Las preferencias arancelarias en los TLCs suscritos por el Perú y los problemas probatorios de la expedición directa

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Los Tratados de Libre Comercio (TLCs) suscritos por el Perú otorgan, como una de sus principales ventajas, acogerse a rebajas arancelarias en la importación de algunas mercancías. Esta rebaja, que puede ser de hasta el 100% sobre el arancel aplicable, dependerá del Acuerdo y sobretodo del producto del cual se trate. Así, será usual que exista una rebaja arancelaria del 100% sobre el arancel vigente en la importación de algún producto que no sea producido o elaborado en el Perú, que justamente genere el incentivo de ingresarlo a costos reducidos, es decir, sin arancel.

La utilización de TLCs fomenta el aumento de los niveles de intercambio en el comercio de productos entre los países que lo suscriben, de tal forma que los consumidores se beneficien al contar con productos que su propio mercado o no produce o produce escasamente. Esta rebaja se realiza luego de un análisis pormenorizado del mercado, efectuado por cada país miembro del TLC durante la etapa de negociación, que implica un estudio de los productos fabricados por cada país, el consumo, entre otras variables que busquen establecer la pertinencia de alguna rebaja arancelaria para determinado producto y el grado de rebaja a aplicar. Es por ese motivo que las rebajas arancelarias no son absolutas ni inmediatas en los TLCs, sino que se aplican de manera progresiva y respecto de algunos productos. Así por ejemplo, Estados Unidos aplicará una rebaja arancelaria absoluta (100%) a todas las variantes de quinua (partidas arancelarias) provenientes del Perú, toda vez que en aquel país no se siembra de forma importante dicho producto. O viceversa, el Perú permitirá una rebaja del 100% en la importación de automóviles eléctricos fabricados en Estados Unidos. En ese orden de ideas, las rebajas arancelarias dispuestas en los TLCs, se podrán aplicar en tanto se acrediten tres requisitos, principalmente:

  1. Origen: El producto debe haber sido producido o elaborado en el país con el cual el Perú tiene el Acuerdo.
  2. Negociación: El producto (la partida arancelaria) debe aparecer en el texto del Acuerdo con la rebaja arancelaria correspondiente sobre el arancel normal.
  3. Expedición Directa: El producto debe haber sido embarcado directamente desde el país de origen hacia el Perú. Este requisito se cumple incluso en el caso que haya habido tránsito o transbordo por un país no miembro del Acuerdo, siempre que la mercancía se haya encontrado bajo vigilancia aduanera. Con esto se trata de evitar que la mercancía no haya sido modificada, cambiada ni destinada al comercio, en el país de tránsito, perdiendo o con alto riesgo de perder su carácter originario.

Sobre este último requisito, existe una problemática en acreditar la expedición directa para el caso de mercancías que han sido transportadas por países no miembros del Acuerdo. En efecto, usualmente las disposiciones de los TLCs suscritos por el Perú consideran que se ha cumplido con el requisito de expedición directa cuando[1]:

  • Las mercancías son transportadas sin pasar por territorio de algún país no parte del Acuerdo;
  • Las mercancías transportadas en tránsito, a través de uno o más países no parte, con o sin transbordo o almacenamiento temporal, bajo la vigilancia de la autoridad aduanera del país transitado, siempre que:
  • El tránsito estuviera justificado por razones geográficas o consideraciones relativas a requerimientos de transporte
  • No estuvieran destinadas al comercio, uso o empleo en el país de tránsito, y
  • No sufran, durante su transporte o depósito, ninguna operación distinta a la carga, descarga o manipuleo para mantenerlas en buenas condiciones o asegurar su conservación.

Para acreditar la vigilancia aduanera que confirma la expedición directa, la Administración Aduanera exige un documento emitido por la Aduana del país de tránsito como documento idóneo[2]. Si bien teóricamente esta exigencia podría resultar un mecanismo simple para la Administración Aduanera del país importador, en la práctica las aduanas de los países de tránsito muchas veces no emiten pronunciamientos a entidades privadas, y con menos frecuencia si son no domiciliadas, y si lo hacen, se ven impedidos de pronunciarse con certeza, cuando ellas delegan el tránsito a operadores de comercio exterior o tales operaciones tienen cierta antigüedad. La consecuencia de no contar con el documento emitido por la Aduana de tránsito es, para el importador, no poder sustentar la vigilancia aduanera y en consecuencia la expedición directa, haciendo perder el derecho del importador de gozar de la rebaja arancelaria[3].

Existen Acuerdos donde la expedición directa ya no es un requisito para acogerse a las rebajas arancelarias debido al difícil cumplimiento o problemas en la acreditación de este requisito, en especial cuando la mercancía es transportada por un país no miembro. Lo anterior es razonable teniendo en cuenta que el comercio internacional es una actividad económica dinámica, que suele generar intercambios entre diversos países y en donde un mismo producto puede ser fabricado en varios países, distribuido en diversas regiones, y transportado por varios continentes.

Teniendo en cuenta lo anterior, y debido a que los TLCs suscritos por el Perú exigen la vigilancia aduanera, ésta debería poder acreditarse no sólo por un documento emitido por la propia autoridad aduanera del país de tránsito, sino a través de otros mecanismos que produzcan certeza acerca de la indemnidad o no manipulación de la mercancía, que provengan del propio importador u operadores logísticos que hayan intervenido en la operación.

En este sentido, el importador podría presentar los documentos de transporte, tales como la guía aérea, el conocimiento de embarque, la carta porte, o el documento de transporte multimodal o combinado[4], o cualquier otro documento de respaldo emitido por la autoridad aduanera u otra entidad competente, de conformidad con la legislación del país que no es Parte, de tal forma que no sólo los documentos emitidos por las Aduanas del país de tránsito sean la única prueba válida para confirmar el cumplimiento de expedición directa, más aún en los tiempos actuales donde las aduanas delegan sus funciones a entidades privadas e intervienen indirectamente en el control de la mercancía, facilitando las operaciones de comercio exterior.


[1] Al respecto ver Informe No.090-2016-SUNAT/5D1000.

[2] El Informe N° 20-2016-SUNAT/5F3100 2 señala que la documentación a presentar por el importador deberá consistir en cualquier documento de control emitido por la aduana del tercer país en tránsito, que señale o certifique que la mercancía permaneció bajo su supervisión durante esa operación.

[3] Más aún en el caso de la legislación aduanera peruana, un indebido acogimiento a TLC es considerado una infracción sujeta a multa.

[4] Al respecto, es importante mencionar que por Decreto Supremo No. 016-2017-MINCETUR se emite la Ejecución de la Decisión No. 1 de la Comisión Conjunta relativa a las Reglamentaciones Uniformes respecto al Artículo 402.4 del TLC entre Canadá y Perú sobre las obligaciones respecto a las importaciones. Así pues, en caso la mercancía (acogida a trato preferencial) haya realizado tránsito o transbordo con almacenamiento en un tercer país, se puede acreditar haber cumplido con el requisito de transporte directo presentando los documentos de control aduanero que acrediten que permaneció bajo control aduanero mientras estuvo fuera del territorio de las Partes, pudiendo la autoridad aduanera solicitar la presentación de otros documentos de considerarlo necesario.

Imagen obtenida de: https://goo.gl/xR4ATD

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