Y luego de la Amnistía ¿qué? Algunas alternativas eficientes de inversión

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Por Daniela Urquiza, Asociada del área Tributaria y de Private Clients.

El panorama tributario peruano está cambiando. El cambio inició desde que el gobierno empezó el proceso para formar parte de la OCDE y se comprometió a cumplir con algunos lineamientos solicitados por dicha organización, entre ellos, aquellos relacionados con la transparencia de la información en materia fiscal. El intercambio de información automático (Common Reporting Standards) y FATCA están reformando el sistema financiero internacional y Perú busca ser parte de esta reforma.

Como paso previo a la implementación del intercambio de información en materia fiscal se presenta la “Amnistía Tributaria” (en estricto, el “Régimen Temporal y Sustitutorio del Impuesto a la Renta”, en adelante la “Amnistía”), cuyo plazo vence el 29 de diciembre de este año.

Si bien la Amnistía permite regularizar las deudas tributarias con determinadas ventajas, también es un medio que obligará a las personas a sincerar todo o parte del patrimonio que, hasta este momento, mantenían en el extranjero (o en Perú) sin pagar impuestos. Por tanto, la Amnistía otorga una ventaja a la Administración Tributaria (SUNAT), pues las personas que se acojan tendrán que cumplir con la legislación tributaria nacional respecto de las inversiones amnistiadas que mantengan.

Ello significa que las personas naturales (o jurídicas) que mantengan o controlen inversiones en el extranjero, directa o indirectamente, no podrán seguir evitando el cumplimiento de las obligaciones tributarias que les corresponda, y tendrán que pagar Impuesto a la Renta en Perú de manera anual.

En este contexto, el factor tributario toma mayor relevancia al momento de estructurar una inversión. Antes, un activo extranjero podía ser atractivo para un inversionista si le otorgaba una rentabilidad entre 4% y 6%, ya que el impacto tributario peruano no era tomado en cuenta, al margen de si correspondía pagar el impuesto. Ahora, si sobre esa rentabilidad se cumplirá con la obligación de pagar un impuesto anual de 30%[1]. ¿Sigue siendo atractiva la misma inversión? Creeríamos que la respuesta, para la mayoría de personas, será negativa.

Entonces, a partir de este momento, la búsqueda de eficiencia o ahorro tributario será crucial. Para alcanzar este objetivo hay que tener en cuenta dos aristas: cómo invertir (a través de qué tipo de estructura o en qué productos) y dónde invertir (qué mercados ofrecen tasas tributarias más atractivas).

I. ¿Cómo se podría invertir?

  • Fideicomiso Familiar:

En términos sencillos, el fideicomiso es un contrato que permite la constitución de un patrimonio autónomo (llamado “patrimonio fideicometido”). Este patrimonio es administrado por un fiduciario según los términos y fines establecidos en el contrato de fideicomiso y en beneficio del propio constituyente (denominado “fideicomitente”) o de terceros (denominados “fideicomisarios”).

Una ventaja importante de esta figura, desde el punto de vista de protección patrimonial, es que el patrimonio fideicometido es distinto al patrimonio del fiduciario, del fideicomitente o de los fideicomisarios. Por lo tanto, el patrimonio fideicometido no responde por las deudas de la persona que lo constituyó (fideicomitente).

Desde el punto de vista tributario, esta figura también resulta interesante por dos motivos. Primero, el fideicomiso se considera “transparente” para efectos del Impuesto a la Renta. Ello quiere decir que todas las rentas obtenidas por el fideicomiso tributan según la condición del fideicomitente y el tipo de renta que este recibe.

Segundo, el fideicomiso es un vehículo que permite diferir el pago del Impuesto a la Renta, siempre que el fideicomitente sea una persona natural y obtenga rentas de segunda categoría o de fuente extranjera. Según la Ley del Impuesto a la Renta, los fideicomitentes que sean personas naturales deberán tributar sólo cuando el fiduciario realice la distribución de las rentas obtenidas por el fideicomiso y no antes. Así, las utilidades obtenidas por el fideicomiso podrían ser reinvertidas, sin la obligación de pagar el Impuesto a la Renta de manera anual.

En ese sentido, si el fideicomitente es una persona natural domiciliada, el fideicomiso permite: i) aislar el patrimonio fideicometido respecto del patrimonio del fideicomitente; ii) aplicar las tasas reducidas del Impuesto a la Renta que le corresponden a las personas naturales por rentas de segunda categoría y iii) diferir el pago del Impuesto a la Renta hasta el momento de la distribución de ganancias[2].

  • Corporate Blockers

Otra alternativa, para quienes no quieran involucrar la participación de tantos actores en su estructura de inversión es invertir en instrumentos de renta fija desde una compañía peruana, a través de una estructura deuda – capital que no exceda un ratio de 3:1.

