La relación contractual de liquidación: el remedio restitutorio

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Ricardo Geldres Campos*

 

En un trabajo anterior[1], habíamos señalado que, a diferencia de lo que se suele pensar, la resolución no extingue la totalidad de la relación contractual sino que la transforma en una relación de liquidación. En otras palabras, la resolución únicamente deja sin efecto los deberes primarios de prestación y sus deberes accesorios a ella, más no las demás situaciones jurídicas surgidas del contrato. Asimismo, en caso haya habido ejecución de las prestaciones, la resolución no se limita a dejar sin efecto los deberes de prestación, sino que las reemplaza por los deberes restitutorios de las prestaciones ejecutadas. En resumidas cuentas, la resolución no extingue la relación contractual sino que la transforma en una relación de liquidación.

El fin de la relación contractual de liquidación no es la satisfacción del interés primario de los contratantes, sino, por el contrario, la terminación o liquidación del contrato. Por ejemplo, tratándose de una compraventa, el fin de la relación de liquidación no consiste en que el comprador obtenga la posesión del bien, o que el vendedor obtenga el pago del precio, sino por el contrario, que operada la resolución del contrato, se liquiden todas las prestaciones pendientes o se restituyan las prestaciones ejecutadas.

Esta relación de liquidación se rige básicamente por reglas contractuales[2]Por ejemplo, si las partes han establecido una cláusula relativa al modo en que deben restituirse las prestaciones ejecutadas, dicha cláusula será de plena aplicación a la relación de liquidación. De igual manera, si las partes han establecido una cláusula penal, dicha cláusula será aplicable a la relación de liquidación.  Asimismo, si las partes han establecido una cláusula de no competencia, dicha cláusula será de plena aplicación a la relación de liquidación. Estas reglas contractuales[3] (modo en que debe operar la restitución, cláusula penal y cláusula de no competencia), pese a la resolución, mantienen su plena vigencia (la resolución no las extingue).

Ahora bien, un remedio que resulta de suma importancia en la relación de liquidación es la restitución de las prestaciones ejecutadas.

Tratándose de un contrato sinalagmático con prestaciones recíprocas cuyas prestaciones han sido ejecutadas, y resuelto dicho contrato posteriormente, las partes deberán restituirse las mismas a sus titulares originarios.  En tal sentido, por ejemplo, en una compraventa que se resuelve, el comprador que recibió el bien deberá restituirlo a su titular (el vendedor). Asimismo, el vendedor que recibió el precio deberá restituirlo a su titular (el comprador).  En otras palabras, resuelto el contrato, surge una relación de liquidación, en donde ambas partes se obligan a restituir las prestaciones ejecutadas. Ahora bien, si ambas partes deben restituirse las prestaciones. ¿Dicha restitución debe efectuarse de forma independiente, o de forma recíproca o global, es decir, teniendo en cuenta el vínculo recíproco de ambas prestaciones?

La pregunta no es baladí, puesto que en el primer caso las vicisitudes de una prestación restitutoria no podrían repercutir sobre la otra. Esto es importante puesto que, si una prestación restitutoria se hace imposible o deteriora sin culpa de las partes, esta situación no repercutirá sobre la otra prestación restitutoria. Por ejemplo, si operada la resolución del contrato, el bien que se encontraba en dominio del comprador, se deteriora sin culpa de las partes, esta situación no influenciará o repercutirá sobre la otra prestación restitutoria relativa a la devolución del precio. En tal sentido, operada la resolución, el comprador deberá restituir el bien deteriorado, y el vendedor la totalidad del precio recibido. Solución que, por lo demás, nos parece injusta.

La situación cambia si las restituciones deben efectuarse de forma recíproca o global, es decir, teniendo en cuenta las vicisitudes de ambas prestaciones de forma interdependiente. En tal sentido, si la prestación de restitución del bien a cargo del comprador se deteriora sin culpa de las partes, aquel se obliga de restituir dicho bien en el estado en que se encuentre, y el vendedor deberá restituir el precio, efectuándose una reducción proporcional respecto de la contraprestación. En otras palabras, el comprador, dado que se obliga a entregar un bien deteriorado, solo tiene derecho a exigir el precio con una reducción proporcional acorde con dicho bien (en ese estado)[4].

