Construyendo una epidemia: una mirada al derecho a la ciudad a través de una crisis sanitaria | Gonzalo Rivera

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Escrito por Gonzalo Rivera*

El inciso 1.1 del artículo II de la Carta Mundial por el Derecho a la Ciudad establece que “ Las ciudades deben ser un ámbito de realización de todos los derechos humanos y libertades fundamentales, asegurando la dignidad y el bienestar colectivo de todas las personas, en condiciones de igualdad, equidad y justicia. Todas las personas tienen el derecho de encontrar en la ciudad las condiciones necesarias para su realización política, económica, cultural, social y ecológica, asumiendo el deber de la solidaridad” ​¿Qué significa esto durante una crisis sanitaria como la vivida actualmente?

El comienzo del 2020 planteó una serie de cuestionamientos de cómo podríamos enfrentar el brote de una enfermedad causada por un nuevo tipo de Coronavirus que terminaría convirtiéndose en una pandemia. Una de las principales preguntas que cobró gran importancia fue si estábamos preparados para poder enfrentar una nueva enfermedad como ésta. Ahora posiblemente la pregunta gira más entorno a cuán bien enfrentamos esta emergencia sanitaria de nivel mundial así como qué cambios sufrirá nuestra sociedad cuando la pandemia esté mejor controlada.

Para poder responder a las preguntas anteriores, es necesario entender que la relación entre enfermedades infecciosas y ciudades no es nueva, y es una relación bidireccional. En este sentido, la propagación de enfermedades muchas veces se ha visto favorecida en ciudades con déficit en sistemas de saneamiento, alta densidad poblacional, ausencia de sistemas de drenaje y alcantarillado, o un poco eficiente sistema de gestión de residuos. Así mismo, la historia de la transformación de las ciudades ha sido objeto de la mejora de condiciones de vida de los ciudadanos como medidas para evitar un mayor contagio por parte de sus habitantes.

Una breve reseña histórica

García (2019) nos relata que un claro ejemplo de ello fue Londres del siglo XIX, la ciudad más grande del mundo entonces. Tenía un crecimiento poblacional de 6.7% por centuria y un gran problema de saneamiento: las aguas que se consumían se bombeaban directamente del río Támesis. Esto produjo que entre 1848-1849 el cólera cause la muerte de 14.137 londinenses y en 1853 de otros 10.738. La opinión de los expertos era generalizada: la enfermedad tenía un origen miásmatico, el aire fétido provocaba la enfermedad. No obstante, Jon Snow, padre de la epidemiología moderna, demostró que el origen del cólera estaba en las aguas contaminadas del Támesis y que el olor provenía del río, el cual incluso paralizó las sesiones del Parlamento de Westminster en el verano del año 1858 y fue denominado Great Stink.

Por ello se creó La Junta Metropolitana de Obras Públicas (J.M.O.P.) en 1855, con el fin de brindar infraestructura adecuada, designó a Joseph Bazalgette como ingeniero de la Junta y le encomendó resolver el problema del saneamiento y de la contaminación de las aguas. Posteriormente el Parlamento Británico autorizó a la JMOP a construir un sistema de alcantarillado masivo, uno de los más grandes proyectos de ingeniería. No obstante ingeniero Bazalgette no solo cumplió con la ejecución del proyecto, sino que amplió el diámetro de las alcantarillas calculado para la densidad poblacional de la época, lo que permitió que el servicio siga operando hoy en día, 145 años después. De no haberlo hecho así, se calcula que en 1960 dicho sistema habría colapsado.