En este caso, la persona natural constituye una compañía peruana y aporta a su capital social un importe equivalente a, por ejemplo, el 25% de la inversión y, además, le otorga un préstamo por un monto equivalente al 75% de la inversión. En este escenario, la persona natural obtiene, principalmente, intereses pagados por una compañía peruana y, ocasionalmente, dividendos de la misma.

¿Cómo sería eficiente invertir desde una compañía peruana? La eficiencia en este caso se alcanza a través de la deducción del gasto financiero en cabeza de la compañía, al pagar los intereses al prestamista (quien es, a su vez, el accionista).

A fin de entender esta propuesta, proponemos el siguiente ejemplo:

Como podemos observar, la tasa final efectiva del Impuesto a la Renta en el ejemplo es 10.97%[3]. Si bien la tasa del Impuesto a la Renta aplicable a la compañía es 29.5%, esta se aplica sobre la renta neta de la misma, es decir: ingresos (intereses recibidos de bonos extranjeros) menos gastos (intereses pagados al prestamista peruano). Si, sobre los valores del mismo ejemplo, el inversionista tendría los bonos extranjeros de manera directa, el Impuesto a la Renta total sería de $292,500.00 (30% sobre la rentabilidad de 6.5%).

La compañía peruana “bloquea” el gravamen de 30% sobre la renta de fuente extranjera (que sería aplicable bajo el régimen general a una persona natural domiciliada) y permitiría que (según el ejemplo) se pague una tasa efectiva de 10.97%.

¿Porqué la estructura de deuda-capital debe ser 3:1? Para que no se limite la deducción de los intereses que, en este caso, es el elemento principal de la estructura planteada. Nuestra Ley del Impuesto a la Renta prevé “reglas de subcapitalización”. Según estas reglas, tratándose de préstamos entre partes vinculadas, sólo los intereses proporcionales al “monto máximo de endeudamiento” serán deducibles para determinar la renta neta. Dicho monto máximo se calcula aplicando un coeficiente de 3:1 al patrimonio neto de la compañía, según el balance anual del año anterior[4].

Si bien esta alternativa puede parecer sencilla, es importante tener en cuenta los siguientes aspectos:

  • El gasto financiero de la compañía peruana está vinculado a una renta de fuente extranjera. Por lo tanto, este gasto sólo podrá compensar el ingreso de fuente extranjera en el año en el que éste sea percibido.
  • Se deberá manejar el ratio 3:1 de manera apropiada, ya que el “monto máximo de endeudamiento” incluye todas las cuentas por pagar con partes vinculadas.

 

  • Fondos de Inversión

Un fondo de inversión, al igual que el fideicomiso, es un vehículo transparente para efectos del Impuesto a la Renta. Ello quiere decir que las personas naturales que inviertan en estos vehículos conservarán la aplicación de tasas reducidas del Impuesto (e.g. 5% para rentas de segunda categoría)[5].

Al igual que el fideicomiso, el fondo de inversión puede ser público (cuyas cuotas están inscritas en el RPMV – Registro Público del Mercado de Valores) o privado (sus cuotas se ofrecen a través de una oferta privada y no se inscriben en el RPMV).

Este vehículo de inversión también permite el diferimiento del Impuesto a la Renta, ya que las personas naturales tributan cuando la SAFI (Sociedad Administradora de Fondos de Inversión) les distribuya las utilidades obtenidas por el fondo.

Una alternativa que merecería ser explorada es que el fondo de inversión emita tanto cuotas de participación como bonos. Bajo esta opción, el fondo de inversión utilizaría la rentabilidad obtenida por los activos que forman parte de su portafolio (pudiendo ser peruanos o extranjeros) para pagar los intereses a los bonistas. Estos intereses estarán gravados con una tasa del Impuesto a la Renta de 5% porque serían renta de fuente peruana. Así, el inversionista podría tener acceso indirecto al mercado internacional sin tener que pagar una tasa del Impuesto a la Renta de 30%. También se podría obtener un beneficio similar bajo un fideicomiso de titulización.

Implementar una alternativa como esta dependerá de varios factores, como por ejemplo: (i) que los proveedores de servicios financieros creen este tipo de productos, (ii) que la inversión se estructure cuidadosamente, y (iii) que la estructura tenga sustento económico suficiente como para desestimar cualquier cuestionamiento bajo la Norma XVI, la cual permitiría a la SUNAT reclasificar los efectos tributarios de una determinada operación, bajo una evaluación de “sustancia sobre forma”.

II. ¿Dónde se podría invertir?

En la búsqueda de jurisdicciones que permitan realizar una inversión eficiente, nos concentraremos principalmente en: (i) la Decisión 578 de la CAN – Comunidad Andina de Naciones (Régimen para evitar la Doble Tributación y Prevenir la Evasión Fiscal) – y (ii) el MILA – Mercado Integrado Latinoamericano.

