La falta de pago en la compraventa internacional que originó una exportación: ¿obstáculo para el acogimiento al drawback?

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Por: Rodrigo Alvarez Ingar[1]

 

Dedicado para una artista en el cielo:

Martha Sánchez Velásquez, quién en

vida dio e hizo todo por mí.

 

  1. El boom de las exportaciones en el Perú durante los últimos años. –

No es un tema ignorado que las de las exportaciones en el Perú se han ido incrementando paulatinamente en los últimos años. Tan es así, que en el año 2018 las exportaciones ascendieron a US$ 47,702 millones, creciendo por tercer año consecutivo y superando la marca del año 2012 de US$ 46,359 millones.[2] Asimismo, se espera que durante el 2019, los números se mantengan a nuestro favor.

¿Por qué es importante que un país realice exportaciones? El comercio internacional es una fuente de crecimiento económico para cualquier país, pero no actúa de la misma manera para todas las economías. En términos simples: un país se ve más beneficiado si es que ingresa más capital a su territorio (exportaciones) que aquel que se va al exterior (importaciones). No son los únicos supuestos de traslado y/o movimiento de capital entre dos o más países, pero sí los que nos interesan para este análisis.

Precisamente, a raíz de todo esto, es que un país muestra interés en que las empresas nacionales introduzcan sus productos al mercado internacional, pues con ello se logrará un alto crecimiento para su economía interna. El Estado siempre buscará herramientas para beneficiar a sus exportadores. En materia aduanera, una de estas herramientas es el Drawback, el cual desarrollaremos brevemente en las siguientes líneas.

  1. El régimen de restitución de derechos arancelarios – drawback[3]. –

En el Perú, tal y como ocurre en otros países del mundo, todas las personas (naturales y jurídicas) que se dedican a la actividad de exportación, vienen siendo beneficiadas por el régimen aduanero del drawback regulado en el procedimiento de “restitución de derechos arancelarios – drawback” (DESPA-PG.07, versión 4). Esté régimen aduanero sui generis se encuentra formalmente vigente desde el 24 de junio de 1995 a través del Decreto Supremo N° 104-95-EF, “Reglamento de Procedimiento de Restitución Simplificado de Derechos Arancelarios”.

Según el artículo 1° de esta norma: “Son beneficiarios del procedimiento de restitución simplificado de derechos arancelarios las empresas productoras – exportadoras, cuyo costo de producción haya sido incrementado por los derechos de aduana que gravan la importación de materias primas, insumos, productos intermedios y partes o piezas incorporados o consumidos en la producción del bien exportado (…)”.

Concretamente, este beneficio consiste en una “restitución” porcentual del valor FOB de la exportación. Dicha tasa de restitución, a la fecha, es equivalente al tres por ciento (3%) del valor FOB del bien exportado (Decreto Supremo N° 282-2016-EF).

De las normas antes citadas, se infiere que el drawback es un mecanismo que presupone una exportación de mercancías. En otras palabras, no se puede concebir el drawback sin una exportación de mercancías. Pero, ¿Cómo funciona este régimen aduanero? A efectos ilustrativos, tomaremos como referencia lo señalado por Alva Falcón[4], a fin de explicar el procedimiento del drawback:

En el ejemplo que se aprecia, el costo de producción de los polos de algodón (producto final exportado) se ha visto incrementado por la utilización del algodón (insumo importado), dado que este último ha cancelado derechos arancelarios inherentes a su ingreso al país, caso que no ocurriría si se hubiese incorporado algún insumo nacional durante el proceso de producción (no habría incremento del costo de producción). Es, precisamente, en este supuesto, que el productor exportador, luego del cumplimiento de las formalidades prescritas por ley, podrá acogerse al beneficio del drawback.

  1. El Drawback sin el pago por una exportación[5]. –

Toda exportación supone una compraventa internacional –cualquiera sea su formalidad- entre dos o más países y, por tanto, un pago que un país importador (destino) realizará a otro país exportador (origen), salvo determinadas situaciones, como las denominadas exportaciones sin carácter comercial.

En el caso que proponemos para este análisis teórico – práctico, ocurre la siguiente situación: un exportador (vendedor) envía mercancías a su comprador en el extranjero, con la finalidad de que acogerse al beneficio del drawback. Sin embargo, el comprador nunca realiza el pago de las mercancías que recibe en destino. ¿Dicha falta de pago es un fundamento a fin de rechazar el drawback acogido? La pregunta a esta interrogante depende de las condiciones en que se haya celebrado dicha compraventa internacional. Nos explicamos.

El referido procedimiento aduanero del drawback establece que este beneficio se otorgará siempre que exista una operación de “exportación”, sin condicionar dicho requisito a la acreditación del pago por parte del comprador de la compraventa internacional.

Ahora bien, debemos precisar que el término “exportación” debe entenderse cuando la mercancía objeto del régimen de exportación definitiva es embarcada en el medio de transporte utilizado para su retiro del territorio aduanero, situación que se acreditará con el documento de transporte. En consecuencia, si el exportador acreditó el embarque de las mercancías, tendrá el derecho para solicitar su acogimiento al Régimen del Drawback, a nuestra opinión.

