Colombia: La paz con género

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Cuando el 2 de octubre pasado, el plebiscito colombiano para la ratificación de los Acuerdos de Paz dio como resultado el triunfo del NO -algo que hasta entonces parecía imposible- empezó una nueva y difícil etapa en el proceso de negociación de la paz que se inició formalmente en el 2012 en ese país. En el momento actual,  el gobierno de Juan Manuel Santos tiene que hilar muy fino, recogiendo las propuestas de los opositores al Acuerdo y tratando de conciliarlas con los puntos negociados, en un ámbito de cese al fuego que se extenderá hasta diciembre de este año.

En este contexto, ya de por sí difícil, se han alzado las voces de quienes se oponen al Acuerdo de Paz por considerar que atenta contra la familia tradicional y los valores de la sociedad colombiana, al contener lo que denominan “ideología de género”.

Bastaría con leer el Acuerdo de Paz, revisar las declaraciones públicas de los negociadores y los pronunciamientos de la SubComisión de Género que manejó el tema durante las negociaciones, para constatar que no solo no se utiliza el término “ideología de género”, sino que lo único que se hace en el Acuerdo es reconocer principios ya establecidos en tratados internacionales y en la propia Constitución colombiana -como  el derecho a la igualdad y el principio de no discriminación- y que han sido consagrados en las numerosas sentencias de la Corte Constitucional. Al incorporar un enfoque de género en el Acuerdo, lo que se ha hecho es cuestionar la naturalización de la discriminación y la desigualdad que forman parte del contexto de violencia e invisibilización que las mujeres y la población LGTBI han sufrido durante el conflicto armado.

Como señaló en su momento el Grupo de Memoria Histórica de Colombia[1] –creado en el marco de la Ley de Justicia y Paz aprobada durante el gobierno de Alvaro Uribe- el género es una categoría que ayuda a describir y analizar situaciones y relaciones sociales de poder, estudiando la manera como una cultura se apropia de las diferencias sexuales y atribuye a cada sexo características opuestas, asociadas a roles y esferas sociales diferentes y que son valorados de manera distinta.

Es como consecuencia de esta atribucion de cualidades y roles diferenciados por género, que se ha excluido a las mujeres y a la población LGTBI de los procesos de toma de decisiones y se ha minimizado hechos de violencia de género que los afectan de manera directa, como la violencia sexual y los crímenes de odio. Por tanto, incluir un enfoque de género en el Acuerdo de Paz no solo fue cumplir con los estándares internacionales y la normatividad colombiana sino que fue una forma de intentar reparar la situación de discriminación y exclusión en que han vivido y viven los grupos de mujeres y la población LGTBI.

Son ocho los ejes temáticos[2] en la materia que fueron identificados por la Subcomisión de Género y que se incluyeron en el Acuerdo Final, referidos al acceso y la formalización de la propiedad rural en igualdad de condiciones; la garantía de los derechos económicos, sociales y culturales de las mujeres y personas con identidad sexual diversa del sector rural; la promoción de la participación de las mujeres en espacios de representación, toma de decisiones y resolución de conflictos; la incorporación de medidas de prevención y protección que atiendan los riesgos específicos de las mujeres; el acceso a la verdad, a la justicia y  a las garantías de no repetición; el reconocimiento público, no estigmatización y difusión de la labor realizada por las mujeres como sujetas políticas; la gestión institucional para el fortalecimiento de las organizaciones de mujeres y movimientos LGTBI para su participación política y social, y, finalmente, el establecimiento de sistemas de información desagregados.

Hablar de ideologías que destruyen las familias en este contexto de negociación por la paz no solo es una irresponsabilidad enorme sino, también, debe llevar a la reflexión sobre cómo lo establecido por las normas y por la jurisprudencia no basta si no se entiende la real importancia y el significado de la perspectiva de género. La paz con enfoque de género crea posibilidades de transformación social para una sociedad con igualdad e inclusión, que no permita violencias y discriminaciones, los cuales son elementos a la base de todo conflicto.


FUENTE DE IMAGEN: http://remapvalle.blogspot.pe/

[1] Grupo de Memoria Histórica, La memoria histórica desde la perspectiva de género, 2011, http://www.centrodememoriahistorica.gov.co/descargas/informes2011/la_reconstruccion_de_la_memoria_historica_desde_la_perspectiva_de_genero_final.pdf

[2]Comunicado Conjunto No. 82,  https://www.mesadeconversaciones.com.co/comunicados/comunicado-conjunto-82-la-habana-cuba-24-de-julio-de-2016

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Con todo derecho. Abogada por la PUCP con un Diploma de Estudios de Género por la Facultad de Ciencias Sociales de la misma universidad, programa del cual es docente. LLM en Derechos Humanos por The London School and Economics and Political Science (LSE) de la Universidad de Londres. Docente de la Academia de Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario del Washington School of Law de American University en Washington, D.C. Asesora Especializada Internacional en Justicia Transicional con Perspectiva de Género para la Entidad de las Naciones Unidas para la Igualdad de Género y Empoderamiento de las Mujeres (ONU Mujeres). Fue la Encargada de la Línea de Género de la Comisión de la Verdad y Reconciliación del Perú y de la investigación de los casos de violencia sexual contra las mujeres en el conflicto armado peruano.

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