Derechos restringidos: una reflexión sobre las mujeres trans | Emi Aureiliz Godos

"Todos los seres humanos nacemos libres e iguales en dignidad y derechos". No obstante, estos derechos no se respetan de igual forma para todos. ¿Cuál es la situación de las personas trans en nuestro país? Emi Aureiliz Godos, activista y abogada trans, reflexiona al respecto.

306
0
Compartir

Por Emi Aureiliz Godos*

El 8 de marzo es una fecha memorable, pues en esta se celebra el Día Internacional de la Mujer. En este día se conmemora a todas las mujeres a nivel mundial que lucharon por la igualdad y el respeto de sus derechos, los cuales fueron establecidos por la Declaración Universal de los Derechos Humanos instituida en el año 1948. En dicho documento se estableció que todos los seres humanos nacemos libres e iguales en dignidad y derechos. No obstante, en la actualidad, estos derechos no se respetan de igual forma para todos.  Las mujeres y demás poblaciones vulnerables como las personas con discapacidad, los pueblos indígenas, afrodescendientes y la comunidad LGTBIQ tienden a ser los más afectados. Cabe destacar, respecto de este último grupo, a la población trans, la cual es objeto de una mayor violencia y discriminación por parte de la sociedad en general.

Lamentablemente, en el Perú, a diferencia de otros países de la región como Argentina, Bolivia y Chile, no contamos con leyes generales que protejan a las personas trans, ni tampoco se cuenta con un Ley de Identidad de Género en específico. Es cierto que dichas leyes han tenido un proceso extenso de adecuación; no obstante, fue gracias a la colaboración de la sociedad civil organizada y los propios colectivos de la población trans que lograron adecuarse al marco social y normativo de cada uno de estos países.  

En relación a lo anterior, es necesario acotar, sin embargo, que actualmente existe un proyecto de ley de identidad de género ( N.º 790-2016-CR), el cual ha sido impulsado por el despacho de algunos congresistas como  Marissa Glave, Indira Huilca y Alberto de Belaunde; desafortunadamente, al día de hoy, este aún no ha podido ser llevado a debate por el pleno del Congreso. Esto se debe en gran parte a la oposición de algunos grupos conservadores que basan sus fundamentos en que dicho proyecto contravendría nuestra Constitución; no obstante, es posible afirmar que dichas posturas suelen tener un basamento más dogmático-religioso que jurídico.

Por lo anterior, es necesario reafirmar la importancia del debate de dicho proyecto de ley por el Pleno del Congreso, pues este busca numerosos cambios que benefician de una manera notable a la comunidad trans. Dentro de estos cambios, podemos mencionar el beneficio de que las personas trans puedan realizar la rectificación de sus nombres en sus documentos de identidad por vía administrativa y no únicamente judicial; asimismo, esta ley les otorgaría el beneficio de poder adquirir algún tipo de seguro de salud o en la búsqueda de un empleo. Esto último es de suma importancia ya que muchas de las mujeres trans deben ejercer el trabajo sexual como único medio de subsistencia (alrededor del 70%), esto de acuerdo al último estudio realizado por la Universidad Privada Cayetano Heredia[1].

Adicionalmente, cabe recalcar que a pesar de que en un futuro cercano se pudiese llegar a implementar una ley de identidad de género, ello no garantizaría en su totalidad que las personas trans dejen de sufrir de hostigamiento y violencia. Muchas veces ese tipo de discursos de odio y vulneración a la identidad son normalizados por la sociedad en su conjunto y son realizados, sobre todo, por los medios de comunicación. Por ejemplo, lo anterior se puede constatar observando notas y reportajes sobre asesinatos de mujeres trans, en los que muchas veces estas son mencionadas con el nombre que aparece en sus documentos de identidad; además, se las tiende a denominar como personas “homosexuales”, de manera que se llega a violentar completamente su identidad autopercibida y sin el más mínimo respeto por su reciente deceso.

Todo esto, junto con los discursos de algunos grupos como el movimiento “Con Mis Hijos No Te Metas”, termina por discriminar, menoscabar derechos, y por retrasar el debate y aprobación de leyes pro comunidad LGTBIQ. En tal sentido, es posible decir que el actuar de este tipo de colectivos lleva, de alguna manera, a mantener a la comunidad LGTBIQ a la deriva en el  disfrute de sus derechos. En relación a ello, uno de los principales argumentos de estos colectivos es que la comunidad LGTBIQ solo busca pervertir la mente de los niños y adolescentes mediante la aún mal denominada “Ideología de Género”. Así, según este colectivo, dicha “ideología” busca, al implementar en el currículo nacional escolar el tan criticado“ Enfoque de Género”, confundir la sexualidad de los estudiantes en los distintos colegios del Perú. Nada más alejado de la realidad, en mi opinión, ya que, lo que se busca con esta política educativa es que los niños estén informados acerca de la igualdad que debe existir entre hombres y mujeres y, sobre todo, que todo ser humano merece respeto, indistintamente de su raza, cultura, sexo, religión, orientación o identidad.

