Metal Streaming: Método Alternativo de Financiamiento de Proyectos Mineros

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Por María Fernanda Gadea, asociada del área de Fusiones y Adquisiciones del Estudio Rebaza, Alcázar & De Las Casas

Introducción y Concepto

A menudo, cuando se habla de formas de financiamiento de proyectos mineros, los principales métodos que se vienen a la mente son los tradicionales: el financiamiento de deuda y el financiamiento de capital. El financiamiento de deuda ha sido y continúa siendo la principal fuente de financiamiento en la industria minera. Bajo esta estructura, una o varias entidades financieras internacionales y/o locales otorgan un crédito a favor de la empresa titular del proyecto minero, con la finalidad de financiar el desarrollo de dicho proyecto.

Antes del año 2004, el método alternativo a los financiamientos tradicionales era el contrato de royalty. Un contrato de royalty es aquel en virtud del cual el comprador (royalty company) realiza por única vez un pago adelantado a la empresa minera, a cambio de futuros pagos por parte de dicha empresa minera, calculados de acuerdo a un porcentaje de los ingresos del proyecto minero (dichos pagos pueden tomar la forma de dinero o mineral).

Sin embargo, a partir del 2004, con la creación de la empresa Silver Wheaton Corp. (ahora Wheaton Precious Metals), el modelo de transacciones de royalty fue evolucionando hasta crearse un nuevo método de financiamiento de proyectos mineros: las transacciones de metal streaming. Desde ese año y hasta la fecha, las transacciones de metal streaming han ido incrementado de manera significativa.

Los contratos de metal streaming son acuerdos de compraventa de minerales a través del cual el comprador (streaming company) realiza un pago por adelantado (upfront payment), el cual puede estar sujeto al cumplimiento de determinadas condiciones, a favor de la empresa minera (en calidad de vendedora), a cambio del derecho de recibir en un futuro la cantidad de mineral que las partes hayan acordado. Adicionalmente al upfront payment, las partes pueden pactar pagos fijos adicionales, los cuales usualmente se calculan en función al precio de mercado del mineral al momento de su entrega.

El contrato de streaming se diferencia principalmente de un contrato de royalty en que, en el contrato de streaming, el comprador adquiere el derecho sobre la producción futura del proyecto minero, mientras que, en el contrato de royalty, el comprador adquiere un porcentaje de los ingresos del proyecto minero.

Estructura

La legislación peruana no regula al contrato de streaming como un contrato minero típico, sin embargo, se reconoce la tesis de “la autonomía de la voluntad para contratar sobre derechos mineros con mayor amplitud a la de las instituciones contractuales reconocidas en la Ley General de Minería[1]”. En ese sentido, se entiende que el contrato de streaming sería un contrato minero atípico, y por ello, de conformidad con lo establecido en la Ley General de Minera[2], éste se regiría por las reglas generales del derecho común, en todo lo que no se oponga a lo establecido en dicha ley.

Considerando lo antes señalado, no existe una forma estándar de diseñar o regular un contrato de streaming, ya que éste ofrece la flexibilidad para ser diseñado de la manera que mejor se adecúe a la operación respecto de la cual va a ser aplicado. Sin embargo, existen determinados conceptos y obligaciones que suelen ser incluidas en dichos contratos.

La estructura general del contrato de streaming es la de un contrato de compraventa de bien futuro, en virtud del cual el comprador adquiere del vendedor determinada cantidad de minerales que serán producidos a futuro, a cambio del pago por adelantado del precio, parcial o total. En ese sentido, los vendedores financian sus operaciones a través del pago anticipado del precio por su producción futura (antes de haber iniciado la etapa productiva) y el comprador se asegura el derecho de adquirir dicha producción.

Las características principales de las transacciones de streaming que la diferencian de la compraventa regular son: (i) el precio de los minerales se paga de manera anticipada y por montos que suelen ser menores a los de mercado, (ii) es un contrato a largo plazo y de ejecución sucesiva y diferida, y (iii) el bien materia de la compraventa es un bien futuro.

