligue); ii) una infraestructura digital habilitada y activada por el gobierno; y iii) el intercambio continuo de datos entre el gobierno y las empresas que pueden ofrecer pocas protecciones de privacidad. El rápido ritmo de innovación en La industria de las TIC exige una reestructuración continua y profunda y un replanteamiento de la infraestructura de la comunicación.

Al respecto Ebrahim e Iraní (2005) establecieron los factores y desafíos correspondientes a la implementación de las TICs:

  1. Infraestructura de las TICs: entre estos destacan la falta de integración de los sistemas de gobierno. Asimismo, los sistemas internos existentes tienen restricciones sobre sus capacidades de integración. Prevalece la falta de conocimiento sobre interoperabilidad. Muchas veces también no hay disponibilidad y compatibilidad de software, sistemas y aplicaciones.
  2. Seguridad y privacidad: enfrentamiento a amenazas de hackers e intrusos, y virus. Privacidad de información personal también contiene altos riesgos lo que conlleva un alto costo de aplicaciones de seguridad y soluciones. La accesibilidad es vital.
  3. Costo operacional: el contrato de técnicos profesionales de TICs y consultas resulta muy costoso, así como la implementación de los sistemas. Entre estos se destacan Costo de instalación, operación y mantenimiento de sistemas de información. Adicionalmente existe un costo de capacitación.

Debemos reconocer que en ésta línea el Estado, a través del Ministerio de Transportes y Telecomunicaciones [12] dispuso de dos medidas excepcionales para brindar mayor acceso y conectividad digital a nivel nacional.

D.L. 1477: Se dispone un procedimiento más ágil y simplificado para la instalación de infraestructura necesaria (antenas y fibra óptica) para mejorar los servicios de telecomunicaciones, lo cual permitirá que los usuarios cuenten con más y mejores servicios.

D.L. 1478: las empresas podrán solicitar espectro radioeléctrico adicional, sin obligación del pago de canon, pero con la obligación de brindar conectividad gratuita a colegios o centros de salud en cada distrito en la cual se asigne el espectro.

Acceso a internet

Para enfrentar los diferentes retos en las iniciativas de las smart cities, es necesario configurar nuevos derechos. El principal de ellos es uno en concreto: el acceso a internet. José Luis Piñar resalta el “hecho de que el acceso a internet en condiciones de igualdad va a ser en breve requisito para poder desarrollar una vida normal de acuerdo a los nuevos estándares que la tecnología va a ir imponiendo” ( 2017, pp. 15). Este resulta esencial para garantizar el acceso a cultura, libertad de información o participación democrática. Además si pensamos en una Smart City que integra diferentes servicios públicos y privados ofrecidos a los ciudadanos a través de diferentes plataformas digitales, es evidente que la vida de las personas va a estar condicionada por el internet.

Así mismo. si pensamos en un contexto (post)pandémico en concreto, la información en tiempo real que puedan tener los ciudadanos respecto de sistemas de transporte integrados, operatividad servicios de salud o aglomeración en espacios públicos evidencia la imperatividad de que los usuarios cuenten con acceso a internet. En consecuencia, el internet debe ser concebido como un derecho fundamental hoy más que nunca y dicha afirmación cobrará mayor relevancia ante el incremento de digitalización de servicios públicos y privados a la que se han visto obligados a desarrollar como consecuencia del aislamiento social obligatorio. Por ejemplo, pensemos en el caso concreto del programa Aprende en Casa implementado por el Ministerio de Educación. Si el Estado no puede garantizar el acceso a internet de los escolares, estos ven afectados en buena parte su derecho a la educación [13].

Educación

Este ejemplo advierte uno de los principales retos cuando hablamos de ciudades inteligentes: lograr una educación de calidad para reducir las desigualdades. La experiencia en Europa encontró una relación positiva entre la riqueza urbana y la presencia de una gran cantidad de profesionales creativos, un puntaje alto en un indicador de accesibilidad multimodal, la difusión de Las TIC (más notablemente en la industria del gobierno electrónico) y, finalmente la calidad del capital humano. En efecto, mantener diferentes iniciativas urbanas a través de herramientas digitales solo se torna eficaz cuando los usuarios pueden comprender su funcionamiento y hacer uso de ellas. Por ello en Smart Cities in Europe se concluye que:

Todas estas variables pueden ser concebidas como existencias de capital, son acumuladas a lo largo del tiempo y son objeto de decaimiento de distintos procesos. Sin embargo, educar a las personas en promedio tiene éxito sólo cuando la inversión en educación se lleva a cabo durante un largo período con un flujo estable de recursos (Caragliu , Del Bo y Nijkamp, 2011).