En efecto, la planificación moderna y la ingeniería civil nacieron del desarrollo del saneamiento de mediados del siglo XIX en respuesta a la propagación de enfermedades infecciosas como la malaria y el cólera en las ciudades, y con ellas, el desarrollo de normas de mejora de condiciones de las ciudades. “En países como Francia, Inglaterra, Italia y Estados Unidos las preocupaciones eran similares. De ahí la aparición de informes, reglamentos y leyes sobre sanidad; trabajos de saneamiento; especializaciones en el tratamiento de ciudades, y la celebración de congresos donde se compartían conocimientos y experiencias” (Sánchez, 2009). Por ejemplo, en el Informe presentado al gobierno de la república Argentina del Sexto Congreso Internacional de Higiene y Demografía (1888) Pedro Antonio Pardo detalla que las principales temáticas fueron:

Agua potable y la propagación de enfermedades infecciosas, sistemas de cloacas, alumbrado por gas, alcoholismo, razas humanas y materias infecciosas, luz y calor en edificios, enseñanza de la higiene, higiene y legislación en fábricas, construcción de hospitales, procedimientos para la desinfección, comercio y propagación de enfermedades infecciosas, experiencias sobre las epidemias, reglamentos internacionales de epidemias, etcétera.

L​as formas del habitar, el manejo y la transformación de espacios se han forjado a partir de aspiraciones y de carencias propias, aunque también, como resultado de vivencias o de lo imaginado a partir de noticias respecto al exterior. En un caso más cercano a nuestra región, ​la modernización por la influencia de corrientes urbanas europeas en la ciudad de México desde finales del siglo XIX impulsó una serie de proyectos para la ciudad como drenaje, agua potable, arborización, ensanchamiento de calles, embellecimiento, etc. Esto se realizó con el principal propósito de disminuir las enfermedades y epidemias que azotaban a este espacio entre las ​que el doctor Orvañanos destacaba tifo, paludismo, reumatismo, viruela, sarampión, escarlatina, tos ferina, pulmonía, enfermedades de los ojos, enfermedades del estómago y sífilis entre otros.

El urbanismo desempeña un rol fundamental para la organización de nuestras ciudades, con el fin de promover el bienestar a la población a través de la intervención planificada del territorio, para la satisfacción de las distintas necesidades del ciudadano de la mejor manera posible. Ello, a su vez, permitió al Derecho desarrollarse y llevarnos al concepto de derecho a la ciudad (inciso 2, art. 1 Carta del derecho a la Ciudad) como el derecho colectivo de los habitantes de las ciudades, en especial de los grupos vulnerables y desfavorecidos, que les confiere legitimidad de acción y de organización, basado en sus usos y costumbres. El cual tiene el objetivo de alcanzar el pleno ejercicio del derecho a la libre autodeterminación y un nivel de vida adecuado dentro de los principios de sustentabilidad, democracia, equidad y justicia social.

El Perú y el Covid-19

Ante la actual pandemia generada por el Covid-19, intentaré abordar algunas implicancias de lo explicado anteriormente en nuestro país. Me enfocaré en Lima principalmente, por ser la ciudad más grande y con mayor cantidad de personas infectadas[1]. Al respecto la apreciación de Chehade (2014) nos muestra lo siguiente:

Basta dar un rápida mirada a Lima para comprobar que se trata de una enrevesada ciudad que ha crecido desordenadamente, huérfana de un desarrollo urbanístico y de una adecuada gestión del territorio. La improvisación y el acomodo urbano han sido una constante en los últimos ochenta años, desde que empezaron a asomar las primeras invasiones en 1940. Durante este tiempo la permanente ocupación longitudinal y desarticulada del territorio sin una presencia activa y firme del Estado, que orientara el desarrollo y defina cuál debe ser el norte del crecimiento urbano, nos dejó una Lima gravemente enferma, con profundos problemas urbanos en diversos frentes que reclaman un reordenamiento y un combate decisivo a la informalidad que ha liderado la ocupación del territorio (pp. 66).

Para el mencionado autor fueron tres las principales razones de la realidad actual de Lima. En primer lugar, la migración del poblador del ande a la capital es una respuesta a una política centralista de cerca de 500 años de olvido. El desplazamiento interno en nuestro país se hizo en busca de mejores oportunidades y condiciones de vida que las personas no encontraban en sus ciudades originarias. En segundo lugar, la municipalización del urbanismo, con la regulación del capítulo xii de la Constitución del 79 y el otorgamiento de competencias mediante la Ley 23853[2]. A inicios de la década de los años ochenta esto permitió la transferencia de competencias de gestión y planificación urbana a municipalidades sin un acompañamiento adecuado y capacitación, lo que obligó a los funcionarios a una desafiante de hacer ciudad en un contexto de mayores invasiones producto del Conflicto Armado Interno en busca de paz y seguridad.