En el supuesto que no se acredite el pago de la compraventa que generó la exportación de las mercancías, se tendría como contingencia de que la Administración Aduanera, durante un proceso de fiscalización, observe la fehaciencia de la compraventa internacional, situación que sí podría generar el desconocimiento del drawback. Me permito citar una jurisprudencia emitida por el Tribunal Fiscal (RTF N° 06413-A-2005) que desarrolla la tesis antes mencionada, veamos:

La Administración Aduanera no ha realizado ninguna observación en el sentido que la recurrente no haya cumplido con alguno de los requisitos para acogerse al régimen del drawback al momento de presentar sus solicitudes, siendo más bien el motivo de su acotación el hecho que la recurrente no ha proporcionado información relacionada a los consumidores finales de la mercancía ni el pago del precio de las mismas y que el consignatario de éstas es un intermediario y no un comprador, encontrándose abandonadas en el país de destino, considerando que por ello no ha sido consumida en el exterior, situación que tal como se señala no es causal  para considerar que no han sido exportadas.

Que por ello  carece de asidero que la Aduana considere que la recurrente no ha cumplido el requisito para acogerse al régimen del drawback consistente en la exportación de mercancías cuyo costo de producción se vio incrementado por los derechos de aduanas pagados por los insumos incorporados en dichas mercancías o los insumos consumidos en la producción de las mismas”. [El énfasis es nuestro]

No obstante, debemos indicar que si bien el pago del precio de las mercancías exportadas NO constituye impedimento legal para cumplir con el requisito de “exportación de mercancías” a efectos de un acogimiento correcto al drawback, la RTF mencionada establece en otro apartado que:

“(…) en caso de no existir una transacción internacional que sustente el valor FOB de las mercancías exportadas, éste estaría conformado únicamente por los costos y gastos en que se haya incurrido hasta poner la mercancía sobre el medio de transporte que la sacaría del país de origen, sin que proceda en dicho valor FOB algún margen de utilidad, ya que al no existir transacción internacional, tampoco existe utilidad alguna.”

En este punto, es importante señalar que en el caso que originó la RTF antes citada, la Sala de Aduanas de dicho órgano colegiado estableció que la compraventa internacional fue simulada, dado que esta se constituyó con la única finalidad de acogerse fraudulentamente al drawback por los siguientes motivos: precio FOB unitario desproporcionalmente elevado, falta de acreditación del pago de las mercancías exportadas, falta de información respecto de los consumidores finales, mercancías exportadas abandonadas en destino, entre otros.

Aterrizando en nuestro análisis, la posición adoptada por el Tribunal Fiscal es conservadoramente correcta, sin embargo, debemos resaltar que dicho criterio (desconocimiento del drawback por falta de pago por las mercancías exportadas) solo sería válido si es que no se prueba la fehaciencia de la compraventa internacional celebrada, criterio el cual no sería aplicable en los casos que, existiendo una compraventa internacional válida, el comprador en el exterior no haya cancelado el pago de las mercancías exportadas por motivos que escapan de su buena (e ideal) conducta como deudor.

Por lo expuesto, si bien la normativa no establece como requisito acreditar el pago de las exportaciones realizadas, si será importante que los exportadores documenten y registren la compraventa internacional realizada y no solo eso, sino también que acrediten que han agotado todos los medios legales posibles a fin de exigir a su comprador en el extranjero el pago de las mercancías exportadas, pues de lo contrario podrían tener como contingencia que la Administración Aduanera les pretenda desconocer el acogimiento al Drawback, lo cual se traduce como la devolución del drawback acogido indebidamente más la multa correspondiente.

  1. A modo de conclusión. –

Debemos de ser muy cautelosos con los temas concernientes al drawback. La posición que adoptamos respecto del acogimiento válido al drawback sin el pago de la exportación de las mercancías objeto de este régimen, debe ser analizado caso por caso y no como una regla general, pues, precisamente la Administración Aduanera y demás entidades competentes deberán tener en cuenta otros indicadores de riesgo que les permitan tener certeza que no exista un indicio de fraude respecto de este beneficio, tales como cantidad de exportaciones realizadas por la empresa, naturaleza de la mercancía exportada, país de destino, información del comprador en el extranjero, finalidad de las mercancías, reputación empresarial del exportador, correcto cumplimiento de las formalidades aduaneras, no haber sido sancionado anteriormente, entre otros.


Imagen obtenida de: https://bit.ly/2DKcVA5

[1] Estudiante egresado de la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Asistente de Cátedra de los cursos de Derecho de las Obligaciones y Derechos de las Personas en la misma casa de estudios. Asistente de Cátedra de los cursos de Derecho Aduanero y Comercio Exterior y Negociaciones Internacionales en la Universidad ESAN y de Comercio Exterior en la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas – UPC.

[2] Perú 21:

2019: “Exportaciones peruanas crecieron 7.5% en 2018 al sumar US$47,700 millones”. Perú21. Lima, 4 de febrero del 2019. Consulta: 05 de febrero del 2019.

https://peru21.pe/economia/exportaciones-peruanas-crecieron-7-5-2018-sumar-us-47-700-millones-nndc-457640.

[3] Para efectos de este trabajo, nos estaremos refiriendo al drawback cada vez que se haga mención al régimen de restitución de derechos arancelarios y viceversa.

[4] ALVA FALCÓN, César.

2006      “El régimen aduanero de drawback en el Perú: una mirada legal y práctica. Advocatus. Lima, 2006-I, Volumen 14, pp. 297.

[5] Para efectos de este trabajo, nos estaremos refiriendo al drawback cada vez que se haga mención al régimen de restitución de derechos arancelarios y viceversa.

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