Gobernabilidad y participación ciudadana

Cuando nos referimos a gobiernos locales, la administración debe integrar la dimensión tecnológica en las normas que regulen los distintos sectores económicos de la ciudad, aportando garantías y seguridad jurídica en el uso de los datos que se generan en el marco de la transparencia y la información activa (Canto, 2017). La autora explica que la gestión administrativa requiere de un proceso de cuatro niveles. Primero las herramientas tecnológicas se convierten en un eje de la modernización en la gestión de la servicios municipales. Segundo, se requiere de plataformas tecnológicas para gestionar los servicios de forma integrada. Tercero, se necesita de aplicación de inteligencia a esa plataforma para proceder a la toma de decisiones en la administración pública. Cuarto, el objetivo final de un proyecto de ciudad inteligente consiste en una gestión predictiva, ofreciendo valor añadido al servicio de los ciudadano.

En nuestro país este punto es sumamente complejo y requiere una mayor profundización de las siguientes ideas. Primero, la descentralización se encuentra mal formulada pues el territorio no es el elemento jurídico que permite construir las administraciones públicas en ese espacio. Contamos con una gran cantidad de municipalidades distritales desarticuladas entre sí a nivel nacional que han desintegrado las ciudades y cada uno cuenta con la desafiante tarea de (re)hacer las ciudades post cuarentena. Es importante recalcar la heterogeneidad entre estos órganos de gobiernos pues algunos abordan propuestas urbanas y otros rurales. Los gobiernos locales a través de alcaldes y concejos municipales deberán adoptar medidas necesarias atendiendo a cada realidad en concreto y en seguimiento de los lineamientos nacionales que no son claros cuando hablamos de desarrollo urbano. Orlando Vignolo[14] destacó que falta presupuestaria, deficientes leyes orgánicas, la necesidad de asistencia técnica real al funcionario y la necesidad de profesionalizar la gestión local son imprescindibles para mejorar el funcionamiento de las municipalidades locales. Estas son parte clave de la agenda pues estos niveles de gobierno serán los principales protagonistas para para reestructurar las ciudades post cuarentena, y posiblemente digitalizar los servicios que proveen.

El modelo de ciudad inteligente requiere de formas innovadoras de gobierno para permitir la integración de los diferentes grupos de interés dentro del proceso. El desafío de los proyectos radica su incorporación en los actos de los ciudadanos, para que puedan sentirse partícipes activos y destacados de la actividad municipal y protagonizar la mejora de la prestación de servicios a partir de la sostenibilidad y la eficacia. Esto es imprescindible pues son los ciudadanos los que se encuentran con los desafíos de la urbanización de las ciudades, la mezcla demográfica, patrones de consumo y el aumento de las expectativas de lo que se refiere calidad de vida. Un gobierno abierto a sus ciudadanos a través de las TICs puede tomar mejores decisiones, incluir sus ideas y pueden contribuir a la eficiencia y eficacia del proceso de innovación. Así se puede encontrar cuatro perfiles de usuarios (Sartori, 2015):

  1. usuario informador: detecta los problemas, accede a la información, supervisa los contenidos y transmite información a través de herramientas digitales.
  2. usuario sensor: a través de tecnologías, GPS, sensores, es capaz de proporcionar y transmitir la información para compartir en comunidad.
  3. usuario activo: comparte la información, comparte las soluciones e informa de aplicaciones para proporcionar un mejor servicio para los ciudadanos.
  4. usuario emprendedor: permite un modelo más participativo en la gestión de la información de la ciudad a través de iniciativas comunitarias.