En tercer lugar, el populismo de muchos gobiernos pasados alimentaron y formalizaron las invasiones con fines electorales, junto a la ausencia de una política estatal de ordenamiento territorial. Ellos fomentaron la ocupación inorgánica del territorio sin ninguna planificación ni visión de conectividad o dotación de servicios públicos a esos asentamientos a través de un proceso denominado ​“distritalización de las barriadas”,​ que terminarían por formar la ciudad actual de Lima. Hoy en día más de 8.5 millones de personas, un tercio de la población del país, residen en Lima y lo hacen en grandes condiciones de desigualdad. Según OXFAM, 1.5 millones de ciudadanos no cuentan con acceso a agua potable ni alcantarillado de la zona periurbana a diferencia del resto de de zonas de Lima. Es evidente que esto implica la imposibilidad de mantener las condiciones mínimas de higiene para evitar la propagación del virus sugeridas por el Gobierno.

Así mismo, en Lima Metropolitana el déficit habitacional asciende a más de 610 mil unidades de vivienda al 2016 como señala la consultora HGP Group, de las cuales 41% refiere ausencia de vivienda y 59% a condiciones dignas como material de construcción, hacinamiento y acceso a los principales servicios básicos como el agua potable, electricidad y desagüe. Lima tiene 86 mil hectáreas de área urbana y las 2.700 hectáreas para el desarrollo industrial que se terminan mezclando y genera la vulneración de diferentes derechos vinculados a problemas como tráfico pesado en zonas residenciales, contaminación, ruidos molestos, inseguridad etc. Aunque debido al aislamiento social obligatorio estos problemas no están presentes como se haría normalmente, las deficiencias de las viviendas pueden generar graves afectaciones a la salud tanto física como mental.

Satisfacer las necesidades de las grandes urbes es siempre un gran desafío. En el caso de Lima, tener un tercio de la población del país implica una gran tarea de abastecimiento para garantizar la seguridad alimentaria. En las últimas semanas se identificaron 235 mercados como potenciales focos de contagio del Covid-19. Ricardo Fort, Investigador Principal de Grade, detalló que su investigación determinó los distritos más vulnerables al contagio, identificando incluso los barrios con alta densidad poblacional, altas tasas de hacinamiento y falta de acceso de agua potable. Esto cobra especial relevancia pues una de las pocas actividades permitidas durante la cuarentena es la compra de alimentos y evidencia que la escasa planificación en ésta materia genera la concentración poblacional en diferentes lugares al punto de formar colas de hasta tres kilómetros para ingresar a un mercado[3]3. Debemos apuntar a la descentralización de los servicios, una mejor gestión de los suministros, que cuente con redes de entidades más pequeñas en la entrega de alimentos

El crecimiento de Lima es sin duda lo que la ha vuelto la ciudad más vulnerable ante una pandemia, sobre todo por la forma desordenada en que lo hizo. Aunque el desarrollo inmobiliario busca cubrir la alta demanda de vivienda, busca también brindar viviendas que ofrezcan el mínimo óptimo esperando que todos los servicios los proporciona la ciudad. En los últimos años se ha buscado una urbe más densa y compacta, de crecimiento vertical, con multifamiliares y espacios comunes. No obstante, el Covid-19 nos lleva ​a repensar el manejo de la densidad pues es clave para la supervivencia a largo plazo en un mundo pandémico si procuramos mantener el distanciamiento social. Este aprendizaje no es nuevo, el SARS hizo que algunas personas pensaran en las ciudades y su conectividad como un factor fundamental.

Conclusiones

En un contexto pandémico, por ejemplo, los centros educativos de los distintos niveles son igualmente potenciales focos de contagio. Frente a ello la respuesta más idónea es llevar la educación al hogar a través de tecnologías de la información y la comunicación. Michele Acuto del Laboratorio de Citylab sostiene que “la infraestructura digital podría ser el saneamiento de nuestro tiempo”. En efecto, esto ha llevado al desarrollo de diferentes plataformas virtuales para la enseñanza de materias así como para brindar diferentes servicios. aunque representen un reducido porcentaje del total de casos de nuestro país, muchas empresas han optado por la realización del teletrabajo para mantener sus actividades económicas. También las distintas aplicaciones para crear espacios de entretenimiento y ocio han sido claves para sobrellevar de mejor manera el aislamiento social.