Para definir el mineral materia de la compraventa se puede establecer que éste sea necesariamente producido en determinado proyecto minero o que se defina usando como referencia determinado proyecto minero. El segundo mecanismo suele ser bastante común en los contratos de streaming. Bajo dicho método, el vendedor tiene la facilidad de entregar el mineral extraído de cualquier proyecto minero siempre y cuando cumpla con el porcentaje o cantidad de producción del proyecto minero que se usó de referencia. A continuación incluimos una cláusula que ejemplifica el método antes señalado: “el vendedor estará obligado a entregar al comprador una cantidad de oro y plata equivalente al 80% de la producción de oro y plata mensual extraída del Proyecto Minero X.” En ese sentido, el vendedor no estará limitado a entregar el mineral únicamente de determinado proyecto minero, siempre que cumpla con la cantidad (determinada o determinable) de mineral que se comprometió a entregar.

Respecto del plazo, los contratos de streaming suelen ser contratos a largo plazo, con la finalidad de que se encuentren vigentes durante el tiempo de vida de la mina respecto de la cual se pactó el contrato.

Obligaciones y Garantías

Los contratos de streaming suelen ser utilizados en proyectos mineros que no han iniciado la etapa productiva y que requieren el pago adelantado para financiar el desarrollo del proyecto y la producción de los minerales. En ese sentido, en una transacción de streaming, el comprador realiza el pago del precio de manera adelantada por minerales que aún no han sido producidos y que serán producidos a lo largo de los años de vida de la mina. Es por ello que los contratos deben incluir protecciones que garanticen principalmente el cumplimiento de la obligación del vendedor de vender los minerales futuros al comprador. Las cláusulas principales para estos efectos son las obligaciones de hacer y de no hacer impuestas al vendedor, declaraciones y garantías a ser otorgadas por el vendedor y garantías sobre activos y/o derechos a ser otorgadas a favor del comprador.

Respecto de las declaraciones y garantías a ser otorgadas por el vendedor, el comprador buscará asegurar la autorización y capacidad para celebrar el contrato, propiedad y/o derechos sobre el proyecto minero y cada uno de los activos relacionados al mismo y situación legal de dicho proyecto minero y sus activos. Adicionalmente, se establecerán obligaciones de los vendedores destinadas a conservar la propiedad, situación y capacidad de producción del proyecto minero, tales como prohibición de disponer y gravar los derechos y/o activos relacionados al proyecto minero, mantener la titularidad de los derechos sobre las concesiones, obtener y mantener vigentes todos los permisos y autorizaciones para el desarrollo del proyecto, mantener asegurados los activos relacionados al proyecto, entre otras. Una de las principales obligaciones que suele ser incluida en los contratos de streaming de empresas que no han iniciado la etapa de producción es el de usar los fondos recibidos como adelanto del precio únicamente para el desarrollo del proyecto minero. Sin embargo, “(…) esto puede no ser necesario dependiendo de la capacidad financiera de la compañía minera y su capacidad de acceder a otras fuentes de capital con la finalidad de completar el proyecto[3]”.

Un aspecto adicional que se regula dependiendo de la capacidad crediticia de la empresa minera o el grupo económico al que pertenece es el otorgamiento de garantías a favor del comprador. Tal como establece Alan H. Monk, “Usualmente, los derechos del comprador estarán garantizados, salvo que el operador sea una compañía minera grande y bien establecida, la cual es poco probable que incumpla sus obligaciones bajo el contrato de streaming[4]”. Es así que existen casos en los que debido a la capacidad crediticia del vendedor y/o el grupo económico detrás de éste, no se han otorgado garantías. En los casos en los que sí se regula un paquete de garantías a favor del comprador, éste suele incluir garantías sobre los activos y/o derechos del proyecto minero.