Sostenibilidad

Cuando nos referimos a que una smart city permite que una ciudad sea más sostenible, no solo nos referimos a que pueda gestionar de mejor manera los recursos que utiliza para reducir costos o estableciendo mecanismos que permitan optimizar los servicios a través de la reducción de emisiones de carbono, potenciar la gestión de residuos y buscar un intercambio más fluido de información al respecto. Sin duda alguna estos aspecto resultan beneficiosos para la calidad de vida del ciudadano y reflejan un compromiso con el ambiente. También es importante destacar que la sostenibilidad contiene la adopción de medidas necesarias en los diseños y estrategias urbanas para que la resiliencia y la reducción del riesgo de desastres formen parte de éstas. Lograr que los espacios urbanos sean cada vez más seguros es un reto que deben buscar alcanzar los urbanistas (Cobeña, Mera, Alcívar. 2016). Ésta es la finalidad de hablar de cambios urbanos por pandemias que se vuelven más frecuentes y la incorporación de herramientas digitales puede ayudarnos a conseguirla a mediano y largo plazo.

Conclusiones

Las iniciativas de smart cities son importantes si buscamos reestructurar nuestras ciudades a raíz de la pandemia actual porque logran que una ciudad funcione de manera más eficiente gracias a las TICs. Esto se logra mediante la integración de diversos sistemas haciendo uso de la tecnología en los servicios a los ciudadanos. Además, facilita el reconocimiento de las deficiencias en las ciudades y las nuevas necesidades de los habitantes, fortaleciendo la relación de los habitantes con el gobierno. Por otra parte, permite el desarrollo de soluciones puntuales, ahorrando costos y logrando mejores resultados. Así mismo, una adecuada regulación de las políticas que contemplen la digitalización de procesos y servicios resulta imprescindible para no vulnerar derechos a nivel colectivo o individual, cuando nos referimos a privacidad y manejo de datos por ejemplo. Por otra parte busca incrementar, garantizar y satisfacer otros derechos en un escenario (post)pandémico tales como educación, trabajo, participación ciudadana entre otros. El fortalecimiento de las instituciones es vital para el adecuado funcionamiento, además complementario, de los servicios que se ofrecen al ciudadano. Finalmente, un enfoque de sostenibilidad es necesario para el funcionamiento de la ciudad con costos e impacto ambiental reducidos, y a su vez, con el equipamiento para enfrentar desastres como el brote de una enfermedad infecciosa.

* Claudia Aragón es estudiante de Pregrado de la Facultad de Arquitectura y Gestión de proyectos de la Universidad de Lima, y Gonzalo Rivera es estudiante de Pregrado de Derecho de la PUCP y Miembro de Siembra, Comisión de Desarrollo Social de Ius Et Veritas


[1] Escritor y Filósofo español por la Universidad del País Vasco a través de una entrevista a la BBC.

[2] Específicamente en humanos, hay 7 tipos de Coronavirus conocidos que pueden infectarnos, son denominados HCovs. Cuatro de ellos (HCoV-229E, HCoV NL63, HCoV-HKU1, y HCoV-OC43) «suelen causar un resfriado común y pueden ser potencialmente más graves en personas “inmunocomprometidas», explica el doctor Anthony Fehr, profesor de enfermedades infecciosas de la Universidad de Kansas, en Estados Unidos. Y los tres restantes tipos de coronavirus que han causado brotes de enfermedades graves en humanos son el SARS-CoV (2002-2003), MERS-CoV (2012-actualidad) y ahora el SARS-CoV-2 2019, que se desconoce hasta cuándo estará presente. https://www.bbc.com/mundo/noticias-51921093

[3] https://www.un.org/sustainabledevelopment/es/cities/

[4] En este punto cabe señalar que este tipo de medio de transporte es contemplado como una alternativa principal para el desplazamiento de las personas pues es personalizado, lo que significa que menos personas entran en contacto entre sí y ello representa una estrategia para evitar los contagios. Por ello la Autoridad de Transporte Urbano de Lima (ATU) en coordinación con el Ministerio de Transportes y Comunicaciones y 23 alcaldes municipales de la Capital impulsan un sistema integrado de ciclovías como parte de un sistema alternativo de Transporte Sostenible. https://gestion.pe/peru/atu-sobre-ciclovias-se-alista-red-integrada-y-sistema-alternativo-de-transporte-para-evitar-contagio-noticia/?ref=gesr

[5] La ciudad en 15 minutos” es una propuesta de la actual alcaldesa de París para asegurar la transformación ecológica en la capital francesa creando distintos distritos mixtos en lo social y económico enfocada en las seis funciones sociales esenciales: vivir, trabajar, abastecer, cuidar, aprender y disfrutar. https://elpais.com/elpais/2020/02/28/seres_urbanos/1582890799_352414.html