Desde nuestro punto de vista, las restituciones deberán efectuarse conforme al principio de reciprocidad, es decir, teniendo en cuenta las vicisitudes de ambas prestaciones. Lo anterior, se justifica en razón a que la resolución no extingue el nexo de reciprocidad de las prestaciones. Es decir, pese a la resolución del contrato, el vínculo sinalagmático sigue vigente. Por tanto, las restituciones deberán efectuarse de forma recíproca. En tal sentido, la pérdida o deterioro del bien de una prestación de restitución deberá efectuarse teniendo en cuenta la recíproca prestación restitutoria. Al respecto, se debe tener en cuenta las reglas previstas en el artículo 1138 del CC que, como reglas contractuales, resultan aplicables a la relación de liquidación, en cuanto sean pertinentes.

Un último punto a tener en cuenta es que la aplicación de la regla del principio de reciprocidad de las prestaciones restitutorias conlleva a que cualquiera de las partes pueda usar la excepción de incumplimiento. En tal sentido, una parte no puede exigir a la otra el cumplimiento de su obligación de restitución hasta que ofrezca entregar aquello que recibió. De lo contrario, la contraparte tendrá la posibilidad de suspender su obligación de restitución hasta que la otra ofrezca garantías de que cumplirá con su obligación restitutoria. Asimismo, en virtud del principio de reciprocidad de las restituciones, se deberá considerar que los intereses del precio se compensan con los frutos de la cosa. Lo anterior no debe causar sorpresa puesto que la excepción por incumplimiento es un remedio contractual y como tal aplicable a la relación de liquidación.

 


Imagen obtenida de: https://bit.ly/2wuVKPS

*Abogado por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, con estudios de Maestría en Derecho Civil por la misma casa de estudios.

[1] Geldres Campos, Ricardo, “La eficacia transformadora de la resolución por incumplimiento: las restituciones”, en: Gaceta Civil & Procesal Civil, Lima, Octubre, 2018, Nº 64, pp. 225-232.

[2] Al respecto, Di Majo ha señalado que en los supuestos de contrato nulo, anulado o resuelto, la tutela restitutoria constituye un efecto natural y reflejo de la declaración de nulidad, anulabilidad o resolución pronunciadas, donde no hay ningún límite, solo aquella representada por la oponibilidad del pronunciamiento de la nulidad. Un límite, derivado de la condición subjetiva (buena o mala fe) del contratante, mal se justificaría con la declaración de invalidez y con la exigencia de reintegrar a las partes las prestaciones, sin alguna diferencia, en el stato quo ante. Donde las restituciones sean una consecuencia del contrato caducado, ellas tienen la forma de obligaciones (y acciones) contractuales, gobernadas por tanto por principios del contrato (por ejemplo, la reciprocidad). La fuente o mejor dicho el fundamento de la obligación restitutoria es el contrato que viene a menos, que priva del título la prestación recibida: DI MAJO, Adolfo, La tutela civile dei diritti, Quarta edizione, Giuffrè, Milano, 2003, p. 349 y ss. En ese mismo sentido: GUERRINI, Luca, Le restituzioni contrattuali, G. Giappichelli editore, Torino, 2012, pp. 180 y ss.

[3] Al respecto Menezes Leitão ha señalado que la resolución con eficacia retroactiva origina una relación de liquidación de naturaleza legal, que en el caso de los contratos sinalagmáticos, se integra por deberes de restitución recíprocos pero en sentido inverso al contrato primigenio. Está en cuestión, por tanto, una liquidación del vínculo contractual, y no una restitución del enriquecimiento. La resolución del contrato, por tanto, da lugar a una relación de liquidación, idéntica a la que surge en el ámbito de la invalidez del negocio jurídico. Por lo demás, constituye una obligación de restitución en especie, si no fuese posible, una obligación sobre el valor correspondiente: LEITÃO, Luís Manuel Teles de Menezes, O enriquecimento sem causa no Direito Civil, Estudo dogmático sobre a viabilidade da configuração unitária do instituto, face à contraposição entre as diferentes categorías de enriquecimento sem causa, Edições Almedina, 2005, pp. 455 y 456

[4] Código Civil peruano. Artículo 1138º.-Teoría del riesgo en las obligaciones de dar bien cierto. En las obligaciones de dar bienes ciertos se observan, hasta su entrega, las reglas siguientes:

(…)

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