Ahora bien, si bien es cierto que en el Perú las desigualdades entre los grupos sociales son amplias, también es cierto que existen este tipo de desigualdades en una misma población. Este es el caso de la población trans, la cual comprende internamente a la población transfemenina, transmasculina y de género no binario. En estas dos últimas poblaciones, la visibilización de sus problemáticas es casi inexistente y esto debido en gran parte al desconocimiento de sus diversas realidades.

Respecto a las personas transmasculinas, el colectivo Diversidades Trans Masculinas (DTM) realizó un pronunciamiento acerca de las problemáticas que significa ser una persona transmasculina u hombre trans en esta sociedad patriarcal cis-heteronormada:

“(…) Somos conscientes que muchas personas podrían creer que nuestras vivencias pueden gozar de los mismos beneficios de aquellos que se ubican en la hegemonía de la masculinidad patriarcal (la cual es la principal herramienta del machismo) y que lxs cuerpxs que habitamos no pueden escapar de la obligatoriedad del género y la expresión de género con características masculinas. Sin embargo, como feministas, partimos de la realidad en la que el sistema binario de sexo-género es una herramienta más para la jerarquización de lxs cuerpxs y, por tanto, no puede tomar en cuenta las vivencias y sexualidades de lxs cuerpxs que no habitamos la norma, esa que dicta que solo quienes son hegemónicamente masculinos y heterosexuales son dignos de vivir, dejando al resto en la marginalidad(…)  [2].

A través de este pronunciamiento, DTM deja en claro que las personas transmasculinas son, la mayoría de veces, relegadas de todo tipo de apoyo, comunicación o proyectos dirigidos en su mayoría a mujeres trans y que no visibilizan las problemáticas que también sufren por ser cuerpos que escapan de la cis-heteronorma. En ese sentido, el autopercibirse con el género masculino, no es garantía de ser inmune a la opresión del sistema patriarcal, por lo que también se encuentran en estado de vulneración al no tener políticas o leyes que los respalden.

No es novedad que para las personas trans el acceder a servicios públicos básicos sea toda una odisea: desde la obtención de un documento de identidad que no los identifica, hasta el Seguro Integral de Salud (SIS), que, para muchas personas de esta población, es aún un verdadero privilegio. De hecho, hace poco se suscitó un caso en Arequipa donde a dos mujeres trans, que viven con VIH y que se encuentran en situación de pobreza extrema, se les negó el acceso al SIS por un tema de discriminación institucional, básicamente por su identidad de género. Este hecho alertó a los colectivos LGTBIQ de la ciudad, quienes inmediatamente alzaron su voz de protesta en razón del porqué se les niega el servicio de salud integral a dos personas trans en extrema pobreza. Gracias a esta intervención, el Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social (MIDIS) intervino y pudo gestionar la inscripción del seguro de salud para ambas mujeres[3].

Ana Flavia Chávez, mujer trans y activista de la comunidad LGTBIQ de Arequipa, fue una de las voces principales que más se hizo escuchar, para que se pudiera hacer justicia frente a esta arbitrariedad. De acuerdo con ella:

“Frente a la situación que aún enfrentamos muchos compañeros, considero que la invisibilidad de nuestra identidad como población trans, tanto para los aspectos positivos como nuestros logros, así como los negativos, en el caso de sufrir violencia, ya sea por prejuicio u odio concretamente, en el marco normativo de lo que nuestro DNI dice nos mantiene vulnerables, por ejemplo, si a mi me mata una persona, un transfóbico, yo muero como un hombre cisgénero, para la ley, para el estado, por lo que eso nos invisibiliza y por consiguiente eso encubre la verdadera causa del crimen, que es el odio irracional hacia nuestra identidad”

Para Ana Flavia, la realidad de las personas trans de Perú, especialmente de aquellas que viven en provincia, es realmente dramática. Se habla de una violencia sistemática que invisibiliza la identidad de género, pues la patologiza y llega incluso a criminalizarla, a tal punto que les niega un derecho tan fundamental como lo es el del acceso a la salud.

En efecto, es cierto que no existen políticas ni leyes que respalden a la comunidad LGTBIQ y, por ende, tampoco a la comunidad trans. Sin embargo, hay ciertas iniciativas que buscan terminar con la fuerte discriminación que existe en ciudades o regiones de nuestro país, como es el caso de la implementación de ordenanzas antidiscriminación por orientación sexual e identidad de género. En relación a esto, de acuerdo al último informe publicado en el 2018 por el Centro de Promoción y Defensa de los Derechos Sexuales y Reproductivos (Promsex), solo 17 regiones de las 25 que tiene el Perú poseen ordenanzas antidiscriminación. De estas ordenanzas, 8 aluden a la  orientación sexual, 8 a la identidad de género y 1 a personas trans que ejercen trabajo sexual; no obstante, en solo tres de estas regiones (San Martín, Loreto y Ucayali) dicha ordenanza abarca una mayor amplitud de causales de discriminación, tanto por orientación sexual como identidad de género. En el caso de Lima Metropolitana, 16 distritos incluyen dentro de sus ordenanzas antidiscriminación la orientación sexual, pero solo 2 de estos distritos (Miraflores y Pueblo Libre) incluyen la identidad de género como causal de actos discriminatorios[4].