  • Decisión 578

Los países miembros de la CAN son Perú, Colombia, Ecuador y Bolivia. Para efectos prácticos, nos centraremos en las inversiones entre Perú y Colombia.

En resumen, la Decisión 578 establece lo siguiente:

  • Los intereses y demás rendimientos financieros están gravados sólo en el país miembro en cuyo territorio se impute y registre su pago.
  • Los dividendos y participaciones sólo serán gravables por el país miembro donde estuviere domiciliada la empresa que los distribuye.
  • Las ganancias de capital por la venta de acciones y otros valores están gravadas sólo en el país miembro en cuyo territorio se hubieren emitido.

En ese sentido, los intereses, rendimientos financieros, dividendos y ganancias de capital derivadas de acciones o bonos emitidos por empresas colombianas, sólo podrán gravarse en Colombia y no en Perú. Siendo ello así, se debe analizar cuál es la imposición en Colombia, a fin de determinar si resulta eficiente invertir en dicho país desde Perú.

Al respecto, tenemos entendido que, si las acciones o bonos son emitidos en Colombia, pero son adquiridos y negociados en bolsas extranjeras (Nueva York, Londres, etc.), los intereses y las ganancias de capital no se considerarán de fuente colombiana y, por lo tanto, no estarán gravadas en ese país.

Teniendo esto en cuenta, si una persona natural peruana compra bonos emitidos por una empresa colombiana a través de, por ejemplo, la Bolsa de Valores de Luxemburgo, los intereses pagados no estarían gravados ni en Perú, ni en Colombia. Esta alternativa resulta, definitivamente, muy interesante.

  • MILA

Desde el 2010, la Bolsa de Valores de Colombia, de Lima y de Santiago de Chile se unieron para formar el Mercado Integrado Latinoamericano. Posteriormente, se unió también la Bolsa de Valores de México.

Desde el punto de vista regulatorio, esta alianza implicó compatibilizar los distintos sistemas bursátiles. Desde el punto de vista tributario peruano, ello significó un beneficio para las personas naturales domiciliadas, al poder acceder a una tasa reducida del Impuesto a la Renta de 6.25% en vez de 30%. Cabe indicar que la tasa de 6.25% aplica, únicamente, a las ganancias de capital (no aplica a los intereses ni a los dividendos).

No obstante, también es necesario tener en cuenta qué impuestos aplican localmente en México y en Chile, para poder determinar el gravamen final de la operación.

Al respecto, tenemos entendido que en México la ganancia de capital obtenida por la venta de acciones a través de la bolsa de valores de México está gravada con la tasa de 10%, salvo que el enajenante sea un residente en Perú, en cuyo caso será 0%.

Por otro lado, tenemos entendido que en Chile no están gravadas las ganancias de capital obtenidas por acciones transadas en una bolsa de valores chilena. Para acceder a la exoneración: (i) las acciones se deben haber adquirido en una bolsa de valores del país, se deben vender a través del mismo mecanismo y (ii) deben tener presencia bursátil.

Para entender el impacto fiscal antes indicado, proponemos el siguiente ejemplo:

Por lo tanto, del ejemplo podemos observar que resultaría más eficiente invertir directamente en México o Chile que en una jurisdicción como las Islas Vírgenes Británicas.

Consideramos que la Amnistía desencadenará una restructuración en el manejo de los portafolios extranjeros, así como en las estructuras de inversión y productos financieros existentes en el mercado peruano, teniendo como principal driver la eficiencia tributaria. Así, la Amnistía podría representar una oportunidad clave para la sofisticación del mercado peruano, así como para alcanzar una mayor liquidez del mismo.


Referencias:

[1] En estricto, la tasa progresiva del Impuesto a la Renta por rentas de fuente extranjera es: 8%, 14% 17% 20% y 30%. Esta última tasa se aplica sobre el exceso de 45 Unidades Impositivas Tributarias (S/ 182,250.00 para el año 2018). Para efectos prácticos, nos referiremos únicamente a la tasa de 30%.

[2] El diferimiento del Impuesto no aplica para rentas de primera categoría (arrendamiento y subarrendamiento de bienes), ni para rentas de tercera categoría (rentas empresariales).

[3] Esta tasa incluye los impuestos aplicables a: (i) la utilidad obtenida por la compañía peruana, (ii) los intereses pagados al inversionista y (ii) los dividendos pagados al inversionista.

[4] Se podría argumentar que las reglas de subcapitalización no aplican a las rentas de fuente extranjera.

[5] Esto será aplicable siempre que el fondo de inversión no invierta en negocios inmobiliarios.

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