Aún es pronto para poder decir con certeza qué aprendizajes a futuro nos deja ésta pandemia, no obstante debemos enfocarnos en los aspectos de primera importancia para cualquier sociedad: transporte, planificación territorial, seguridad, cuidado del medio ambiente, acceso a servicios públicos y otros. Necesitamos reflexionar sobre qué tipos de ciudades queremos. La meta consiste en construir ciudades más humanizadas que estén al servicio de sus ciudadanos y de su desarrollo como personas y contribuyendo al logro de sus expectativas de vida. Por ello es imperativo desarrollar estrategias a mediano y largo plazo que tomen como eje principal las metas del Objetivo 11 de la Agenda de Objetivos de Desarrollo Sostenible hacia el 2030: Lograr que las ciudades y los asentamientos humanos sean inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles.

*Estudiante de Derecho en la PUCP, miembro de la comisión de desarrollo social SIEMBRA de la asociación civil IUS ET VERITAS.


[1] 10234 de 14420 casos Confirmados de Covid-19 al 18 de marzo del 2020 en Diario el Peruano.

[2] Antigua ley de Municipalidades

[3] Caso del mercado Señor de Huamatanga en Puente Piedra.

Bibliografía

Chehade Herrera, Ramón (2014) La contribución del urbanismo en la generación de mayores oportunidades y en la mejora de nuestra calidad de vida: Desafíos urbanos para el 2021 | Revista de Derecho Administrativo​. (s. f.). 18 de abril de 2020, de http://revistas.pucp.edu.pe/index.php/derechoadministrativo/article/view/13442

Entre 7 y 8 millones de peruanos no tienen acceso a agua potable | Oxfam en Perú​. (s. f.). Recuperado 18 de abril de 2020, de https://peru.oxfam.org/qu%C3%A9-hacemos-ayuda-humanitaria/entre-7-y-8-millon es-de-peruanos-no-tienen-acceso-agua-potable

GARCIA, J. J. A. (2019, enero 23). Personajes para la historia: Joseph Bazalgette y la deuda eterna de Londres [Text]. iAgua; iAgua. https://www.iagua.es/blogs/juan-jose-argudo-garcia/personajes-historia-joseph-baz algette-y-deuda-eterna-londres

Gestión, R. (2017, enero 25). ​Déficit habitacional en Lima Metropolitana es de 612,464 viviendas al 2016​. Gestión. https://gestion.pe/economia/deficit-habitacional-lima-metropolitana-612-464-viviend as-2016-127350-noticia/

Gestión, R. (2020, abril 7). Identifican 235 mercados en Lima como potenciales focos de contagio de Covid-19. Gestión. https://gestion.pe/economia/identifican-235-mercados-en-lima-como-potenciales-fo cos-de-contagio-de-covid-19-noticia/

Las pandemias también son un problema de planificación urbana. (2020, marzo 25). Plan-IN​.

https://www.plan-in.co/las-pandemias-tambien-son-un-problema-de-planificacion-ur bana/

Nava, N. Z. (2013). ​Carta Mundial por El Derecho a la Ciudad​. ​2007​, 16.

Perú21, R. (2020, abril 16). Personas forman larga cola de hasta tres kilómetros para ingresar al mercado Huamantanga en Puente Piedra. Peru21. https://peru21.pe/lima/cuarentena-personas-forman-larga-cola-de-hasta-tres-kilome tros-para-ingresar-al-mercado-huamantanga-en-puente-piedra-estado-de-emergen cia-covid-19-noticia/

SÁNCHEZ RUIZ, Gerardo G. (2009). ​Epidemias, obras de saneamiento y precursores del urbanismo: La ciudad de México rumbo al primer centenario​. Secuencia [online]. 2010, n.78, pp.121-147. ISSN 2395-8464.

Http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0186-0348201000030000 4.​ (s.f.).

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