Como se puede observar, existen algunas iniciativas que buscan promover el respeto hacia la población trans; sin embargo, aún son escasas este tipo de políticas públicas, tanto municipales como regionales, que, a pesar de existir, no frenan la terrible ola de violencia a la que es sometida esta población históricamente vulnerable. Por ello, se hace necesario crear marcos normativos más puntuales que defiendan y garanticen sus derechos fundamentales, lo cuales hasta la actualidad solo existen en el papel.

 

Una reflexión personal

En mi experiencia personal, ser una persona trans en Perú, especialmente una mujer trans, es realmente vivir constantes desafíos día tras día. Nosotras somos el grupo de la comunidad LGTBIQ que más violencia recibe, no solo por parte de la sociedad, sino también por parte del Estado. A mí, como joven profesional, me es difícil conseguir un empleo, por lo que muchas veces tengo que regalar mi talento. Realizo voluntariados y aportes que me mantengan actualizada en la profesión, pues no deseo convertirme en una estadística más. Esto es lo que lamentablemente sucede con muchas chicas trans que, al igual que yo, enfrentan la realidad social peruana. Esta situación obliga a muchas mujeres trans a ejercer el trabajo sexual para poder subsistir, lo cual las expone a todo tipo de violencia y actos lesivos a su bienestar físico, emocional y mental.

Cabe destacar que mucho de los prejuicios son alimentados por los medios de comunicación al colocar nuestra identidad de una manera inadecuada. Por ejemplo, cuando salen noticias sobre crímenes perpetrados contra mujeres trans y los medios de comunicación utilizan pronombres, nombres o identidades inadecuadas para referirse a las víctimas. Por otro lado, otro punto importante por el que muchas mujeres trans siguen siendo invisibilizadas es que, muchas veces, las instituciones o centros de investigación solo las toman en cuenta cuando se trata de un tema epidemiológico de VIH o cuando se desean hacer estudios estadísticos sobre el trabajo sexual. Así, se deja de lado las características positivas y relevantes que permiten dejar la visión o imagen negativa que tiene el común de la gente sobre las mujeres trans y, en general, de la comunidad LGTBIQ. De esta manera, las mujeres trans, actualmente aún incapaces de poder crecer profesional y personalmente, podrán ser incluidas en y por la sociedad.

Sin lugar a dudas, ser mujer es una verdadera lucha. Este 8 de marzo pasado, más que una celebración, debe convertirse en un día en el que recordemos que juntas podemos hacer grandes cambios. Solo es cuestión de seguir y demostrar que todo esto no es en vano, que luchar por nuestros derechos nos sirva como motor para conseguir una sociedad más justa, respetuosa y con igualdad para todxs.


Imagen obtenida de: https://bit.ly/2UIKJF2

*Comunicadora social, activista transfemenina y coordinadora de la colectiva Identidad Profesional, la cual busca visibilizar a lxs profesionales, estudiantes universitarios y trabajadores independientes con identidades trans diversas.

[1] Salazar. X, Villazan. J, Silva Santiesteban. A, Cáceres. C (2010) La Situación de las Personas Trans en el Perú: Aspectos Sociales y Epidemiológicos (1)  Recuperado desde: https://www.researchgate.net/publication/245180632_La_Situacion_de_las_Personas_Trans_en_el_Peru_Aspectos_Sociales_y_Epidemiologicos

[2] 2019 Diversidades Trans Masculinas. Texto respuesta al petitorio de presentación de solicitud al Fondo de Acción Urgente para América Latina y el Caribe FAU-AL. Recuperado desde: https://www.facebook.com/notes/diversidades-trans-masculinas/texto-respuesta-al-petitorio-de-presentaci%C3%B3n-de-solicitud-al-fondo-de-acci%C3%B3n-urg/1473318262803368/?hc_location=uf

[3] 2019 Condori Z. Arequipa: SIS incorpora a dos mujeres transexuales infectadas con VIH. El Comercio Perú. Recuperado desde: https://elcomercio.pe/peru/arequipa/arequipa-sis-incorpora-dos-mujeres-transexuales-infectadas-vih-noticia-612968

[4] 2018 Promsex. Informe LGTB 2018. Derecho a la Igualdad de las Personas LGTB en el Perú: Perspectivas Políticas y Jurídicas. Recuperado desde: http://promsex.org/wp-content/uploads/2018/03/InformeLGBT2018juridico.pdf

Compartir
Artículo anteriorFeminicidio | Jerjes Loayza Javier
Artículo siguienteViolaciones sexuales en Manta y Vilca | Cynthia Silva
avatar
Director: Piero Alexis Malca Vilchez | Consejo Editorial: Anjana Shanta Meza Lazo | Jimena Vidal Ascasibar | Ligia Zamira Serrano Aróstegui | Leonardo Daniel Valdez Castillo | Eva Judith Valverde Berlanga | Yasser Abdel Vichir Alarcón

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here