2016, año de la arremetida internacional contra la “ideología de género“

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Es fácil perder de vista nuevas tendencias latinoamericanas en un año de turbulencia e hitos espectaculares en el resto del mundo: el triunfo inesperado del populismo de derecha de Trump en Estados Unidos; atentados terroristas en Europa y Asia; la destrucción masiva en Siria que ha alimentado la mayor crisis de migrantes desde la Segunda Guerra Mundial; y el voto mayoritario de los británicos para abandonar la Unión Europea, entre otros.

En octubre de este año pudo verse la punta del iceberg de un movimiento aparentemente trasnacional que ya afecta las políticas de educación, salud y otras en varios países latinoamericanos, incluyendo el Perú. El “No“ triunfó sorpresivamente en el referéndum por el ansiado Acuerdo de Paz en Colombia, y al analizar las razones del fracaso se encontró una campaña dirigida exitosamente por grupos religiosos conservadores que rechazaban el acuerdo por considerar que contenía en sus provisiones algo llamado “ideología de género” y que supuestamente atentaba contra la familia y valores tradicionales de la sociedad colombiana.

Esta “ideología de género“ es un concepto peculiar, porque se usa mucho pero no tiene una definición consensuada, y solo es llamado así por quienes se le oponen. A grandes rasgos, comprendería las posiciones progresistas que supuestamente amenazan a la familia tradicional, relacionadas con la igualdad de derechos para las mujeres y personas LGTBI, el derecho al aborto, la educación sexual, y la salud sexual y reproductiva. El origen de esta denominación no sería latinoamericano, sino que habría sido importado del conservadurismo religioso norteamericano (donde sí ha sido formalizado, controvertidamente, por el American College of Pediatricians)  y adoptado en años recientes como caballito de batalla por católicos y por protestantes latinoamericanos. Y no es un fenómeno que solo involucre a la derecha: apoyado por grupos conservadores, Rafael Correa realizó cambios significativos en las políticas de salud ecuatorianas en 2014 justificando la necesidad de quitarles el contenido de ideología de género y promover la familia.

Vista desde el otro lado, la ideología de género es una manera sesgada y poco rigurosa de describir el conjunto de derechos relacionados con la igualdad para las mujeres y las personas LGTBI, así como derechos a la salud y educación, que formalmente han sido aceptados de manera universal por los gobiernos de la región y que, en la actualidad, se ven plasmados en los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas (que es, a su vez, citada frecuentemente como el gran villano detrás de la “ideología de género“). Al mismo tiempo, el término hace alusión al enfoque de género que en las últimas dos décadas ha ganado terreno en los debates sobre desarrollo y políticas públicas.

Además del mencionado caso colombiano, en 2016 numerosos gobiernos y grupos políticos apoyados por iglesias y organizaciones ciudadanas han actuado explícitamente en contra de lo que denominan ideología de género para modificar o rechazar propuestas de educación y salud. El parlamento y presidente de Paraguay rechazaron propuestas de políticas y se manifestaron en contra de supuestas injerencias de la ONU y OEA por legalizar el matrimonio homosexual y el aborto; grupos pro-vida y evangélicos peruanos, aliados con la oposición al nuevo gobierno, apoyaron la interpelación y exitosa censura al Ministro de Educación en el Congreso, debido al supuesto contenido de ideología de género en el nuevo currículo nacional; en México, grandes movilizaciones se opusieron a reformas constitucionales lideradas por el Presidente Peña Nieto para eliminar la discriminación contra personas LGTBI, entre otros temas; y en Brasil, se viene dando prácticamente una guerra ideológica en el parlamento, apoyada por el influyente movimiento Escola Sem Partido, para cambiar el contenido del currículo nacional de educación y eliminar toda referencia a género por considerarla “ideológica“ y doctrinaria. Y existen otros ejemplos de Guatemala, El Salvador y otros países en este mismo año.

Además de estos frentes nacionales, desde México se ha propuesto crear un solo frente latinoamericano contra la ideología de género. Sin embargo, el significativo aumento de este tipo de campañas y enfrentamientos en 2016, y la similitud de sus agendas y métodos, dan razones para pensar que ya existe un importante grado de coordinación y alineamiento regional. No sabemos, en todo caso, cuáles son las características y conformación del liderazgo de esta aparente red trasnacional, pero la tendencia a combatir (desde la política formal, la iglesia y la calle) las iniciativas progresistas basadas en la igualdad de derechos es innegable, y seguramente continuará en 2017.


FUENTE DE IMAGEN: http://diarionoticias.pe/wp-content/uploads/2016/12/08/marcha.jpg

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