[6] Por ejemplo, una de las labores más reconocidas en ésta coyuntura fue la implementación de “La Casa de Todos”, el albergue temporal en la Plaza de Acho, donde 122 personas en estado de abandono podrán permanecer durante los días de distanciamiento e inmovilización social obligatoria. Adicionalmente la Municipalidad de Lima anunció la construcción permanente de un albergue con el mismo nombre para albergar a los refugiados al finalizar el Estado de Emergencia. https://andina.pe/agencia/noticia-munoz-60-dias-se-construira-casa-todos-el-cercado-lima-795688.aspx

[7]Profesor Asociado en ciencias Políticas en Maxwell Syracuse University y Ph.D. por la Universidad de Berkeley, California (twitter) https://twitter.com/morgan_dgmorgan/status/1256548714447020033/photo/1

[8] Como parte de la estrategia digital para enfrentar el COVID-19 diseñada en el grupo “Te Cuido Perú”, el Gobierno Nacional lanzó la aplicación “Perú en tus manos”, que busca advertir a los ciudadanos sobre las zonas con mayor probabilidad de contagio a través de un mapa de calor a nivel de manzanas con círculos rojos en las zonas donde hay personas portadoras del virus y con círculos naranjas donde hay personas que registran síntomas de la enfermedad. http://www.gob.pe/institucion/pcm/noticias/150943-gobierno-lanza-nueva-version-de-app-peru-en-tus-manos-para-advertir-a-los-ciudadanos-sobre-las-zonas-con-mayor-probabilidad-de-contagio

[9] Taiwán después de dicho brote estableció un sistema de manejo de desastres que permitió una rápida respuesta de forma tecnológica e institucional. Ahora en un día, las instituciones relevantes integraron el historial de viaje de los últimos 14 días de los pacientes infectados con sus datos de identificación, lo que facilitó el seguimiento celular continuo. Más tarde, Taiwán lanzó el Quarantine Entry System que buscaba acelerar la entrada al proporcionar a los pasajeros con un pase de declaración de salud por SMS, y todos los hospitales, clínicas y farmacias obtuvieron acceso a los historiales de viaje de los pacientes poco después. https://hbr.org/2020/04/how-digital-contact-tracing-slowed-covid-19-in-east-asia

[9] Taiwán después de dicho brote estableció un sistema de manejo de desastres que permitió una rápida respuesta de forma tecnológica e institucional. Ahora en un día, las instituciones relevantes integraron el historial de viaje de los últimos 14 días de los pacientes infectados con sus datos de identificación, lo que facilitó el seguimiento celular continuo. Más tarde, Taiwán lanzó el Quarantine Entry System que buscaba acelerar la entrada al proporcionar a los pasajeros con un pase de declaración de salud por SMS, y todos los hospitales, clínicas y farmacias obtuvieron acceso a los historiales de viaje de los pacientes poco después. https://hbr.org/2020/04/how-digital-contact-tracing-slowed-covid-19-in-east-asia

[10] https://www.boe.es/doue/2016/119/L00001-00088.pdf

[11] Es un término general que cubre un gran número de operaciones de tratamiento de datos personales, algunas de las cuales están hoy bien identificadas mientras que otras habrán de desarrollarse en el futuro.

[12] https://www.gob.pe/institucion/mtc/noticias/151115-mtc-posibilita-mayor-acceso-y-conectividad-digital-a-nivel-nacional

[13] Reconocemos la existencia de acceso a este programa del gobierno por medios como televisión y radio. No obstante, las dinámicas multidireccionales que proporcionan las herramientas en dispositivos móviles o computadores enriquecen el proceso de aprendizaje de los estudiantes a diferencia de cuando este es unilateral e imposibilita el intercambio de ideas.

[14] Doctorando por la Universidad de Zaragoza (España) y abogado por la Universidad de Piura (Perú), participó en un conversatorio sobre ciudades post cuarentena en https://www.facebook.com/IUS360/videos/575057946727134/?v=575057946727134

BIBLIOGRAFÍA

Caragliu, A., Del Bo, C., & Nijkamp, P. (2011). Smart Cities in Europe. Journal of Urban Technology, 18(2), 65–82. https://doi.org/10.1080/10630732.2011.601117

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