Teniendo en cuenta que en las transacciones de streaming los compradores buscarán asegurar principalmente la titularidad y el desarrollo del proyecto minero y la venta del mineral, las obligaciones y garantías a ser otorgadas serán más flexibles que las requeridas por los prestamistas en un financiamiento de deuda. “Los términos de un streaming típicamente no otorgan al comprador control sobre las decisiones operativas de la mina y generalmente no requieren que la compañía minera cumpla determinados ratios financieros[5]”. En los financiamientos de deuda, los prestamistas generalmente son entidades con aversión al riesgo que no suelen otorgar un crédito a un proyecto minero salvo que tengan seguridad respecto de la devolución del mismo. Es por ello que buscarán garantizar no solo la titularidad y el desarrollo del proyecto minero financiado, sino principalmente la capacidad de la empresa minera de cumplir con el repago del préstamo. En ese sentido, solicitarán obligaciones no solo relacionadas con el proyecto minero, sino con la capacidad financiera de la empresa minera, tales como obligaciones y ratios financieros y obligaciones de reporte. En la misma línea con lo antes señalado, los prestamistas suelen solicitar garantías sobre todos los activos y derechos de la empresa minera, incluso si éstos no se encuentran relacionados con el proyecto minero.

Ventajas

Una de las principales ventajas de los contratos de streaming es que éstos otorgan a las empresas mineras la oportunidad de vender de manera anticipada la producción futura de sus proyectos mineros, recibiendo un gran porcentaje del precio de venta de manera adelantada sin que ello implique la asunción de obligaciones típicas de un financiamiento, y sin que los accionistas se vean diluidos como consecuencia de levantamientos de capital.

Por otro lado, como hemos señalado a lo largo del documento, los contratos de streaming establecen políticas, obligaciones y umbrales menos estrictos y más flexibles para las empresas mineras que los establecidos ante un financiamiento de deuda. Es por ello que las transacciones de streaming resultan una alternativa más atractiva para las empresas mineras, principalmente para las mineras más pequeñas que se encuentran en etapa de exploración.

Adicionalmente, los plazos y costos para estructurar una transacción de streaming suelen ser menores a los que se incurren en un financiamiento de deuda. Esto se da ya que en una transacción de streaming, el comprador no suele hacer un due diligence profundo respecto del vendedor ni del proyecto minero, y cada parte suele asumir los costos de transacción, mientras que en un financiamiento de deuda dichos costos suelen ser asumidos por el prestatario.

Conclusiones

Las transacciones de streaming han surgido en los últimos años como un método alternativo a los financiamientos tradicionales. Considerando la estructura flexible y demás ventajas que este tipo de transacciones brinda a las empresas mineras, es probable que a lo largo de los años, estas transacciones sean cada vez más comunes y dejen de ser un método alternativo para convertirse en una opción clave en la evaluación de los financiamientos de proyectos mineros.

Si bien es cierto que en los últimos años se han reportado transacciones de streaming muy importantes respecto de empresas con proyectos mineros en el Perú, resulta necesario que se sigan desarrollando este tipo de operaciones en el país para poder analizar con mayor detalle y certeza las características, estructuras, regulaciones y ventajas o desventajas de este tipo de transacciones.


[1] LASTRES BÉRNINZON, Enrique. (2009) Los Contratos Mineros. Disponible en: http://revistas.pucp.edu.pe/index.php/derechoadministrativo/article/viewFile/13982/14604.

[2] Texto Único de la Ley General de Minería aprobado por Decreto Supremo N°014-92-EM.

[3] MACKAY, Kari y BENNET, Mark T. (2014) Under the Rocks are the Words: How a Metal Purchase Agreement Revolutionized Alternative Financing and Launched the New Majors – A Look Back at the First Decade of Metal Streaming Transactions. 60 Rocky Mountain Mineral Law Institute. p. 14. (original en inglés).

[4] MONK, Alan H. (2014) Understanding Streaming Agreements and Royalty Agreements: Alternatives to Traditional Financing. P. 9. Disponible en: http://www.ekb.com/wp-content/uploads/2017/10/Understanding-Streaming-Agreements-and-Royalty-Agreements-Alternatives-to-Traditional-Financing.pdf (original en inglés).

[5] EASTMAN, Nancy. GRAVES, Brian. MARIAGE, Frank. (2017) Global Financing Alternatives: A Primer on Royalty and Stream Financing. Disponible en: https://gettingthedealthrough.com/area/22/article/29109/mining-2017-global-financing-alternatives-primer-royalty-stream-financing/ (original en inglés).

Imagen obtenida de: https://goo.gl/HqK8ks

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